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Sobrenatural. — capítulo 6
Ante esta orden brusca y concisa su mundo volvió a estallar en pedazos a su alrededor. Ella no quería entregarle su virginidad a aquel hombre, no cuando la iba a tomar como si fuera una puta. Durante unos segundos pensó en negarse, gritarle que prefería morir antes que acostarse con él, pero finalmente decidió hacer algo desesperado, huir. Cogiéndolo por sorpresa salió corriendo de su habitación, recogió la bata que esa mañana se había dejado en el pasillo colgada y corrió hacia la puerta.
Nastia debió imaginarse que no conseguiría lo que quería, era y había sido desde siempre una soñadora y esa vez sus sueños no se iban a ver cumplidos. Él la agarro antes de que pudiera abrir la puerta principal y bruscamente la tiro sobre el sofá más cercano mientras maldecía en un idioma que ella no conocía ni que había oído nunca. Ese repentino interés por su idioma desapareció cuando él abrió su bata y se tiro sobre ella sin darle tiempo a luchar ni gritar.
-¡No! ¡Para!-dijo, la voz apenas le salía de la boca.
-Cállate.
Y para evitar que pudiera golpearlo o arañarlo con las manos se las cogió con una de sus enormes manos y las levanto por encima de su cabeza, dejándola indefensa. El primer contacto de la piel dura y curtida de él contra su suave cuerpo fue eléctrico, pero no lo suficiente como para hacerle olvidar que estaba siendo violada, porque eso era lo que él le estaba haciendo.
-Relájate, esto no me llevara mucho tiempo y no será diferente del resto de hombres con los que has estado
Al contrario de lo que el quería conseguir, Nastia se puso todavía más tensa cuando la toalla que hasta hacía unos segundos separaba la parte inferior del cuerpo de él de su cuerpo desapareció. No quedo ni un solo hueco de su cuerpo que él no estuviera tocando en ese momento. "Vale, yo puedo con esto, solo tengo que tranquilizarme" se dijo. Pero pensarlo era más fácil que hacerlo, por si el hecho de que sus cuerpos se estuvieran tocando sin dejar espacios no fuera suficiente, Nastia sintió duro contra su muslo, algo muy duro y enorme. "Oh joder, eso no cabra dentro de mi"
-Espe…-el le separo las piernas y se coloco en su entrada, empujando levemente-Oh joder, esa cosa es demasiado grande.
-Entrara-aseguro
Nastia trato de decirle que no iba a entrar, era demasiado pequeña y no estaba preparada. Y estaba el pequeño detalle de su virginidad. El pareció no notar esto hasta que se deslizo completamente dentro de ella y un dolor insoportable se adueño de Nastia, con cada embestida de él sintió como si su cuerpo se estuviera partiendo en dos y no ayudaba nada que el siguiera moviéndose de esa manera. "Por dios que acabe rápido" pensó y una lágrima solitaria se deslizo por su mejilla.
-Joder-gruño él antes de caer sobre ella-Deberías de haberme dicho que eras virgen, joder, odio las vírgenes.
-¿Perdona? Soy yo la que ha sufrido aquí así que no te quejes-su mal humor supero entonces al miedo que sentía hacía él.
-¿Preferías haber muerto?
-Supongo que el dolor será el mismo que estoy sintiendo ahora, así que si, lo prefería-dijo.
El no pareció realmente sorprendido cuando dijo aquellas últimas palabras por lo que Nastia temió haber cometido una estupidez, ¿y si él la mataba en esos momentos? No tenía ganas de morir todavía, no después de haber perdido su virginidad para salvarse.
-Lávate y vístete, nos vamos dentro de diez minutos.
-¿A dónde?
-Voy a encontrar al idiota de John y tú me vas a ayudar-declaro
-Pero el ya te dijo que no… yo no le importo…
-Ni a mí tampoco, pero conoces a John y al final podrás conseguir que te diga donde esta, mientras tanto puedes llamarme Keiran.
-No te voy a llamar de ninguna manera, ¡John no quiere saber nada de mí y no me dirá nunca donde esta!
-Si que lo hará, porque cada noche durante el tiempo que haga falta lo llamaras llorando hasta que te diga dónde encontrarlo.