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Historia 120142 — capítulo 15
Erik y Séun habían salido corriendo del lavabo al ver a los dos padres. El dragón sospechaba que Christian no había hecho uso de su agilidad para atraparles, y no entendía por qué. El shek era muy listo, seguro que se vengaría después de ellos. Pero por ahora, debían volver a las habitaciones. Cuando llegaron a la bifurcación, los dos adolescentes se despidieron hasta dentro de unos minutos, cuando bajaran a la cena. La Tríada y sus hijos probablemente comieran en el castillo con los reyes, mientras que Séun tenía pensado bajar a los cuarteles a comer.
-Para serte sincero, se come un poco peor allí abajo, pero al menos no tengo que estar tan pendiente de comer con modales -comentó el ojiverde. -No me dejes solo Séun, que tengo que lidiar con Res, y si no vienes va a ser muy raro, porque me parece que no tenía muchas ganas de hablar -suplicó el rubio. -Entonces, si yo no quiero comer allí, ¿por qué no bajas tú conmigo? -le invitó el idhunita - Así no tendremos que bajar la cuesta a la ciudad con el estómago lleno.
-La verdad es que suena bastante bien, Séun. Tengo que preguntar, pero… veré que puedo hacer -aceptó el rubio. -¡Bien! Entonces te veo en el vestíbulo. El comedor está en una de sus salidas, así que puedes hablarlo conmigo delante, para que pueda intentar convencer a tus padres. -No te preocupes, estoy seguro de que papá me dejará -dijo, encaminándose hacia su habitación.
///////quince minutos más tarde//////
-¿Por qué no, papá? -preguntó Erik, fastidiado. -Mira, Erik, Alsan me salvó la vida, y ha sido como un hermano para mí. Después de quince años sin verle, me gustaría tener una cena tranquila con él, y quiero que toda mi familia, tú incluido, estéis presentes -sentenció Jack, tajante. -Vaya hombre, no hay derecho -musitó Erik . -¡Te he oído! -picó Jack, divertido. Erik fue a darle las malas noticias a Séun. -Hombre, es comprensible. En fin, esperaba no tener que hacerlo pero… no te voy a dejar solo con… ¿quién decías que era? -preguntó, rascándose la parte de atrás de la cabeza. -Resa, la de allí -el rubio marcó la dirección con la cabeza.
-Guau, no está nada mal… Tranquilo tío, me quedo a cenar; después de todo, por la cara triste que lleva me parece que las vas a pasar canutas. -Gracias, tío -sonrió Erik. -Ah, por cierto… vamos a saludar al resto de gente. ¡Hey, Eva! ¿Cómo estás…?
Mientras conversaban, al otro lado de la sala, Resa fue consciente de que Erik y aquel otro chico estaban hablando de ella. No sabía quién era, pero estaba claro que ya se llevaba muy bien con Erik. La semiceleste estaba bastante triste por lo que había ocurrido hacía un rato, pero aún así, él tampoco parecía tan enfadado, y eso la animaba. Vio como los dos empezaban a saludar a la gente, primero a Eva, luego a Alsan y Kimara, y ahora se dirigían hacia ella.
Séun fue el primero en hablar, para intentar romper el hielo. -Buenas, tú debes de ser Resa, ¿verdad? -la chica asintió tímidamente. -Yo me llamo Séun, mucho gusto -se inclinó para darle a la chica dos besos a la mejilla, quién se los devolvió después. Entonces Séun le pegó un codazo al dragón, quién reaccionó, aunque de mala gana. -Hola, Res… -casi musitó el rubio, y se inclinó para hacer lo mismo, aunque vacilante. Resa también vaciló, pero percibió que Erik ya no estaba enfadado con ella, por lo que se acercó a él y le besó tímidamente cada lado de la cara. Erik sonrió ampliamente, parecía que lo había entendido. Cuando se marcharon para seguir con los saludos rutinarios, el ojiverde picó a Erik un poco. -¿Ves como no era tan difícil? Parece que ya se le ha pasado el enfado, tío. -Sí… y menos mal que se le ha pasado… No sé que habría hecho si la hubiera perdido por eso… -terminó en un susurro. Sin embargo, Séun lo escuchó todo -Espera un momento… Ni aunque fuera tu mejor amiga, que lo es, te preocuparías tanto por ella… -entonces cayó en la cuenta -un momento… ¡A ti te gusta Resa! -soltó el moreno. -¡Shhhh, no tan fuerte que te oye! -pidió Erik. -Vale, vale -dijo susurrando Séun- pero a ti te gusta Resa, no lo has negado. -¿Y qué sentido tiene hacerlo? Según toda la familia, se me nota a kilómetros de distancia. -Y ella, ¿aún no lo sabe? -se extrañó el moreno. Erik suspiró antes de responder. -No estoy muy seguro…-confesó él.
En ese mismo momento, todos entraron al comedor, y Erik y Séun hicieron lo mismo, detrás de Jack y de Christian, a quien Séun no había tenido, o más bien había evitado, la oportunidad de saludar. Después de lo ocurrido tras la ducha, no tenía demasiadas ganas de volver a tener esos ojos helados clavados en él, tratando de sondear su mente. El muchacho sabía de sobra que era medio shek, al igual que Eva, pues había sido informado por Alsan y Kimara. También sabía que Jack era un dragón, como Erik; y que Victoria era un unicornio. Lo que más le preocupaba, era que Christian descubriera lo que había pasado el día anterior, y trató de sonreír.
Nada más entrar a la habitación, Victoria dijo, muy ilusionada: -¡Menudo comedor! Y tú diciendo que era pequeño, Alsan… -¡Es que es pequeño! -seguía repitiendo el monarca. Ante ellos se extendía una sala dividida en dos partes; una que tenía una mesa ya preparada, con una puerta a una cocina; y otra, con sofás, mesas y alfombras y espacios sin amueblar, desde la que provenía música. Eva supuso rápidamente que se trataba de una zona para bailar.
-Bueno, Alsan… de haber sabido que esto iba a ser así, ¡habría traído traje! -comentó Jack, riendo con el rey. -¡No digas bobadas! No hace falta que vengáis de etiqueta, chico; a menos que haya una fiesta formal; aunque claro, a esa sólo invitaría a Christian y Victoria... -¡Eh!¿Qué has querido decir con eso? -dijo fastidiado, pero sonriente. Christian dejó escapar una risa ante el comentario, lo suficientemente alta para que Jack la oyera, ganándose un codazo cariñoso de Victoria.
-¿Así que crees que no puedo ser tan formal como la serpiente? -dijo Jack, y se puso el flequillo de manera que le cubriera los ojos, como al shek. -Oh, miradme, soy Christian -dijo, poniendo morros- me gusta ser solitario, canto muy bien y además soy mucho más listo y calmado que ese condenado dragón… -dijo, terminando su imitación, ganándose unas risas por parte de todos y el aplauso sarcástico del castaño, quien le miraba de manera cansada, como si ya se lo esperara. Jack se le acercó, y Victoria pudo jurar ver chispas saltar cuando se miraron a los ojos. -Vamos, vamos, vamos -dijo Alsan- ya tendremos tiempo para divertirnos más tarde… -¿Qué se supone que significa eso? -preguntaron los dos padres, picados. -Bueno, vamos a cenar, ¿no? -comentó Eva, algo fastidiada. -Hermanita, ya sé que tienes hambre, pero tranquila, que la comida no se va a mover… -dijo Erik, con una media sonrisa. -Sólo he dicho que tengo hambre, nada más… y dado que estamos entre amigos… -La chica tiene razón, vamos a comer ya… -sentenció Alsan.
Durante la comida, Victoria suspiraba resignada al ver cómo Jack se abalanzaba sobre la comida, llenándose la boca y mirándola inquisitivamente, tratando de pronunciar un "¿qué?", que sonaba como "phfe"; a Erik picando a Eva, diciendo esta última que se la estaba ganando con cada chiste que hacía, Christian no decía nada, Alsan y Kimara charlaban; y Resa y Séun, en frente y al lado de Erik, se conocían, mientras Séun trataba de convencer a la chica de que fuera con ellos, argumentando que Eva accedía, aunque todavía no le había preguntado.
Una vez terminó, los cuatro adolescentes se encontraron en el vestíbulo. -Bueno -empezó Séun- yo voy a ir a cambiarme a mi habitación… ¿Vienes entonces, Eva? -De acuerdo -resopló ella- no tengo nada mejor que hacer… Y me quiero cambiar primero-advirtió. -Je, tan arisca como siempre. Bueno, pues vamos arriba -dijo, encáminandose a las habitaciones. Al pasar al lado de Erik, le dio un codazo, y musitó un "a ella la convences tú, tío".
Una vez se quedaron solos, Resa trató de hablar con Erik con normalidad. -Bueno… ¿tú quieres cambiarte? Yo sí, para estar más cómoda… -Pues la verdad es que yo también, Res. ¿Tú primero, entonces? -No, tú primero -respondió ella, sonriendo. Una vez llegaron a su habitación, Erik entró, cogió su bolsa, y decidió que se pondría el nuevo conjunto que se había comprado. Quería ver cómo le sentaba, y la ropa que llevaba ya estaba muy sucia de todas maneras. Una vez se hubo cambiado, indicó a Resa que entrara, y se disponía a salir, cuando ella pronunció las palabras que todo hombre temía: -¿Erik? Tenemos que hablar -dijo ella. Erik no pudo evitar pensar "Ay madre, ay madre, ay madre…" mientras que se sentaba en la cama.
-¿De qué quieres… -Ya lo sabes. De lo de esta tarde -cortó la chica, tajante. Erik vio que se había puesto repentinamente seria, y no pudo evitar sentirse algo apenado; ahora le creía que la sonrisa de antes de la cena había sido falsa. -Bueno, de acuerdo… Yo ya te dije que lo sentía, pero lo repito, lo siento mucho, Res. No era mi intención… Bueno, te dejo para que te cambies -terminó su disculpa. Iba a levantarse, pero se encontró con que los brazos de la chica lo rodeaban, lo que daba a entender que no había acabado. El dragón se esperaba una continuación cortante de la conversación, pero se sorprendió al oír la voz de ella en su oído.
-Anda, ven aquí, tonto -dijo ella de forma cálida, tirando de su cuerpo hacia atrás, para sentarle en la cama. Erik abrió mucho los ojos; no se lo esperaba. Resa siguió hablándole en susurros, mientras él atendía, sin otro remedio. -No quería herirte. Es que… estaba muy nerviosa. Erik, tú me importas demasiado como para hacerte daño, al igual que me dijiste tú el otro día; tú para mí eres muy importante, eres…-Soy tu mejor amigo, lo sé -completó él, aunque esperaba, en el fondo, otras palabras diferentes de ella.
-Así que, respecto a lo de dar una vuelta, por supuesto que quiero, tonto -terminó ella. -Ah, por cierto, y esto... -Erik se esperaba una reprimenda golpe cariñoso , como para finalizar la disculpa, pero la chica volvió a sorprenderle- esto es por haber aguantado eso que te dije -Y terminó dándole un fuerte beso en la mejilla.
Mientras tanto, en el cuarto de Séun, él y Eva estaban hablando de nuevo. -Bueno, Séun, veo que te has vuelto muy cercano a mi hermano en muy poco tiempo… -Pues la verdad es que me ha caído muy bien tu hermano mayor. Tenemos ideas parecidas, y nos llevamos bastante bien. Por eso le he invitado a salir. -¿Ah, sí? ¿Entonces por qué nos has invitado a mí y a Resa? No te hagas el tonto conmigo, espero que no sea para intentar ligar porque te la vas a ganar si es así -terminó la medio shek, con sus dos ojos convertidos en dos dagas de hielo.
Sin embargo, Séun se rió ante la amenaza, y como siempre tenía que hacer con Eva, se explicó, no sin antes imprimir cierto sarcasmo a sus primeras palabras: -Sí, señora. Espero que no me tengas todo el día de interrogatorios Eva… Esto ya era aburrido por sí sólo antes de que llegaras tú -picó él. -Ja,ja,ja dijo ella, fastidiaba, aunque tenía que reconocer que le gustaba el buen humor del chico -muy gracioso, Séun. Ahora continúa -imperó la chica. -Mira, no es que intente ligar con nadie. El único problema es que la mayoría de los guerreros de Kyannaris son… ¿cómo describirlos? Ah, sí, o de unos diez años más que yo; u obsesionados con el entrenamiento; o, simplemente, unos muermos.
Es la primera ocasión que tengo de tener amigos de mi edad aquí, ¿sabes? -Pero si ayer me dijiste que protegías a tus amigos en el campo de batalla, ¿no? -preguntó ella, recordando su primera conversación. -Esos más que amigos eran compañeros, lo siento, tiendo a confundir el término -contestó, encogiéndose de hombros. -Vale. Continúa -pidió la chica. "Joder…. ¿Tiene que ser siempre así de simpática? Ayer, al final, se mostró algo más tierna… Ojalá volviera a ser así, pero me parece que ese lado suyo es difícil de sacar…" pensó el muchacho. Por suerte para él, Eva no estaba escuchando sus pensamientos, así que no se enteró de lo que estaba pasando por la cabeza del muchacho.
-Pues como iba diciendo, es la primera vez que tengo cerca a gente de mi misma edad que piensa en otras cosas que en la guerra, que son bastante divertidos, por lo que he observado con tu hermano y hoy en la cena; y además, que tengan ganas de salir a la calle y hacer otras cosas que entrenar. Y esa es toda la verdad. Si quisiera ligar, o algo por el estilo, la mayoría de las chicas del reino me valdrían, ¿no crees? -terminó él, cansado del interrogatorio.
Eva sondeó su mente en rastro de mentira, pero no la encontró. -En fin… me he cansado de que me hagas preguntas. Ahora, me gustaría hacerlas yo. ¡Cuéntame cosas sobre ti, anda, Eva! Sé que serás más inteligente que tu hermano, porque eres una shek y él un dragon, al fin y al cabo, pero eso no me vale -pidió él. -¿Y tú como sabes eso? -dijo ella, muy seria. -Me lo ha contado Alsan. Lleva semanas hablando de vosotros. Menos mal que habéis llegado, ¡ya se estaba poniendo un poquito pesado! -gruñó él, haciendo reír ligeramente a la chica.
-¡Anda, pero si sabes sonreír! Eso no me lo esperaba yo, la verdad -dijo él, complacido. -¿A qué te refieres con eso, tonto? -dijo ella, fastidiada, pero aún sonriente. -¡Ves! Mucho mejor que esa cara de pocos amigos que sueles llevar durante el día, excepto con tu familia; no creas que no me he fijado.
-Bueno…. Y… ¿qué quieres saber sobre mí exactamente? -preguntó la adolescente. -Lo que me quieras contar, con tal de que me ayude a conocerte un poquito mejor. Puedes contarme tu historia, al fin y al cabo, yo te he contado la mía… -sugirió él, sentándose a su lado de nuevo.
-Mejor luego. Erik y Resa se van a impacientar. Y créeme, conozco a mi hermano, sé que se pondría a hacer bromitas sobre tú, yo, y por qué hemos tardado -advirtió ella. Séun negó con la cabeza, sonriendo maléficamente. -Me parece que no, o si no, yo diría cosas que cierto dragón siente por cierta semiceleste… -rió él. -¿Te has dado cuenta? -¿Cómo no hacerlo? Se le nota a la legua -comentó el ojiverde. -Pero tienes razón, Eva. Se van a acabar impacientando. Vámonos ya -aceptó el moreno, abriendo la puerta, dejando que Eva saliera, y cerrando tras de sí.