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Luna Llena color Rosa Chicle — capítulo 3

-¿Ginny? Ginny ¿Qué diantres haces allí? ¡Sube a tu habitación ahora!-. Escuché gritar a Molly al ver a la pelirroja asomada en las escaleras.

-¿Por qué la limitas Molly?-. Preguntó Sirius.

-Son sólo niños-.

-Nosotros lo éramos cuando a Voldemort se le ocurrió la grandiosa idea de aparecer-. Comenté sentándome al lado de Sirius.

-No dejaré que arriesguen su vida-.

-No queremos eso Molly, queremos que tengan libertad de creer… libertad de saber lo que sucede con el ministerio- Le dijo Sirius quien parecía que se había transformado desde nuestra llegada, parecía que había madurado .-Acompáñame Remus-. Me dijo y nos levantamos.- ¿Qué sucedió la semana pasada con chiclito?-. No, estaba equivocado, Sirius nunca maduraría.

-Mi… Canuto amigo, eso es algo que no importa ahora-.

-Anda, cuéntame-.

-Que no… ya te enterarás, pero ahora no-. Le sonreí.

-De acuerdo-. Sirius lanzó su patronus y yo esperé sentándome en la mesa que Snape, otro de los miembros de la orden apareciera, y entonces volví a entrar en el pasado, recordé el día en que descubrí aquella cosa rara que sólo había sentido una vez, con una niña en 3° en el colegio, la encontré en la arena recostada con un sombrero que daba sombra a su rostro, en ese momento su cabello se volvió de verde a Rosa Chicle. Me senté a su lado mientras discutía muy en mi interior si sus ojos detrás de las gafas de sol me miraban o no.

Ella se estiró dejando lucir su traje de baño y sus blancas piernas a falta del bronceado del sol.

-Es hermoso ¿No crees?-. Le pregunté mirando a la playa.

-Sí, bastante hermoso… yo nunca había visto el mar-. Su perfecta sonrisa me hizo perderme por un instante.- ¿Qué pasa Remus?-.

-Nada, es sólo que… yo tampoco había disfrutado de un paisaje así y… me trae relajación-.

-Mucha, supongo que no fue nada fácil para ti enterarte de toda la verdad este año… debió ser muy duro-. Se quitó las gafas.

-Sólo un poco, la verdad es que me dio esperanza el saber que Sirius es inocente, creí que no me quedaba nadie en la vida, si acaso Harry, pero él hará su vida, crecerá y… yo sólo seré el recuerdo de su profesor de Defensa contra las artes oscuras-.

-Yo creo que eres algo más que eso para él, eres uno de los mejores amigos de su padre-. Me ofreció de su bebida y accedí.

-¿Qué es esto?-. Dije sofocando una mueca.

-Extracto de limón con terrones de azúcar, los muggles lo adoran y bueno, mi padre es muggle-.

-Comprendo… ¿Cuántos años tienes?-. Por alguna extraña razón lo había olvidado o es que tal vez nunca lo había escuchado.

Abrí la puerta cuidadosamente y allí estaba, flacucho aunque un poco musculoso, por el Quidditch tal vez, con gafas, brillantes ojos verde esmeralda y cabello azabache despeinado. Sonreí conteniendo las ganas de reír, no me podía creer que Ginny estuviera enamorada de él, pero en fin, salimos con el chico, tomamos las escobas, noté que el muchacho me miraba constantemente, le guiñé un ojo cuando volábamos sobre el Támesis y se sonrojó, reí al verlo y aceleré la velocidad.

Aterrizamos en el parque frente a Gimmauld Place, dejé mi escoba tirada y tropecé con una rama de árbol.

-¿Te encuentras bien?-. Harry me tomó del codo.

-Sí, gracias-. Lo despeiné y caminé a la salida. Alastor Moody hizo aparecer la casa deshaciéndose del encantamiento fidelio y entramos en ella, me mordí un labio y miré hacia arriba de las escaleras donde vi que una bonita cara con cabello pelirrojo me miraba, le guiñé el ojo y Ginny sonrió tornándose roja.

Avance con una sonrisa en la boca mientras Harry me observaba atentamente, entonces tiré un jarrón de vidrio pertenencia de la tía Waburga, abrí los ojos y caminé más rápido hasta el comedor, Molly lo cerró detrás de mi impidiéndole el paso a Harry. Miré a Remus quien suspiró aliviado y corrí a sentarme al lado de Kingsley muy seria, ya estaban allí Snape y otros miembros de la orden.

-Tienen derecho a luchar, Harry puede hacerlo, lo lleva en las venas-. Declaró Sirius y entonces observé el gesto de Remus, me señalada afuera del comedor, le asentí.

-Lo siento, disculpen, necesito un… sanitario, eso de volar… ustedes saben-. Me levanté y salí de la habitación.

Esperé un par de minutos y luego me levanté de mi lugar, tomé un vaso de agua y lo bebí, luego intenté escabullirme de allí.

Sí… eso del agua provoca que quieras ir al sanitario ¿Cierto?-. Rió Sirius mientras Molly sonreía y todos me miraban.

-Claro… tú si sabes Canuto-. Le sonreí y cuando los demás se voltearon le hice una seña con la mano amenazándolo, salí de la habitación y tomé a Dora del brazo suavemente llevándola arriba a una habitación solitaria.

-¿Qué tal el vuelo?-.

-Ah… bien, tú sabes provoca que quieras ir al baño-. Me sonrió.

-Sí claro, igual que el agua-.

-¿Cómo?-.

-Nada… oye… tu… ¿Recuerdas aquél día en la playa?-.

-¿Cuál de todos durante las tres semanas que estuvimos allí?-.

-El primero, el día de tu traje de baño de patitos-.

-No recuerdes eso-. Reí y ella se tornó roja pero sin dejar de reír.

-Sí, lo recuerdo muy bien Remus… el día de la limonada-.

-Exacto, ese día-.

Pero claro que lo recordaba… mi traje verde de patitos, ese traje me lo había prestado una amiga ya que yo no tenía uno y la chica se lo había comprado para sus vacaciones fallidas de verano, mi amiga era muggle y adoraba los patos así que no tuve otro remedio. Pero bueno, en efecto recordaba muy bien ese día.

-Bueno, fue el día en que me preguntaste cuantos años tenía-.

-Exacto… y tu dijiste 23-.

-Sí, entonces nos quedamos allí sentados viendo las olas del mar, hasta que me levanté y comencé a hacer figuras en la arena-.

-Y con ayuda de las varitas dibujamos el castillo de Hogwarts… luego una enorme ola lo borró y nos empapó-.

-Tú llevabas un pantalón de vestir y un suéter, y terminaste quitándotelos… no puedo creerlo Remus, no sé como no te rostizaste-.

-Yo tampoco, pero bueno, ese día la que terminó como pollo frito fue otra-. Rió escandalosamente.

-Al menos yo terminé frita, tú terminaste igual, pálido y magullado-. Le acaricié la mejilla sintiendo su piel áspera y fría, frunció el ceño con gesto de dolor y luego me tomó la mano, me puse de puntitas para acercarme mientras él se quedaba inmóvil, estaba a punto de tocar sus labios cuando…

-¡Crookshanks!-. Gritó Ginny abriendo la puerta.-Ups… perdón…¿Han visto as Crookshanks?-.

-No, ni siquiera ha venido aquí-. Dije y vi como Remus se iba sonriéndole a Ginny.- ¿Qué has hecho Ginevra?-.

-No debes caer en la tentación Nymphadora... y no empieces con tu… "No me llames Nymphadora" te he salvado-. Rió ella.

-Morirás-. Le dije y comencé a jugar con ella recordando que aquel día del traje de patitos el que nos había interrumpido había sido Sirius con un salvavidas de sapo y un traje de baño de color rosa fosforescente. Sí, hasta nuestros propios aliados nos estaban arruinando los momentos, tal ves esa era la cosa, arruinarnos los momentos juntos.

Hola a todos, pues he aquí otro cap, espero les guste tanto para que me dejen muchos comentario y porque no sugerencias también.

Besitos

Muchas gracias a mis ya 18 favoritos.

aliineepotters<3