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Sobrenatural. — capítulo 7
John golpeo de nuevo la almohada con los puños. ¡Maldita sea! En momentos como aquellos, después de haberse negado a intercambiar a su pequeña Nastia por Tamara se sentía como una verdadera alimaña, poco menos que una sabandija que se arrastraba por el suelo. Y no era para menos, acababa de traicionar (por segunda vez) a la única mujer que lo había tratado bien en su vida. ¿Seria que todas las mujeres que lo cuidaban y trataban como un verdadero amigo iban a acabar sufriendo?
No quería ni imaginarse lo que su amiga Sonia tendría que estar pasando en esos momentos allá abajo rodeada de todos esos demonios y obligada a acostarse con el demonio. "Y todo por tu culpa, por tu estúpido trato" le dijo una vocecita en su mente. John la descarto con un movimiento de su cabeza, era cierto que se arrepentía de haber tenido que entregar a Sonia pero no de haber obtenido a Tamara, la cual dormía tranquilamente en la habitación contigua.
-Joder, Braden me matara por haberle hecho esto a su hermana-mascullo
Si el hermano de Nastia lo encontraba y se enteraba de lo que había hecho lo castraría y más tarde lo despellejaría vivo. ¿Por qué parecía que de repente el mundo estuviera lleno de personas que iban contra él? Estaba el compañero de Tamara, el hermano de Nastia y también estaba Miguel, que esa misma tarde se había dejado ver para recordarle que había cometido la peor estupidez que, según opinaba Miguel, un mono sin pelo podía cometer. No sabía si estar preocupado por la presencia del ángel o ofendido por su comparación con un mono sin pelo.
-¿John?-Tamara se asomo a su habitación-¿Estas despierto?
-Si, pasa.
-Tenemos que hablar sobre lo que has hecho-dijo acercándose a la cama
-¿Qué he hecho?
-Has entregado a esa muchacha a Keiran cuando podrías haberla salvado entregándome a mí.
-Nunca dejare que ese bruto vuelva a ponerte las manos encima, conseguiré que alguien os separe-le prometió
-De eso quería hablar también, veras, hace mucho tiempo, cuando nosotros solo éramos simples amigos y prometidos una vieja vidente vino a verme, ella pronostico que una maldición iba a caer sobre mi y sobre Keiran y que solo el sacrificio de una virgen por nosotros nos salvaría.
-¿Quieres decir que Nastia va a tener que morir?
-No, si, tal vez, eso es algo que no se, lo que quiero decir es que tienes que ayudarme a encontrar al hombre o demonio que nos traiciono.
-¿Os traiciono?
-Si, veras John, nosotros no pertenecemos a este tiempo, nacimos durante la Edad Media.
Aquello hizo gracia a John. ¿Realmente esperaba Tamara que se creyera que tenía tantos años y no había muerto de vieja? Era imposible. "Como lo era revivirla después de pasar tantos años muerta" de nuevo esa vocecita molesta en su mente.
-Éramos amigos, nuestras familias se llevaban bien y esperaban el matrimonio, pero un día la familia de Keiran fue asesinada, sus padres y sus tres hermanos incluyendo a sus mujeres, alguien los asesino a sangre fría.
-¿El creyó que había sido tu familia?
-En un principio no, pero no se qué cambio, alguien nos maldijo, supongo que para poder vivir él para siempre.
-Entonces lo único que tenemos que hacer es encontrar a ese bastardo y hacerlo confesar, así el te dejara.
-Ese era mi plan hace años, pero es imposible encontrarlo, tapa sus huellas demasiado bien-dijo suspirando-Y lo que me preocupa es tu amiga.
-Nastia es fuerte…
-Aun peor, el disfrutara rompiéndola, maleándola a su antojo hasta que no quede nada de tu amiga.
-No te voy a entregar Tamara, no puedo hacerlo.
Así que solo quedaba una opción, encontrar a aquel bastardo, ¿pero de qué forma? No podía volver a tratar con el demonio de momento, no hasta que pasara un tiempo y las cosas con Sonia se hubieran calmado un poco. Por otra parte el ángel tampoco pensaba ayudarlo ¿no? "No pierdo nada por probar" se dijo, la próxima vez que Miguel apareciera le preguntaría donde encontrar al bastardo o como conseguir su rastro, cualquier cosa le serviría.