← Sesshomaru y Rin lágrimas de sangre · de
Sesshomaru y Rin lágrimas de sangre — capítulo 13
Los sonidos del crepúsculo enfriaban el ambiente y le daban un aire siniestro y aterrador. Rin caminaba entre los árboles, atenta al menor ruido que pudiera percibirse. Una lechuza ululaba en una rama, y unas hojas secas crujieron bajo los pies de un ratoncillo, pero Rin no se dejó engañar, pues sabía que esos sonidos procedían simplemente de animales. De repente, una rama rota. Ese no era un sonido natural. Había alguien a sus espaldas. Se dio la vuelta y escudriñó los alrededores en busca de la procedencia del sonido. Una sombra rápida la observaba entre las hojas y, al verse descubierta, se apresuró a desaparecer entre el ramaje. La joven sacó su espada, haciendo silbar el filo con el roce de la vaina y la asió con fuerza por la empuñadura. Contuvo la respiración y contó hasta tres para percibir el menor cambio en el ambiente. Uno… dos…
La sombra saltó hacia ella por la espalda y la chica se volvió de repente.
-¡¡Txiiiisss!! - resonaron los dos aceros al encontrarse.
-Shippo, tendrás que ser más silencioso. Te he oído moverte todo el rato - dijo la muchacha a su apuesto amigo.
-¡Ja! - se rió él - Pues tú deberías ser más rápida, por poco no me esquivas - le recriminó mientras se enzarzaban en un combate con las espadas.
-Casi… pero lo he logrado - sonrió ella, orgullosa de sí misma.
-Por los pelos - le concedió él - pero ahora veremos quién gana.
Los aceros sonaban y silbaban cada vez que se encontraban peligrosamente cerca del cuerpo de sus dueños.
-He mejorado mucho durante estas semanas - afirmó Rin - Inuyasha me lo ha dicho.
-No lo niego - sonrió el zorro - pero aún no puedes superarme.
-¿Quién lo dice? - se increpó la muchacha, jadeante y cansada - Puedo contigo con los ojos cerrados - bromeó.
-No me hagas reír - le seguía el juego el zorro, que ni siquiera jadeaba - Todavía eres una novata
- y la golpeó con la espada de manera que esta cayó al suelo, de espaldas.
Shippo le apuntó con la espada al cuello.
-¿Te rindes?
Rin esperó unos instantes para recuperar el aliento.
-¡Ni de broma! - y lo hizo caerse justo encima de ella. Las dos espadas se cayeron al suelo y Rin aprovechó para darse la vuelta y se colocó sobre él para inmovilizarlo.
-¡Eso es trampa! - dijo Shippo.
-No hemos puesto reglas - la joven se sentía poderosa en ese momento, y en plena forma.
-Está bien. En ese caso… - Shippo se deshizo de su agarre y empezaron a rodar por el suelo hasta que consiguió quedar él encima y le inmovilizó las muñecas.
-¡Eh! - se quejó la chica - ¡No se vale!
-No hemos puesto reglas - imitó el muchacho su anterior respuesta, guiñándole un ojo.
Rin intentó soltarse, pero no pudo. Estaba claro quién era el más fuerte de los dos. Aún así, la joven se debatió un buen rato para intentar soltarse por sí misma, pero finalmente tuvo que rendirse.
-Está bien - aceptó
- Has ganado… otra vez. Y ahora, ¿me sueltas?
El muchacho sonreía travieso.
-Mmm.. no sé, no sé
- se burló - Es muy divertido verte así.
En ese instante Rin se dio cuenta del posible sentido que se le podía dar a la situación. Estaban peleando en el suelo, sí, y estaban uno encima del otro. De repente se sonrojó. Cualquiera que los viera no pensaría precisamente que estaban entrenando.
-Venga, Shippo - se quejó la morena - Si nos viera alguien, la gente empezaría a hablar.
-¿Y qué?
Sus ojos se encontraron. El chico podía sentir el pulso de la muchacha acelerarse en sus muñecas y su respiración entrecortada se hizo evidente. Se fijó en la reacción que ocurría en su amiga y sonrió sospechando en que era él quien la provocaba. Rin se había sonrojado e intentaba mirar hacia otro lado, pero los ojos de su amigo la tenían atrapada, como si fuera una especie de hipnosis. Entonces él la soltó y se levantó para recuperar su espada, también algo incómodo.
-Venga, en guardia - exclamó - Tienes que entrenar duro, ¿verdad? Pues no perdamos más tiempo.
* * *
Era medio día. El fuego crepitaba en el centro de la cabaña de la anciana Kaede. Rin y la sacerdotisa hacían sopa de verduras en una olla oxidada.
-Rin - la llamó Kaede - ¿Puedes ir a la fuente a por agua?
-Voy enseguida.
La muchacha cogió un cubo y se dirigió a la fuente de la plaza de la aldea. Había poca gente a esas horas, pues todo el mundo se encontraba en sus casas preparando la comida.
Mientras llenaba el cubo, vio una rápida sombra reflejada en el agua, demasiado rápida para distinguir lo que era. Se volvió con rapidez y pudo ver como lejos, en el aire, una especie de criatura desaparecía en el bosque.
-Un enemigo - pensó. Y, dejando el cubo en el suelo, desenvainó su espada y se perdió rápidamente entre los árboles.
*** * *
-¿Quién anda ahí? - inquirió la joven, valiente - ¡Muéstrate!
Un crujido de ramas a su espalda.
-¡Ah! - se sobresaltó, agitando la espada.
-¿Rin? - preguntó el personaje, apareciendo de entre los arbustos.
-¡Señor Sesshomaru! ¡Qué alegría verle! - dejó caer la espada y se acercó a abrazarle - Esta vez sí pensé que no regresaría.
Sesshomaru retrocedió un poco, no queriendo que ella notara su alegría al verla de nuevo.
-¿Qué haces con una espada? ¿Se la has quitado a algún demonio?
-¿Eh? No - dijo ella, indignada - Es mía. Ahora soy una guerrera.
Rin se sintió estúpida al oírse decir esas palabras y en ese momento supo que Sesshomaru, sin duda, se burlaría de ella, pero lejos de hacerlo, asintió serenamente y se acercó a la chica. Le tendió la mano para que ésta le prestara su espada. Rin se la cedió.
-Mmm… - dijo el demonio sopesándola con cuidado y agitándola en el aire - Es una espada pesada para ti, ¿te manejas bien con ella? - dijo con su tono siempre calmado y solemne.
-Hago lo que puedo - respondió la chica con humildad.
-Tal vez necesites una espada más ligera.
Rin frunció el ceño. Había estado entrenando y estaba segura de que no era necesario que su espada pesara menos. Así que, se la tomó de las manos y la balanceó hábilmente en el aire con un solo brazo. Sesshomaru se fijó en la reciente fuerza de la chica y en su principio de músculos.
-Te dejo sola unas semanas y te conviertes en una guerrera - dijo sonriendo ligeramente - Y en toda una mujer - esta vez ya no reía. La miraba con curiosidad, estudiando sus rasgos, sus facciones, el nuevo carácter de la muchacha.
Rin se sorprendió. El universo se detuvo en ese instante y el viento dejó de soplar. Ya no oía los pájaros, ni las hojas balancearse, ni el cric-cric de los grillos. Sólo estaban él y ella. ¿Toda una mujer? ¿Habían sido esas las palabras del hombre que tenía frente a frente? Nunca antes le había oído decir al demonio albino algo así, ni sonreírle ligeramente, como lo estaba haciendo ahora. ¿Qué había cambiado de las otras veces a esta? Estaba claro que el joven ya no la consideraba ninguna niña, pero ¿por qué? ¿Sería todo eso fruto de la reciente maduración de la chica? ¿Realmente se estaba convirtiendo en una mujer? Levantó la vista y la clavó en el demonio, decidida a entender la verdad. Sus ojos ya no eran los de una niña risueña e infantil. Ahora miraba a su demonio de una forma distinta, con un amor distinto, casi con…pasión, y esa chispa en la mirada de ella también la notó Sesshomaru, que no quiso apartar la vista, pues cada vez tenía más curiosidad por su pequeña humana.
-¡¡Hola Rin!! - saludó de pronto Jaken - ¿cómo estás?
La conexión visual entre los dos se rompió en el acto y ambos miraron al pequeño demonio verde.
-Muy bien - sonrió la chica - ¿Y tú? ¿Alguna anécdota nueva?
-En realidad, no - dijo Jaken - Estamos buscando una piedra pero…
-¡¡Jaken!! - dijo bruscamente Sesshomaru - ¡Llévate a A-Un a beber!
-Pero, señor…
-¡¡Ahora!! - su tono era severo, más que de costumbre.
-Sí, sí, lo siento - refunfuñó el demonito - Voy enseguida - y se marchó.
Rin, que al principio no entendió nada, se fijó en la extraña reacción de su señor cuando Jaken había respondido a la pregunta.
-¿Una piedra? - quiso saber, rescatando el detalle que se le había escapado al pequeño siervo.
-No es nada - respondió esquivo Sesshomaru, regresando a su mal humor y olvidando todo contacto visual que hubieran tenido - Tan sólo es algo que busco.
-Mmm…
Rin torció el rostro, sin estar muy convencida. Había algo que el señor Sesshomaru le estaba ocultando, y eso no iba a dejarlo escapar.
Buenas tardes a todos J Ya tengo a la ganadora del concurso y estoy trabajando en el especial en el que aparecerá, el cual publicaré el próximo viernes sin falta. La ganadora será anunciada en el mismo especial, pero había olvidado algo… ejem… siento decirlo pero queda un poco raro que cada vez que aparece su nombre salga el pseudónimo, porque son difíciles de pronunciar, como podéis imaginaros. Así que os pediría que las que participaron escogieran un nombre para que yo ponga en la historia. (Si alguien no quiere comentar porque le da igual si sale su pseudónimo en lugar del nombre, pues no hay problema. Si no comenta la ganadora, entenderé que prefiere que deje su pseudónimo o que no le apetece comentar)
Gracias, y siento haberme olvidado de deciros eso antes.
Besos y hasta la semana que viene n_n