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Sesshomaru y Rin lágrimas de sangre — capítulo 6
Había pasado cosa de una semana desde que Shippo y Rin se quedaron dormidos abrazados en la cabaña de la abuela Kaede. El zorro la había convencido de que se levantara y comiera algo, y unos días después consiguió sacarla de la casita y llevarla por el bosque. Esos paseos le sentaban muy bien a la pequeña; había recobrado el color en sus mejillas y estaba mucho más animada, sin embargo, sus ojos ya no eran tan risueños y alegres como siempre, su brillo se había apagado y no había manera de volverlos a hacer lucir.
Al regresar pasaron por la plaza y se encontraron con un gran alboroto.
-¿Qué ocurre? - le preguntó Shippo a otro muchacho de su edad. Tendría unos 18 también.
-Estamos haciendo un torneo entre los jóvenes. Solo pueden participar chicos entre 16 y 18 años. Los que ganen serán considerados los siguientes guerreros de la aldea, después del grupo de Inuyasha, claro, pero a ellos no hay quien los gane.
Los chicos rieron un instante.
-¡Está bien! - anunció Shippo convencido - ¡Voy a participar!
Rin le dio una palmadita en el hombro y le dijo en un susurro.
-Pues más te vale hacerlo bien, tu amiguita te está mirando.
Shippo se giró, confuso. Entonces vio a la adorable Yuuki, la chica rubia y de ojos verdes que tanto le gustaba. Era cierto, la joven lo miraba sonrojada y después desviaba la mirada. ¿Qué significaría eso?
-Bien, los participantes son: Ryo, Lin, Daichi, Hikaru, Kaname y Shippo.
El tal Kaname era un muchacho de la aldea muy apuesto. Era el mismo que hacía un tiempo le regaló flores a la hermosa Yuuki. Cuando Shippo supo que le tocaría combatir con él, se alegró mucho. Le iba a demostrar a la rubita lo valiente que era y que valía más que el engreído de Kaname.
Los primeros combates no fueron muy interesantes. Ryo ganó el primero y Hikaru el segundo. Lo único que le llamó la atención a Rin fue que Daichi le guiñó un ojo antes de su enfrentamiento, con la promesa de que ganaría por ella. No tardó mucho en perder.
Shippo y Kaname se pusieron uno frente al otro e hicieron el típico saludo de los combates japoneses. Cuando el juezdio la voz de que empezaran, ambos se pusieron en guardia.
Kaname no luchaba nada mal. No sólo era guapo, sino fuerte, atlético y bastante alto. Se había entrenado desde niño y sabía pelear a la perfección. Sin embargo, era incapaz de superar a Shippo. El zorrito, en su condición de demonio, era más bajo que un humano normal de su edad, aun así era también muy guapo, fuerte y desde luego, mejor luchador que su contrincante. Probablemente podría haber acabado con todos los demás participantes a la vez si hubiera querido, pero no lo hizo. Decidió no poner demasiado de su parte y dejar que Kaname intentara atraparlo, de esa manera se burlaba un poco de él y le servía para demostrarle a Yuuki lo buen guerrero que era. Al final, Shippo se cansó de jugar y en cuestión de segundos inmovilizó al contrincante y lo dejó KO. Todos aplaudieron al instante.
Rin se acercó a su amigo con una risilla divertida.
-Les gustas a las chicas de la aldea - dijo señalando con disimulo a las jovencitas que cuchicheaban sobre lo mono que era Shippo y lo fuerte que era.
-Puede - se sonrojó un poco el zorrito.
-¿Por qué no vas a hablar con Yuuki? - propuso su amiga.
-¡¿Pero qué dices?! No sabría que decirle.
Entonces la morena se sacó una rosa de la manga del kimono y se la ofreció a su amigo.
-¿Por qué no empiezas diciéndole: "Una flor hermosa para una joven todavía más hermosa"?
Ambos se rieron. Estaba claro que Rin sabía todo lo que necesitaba oír una chica. Shippo tomó la rosa y se alejó en dirección a la rubia.
* * *
Por la tarde, Rin se encontraba en el bosque, cerca del río donde habló por última vez con su adorado Sesshomaru. Había estado paseando con una amiga de la aldea llamada Megumi, que vivía en la cabaña de al lado de la suya.
Llevaban mucho rato en silencio cuando Megumi se decidió a preguntar.
-¿Qué te pasa últimamente, Rin? Te noto distante.
-No es nada.
Megumi no estaba muy convencida.
-Eres la chica más alegre y sonriente de todo el pueblo, y de repente estás siempre seria y pensando en dios sabe qué. Ya sólo sonríes cuando estás con Shippo. En serio, ¿qué te pasa?
Las chicas estaban sentadas a la orilla del lago. Rin se aferró las rodillas.
-¿Qué me dirías si te contara que no quiero casarme?
-Bueno, ya sabía que tenías cierto reparo en escoger chico, pero pensé que era porque no te gustaba ninguno.
-Y no me gusta ninguno, pero no es sólo eso.
-Entonces, ¿qué es?
- Megumi estaba cada vez más preocupada.
-Soy muy feliz aquí con vosotros. La abuela Kaede me acogió en su casa y ha sido muy bondadosa, igual que todos vosotros, pero yo siempre he sentido que este no era mi lugar. Siento como si debiera estar en otra parte… no sé explicarlo.
-¿Es por algo que te pasó cuando eras niña?
Rin vaciló. En realidad, no estaba segura de por qué se sentía así.
-No lo sé - y se quedó mirando la corriente del río.
-Deberíamos volver - anunció su amiga, levantándose.
-Tienes razón.
Y ambas amigas se encaminaron nuevamente hacia la aldea.
Un ruido muy fuerte las sobresaltó y la tierra empezó a temblar. Rin y Megumi vieron como varios árboles caían al suelo. Desde donde estaban ya se veían las primeras casas de la aldea y para su sorpresa, un monstruo gigante se encontraba allí. Era una especie de rata gigante de tres metros. Caminaba a gran velocidad y destruía a su paso todas las cabañas que encontraba. Los aldeanos corrían asustados, y los hombres de la aldea le lanzaban flechas, piedras y lanzas, pero el demonio no se detenía.
-Vayamos a llamar a Inuyasha - propuso Megumi, asustada.
-No está. Kagome, Shippo y él partieron por la mañana para una misión en un castillo bastante lejano, y Sango y Miroku aceptaron ayer otra misión y aún no han vuelto.
Corrieron hasta la aldea.
-¡Kaede! - llamó Rin al no encontrarla - ¡Abuela Kaede!
La anciana apareció entre la multitud con un arco y una flecha.
-¡Rin, ves a esconderte con las mujeres y los niños!
-¡Pero te harán daño!
-Soy la sacerdotisa de la aldea, mi niña, cuando no están los guerreros, yo me hago cargo de los problemas - y se marchó aprisa hacia el demonio.
Rin no sabía qué hacer. Siempre había sido una chica obediente, pero no podía abandonar a Kaede a su suerte. Puede que la anciana fuera una sacerdotisa y todos los aldeanos la ayudarían. Pero no nos engañemos, los humanos no pueden hacer nada contra un demonio gigante. Así que siguió a Kaede. No podía permitir que le pasara nada malo.
La rata había alcanzado a algunos hombres con sus zarpas y había devorado a unos cuantos. Los humanos le tiraban lanzas, palos, piedras, cualquier cosa que pudiera herir al animal, pero nada lo espantaba. Parecía más enfadado por momentos. Entonces la anciana Kaede se puso frente a él y, apuntándole con su única flecha le dijo:
-¡Oh, demonio que has irrumpido en nuestra aldea, te pido que te marches y no regreses nunca más!
El demonio empezó a avanzar hacia ella.
-Muy bien - exclamó y colocó la flecha en el arco - ¡Por el poder sagrado! - y disparó.
Pero el poder de Kaede era ya muy débil. La flecha no le hizo más que cosquillas al demonio rata y se abalanzó sobre la anciana.
Rin, viendo que no podría escapar, corrió hacia el lugar donde se encontraba la sacerdotisa y la empujó a un lado, salvándole la vida pero quedando justo en frente del peligroso demonio. Levantó una zarpa y arremetió contra ella.
De repente, un joven apareció por los aires y con su arma - una especie de hoz cortante atada a una cadena de hierro - la enredó en el cuello de la bestia y empezó a asfixiarla. Ésta se retorcía de dolor y chillaba enfurecida. El joven saltó ágilmente por el cuerpo del animal hasta posarse en su cabeza y lo dejó ciego, cosa que enloqueció al demonio. Finalmente cogió la hoz con la mano y le rasgó la garganta. El monstruo cayó al suelo con un gran estrépito. El muchacho bajó del cadáver de un ágil salto y se posó ligero en tierra, frente a los aldeanos.
-¡Viva! ¡¡Hurra!! - vitoreaban todos, mientras ayudaban a los heridos y las mujeres y niños salían de sus escondites.
El muchacho se acercó a la morena, que aún estaba en el suelo.
-¿Te encuentras bien, Rin? - dijo tendiéndole la mano para ayudarla a levantarse. Ésta la aceptó con gusto. No se esperaba que él se acordara de su nombre.
-Gracias, Kohaku. Me has salvado la vida.
-Siempre es un placer - y le besó la mano.
-¡¡Kohaku!! - vinieron gritando algunas mujeres del pueblo, unas jóvenes y otras más mayores
- ¡¡Qué alegría verte de nuevo!!
-¿Cómo estás? ¿Te quedarás mucho tiempo? Espero que sí.
-¿Cómo te va el entrenamiento?
-¿Ya tienes esposa?
-¡Kohaku, ven a mi casa a comer hoy! Nos has salvado a todos.
-No, vendrá a mi casa.
-Ni hablar, se viene conmigo…
Rin se alejó de ese huracán de actividad y fue a ver como estaba la abuela Kaede. Por suerte, estaba en perfecto estado. Gracias a la valiente intervención de Rin, ella se había salvado. Sin embargo se dio cuenta de algo; por muy valiente que fuera, si Kohaku no hubiera llegado en ese instante, la rata gigante la habría devorado, de la misma manera que si Sesshomaru no la hubiera salvado al caer del árbol, ella habría muerto. Tenían razón, ella nunca podría ir con Sesshomaru, porque era una inútil. Se llevó las manos al corazón y se apretó el pecho, que le dolía de tristeza.
-Nunca podré defenderme - pensó con amargura - Mi destino es estar alejada de ti, Sesshomaru.
Por la tarde estuvo observando cómo entre todos los del pueblo arreglaban las casas caídas. También vio a Kohaku entrenar sus habilidades con algunos de los jóvenes mientras las chicas se entretenían en mirar lo apuesto que era. Sí, Kohaku era el muchacho del que una vez hablaron Shippo y ella. Era el hermano menor de Sango. Tenía 21 años y era todo un hombre, un joven guapísimo, nada presumido. En realidad era muy humilde, pues el pasado que habían vivido él y su hermana Sango era muy complicado - véase la serie anime.
Rin siempre le había tenido una especial simpatía, pero estaba segura de que él nunca se fijaría en ella. Sobre todo, teniendo loquitas a las jovencitas de la aldea.
Entonces Kohaku levantó la vista y vio a la hermosa Rin sentada en un saliente rocoso de una colina. Le sonrió y la joven se sonrojó en el acto y evitó su mirada. -----------------------------------------------------------------------------------------------------------------------Queridas fans de Inuyasha, :), quería deciros que empiezo la temporada de exámenes en mi instituto, así que no voy a poder actualizar en algún tiempo. Así que tendréis que ir revisando potterfics cuando podáis. A lo mejor sólo tardo una o dos semanas más de lo habitual, no lo sé, depende de los exámenes y de si participo o no en el concurso de monstruos :)Así que, hasta dentro de unas semanas. Besos, Diana SparrowP.D: ¿qué os ha parecido el episodio?? =D