← Historia 120142 · de
Historia 120142 — capítulo 19
Dos meses después de la llegada de Markash y Shizuko, no se había vuelto a producir ningún ataque por parte de los sheks ni de las misteriosas criaturas que el Séptimo había liberado en Vannissar, por lo que la gente llevaba algo más tranquilamente la situación de guerra. Al fin y al cabo, el reino, más concretamente la ciudad, era un bastión. Sin embargo, en la corte la preocupación no había disminuido; al contrario, creían que si los sheks no habían lanzado ofensivas, aparte de capturar alguna zona mediante las tropas szish, era debido a que estaban trazando un plan de ataque, por lo que no debían descuidarse. Markash había sugerido, de manera acertada, que aquella pausa se debía a que las tropas de sheks se debían reponer durante un tiempo, pues las hembras sólo ponían huevos una vez en la vida, por lo que había más tiempo para defenderse y planear más estrategias. Sin embargo, las fiestas de Vannissar llegaban pronto, y como Alsan no quería que la moral de los ciudadanos disminuyera lo más mínimo, se propuso la idea de celebrar en las fiestas, que durarían una semana, un pequeño torneo local, donde los guerreros podían enfrentarse utilizando unas espadas de madera de entrenamiento. De esa manera podían practicar y ofrecer a los ciudadanos entretenimiento, y una vista a los que día a día trabajaban por defenderles. Nada más llegar la noticia, tanto Erik como Séun se emocionaron bastante, sobre todo Erik, que aunque apenas había mejorado, quería ver los resultados de su entrenamiento, y Séun quería quitarse el óxido de encima, puesto que no le habían asignado más misiones. Por lo que aquella mañana, habían madrugado para ir a entrenarse juntos.
Mientras tanto, Eva estaba dando una vuelta por el castillo cuando una voz la sorprendió. -¿Preparándote para el torneo, Lune? -dijo Markash, apoyado en una pared detrás de la chica con los brazos cruzados. -¿Por qué habría de interesarme esa competición? Eso es más del estilo de mi hermano… -Oh, pero sería muy divertido verle perder aplastado contra ti, Lune. No me lo negarás, ¿verdad? -terminó, con una media sonrisa maliciosa en sus labios. Eva se sorprendió a sí misma pensando en las ganas que tenía de vencer a su hermano y de ponerle en su lugar. No entendía el por qué, pero aquella sensación de odio incoherente, ahogada por el amor fraternal, había ido creciendo desde el comienzo del entrenamiento con Markash. Sin embargo, ella no lo creía así de fácil. -Markash, te das cuenta de que él también habrá mejorado, ¿no? Yo me he estado conteniendo en los entrenamientos con Jack y mi padre, pero no sé para qué me lo has pedido… -Todo llegará a su tiempo. De hecho os lo explicaré, a ti y a tu hermano, nada más terminar el evento… Te aseguro que te va a sorprender, pequeña -terminó, habiendo desaparecido una vez más. Eva sintió un escalofrío recorriendo su espina dorsal; estaba muy claro que Markash estaba muy por encima de ella como híbrido, pero sacudió la cabeza, intentando apartar esos pensamientos sobre su nuevo maestro, y retomó su camino hacia el comedor para coger algo para desayunar. El gran evento era en dos días, no tenía tiempo que perder… Puede que a Markash le hubiera dicho otra cosa, pero la verdad era que se moría de ganas por ver los resultados. Ella creía que no había mejorado mucho, pero aún así… Y la verdad era que sí, que deseaba vencer a su hermano con toda su alma, para demostrar a todo el mundo que estaba preparada para luchar, y ganarse el respeto de las gentes de Vannissar, aunque fuera un shek.
Mientras tanto, en la sala de entrenamiento, Erik y Séun continuaban intercambiando estocadas. Ninguno de los dos había querido parar, pero aún así, sabían que Erik estaba al borde del límite, y que pronto deberían realizar un pequeño descanso de unos minutos. El rubio levantó la mano para indicar que pararan, era increíble cómo Séun no daba muestras de cansancio, probablemente debido a que había sido un guerrero toda su vida. -¿Ya cansado, Erik? -se burló él -esperaba algo más de ti, tío… -Sí, pero el problema es que tú llevas con una espada toda tu vida -dijo él, recobrando el aliento. -Sólo hay algo que no termino de entender… -la expresión de Séun cambió al instante. -¿A qué te refieres? -inquirió el joven dragón, ansioso por saber lo que corroía la mente de su amigo. -Lo que no entiendo es que, después de dos meses entrenando, no hayas mejorado un ápice -dijo él. Erik se resintió un poco. -Bueno, no hará falta insultar… -No es eso, tío. Y dudo que sea culpa tuya. En dos meses de entrenamientos continuos, se tiene que mejorar un poco. Aun así, estás igual que el primer día. Pero no me malinterpretes… ¿Qué has estado haciendo este tiempo? -Entrenar… -No me refiero a eso, cabeza de chorlito. ¿Ha pasado algo en los entrenamientos? -quiso saber el moreno. -Bueno… mi padre y Christian siempre me machacan, y a las tres estocadas ya estoy en el suelo… -explicó Erik. Sin que el rubio lo notara, Séun pareció comprender… Erik le había comentado que su padre jamás le había entrenado a aquel nivel hacía ya tiempo, así que tenía una teoría sobre lo que podía estar ocurriendo, pero no quería llegar a conclusiones precipitadas, por lo que ya realizaría sus pesquisas más tarde. -Séun, ya he descansado, volvamos a ello -pidió el rubio, cogiendo su espada de madera, provocando que el moreno hiciera lo mismo.
Los rayos del sol entraron por la ventana de la habitación de la Tríada, haciendo cosquillas en la nariz a Jack, que se despertó perezosamente. También a él, su mujer y a Christian les habían llegado noticias del torneo; pero no pensaban participar en él, sería injusto para los soldados luchar contra dos híbridos entrenados. En su lugar, le habían pedido a Alsan que, tras el torneo, les dejara combatir en la arena, a lo que el monarca no se negó. Victoria había pataleado y protestado, pero los dos ardían en deseos de superar al otro, y además era un combate amistoso, nada de lo que preocuparse. Jack se despertó en la cama individual que habían puesto en la terraza con el fin de dejar intimidad a Christian y a Victoria. El muchacho sabía que aún estaban dormidos, podía oírles respirar tranquilamente. Decidió que sería bueno darse una vuelta, y ya iba a salir, cuando una maliciosa idea cruzó su mente. Si la serpiente creía que iba a dormir más, se confundía. El rubio se vistió, y con una sonrisa maliciosa, buceó en el interior de su alma, donde una grata sensación de calor le recibió, feliz de volver a encontrarse tras tantos largos años. Entonces un aura de fuego rodeó a Jack y comenzó a brillar como un lucero, mientras su cuerpo cambiaba. Jack tardó más que en su adolescencia, pero eso se debía a que Yandrak no había salido en mucho tiempo. El dragón rugió de felicidad, y comenzó a batir las alas, despertando bruscamente a Christian y Victoria, que pegaron un grito; Jack soltó una risita gutural y se lanzó al cielo, ansioso por recorrerlo con sus grandes alas.
Los ciudadanos de Vanissar adivinaron la forma del dragón dorado y comenzaron a vitorear y a soltar gritos cuando Jack cruzó el cielo, haciendo piruletas y cabriolas, feliz de volver a sentir el viento en la cara después de tantos años en tierra. Claro que había volado en aviones, pero siempre reprimía el impulso de lanzarse por la ventanilla y volar por su cuenta. No era lo mismo y no podía hacer nada, pero estaba muy feliz de reencontrarse con su parte dracónica. Christian iba a ir tras él para darle una lección, pero un tirón de Victoria, acompañado por un cálido beso le hizo cambiar de opinión: prefería quedarse con su mujer que perseguir a un estúpido dragón. Llegó la hora de comer, y todos volvieron al comedor común. Éste era diferente del comedor real, era donde todo el mundo iba a reponer energías, y todos preferían ser una parte más del ejército sin destacar. Jack lamentó cambiar de forma tan pronto; haberse convertido dragón había sido como estirar las piernas y le había sentado de maravilla, parecía tener incluso más vitalidad que antes, lo cual hizo pensar al resto de la Tríada que ellos deberían hacer lo mismo, pero algo más tarde. Como siempre, los adultos comieron todos juntos, mientras que Eva, Séun, Resa y Erik comían en su mesa. Algo alejados, Markash y Shizuko discutían asuntos de estrategia, y de los posibles movimientos del nuevo Séptimo. Mientras Erik charlaba animadamente con Séun, Resa le miraba, nostálgica. En los últimos dos meses, parecía que Erik sólo se centraba en su entrenamiento y los planes con Séun. Claro que con ella también hablaba, al igual que con él… Pero la muchacha se sorprendió a sí misma echando de menos alguna muestra de cariño por parte del chico, que se quedaran hablando por la noche. Eva ya se había percatado de ello, pero no quería interferir entre los dos. Si las cosas tenían que pasar, pasarían, de una manera o de otra. Mientras tanto, Victoria miraba al grupo, acordándose de las comidas que compartió con Alsan, Shail y su Jack en Limbhad, y podía ver el vivo reflejo de Jack y Alexander en los chicos. Para los que conocieran a Alsan, podía decirse que Séun era tan animado como él cuando se trataba de sus amigos, y Erik era el vivo reflejo de su padre… Por otro lado, Resa los calmaba a los dos si peleaban por alguna tontería, y Eva sólo soltaba una risita ante esas situaciones, y hablaba con todos a la vez. Una voz la devolvió a la realidad de repente:
-Idhún llamando a unicornio… ¡Victoria…! -decía Jack. La mujer se sonrojó, consciente de que todos la miraban y de que llevaban mirándola un buen rato. -Lo siento… ¿cuánto he estado distraída? -preguntó la chica. -Cinco minutos exactos -comentó Christian, mirándola con una media sonrisa. -Vaya vaya, además de serpiente, ¿también reloj? Ya vales para algo -rio Jack animadamente, ganándose una sonrisa desafiante del shek. -Cuida tus palabras, dragón, porque yo al menos sé contar -fue su réplica. -¡Eh! ¡Eso es mentira! -replicó el rubio, dispuesto a continuar la pelea. -Haya paz, haya paz -cortó Zaisei, divertida por la escena, al igual que todos los presentes. Mientras, en la otra mesa, Erik y Séun estaban compitiendo a ver quién devoraba más rápido, mientras Resa soltaba un suspiro de resignación y hablaba con Eva sobre cómo los chicos no tenían remedio. -¡Ef! ¿Fe haf feido fefir fon efo? -preguntaron los dos, con la boca llena.
Una vez la comida terminó, se decidió retomar la sesión de entrenamientos. Sin embargo, esta vez, Séun quería ver exactamente lo que ocurría con las prácticas de Erik, por lo que decidió observarle una vez terminó su entrenamiento. Mientras tanto, en la sala de al lado, Resa seguía practicando magia con Shail. El sudor caía por la frente de la chica mientras Victoria renovaba su magia por primera vez en la tarde y se dedicaba a hacer lo mismo con los demás magos en otras salas. Fue entonces cuando Shail aprovechó que se habían quedado solos su hija y él para hacerle una pregunta que llevaba tiempo aporreando su cabeza. -Resa… ¿puedo hablar contigo un segundo? -preguntó el padre. La muchacha asintió con la cabeza al ver la cara de su padre, que se había puesto repentinamente divertida. -¿De qué se trata, papá? -preguntó la semiceleste, sentándose en uno de los bancos de descanso de la sala.
-Bueno… he estado observándote desde que llegamos aquí… y algo me ha venido a la cabeza, sobre todo hoy a la hora de comer… -Ve al grano, papá, que hay que seguir… -apremió la chica. -Muy bien, tú lo has querido. ¡A ti te gusta Erik! -soltó, riéndose muy fuerte. La expresión de la muchacha cambió, su cara se puso roja de vergüenza. ¿Acaso era verdad, y le gustaba Erik? -Yo… no sé… -sus pensamientos se desviaron hacia Markash. Era verdad que aquel shek le inspiraba más miedo que otra cosa, pero le había parecido bastante guapo, y no sabía qué pensar… -¿Ah, no? -comentó Shail
- Seguro que no… -dijo sarcásticamente. -¡PAPÁ! ¿Podemos volver al entrenamiento? -apremió la chica, ganándose una palmada en el hombro, y retomaron la rutina. Mientras, al otro lado de la puerta, Victoria había escuchado la pregunta, y pensó, sonriente, que a su hijo le podrían salir bien las cosas. Entonces volvió a entrar en la sala y retomaron la sesión, ya todos al completo. En la otra habitación, Séun observaba con expresión grave las estocadas de Jack y de Alsan hacia el muchacho. Ya lo entendía todo… pero sería mejor no decir nada. Todavía no.
////////////////
Espero que os haya gustado. Me gustaría conocer vuestras opiniones, así que no dudéis en comentar ;D