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Sesshomaru y Rin lágrimas de sangre — capítulo 22
Sesshomaru llevaba largo rato caminando sin encontrar el camino correcto. Se había encontrado con espíritus rata que colgaban de las estalactitas del techo y los había fulminado con solo agitar la mano. Una especie de centauro habitaba el laberinto, mitad hombre mitad bestia, que lo había atacado osadamente para derribarlo, pero el demonio de la luna no se dejó sorprender. El espacio era reducido y no podía permitirse destruir la cueva con su espada, así que se llevó varias cornadas del animal, que le atravesaron el brazo y el vientre, pero no tardó en matarlo, al igual que había hecho con los espíritus murciélago.
Siguió caminado, sin mirar atrás, sin preocuparse por estar pisando lugar sagrado. Cualquier demonio que se hubiera acercado al lugar se habría, por lo menos, mareado o desmayado, como le había pasado a Jaken, pero sólo los demonios verdaderamente poderosos podían resistir la fuerza del campo de energía y de la tierra sagrada sin morir en el intento, aunque su fuerza se debilitara sobremanera y fueran vulnerables. Tan sólo los humanos y los espíritus de los demonios podían entrar sin notar la fuerza del campo.
Otro espíritu salió de entre las sombras, y otro, y otro más. Un grupo de mujeres armadas con arcos apareció ante él y le apuntaron decididas.
-¿Quién eres? - preguntó una, dando un paso al frente.
El demonio agitó la mano, dejando que salieran látigos verdes de ella, y derribó a dos de ellas, que desaparecieron en el acto. Las de la primera fila le dispararon, pero el demonio fue más rápido y desvió las flechas con su látigo verdoso.
Las mujeres cargaron nuevamente los arcos y dispararon de nuevo, pero esta vez las de la segunda fila también se le unieron. Las primeras flechas se hicieron pedazos, pero las últimas, estando él tan débil, consiguieron alcanzarle en el brazo y en el torso. Se apoyó de espaldas a la pared.
-He preguntado quién eres - repitió la mujer que le había hablado al principio. Llevaba una armadura de cobre, distinta al de todas las demás. Sin duda era quien mandaba.
-Me llamo Sesshomaru, y he venido a llevarme la esfera.
La mujer rió.
-Los demonios no pueden entrar aquí. Tu presencia no te está permitida - y le lanzaron otra lluvia de flechas.
El demonio se levantó para esquivarlas y corrió por la pared y por el techo, hasta colocarse detrás de ellas. Sacó el látigo y les cortó a todas la cabeza. Tan sólo quedó en pie la mujer que siempre hablaba.
-¡Márchate de aquí o jamás saldrás con vida! - y le disparó al corazón.
Sesshomaru encajó la flecha en un costado y le cortó luego la cabeza con fiereza.
-A mí nadie me da órdenes - dijo, cuando ella ya había desaparecido.
* * *
Los aldeanos llevaban más de cuatro horas en la fiesta, hablando y divirtiéndose, cuando llamaron a Yuki y Shippo para prepararlos para la boda.
-Si necesitas cualquier cosa, me avisas - le dijo amablemente a Rin la madre de Yuki - Pero creo que a ti sólo te falta cambiarte de vestido, ¿no es cierto?
La morena asintió.
-Bueno, de todas formas, si me necesitas, ya sabes dónde estoy - y le dirigió una amable sonrisa
- Es tan dulce como su hija - pensó Rin cuando se hubo marchado.
Caminó hacia una mesa y decidió sentarse. La había saludado todo el mundo, había estrechado más de cincuenta manos y estaba realmente agotada de oír una y otra vez: "Felicidades y enhorabuena por tu noviazgo" No podía soportarlo más. Cada felicitación, cada deseo de felicidad le partía el corazón y le recordaba lo cerca que había estado de confesarle todo su amor al demonio de la luna. Pero ya nada tenía sentido. ¿Qué podía hacer? ¿Rebelarse? Le había dado muchas vueltas al asunto, y había estado tentada varias veces de escaparse de casa y no volver, de ir a buscarlo y suplicarle que se la llevara con él, que no volviera a dejarla en la aldea, que no volviera a abandonarla. Pero no se había atrevido. El primer motivo era que no quería hacerle daño a nadie. Ni a Kaede, ni a Kagome, Inuyasha, Sango, Miroku, Megumi, Yuki o Shippo. No quería herirles, ni tampoco abandonarlos como si no significaran nada para ella. Significaban y mucho; eran su familia. Y por otra parte estaba segura de que, si lo hacía, aparte de estropear la boda y todo el esfuerzo que habían puesto en ella, Sesshomaru le diría lo mismo que la última vez que le pidió que se la llevara con él: No puedes venir porque… yo no quiero que vengas.
Jamás olvidaría esas palabras. Jamás olvidaría cómo la única persona en el mundo que la había hecho feliz de verdad, le había partido el corazón en mil pedazos. Pero no podía culparle, no podía hacerlo. No, porque Jaken le había explicado por qué la había rechazado esa vez. Lo había hecho para salvarla de los peligros a los que él se exponía constantemente, para que ella pudiera tener una vida feliz en una aldea humana, con gente como ella. Así que, nunca podría enfadarse por aquello, no con él.
* * *
Sesshomaru se sentó en el suelo húmedo de la gruta. Le faltaba el aliento y le dolían las heridas causadas por las flechas. Si esa batalla hubiera sido fuera de la cueva, no habría sufrido ni un solo rasguño y, en el caso de que sí hubiera sido alcanzado, sus heridas hubieran sanado en menos de una hora. Pero en ese lugar todo era distinto. Estaba pensado para debilitar a los demonios que se atrevían a entrar hasta la muerte. Sesshomaru lo comprendió enseguida. Sus heridas no sanarían. Al menos, no hasta que saliera de ese lugar.
Deslizó su mano por el kimono y se arrancó un trozo, dejando al descubierto parte de su torso desnudo. Observó el lugar donde le había alcanzado la flecha de la última atacante. El lugar estaba morado y le salía humo burbujeante. Había sido envenenado. Se arrancó la flecha y la lanzó lejos, enfurecido, y se preguntó por qué hacía todo eso.
Flash back
Jaken caminaba deprisa junto al señor Sesshomaru, tirando de las riendas de A-Un, que se distraía con facilidad.
-Señor Sesshomaru - llamó.
El demonio no respondió.
-He estado pensando en el hechizo que lanzó la princesa Kagura antes de morir.
El albino seguía sin contestar. Tan sólo caminaba, a su paso, como siempre. Sin embargo, sí estaba escuchando a su pequeño siervo.
-Verá, señor, creo que se ha cumplido ya la profecía.
-¿Sí? - preguntó el demonio, indiferente - Has tardado bastante en averiguarlo, ¿no crees?
-¿Qué? - Jaken se sorprendió - ¿No me diga que usted ya lo sabía? - se golpeó la cabeza con su bastón de madera - ¡Claro! ¡Qué tonto soy! Perdóneme. Por supuesto que usted ya lo sabía. Si Jaken es capaz de averiguarlo, usted seguro que ya lo sabía.
-¡Jaken!
-¿Sí, amo?
-Di lo que querías decir o cállate.
-Sí, señor - asintió el diminuto demonio - la princesa dijo: "Algún día, dentro de muchas vidas, una joven de mi mismo nombre morirá a manos de un descendiente del hombre que me ha traicionado, habiéndole también robado a ella su corazón. Huirá, casi muerta, hasta encontrarse con el hombre al que verdaderamente debería haber amado. Ella no podrá salvarse, pero el lugar donde muera se convertirá en la salvación para la mujer al que el hombre bueno querrá salvar, aún a costa de su vida. Sangre de mi sangre sufrirá, pero al salvar a la pretendienta, el mal causado se revertirá"
-¿Y bien? - preguntó Sesshomaru - Eso ya lo sabíamos.
-Lo sé, señor, pero piense en Kagura. No me refiero a la princesa, sino a la extensión de Naraku. Ella murió en unas circunstancias similares a las del relato. Se llamaba igual que la princesa, ha pasado muchos años después que la historia de la primera Kagura, fue traicionada por Naraku, que la dejó casi muerta. Y eso de robarle el corazón… puede que en este caso no se refiera al amor, sino a un acto literal. Naraku conservaba el corazón de Kagura en un tarro, hasta que se lo devolvió para matarla. Luego ella vino a morir a un campo de flores, donde usted la encontró… Tal vez Naraku fuera descendiente del que traicionó a la princesa, y tal vez Kagura estuviera enamorada de usted, ¿no le parece?
Sesshomaru no contestó.
-¿Señor, no cree que es posible? Lo único que aún falta es que usted quiera salvar a una mujer. Una mujer por la que daría su vida. Aunque eso ya lo veo más inverosímil, puesto que usted no daría algo tan valioso por una simple mujer, por supuesto, eso yo ya lo sabía, pero tal vez la primera parte del relato…
-¡Cállate! - le interrumpió el demonio, repentinamente enfadado - ¡No hables más hasta que lleguemos!
El pequeño demonio asintió, descorazonado. ¿Por qué su amo actuaba así ahora? Tan sólo era una hipótesis, nadie había dicho que la leyenda fuera cierta, al menos, no esa parte. ¿Por qué entonces reaccionaba así con él? Sopesó lo que su enfurecimiento pudiera significar y llegó a una conclusión; Sesshomaru ya sabía que Kagura estaba enamorada de él y por eso se quedó con ella haciéndole compañía hasta su muerte. Para sorpresa del propio Jaken, Sesshomaru no era tan frío como él mismo había creído. Pero ¿y la mujer por la que él daría su vida? Su amo jamás haría eso. No daría su vida ni por su propia madre, que dicho sea de paso, era toda una arpía maléfica. Pero igualmente no lo haría. En realidad, la única persona por la que Sesshomaru se esforzaría en algo sería por la pequeña Rin. De hecho, ya había ido hasta el mismo infierno para regresar su alma al mundo de los vivos. Pero el hechizo decía que sería por una mujer y no había ninguna que… Entonces Jaken lo recordó; Rin estaba a punto de cumplir dieciocho años. Ya no sería más ninguna niña.
Fin del flash back
Sesshomaru respiró profundamente, dándose cuenta de que no podía seguir avanzando en ese estado. Necesitaba recuperarse y tomar un antídoto si no quería perecer en el intento. Apretó los puños con rabia, y golpeó el suelo con fuerza, rompiendo las piedras y dejando un gran agujero en la roca.
-¡Maldita sea!
Se levantó con lentitud y anduvo un rato hasta llegar a la salida de la cueva, donde le esperaba Jaken, algo más recuperado que cuando su amo entró en la gruta.
-Señor Sesshomaru, ¿la tiene? ¿la ha conseguido?
-Trae a A-Un - dijo, manteniéndose en pie con un esfuerzo sobrehumano - Alejémonos de este lugar. Pronto regresaremos.
Jaken trajo el caballo y se subió detrás de su amo.
-¿Y a dónde vamos?
Sesshomaru vaciló.
-A alguna aldea cercana donde haya mercado. Hoy es el cumpleaños de Rin.
Hola a todos. He intentado hacer el capítulo largo pero me ha quedado como de costumbre, lo siento, Daenerys Arya. Volveré a intentarlo en el próximo. Bueno, a partir de aquí empieza la marcha. El próximo se llama: **Capítulo 22: Una vida sin ti es peor que la muerte.**Como podéis imaginaros, ha llegado la hora de la boda que llevábamos esperando varias semanas. ¿Qué ocurrirá en el próximo episodio? ¿Llegará Sesshomaru a tiempo para impedir la boda, o por el contrario Rin quedará condenada a una terrible vida sin su amado? ¿Intentará Kohaku enamorarla? ¿Aceptará Rin su matrimonio sin pelear primero por su libertad? ¿Podrán sus amigos ayudarla para que todo esto termine de la mejor forma posible? Todo eso en la semana que viene.
P.D: Hace unos días empecé una historia nueva. Se llama "Cazadores de demonios". Es la primera vez que escribo un original y no sé cómo me está quedando. Es de amor y mucho misterio. Si alguien le apeteciera pasarse y mirarlo. Sólo llevo un capítulo. Gracias.
Besos, Diana Sparrow