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Sesshomaru y Rin lágrimas de sangre — capítulo 8

Hacía ya tres semanas desde que Rin había empezado a entrenar. Ella y el joven Kohaku se veían un rato cada tarde y la chica aprendía más y más cada día. Él aún no le había dejado intentar siquiera coger un arma, pero ahora ella era rápida, ágil y ligera como una pluma, silenciosa como un depredador acechando a su presa, como un animal salvaje que caza sin que pueda ser cazado.

-Rin, mira allí. ¿Lo ves?

-Lo veo - dijo la joven entornando los ojos para ver mejor en la lejanía

-Pues atrápalo - le ordenó el muchacho.

Rin y Kohaku estaban escondidos tras unos arbustos. Era plena noche y el viento soplaba frío a través de los árboles, pero Rin no tenía miedo, porque estaba con Kohaku, y tampoco tenía frío. Después de esas semanas de entrenamiento, su sistema inmunitario se había vuelto más resistente.

-Venga, no pierdas tiempo - continuó diciéndole el chico.

La morena trepó cautelosamente por el árbol con tanta facilidad como si fuera un gato salvaje que pudiera trepar con sus uñas. Luego se posó en la primera rama, y fue tan ligera que ésta ni siquiera tembló. Sus movimientos eran elegantes y cautelosos y estaba la noche tan oscura que apenas podían verla. Cuando llegó a la rama más alta, apartó con cuidado las hojas del árbol y contempló su objetivo. Era un pajarito. Una preciosa lechuza joven y blanca. Sus ojos amarillentos brillaban y miraban en todas direcciones buscando a algún ratón o conejo que comer. Tenían una vista muy aguda, y un buen oído también. Pero Rin era mejor que el animal. Se acercó tanto como pudo sin levantar sospechas y, cuando lo tenía tan cerca que casi podía olerlo, se abalanzó sobre él y lo agarró por las alas.

-¡¡Gggrrr!!

El pájaro chillaba y gruñía, pero ella, lejos de soltarlo, lo apretó con fuerza a su pecho y descendió de un ágil salto.

-Buen trabajo - la felicitó Kohaku - Excelente captura.

Ella sonrió satisfecha. Le había costado mucho ser capaz de hacer eso, pero al fin, había podido.

-Venga, ahora regresemos a la aldea. Estarás cansada.

Ella asintió con la cabeza. Pero antes… miró al plumoso animal y le acarició las plumas blanquecinas con ternura. La lechuza se tranquilizó. Y entonces…

-Vuela, pequeña - dijo abriendo sus manos para que ésta pudiera marcharse volando y ser libre. Libre… - ¡Qué deliciosa palabra! - pensó Rin. Ella, que estaba atrapada en una aldea en la que realmente no quería estar, y privada de la compañía del único ser que despertaba algo realmente profundo y auténtico en ella.

-¿No vienes?

-Sí, perdona - dijo la joven abandonando sus pensamientos - Vámonos.

*          *          *

Era de día. Rin estaba sentada en un saliente rocoso de la colina colindante a la aldea. El lugar que más de gustaba de todo el lugar. Movía las piernas en el aire, como cuando era niña y estaba sentada sobre A-Un. Sonrió pensando en ese recuerdo.

-Te veo muy animada - dijo una voz a su espalda - ¿Puedo sentarme?

La chica no se volvió, simplemente hizo que si con la cabeza. Kohaku tomó asiento a unos metros de ella.

-¿Por qué siempre vienes aquí?

-Es un buen lugar para pensar - le dijo - Y a veces es necesario aclarar ideas.

-Y también va bien para ver todo lo que ocurre en la aldea desde aquí.

La chica rió tristemente.

-Sí, Kohaku, pero hay muchas cosas más allá de la aldea. Mira en cielo, ¿no es hermoso? Y allí, a lo lejos, se ve el horizonte. Al otro lado, el mar. Mmm… ¡cómo me gustaría ver el mar con mis propios ojos! Debe ser precioso.

-Lo es - afirmó él.

-¿Sí? - de repente Rin recuperó el interés en la presencia del muchacho - ¿Has estado alguna vez allí?

-Una vez - le explicó

  • sólo una, pero no es gran cosa. Agua y más agua, aunque tenía algo atrayente, un no sé qué especial - miró a la muchacha - ¡En fin! Nada del otro mundo.

Rin lo miró algo molesta.

-No puedo creer que pienses así - dijo regañándole - No creo que el mar sea un montón de agua y nada más. ¿No te parece fascinante su brillo cuando es de noche, los peces, sus preciosas escamas? Yo creo que debe ser algo digno de ver. Igual que el cielo, ¿jamás te has preguntado cómo se sostienen todas esas estrellas que vemos cada noche?

Kohaku negó confuso con la cabeza. No se planteaba ese tipo de cosas. Él era más práctico, menos soñador.

-Pues yo sí - dijo Rin algo mosqueada. Esa gran admiración que sentía por el joven se veía ahora algo confusa. Ella pensaba que el chico era una persona más abierta, que pensaba acerca de la vida, que quería ver mundo, pero no que no apreciara las cosas de la naturaleza.

Se levantó deprisa y se dio la vuelta, dispuesta a regresar cuanto antes a la aldea.

-¡Espera! - le dijo él intentando frenarla - Lo siento, es que, nunca nadie me había hecho ver las cosas de ese modo.

En ese instante la chica fue consciente de la gran tontería que acababa de hacer. No había motivos para enfadarse, más bien se había hecho ilusiones sobre Kohaku y se había decepcionado un poco, pero no había nada por lo que portarse así, y ahora se arrepentía de su conducta.

-Perdona - le dijo al exterminador - Me he enfadado por una tontería.

-Desde luego -  le recriminó él - Pero no importa, y para que veas que no estoy enfadado, quiero que aceptes esto - y le tendió un collar con el dibujo de una espiral. Era muy bonito.

-Gracias - sonrió ella tímidamente y lo miró a los ojos - Pero no sé si debo aceptarlo.

-¡Tonterías! - el muchacho se acercó a ella decidido - Deja que te lo ponga.

Caminó hacia ella y se colocó a su espalda. Alzó el collar sobre su cabeza y se lo colocó en el cuello desnudo. Al atarle el lazo, sus dedos rozaron su espalda suave y blanca, y ella sintió la calidez de sus dedos, pero no dijo nada. Luego él le hizo darse la vuelta.

-Te queda muy bien - le dijo sonriendo.

-Es muy bonita.

-No tanto como tú.

Rin se ruborizó en el acto. Kohaku le estaba diciendo que era guapa, pero no acababa de creérselo. Pero al final tendría que darse cuenta de que eran verdad. No era la primera vez que las oía. Shippo ya le dijo una vez que si los muchachos de la aldea la miraban tanto es porque era guapa, y en ese momento no le creyó, pero ahora, volviendo a oír esas mismas palabras de los labios de Kohaku, empezó a creer que eran ciertas.

Kohaku la cogió por los hombros y la miró a los ojos. Los rayos de luna se reflejaban en ellos, demostrando la pasión que había en los ojos del muchacho. La miró largamente y ella lo miró a él.

-Rin - le dijo.

-¿Qué? - dijo ella casi en un susurro, hipnotizada por sus ojos.

-¡Cásate conmigo!

Bueno, después de varios meses he vuelto y es para quedarme. Espero que no estéis muy molestas por el retraso de la actualización, pero es que hay veces que no tengo tiempo de nada, pero procuraré escribir pronto. Suelo actualizar los viernes, ya lo sabéis, así que, leedme cuando podáis y comentad lo que os haya parecido.

PD: También he actualizado mis otras historias, así que, por favor, echadles un vistazo. Son de Draco y Hermione, y son divertidas. Gracias J