Tituladas 15.1% · 30,063 de 199,415 descubiertas
Rescatado 23.3% · 21,950 de 94,296 páginas identificadas · 21,944/22,652 caps con texto ☕ Invitanos un café

← Sesshomaru y Rin lágrimas de sangre · de

Sesshomaru y Rin lágrimas de sangre — capítulo 28

Hola. Recomiendo que echéis un vistazo al capítulo anterior para acordaros en que termina. Se habían quedado a medias Sesshomaru y Rin y éste le decía que si en tres días no volvía, que se olvidara de él para siempre. Era más o menos así. Echad un vistazo en todo caso.


-¡¿Queeé?! - Rin estaba totalmente alterada. Soltó las manos de Sesshomaru bruscamente y dio un paso atrás - ¡¡No puedes pedirme esto!! ¡No después de decirte que te quiero!

Cada vez que la joven pronunciaba esas palabras, el corazón del demonio daba un vuelco y se calentaba un poco más, alejándose poco a poco del glacial que había sido siempre. Ahora su corazón empezaba a derretirse.

-Confía en mí - le ordenó y se alejó corriendo entre las sombras.

-¡¡No!! - gritó ella

  • ¡¡No lo hagas!! ¡Vuelve, por favor! - cayó de rodillas al suelo y una lágrima le recorrió la mejilla - Te lo suplico… - susurró.

De repente, un crujido a su espalda la sobresaltó. Se enjugó la lágrima y se levantó con rapidez, colocándose en posición, dispuesta a defenderse.

-¿Quién anda ahí?

Nadie respondió. De nuevo un crujido.

-¡Muéstrate si tienes agallas!

Dos siluetas salieron de entre las sombras. Una se movía bruscamente mientras la otra la sostenía. Al acercarse al claro en donde estaba ella, pudo vislumbrar perfectamente sus rostros. Eran Kohaku y Megumi. Esta última tenía la boca tapado por la fuerte mano del chico, y se debatía por liberarse. Cuando estuvieron frente a Rin, la soltó.

-Perdona Megumi - le dijo Kohaku en tono sincero - No quería hacerte daño, pero sabía que no te callarías.

-¡Serás idiota! - le espetó Megumi, enfadada - ¡¿Cómo iba a callarme, si pretendías espiar a mi amiga?!

¿Espiar? Rin se estremeció al oírlo.

-¿Qué quieres decir?

  • dijo atropelladamente - ¿Qué hacíais ahí? ¿Cuándo habéis llegado?

Kohaku esbozó una ligera y cruel sonrisa.

-Supongo que en realidad preguntas cuánto hemos visto.

La morena tragó saliva. Tenía razón. Quería saber si habían oído la conversación con el demonio y si habían visto cómo se besaban. Sus mejillas empezaron a ruborizarse y miró al suelo, avergonzada.

Kohaku sonrió de nuevo.

-Pues yo te lo diré

  • continuó - Estamos aquí desde que te ha estrellado contra el árbol.

Rin ahogó un grito. ¡Lo habían visto prácticamente todo! No sólo su mejor amiga, que se había visto obligada y por eso no le echaba la culpa de nada, sino también el engreído y egocéntrico de su prometido. Kohaku era un sucio renacuajo que no valía la pena ni dirigirle la palabra. ¡Cómo se atrevía a violar su intimidad!

-Supongo que te lo has pasado bien -  le dijo con tono burlón - ¿No, cariño?

-No me llames así - le advirtió ella, con un tono de voz que no dejaba lugar a dudas de que lo odiaba - ¡No tenías derecho a observarnos! Esa conversación era privada.

Kohaku dio otro paso hacia su prometida y casi esposa.

-¿Qué te ha gustado más: cuando él te recorría la espalda con las manos, o cuando te ha subido la mano por el muslo? - dijo divertido - En ese momento hasta has gritado. Espero que te lo hayas pasado tan bien como parecía, porque desde ahora, se te ha acabado el juego.

Rin le dio un guantazo.

El golpe sonó tan fuerte que hizo eco entre los árboles, y la mejilla de Kohaku estaba ahora al rojo vivo. Rin aún sostenía la mano en el aire y respiraba de forma agitada de la rabia contenida.

Kohaku no le devolvió el golpe. No la insultó ni le hizo el menor daño físico.

-Creo que esto habrá que arreglarlo de hombre a hombre - dijo pensando en voz alta - Te veré a mi regreso - y empezó a correr en la misma dirección por la que había desaparecido el demonio.

-¡No, Kohaku! ¡Te matará! - le advirtió la chica. Kohaku no tenía idea de lo poderoso que era el apuesto joven albino.

Un bostezo sonó a sus espaldas y las dos muchachas se volvieron para descubrir la procedencia del sonido.

-¡¿Jaken?! - exclamaron sorprendidas.

-¿Eh? ¿Qué hacéis las dos aquí a estas horas de la noche? - preguntó el demonio, aún bostezando y en un tono que daba a entender que aún seguía medio dormido.

-Pe…pero… -  tartamudeó Megumi - ¿Sesshomaru no… no se ha ido contigo?

-¿Irse? - inquirió el pequeño demonio verde, desconcertado - Sesshomaru está sanando sus heridas en el río.

Rin se golpeó la frente con la palma de la mano, indignada.

-No. Ya no - le explicó

  • Sesshomaru se ha ido en busca eso que lleváis semanas investigando.

-¡¡No es posible!! - el demonio verde estaba alterado - ¡El señor Sesshomaru no se iría sin mí!

Megumi le colocó una mano en el hombro.

-No te ha abandonado, Jaken. Es que tenía prisa. Han pasado cosas… complicadas.

-Entonces… entonces él… ¿se ha ido sin mí?

-Em… pues… - musitó Megumi, insegura de si su respuesta iba a hacer sentirse mejor o peor el menudo demonio.

-Jaken - Rin se sentó a su lado y le tomó una mano con delicadeza - Necesito que me cuentes qué es lo que busca Sesshomaru y donde se encuentra. Por favor…

*          *          *

Sesshomaru estaba a punto de salir del límite del bosque. No había querido ir muy deprisa para que ni Jaken ni A-Un lo oyeran. Es posible que cuando llegara a la cueva, perdiera la vida, así que no quería que su caballo y su siervo más fiel perecieran innecesariamente por una reliquia que le interesaba sólo a él.

Cerró un instante los ojos y se paró. Sesshomaru, el que no tenía sentimientos, el que odiaba a los humanos, el que era frío y distante, y hielo y nieve y desdén al mismo tiempo. Al que temían los aldeanos, del que huían los otros demonios. Un Sesshomaru que seguía vivo en él, pero que había cambiado. En realidad, cambió el mismo instante en que esa chica apareció en el bosque hacía ya más de diez años. Recordó sus cálidos ojos de niña, si pelo enmarañado, su sonrisa dulce y su vestido naranja a cuadros. Cuando la conoció no hablaba nada, pues perdió el habla cuando asesinaron a su familia frente a ella. Ni hablaba ni sonreía. Pero con él, el día en que se conocieron, sonrió de nuevo después de mucho tiempo. Y al cabo de los meses, la chica empezó a hablar, como si al conocer al demonio, su vida se separara en dos partes: un antes y un después de conocerlo.

Sesshomaru estaba enamorado.

-Ahora comprendo a mi padre - pensó - Ahora entiendo cómo fue capaz de amar a la madre de Inuyasha.

Y no le importaba. No le importaba haber heredado uno de los rasgos más extraños de su padre. Precisamente el rasgo que Sesshomaru más había odiado de él, pero ahora todo era distinto. Ojalá estuviera él ahí para decirle que le comprendía.

Sesshomaru empezó a caminar lentamente. Esa noche había aprendido dos cosas. La primera: su siervo y su caballo le importaban más de lo que él había creído. Y dos: aunque se quisiera mucho a sí mismo, había una persona a la que todavía quería más, una persona por la que sería capaz de dar su vida, y de hecho, puede que tuviera que hacerlo. Y lo hacía sólo para estar con ella, para tenerla nuevamente entre sus brazos, para besarla hasta la saciedad, para poder descontrolarse sin que ella sufriera ningún daño. Porque, aunque el demonio no lo hubiera dicho en voz alta, él también la quería. Ya no le importaba ser o no el demonio más poderoso de todos los tiempos, le daban igual las batallas y los enfrentamientos. Una larga y gloriosa vida en la soledad no valía nada si Rin no estaba en ella. Así que prefería perder la vida intentando conseguir aquello que podía darles un futuro juntos antes que renunciar a su amor por ella y tener que abandonarla para siempre en la aldea de Kaede. No soportaría tener que mirarla a la cara y decirle nuevamente que no podían estar juntos, que no podían volver a verse. Se imaginaba la cara de su pequeña, de esa joven mujer en la que se había convertido. Se la imaginaba y veía en sus ojos el dolor si Sesshomaru volviera a decirle que era imposible, veía cómo se le partía el corazón, cómo la mataba sin siquiera tocarla; una muerte en vida. ¡No! Definitivamente, no podía hacer eso. No podía volver a abandonarla. Ya no volvería a hacerle daño, nunca más.

Un ruido sonó cercano y el demonio se detuvo, pero no se dio la vuelta.

-¿Qué quieres? - dijo en su habitual tono hostil.

Cuando Rin no estaba cerca, era el mismo demonio fiero y frío de siempre.

-Sólo quiero hablar, Sesshomaru, - dijo una voz a su espalda - de mi prometida.

*          *          *

Rin y Megumi estaban perplejas.

-¿Quieres decir que esa piedra puede cumplir cualquier deseo, por imposible que sea?

Jaken asintió con solemnidad.

-Así es - aseguró - Cualquier cosa, sin límites ni engaños ni condiciones. Pero sólo una única cosa. Y una vez cumplido el deseo, la esfera desaparecerá para siempre.

Las dos chicas se miraron un instante.

-¿Y qué es lo que quiere pedir Sesshomaru? - inquirió Megumi, muerta de curiosidad - ¿Para qué la busca con tanto ahínco?

El pequeño demonio hizo una pausa breve. Luego miró directamente a la morena.

-Rin, quiere pedir tu inmortalidad.

Sesshomaru y Kohaku estaban uno frente al otro, a varios metros de distancia. El exterminador había sacado su arma gigantesca y la sostenía con una fuerza sorprendente.

-¡Estúpido! - dijo el demonio perfectamente tranquilo - Eres un novato de exterminador de veinte años. ¿Crees que puedes vencer a un pura sangre de ciento cincuenta?

El humano sonrió brevemente.

-Me pareces un poco viejo para estar con Rin. Aunque, bien  pensado, a ella lo que le gusta es tu cuerpo joven. ¿Cuántos tienes físicamente? ¿Diecinueve? ¿Veinte?

-Veintiuno - sentenció Sesshomaru de forma hostil - Y ahora, apártate o no me hago responsable de lo que te pase.

Empezó a caminar, a paso firme y tranquilo, pero entonces oyó el arma del muchacho, que se acercaba por detrás y cortaba el viento al aproximarse.

El demonio alzó el brazo y la interceptó, sin girarse siquiera, con una elegancia sobrehumana. Luego tiró del arma hacia delante y el chico, que tenía en la mano en la larga cadena que iba atada a la gran cuchilla que le había lanzado, cayó al suelo.

-Tú lo has querido - rugió Sesshomaru y se lanzó hacia el humano.


Buenas tardes, chicas, os deseo un feliz fin de semana!!

Bueno, este ha sido el capítulo de hoy. Ya os avisé de que sería más light que el anterior, pero es que siempre es mejor cuando se besan que cuando no hay romance. Ahora van a venir un par de capítulos con poco romance y muchas turbulencias, pero aunque por ahora estén separados nuevamente, al final, todo habrá valido la pena - o eso espero, jaja.

Y en el próximo episodio: Capítulo 28: Aún no está todo perdido

¿Qué pensará Rin ahora que sabe lo que Sesshomaru busca y lo que quiere pedirle a la esfera? ¿Podrán Jaken y A-Un ayudar a su señor, o por el contrario éste morirá en la cueva? Y lo que es más intrigante, ¿qué pasará entre Sesshomaru y Kohaku ahora que se debaten por el amor de la misma chica? Todo eso y mucho más en el próximo capítulo… J

PD: Aquí os dejo el nuevo video que he hecho. Es parecido al anterior, pero las escenas que he escogido son casi todas diferentes.

PD 2: ahora que llega el verano publicaré entre semana. Aun no sé qué día. Si tenéis alguna sugerencia, decídmelo (me refiero al día en que os vaya mejor que publique. Yo me adapto)