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Sesshomaru y Rin lágrimas de sangre — capítulo 19

Rin se encontraba apoyada en el alféizar de la ventana de la casa de Kagome. La cabaña estaba vacía, pues tanto ella como su marido estaban todavía arreglando la vivienda de Kaede y decorándola para el cumpleaños de la joven. Pero ella no estaba allí por eso. En aquel lugar también habitaba Shippo, su fiel y mejor amigo. Era a él a quien quería ver, por recomendación de su amiga Megumi. Llevaba horas esperando su regreso, sin que hubiera señales de que volvería. La chica se entretuvo contando los pétalos de las plantas que había en la mesa, junto a la cama, u observaba el vuelo de los pájaros por la ventana, libres, alegres, cantarines, moviéndose de forma ágil de un lado a otro en el cielo.

-¡Quién fuera pájaro para volar libre por el cielo! Sin reglas, ni normas, ni tradiciones, ni dolor. Ni siquiera amor, porque también duele - exclamó con la mano apoyada en la mejilla y suspiró - ¿Qué estarás haciendo ahora, Sesshomaru?

*          *          *

Sesshomaru había soltado al viejo ermitaño, que había cogido un cuchillo oxidado, intentando atacar al demonio, pero éste no se había dejado sorprender. Lo desarmó con una sola mano, y lanzó el cuchillo lejos del alcance del humano.

-Se supone que eres un sabio - le dijo con arrogancia al anciano - Sin embargo, actúas más bien como un pobre loco.

-Ya te he dicho que no soy el Sabio Shanti, sólo estoy aquí de paso.

-¿De paso? - repitió Jaken, habiendo captado ahora la mentira - Antes decías que eras su ayudante, ahora dices que sólo estas de paso. Tu historia no se sostiene.

-¡Calla! - ordenó el apuesto demonio albino y empezó a caminar con elegancia hacia el anciano - Voy a ser muy claro - le dijo en tono grave - Estamos aquí porque tú puedes ayudarnos a encontrar cierta piedra.

-¿Una piedra? - el anciano los miró nervioso - Hay muchas piedras, muchos lugares donde encontrar piedras, yo no sé de piedras, yo… -  empezó a decir atropelladamente.

-La piedra - dijo el temible Sesshomaru, que de repente estaba a tan sólo unos centímetros de la cara del sabio - no es una roca cualquiera.

Shanti retrocedió, apretándose contra la pared, muerto de miedo y temiendo por su vida.

-Es una piedra - continuó Sesshomaru - que te permite pedir un deseo.

-Ah, ya veo - exclamó el sabio - Hablas de la esfera de Shikon. Pues lamento decirte que fue…

Sesshomaru se abalanzó hacia él y en menos de un instante lo tenía agarrado en el aire por los brazos.

-¿Cuánto tiempo vas a hacerme perder? - lo miró enfurecido - Tal vez podamos acelerar el proceso - dijo de forma enigmática mientras deslizaba su mano hacia la pierna del anciano.

El hombre se desesperó.

-¡¿Qué piensas hacerme?! - su voz sonaba asustada, tanto que apenas podía pensar con claridad. Estaba aterrado. Su corazón se aceleró de golpe y empezó a temer que moriría antes de que el día finalizara.

-Me pregunto cuán rápido puede correr una persona con las piernas rotas - dijo posando la mano en su rodilla.

-¡¡No, por favor!! ¡¿Qué vas a hacerme?! ¡¡Por favor!!

Y entonces Sesshomaru apretó con fuerza la rodilla al contrario de su articulación.

-¡¡Aaaahhhh!!

Se oyeron los huesos del humano fracturándose violentamente. Sesshomaru lo dejó caer al suelo bruscamente.

-¡Dios mío, mátame!

  • le suplicó el pobre viejo - Mátame, te lo suplico - empezó a lloriquear.

Jaken se acercó a él y le apretó la cabeza de su bastón de madera en el pecho.

-Más te valdría contarle a mi amo lo que quiere saber. Si haces eso, te perdonará la vida.

El anciano miró al demonio entre lágrimas y cerró los puños con fuerza.

-¡Que me mates! ¡No voy a contarte nada! Prefiero la muerte a revelarle a alguien como tú los secretos de la piedra.

El demonio albino lo miró suspicaz. El anciano acababa de demostrar que sabía desde el principio de lo que estaban hablando. Se acercó a él y le colocó suavemente la mano en la otra rodilla. El ermitaño lo miró horrorizado.

-¡¡No!! ¡Te lo contaré todo! ¡Te lo juro! - acabó resignándose.

Sesshomaru se levantó y sonrió con suficiencia.

-Buena elección - dijo, sentándose en una roca alta - ¿Y bien?

El anciano se retorció de dolor una vez más antes de entender quién era el demonio que estaba frente a él.

-Tú  no eres un demonio cualquiera - le dijo con voz ronca - Si conoces la leyenda, es que has sido educado en una familia demoníaca poderosa.

-Así es - confirmó el demonio - pero lo importante es, ¿cómo encuentro la esfera?

El Sabio Shanti observó el techo de la cueva con aire pensativo, mientras intentaba no dejarse llevar por el dolor de su pierna fracturada. Conocía perfectamente la historia de esa misteriosa roca, pero no creía conveniente revelarle la información a un demonio tan poderoso. ¿Quién sabe lo que podría pedirle a la esfera si la encontraba?

-No sé apenas nada acerca de la piedra - empezó, casi sin poder hablar - sé que concede deseos, y su verdadera nombre es La esfera prohibida.

*          *          *

Después de dos horas y media de espera, la puerta de la cabaña de Kagome e Inuyasha se abrió, dejando paso a una silueta joven. La sombra entró en la estancia, sin esperar encontrarse todavía a nadie, cuando de repente vio a la hermosa Rin, que se había quedado dormida junto a la ventana.

-Rin… Rin… - llamó la voz, suavemente - Despierta.

-¿Eh? ¿Qué ocurre? - se sobresaltó la muchacha, asustada.

-No, tranquila. No ocurre nada.

-¿Yuuki? ¿Pero qué haces tú aquí?

La joven rubia se sonrojó en el acto y escondió las manos en la espalda.

-Lo mismo podría preguntarte yo - dijo en un tono asustado, más que inquisidor.

-Pues yo… - Rin se daba cuenta de que se habían pillado mutuamente - He venido a ver a Shippo - acabó confesando.

-Yo también.

Las dos muchachas se miraron un instante sin saber cómo actuar, hasta que Rin rompió el silencio.

-Llevo mucho rato esperándolo, pero aún no ha regresado. No creo que tarden mucho - le contó - ¿Para qué querías verle?

Los ojos de Yuuki se ensombrecieron de repente. Miró al suelo, entristecida y recordó algo que había visto hacía tan solo unos días en el bosque. Cogió una silla y se sentó junto a la morena.

-Rin, ¿podemos hablar?

La joven asintió, preocupada ante el semblante serio de la chica. ¿Qué sería eso que la preocupaba hasta tal punto como para venir a ver a Shippo a su casa?

-¿Qué ocurre, Yuuki?

La chica seguía mirando el suelo, seria. Estaba temblorosa, tal vez incluso asustada.

-El otro día… - empezó la joven, vacilante - el otro día salí al bosque para dar una vuelta. Cuando caminaba vi a Shippo entre los árboles y quise saludarlo, pero él camina muy rápido.

Rin asintió. Empezaba a sospechar de qué día estaban hablando.

-Empecé a seguirlo hasta darle alcance, pero entonces entró en un claro y empezó a hablar con alguien.

Rin tragó saliva. Sabía perfectamente con quién había estado hablando.

-Me asomé para ver quién era. Sé que no estuvo bien, lo siento por eso, pero lo hice. Shippo hablaba contigo sobre el demonio que te visita a veces. Oí que lo amas.

La morena se ruborizó. Se suponía que era un secreto, un secreto que sólo conocían Megumi y Shippo. Sin embargo ahora…

-¿Hasta cuándo te quedaste observando?

-Lo suficiente - sentenció ella - También vi el beso.

La morena se quedó sin aliento. Yuuki había visto ese beso prohibido entre ella y su mejor amigo, nada menos que Yuuki, la pequeña amiga de Shippo. ¿Cómo se habría tomado la noticia? ¿Qué habría sentido en ese momento al verlos juntos? ¿Sabría Shippo que Yuuki los había visto? Agachó la cabeza avergonzada, casi sin atreverse a mirar a la rubia a los ojos, y entonces vio el papel que antes Yuuki se había escondido tras la espalda. Ahora estaba en su mano, arrugando y manoseado por los nervios. Rin comprendió qué había en el papel.

-Venías a decírselo a Shippo, ¿verdad? - dijo señalando la nota - Venías a decirle que nos habías visto.

Al principio, Rin se enfureció, porque aquella chica no era nadie para meterse en asuntos ajenos, pero luego se dio cuenta de que sí tenía derecho a meterse, pues Shippo la había estado cortejando y, si ella había empezado a sentir algo por él, la visión de ese beso la habría destrozado.

-En realidad, no - confesó Yuuki - No vengo a contárselo. Eso no - dijo con tristeza - Venía a decirle que… que yo… - unas primeras lágrimas brotaron de sus ojos.

Rin no pudo soportarlo más y la abrazó con ternura, acariciándole el cabello rubio oro con suavidad. La chica se abrazó a la morena y siguió sollozando, con el corazón dolorido.

-Ibas a decirle que le quieres - sentenció Rin.

La rubia asintió, descorazonada.

-Pero no sé cómo decírselo. Ni siquiera sé si le va a importar lo que le diga.

Rin se sintió fatal por todo lo que estaba ocurriendo, y no pudo evitar sentirse culpable del dolor de la muchacha que lloraba entre sus brazos. Se dio cuenta, además, de lo buena chica que era, pues ni siquiera pretendía decirle a Shippo que ella sabía la verdad, tan sólo venía a hablarle de sus sentimientos, de su corazón.

-Yuuki, deberías saber algo - Rin habló despacio, asegurándose de que la chica la entendiera - Shippo y yo no nos amamos.

-¿Qué?

La chica levantó el rostro mojado, incrédula.

-Pero… - balbuceó - yo vi como te besaba. Yo… lo vi.

-Sí, bueno. Te confieso que hasta hace poco yo tampoco estaba muy segura de qué había significado eso para ambos, pero ahora lo sé - miró a la joven comprensiva y le sonrió dulcemente - La amistad entre dos chicos o dos chicas es muy frecuente, pero no lo es tanto entre un chico y una chica. Es mi mejor amigo y lo ha sido siempre desde que tengo uso de razón, y siempre lo había considerado casi como un hermano. Tal vez es eso lo que nos ha causado toda esta confusión. Hemos confundido una enorme amistad con amor. Tal vez si hubiéramos sido hermanos de verdad, nada de esto habría pasado y tú y yo no estaríamos hablando aquí ahora, pero al no serlo, bueno, estos sentimientos que tenemos el uno por el otro nos han trastocado.

Yuuki escuchaba con interés y asentía, intentando comprender qué era lo que aquella adorable chica le estaba diciendo acerca de su amigo.

-Yo creía que esa amistad se había vuelto amor entre nosotros, pero me equivoqué, y ahora lo entiendo. Te miro y sé que lo que hay entre tú y Shippo es algo tan grande que sobrepasa cualquier sentimiento. Lo que hay entre vosotros se llama amor. Y lo sé porque es lo mismo que yo siento cuando miro al señor Sesshomaru, lo sé porque le miro a él y entiendo que es el amor de mi vida, que lo necesito tanto como el aire para respirar, que sin él no soy nada, no tengo ilusiones, ni fuerzas, ni valor. Que mi fuerza surge de mi alma cuando hago algo para poder estar con él y si no es ese mi objetivo, no tengo fuerzas, ni ganas. Por eso, y por otras muchas razones sé que lo que hay entre Shippo y tú es verdadero. No es por lo que me has dicho, Yuuki, es porque miro tus ojos, y lo veo.

Yuuki se quedó fascinada ante las palabras de la chica. La miró a los ojos, ahora brillantes, esperanzada por la confesión que acababa de hacerle su amiga. Sí, su amiga. Ahora la consideraba como tal. La miraba también intensamente, entendiendo que lo que había dicho era cierto, que cada palabra que había salido por su boca era verdadera, y entonces, también lo supo. Supo que Shippo y ella tenían una oportunidad.


Espero que os haya gustado. Siento si no ha quedado demasiado bien, pero es que hoy tengo algo de dolor de cabeza :s lo siento.

En todo caso, hasta la semana que viene :) Feliz fin de semana!