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Sesshomaru y Rin lágrimas de sangre — capítulo 16

-Señor Sesshomaru - llamó Rin nada más llegar al claro donde este dormía junto con su caballo y su sirviente - ¿Puedo dormir aquí esta noche?

El demonio abrió lentamente los ojos y contempló el rostro de la joven, que jadeaba y apoyaba las manos en las rodillas para recuperar el aliente.

-¿Qué ocurre? - inquirió el demonio tranquilamente, levantándose y escuchando en la distancia, pero no se oía nada fuera de lo normal - ¿Por qué no estás en tu casa?

-Es que… es complicado - Rin quería decirle por qué estaba allí, por qué había salido corriendo de casa de Kagome, por qué no podía casarse con nadie, ni amar a ningún chico. Pero sabía que todo sonaría absurdo en cuanto se lo explicase. Sabía que sus deseos jamás se harían realidad, porque los demonios, por lo general, no se casan formalmente con humanas, sabía que Sesshomaru no la amaba de la misma manera en que ella lo amaba a él, y sabía que en cuanto le dijera lo que sentía, no querría volver a estar con ella, por temor a que ella jamás se casara con otro ni se olvidara de él. Por eso, y por otras tantas razones, calló y tan sólo le dio largas.

-Puedes quedarte el tiempo que quieras - le dijo el hombre al fin - pero seguro que te estarán buscando.

-No lo creo, al menos, no esta noche - aseguró Rin - Pero tal vez mañana, si no he vuelto, sí que empiecen a buscarme. Pero no te preocupes, no te molestaré. Será sólo por esta noche. Lo prometo.

Sesshomaru la vio acomodarse en el regazo de A-Un y hacerse un ovillo mientras se dormía. Miró al cielo y recordó aquella noche estrellada en el río, pero ahora ella era mayor, era una mujer y estaba a punto de cumplir dieciocho años. ¿Por qué la veía ahora de forma tan diferente? Se levantó cuando ésta ya dormía y le echó por encima la nube blanca que siempre llevaba él, para que no se helara en ese frío suelo de hierba.

*          *          *

-¿Fuiste a ver a Sesshomaru? - inquirió Shippo, enfadado - ¿Después de lo que te dijo la última vez que vino a visitarte?

-Pero, Shippo, tú no lo entiendes. Él…

-¡Desde luego que no lo entiendo! ¡Rin, soy tu mejor amigo! ¿Crees que no me duele verte mal? ¡Sesshomaru se portó mal contigo la última vez! ¡Hirió tus sentimientos! Y luego, ¿quién es el que te consuela siempre que te pasa algo? ¿Quién es el que está contigo? ¿El que lucha por mantenerte a flote? ¿El que te ayuda? ¿El que te quiere?

Shippo se tapó la boca por haber dicho eso último y Rin se le quedó mirando, sorprendida.

-¿Qué quieres decir?

  • inquirió.

-¡¡Oh, diablos!! - exclamó el zorro, realmente enfadado consigo mismo - ¡Si no hubieras ido a verle nada de esto habría pasado! - y se levantó para marcharse.

-¡Shippo, espera! - exclamó la muchacha, yendo tras él - ¿Por qué te comportas así? ¿Qué has querido decir con eso?

El chico seguía caminando hacia delante, sin girarse.

-¡Shippo! ¡Te estoy hablando! Al menos podrías mirarme a la cara cuando te digo algo, ¿no?

El demonio se paró en seco, se dio la vuelta y la cogió por los hombros. Rin se quedó rígida. Sus miradas se cruzaron un instante, y entonces, Shippo la besó.

*          *          *

Rin tenía un terrible enredo de sentimientos en su cabeza. Por un lado,  su familia quería casarla con alguien que ella no amaba, y eso la hacía sentirse la persona más desdichada del mundo. Por otro lado, estaba completa y perdidamente enamorada de Sesshomaru, pero no tenía ni idea de qué tipo de sentimientos tenía él por ella, y era demasiado vergonzosa como para preguntárselo. Y además había que añadir el tema de Shippo. ¿Le amaba? ¿Sentía algo intenso por él? Bueno, estaba claro que sí pero… ¿era sólo una gran amistad o algo mucho más profundo? Lo que estaba claro es que Shippo sí la amaba a ella, ¿o tal vez se había equivocado y el zorro había confundido también la amistad con el amor? Y en todo esto, ¿en qué lugar dejaba eso a Yuuki?

Rin se sentía repentinamente abrumada por todos esos sentimientos y no sabía qué hacer, ni siquiera qué pensar. Y lo que más le preocupaba es que ese beso le había gustado. En lugar de repelerle, o enfadarla, le había encantado. En realidad llevaba mucho tiempo deseándolo también, pero se había negado a admitirlo. ¿Estaba entonces enamorada de su mejor amigo, o era pura atracción física? Realmente no lo sabía.

*          *          *

Era la mañana del día siguiente. Rin se levantó temprano para visitar al señor Sesshomaru. Necesitaba verlo y descubrir qué sentimientos despertaba él en ella. Si lo que sentía era respeto y admiración por él o si había, como ella pensaba, algo más. Ahora todo estaba tan confuso. Desde ese agradable beso, pero difuso, nada de lo que había en su vida le parecía real. Quería huir de todo eso, de toda esa gente, de la boda, del lugar, de las penas, de los amores, de los sentimientos. Pero no podía, no podía irse porque los sentimientos seguirían siendo suyos, por muy lejos que llegara. No podía irse porque sabía que había algo en ella que era verdadero, como un sentimiento que ni siquiera sabes cuál o qué es, pero sabes que es cierto. De esa manera no podía irse, porque la verdad nunca puede ocultarse. La verdad te persigue a donde quiera que vayas, pero ella lo único que quería era enfrentarse de una vez por todas a la verdad y entender ella misma qué clase de sentimientos tenía por cada uno. Sólo pedía eso.

Cuando llegó al claro vio una nota clavada a un árbol. Se acercó rápidamente y se apresuró a leerla:

Rin,

Tengo que marcharme por un asunto urgente. Siento no poder despedirme, pero volveré pronto. Te lo prometo.

Sesshomaru

Rin releyó la nota varias veces, y desde luego no entendía nada. Justo cuando más lo necesitaba, su querido demonio albino desaparecía. ¿Por qué? ¿Se trataría otra vez de ese objeto que Sesshomaru y Jaken llevan tanto tiempo buscando? ¿Se trataría de esa "piedra"?

Ya no estaba segura de nada.

Replegó el papel y se lo llevó al bolsillo. Está bien. Si Sesshomaru había dicho que volvería pronto; le creía.

-¿Buscas a Sesshomaru? - preguntó una voz a su espalda - No están. Tampoco Jaken. Se marcharon esta mañana.

La chica se dio la vuelta.

-¿Por qué has venido?

-He seguido tu olor

  • le dijo su mejor amigo, recordándole que era un demonio zorro.

-¿Y qué quieres?

Rin no se atrevía a mirarlo a la cara. Estaba molesta con él por haberla besado de improviso, aún sabiendo que ella está enamorada de otra persona, pero también sabía que si la había besado no era para hacerle daño, sino al contrario. Así que, teniendo sentimientos tan contradictorios, no sabía qué decirle.

-Shippo, yo… - empezó.

-No, Rin. Escucha - la interrumpió - quería disculparme por lo que pasó ayer. No debí besarte. Sé que quieres a Sesshomaru y tú y yo sólo somos amigos, así que, siento haberte confundido.

Rin estaba perpleja. No se esperaba para nada la reacción de su amigo. ¿Se… disculpaba?

-Pero… ¿por qué lo hiciste? ¿Por qué me besaste? No lo entiendo.

Shippo se acercó lentamente hacia ella, mirándola a los ojos, sin parpadear.

-Porque en ese momento sentí que quería hacerlo. No pude resistirlo. Te quiero mucho como amiga y, no sé…

-Pero tú quieres a Yuuki. Ella te gusta mucho, ¿verdad?

-Sí. Yuuki me parece una persona guapa, inteligente y encantadora. Y además es buena y divertida. Y sí, la quiero, pero a veces, cuando estoy contigo, siento que… en ese momento sólo podía pensar que… te deseaba.

La morena se había quedado sin palabras. Tenía la boca entreabierta y lo miraba con sorpresa. ¿Él… la deseaba? No podía creerlo.

-Pero no te preocupes - continuó diciendo el joven, ante el mutismo de su amiga - Sólo es a veces, cuando te muestras como realmente eres.

Entonces Rin no pudo resistirse más y las palabras empezaron a aflorar de su boca.

-Shippo, yo amo a Sesshomaru. ¡Sé que lo amo! No es un capricho, ni un simple enamoramiento infantil, ni nada por el estilo. Sé que es algo real. Pero no sé qué siente él por mí, en cambio, cuando estamos juntos, a veces siento que el mundo podría desaparecer y no me importaría, porque estoy contigo. Y no sé cómo interpretar eso. Lo que siento por él es más fuerte que lo que me provocas tú, pero aún así, sé que lo que tengo contigo también es algo real, pero no entiendo el qué.

-Rin - dijo el zorro, repentinamente serio - Se puede amar a más de un corazón, aunque sea difícil reconocerlo.

-Pero al final se tiene que escoger uno sólo - se quejó Rin - No se puede querer a dos personas eternamente.

-No, no se puede.

-¿Entonces? - preguntó ella, cada vez más confusa - ¿A quién elegir? ¿Y cómo saber que no te equivocas? ¿Qué decisión es la correcta?

-No lo sé - respondió Shippo, mordiéndose el labio - Pero sí tengo clara una cosa, este es uno de esos momentos en que te deseo.

Y antes de que el muchacho pudiera añadir nada más, Rin le rodeó el cuello con los brazos y juntó sus suaves labios afresados con los suyos dulces. Sintió sus cálidas manos recorriéndole los hombros y la espalda, mientras ella, por su parte, le enredaba los dedos en sus cabellos castaño rojizos. Su respiración era entrecortada y el mundo que los rodeaba había desaparecido a sus pies. Pues sólo estaban ellos. Rin y Shippo.

Pero lo que ninguno de los dos sabía es que alguien los había estado observando, alguien que revelaría lo que había visto a su debido momento y eso traería graves consecuencias…


Antes de nada, os pediría que no me matéis. Ya sé que nadie quiere que Shippo y Rin acaben juntos, pero es que me parecía que algún que otro encuentro amoroso no estaría mal para poner la cosa algo más picante. Pero no os preocupéis. Como ahora mismo temo por mi vida, jajajaja, os recuerdo que el título es "Sesshomaru y Rin lágrimas de sangre", no "Shippo y Rin….", así que ya podéis imaginaros con quien acaba. Espero haber tranquilizado con esto vuestros ánimos de venganza =)

Bueno, entonces, ¿qué os ha parecido? (me imagino que habrá más de uno que me muerda por el capítulo. Habrá que soportarlo, jajaja, no pasa nada)

Y en el próximo episodio: Capítulo 16: El pretendiente sorpresa.