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Historia 120142 — capítulo 33
Hola a todoooos!!! Lamento la espera, pero las musas Idhunitas me abandonan con frecuencia (malditas… -.-")
En fin, he aquí el link de música del capítulooo
P1: http://www.youtube.com/watch?v=CxudaSY1bjo
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-No… -dijo Jack, levantándose ligeramente del sitio -tengo que llegar al pueblo antes de que el ataque sea demasiado fuerte. Jamás había visto ese poder oscuro llegar tan lejos…
-"Por los Seis… tengo que encontrar rápido esa maldita litografía. Confiemos en que Christian y los demás puedan defenderse de lo que quiera que sea eso" -pensó, recogiendo la tienda de campaña. No había tiempo para dormir; si quería llegar a tiempo debía buscar por la noche. Volvió a meterla en su zurrón una vez la hubo desmantelado, desenvainó Domivat para obtener algo de luz, y se volvió a adentrar en las profundidades del bosque.
En vez de caminar, Jack comenzó a correr tan rápido como le permitía su cuerpo humano. Si pudiera transformarse en dragón, si hubiera más espacio… podría avanzar en vuelo raso. Pero, por desgracia, aquella opción era imposible de realizar en aquel momento.
El muchacho tuvo que cruzar tres encrucijadas más, cuando el claro que vio le hizo comprender que ya había llegado. Un claro con una piedra del tamaño del mismo Jack situada en el medio, detras de ella corrían chorros de agua que formaban un manantial el cual rodeaba el lugar en el que se levantaba el pétreo monumento. Jack corrió hacia el lugar, pero fue detenido por una flecha, que pasó rozando por su cara, arrancando unos cuantos cabellos de su cabeza.
Así que lo habían encontrado, finalmente. Llevaba sintiendo algo desde hacía un buen rato, pero no le dio ninguna importancia debido a la situación en la que el muchacho se encontraba.
-"En fin, parece que esto se va a alargar algo más de lo esperado" -pensó Jack, tirando su zurrón y quedando en postura de batalla, con Domivat alzada al frente.
Al instante, los cuatro szish de los que Christian había advertido anteriormente al ojiverde emergieron del mismo camino por el que él había llegado al lugar.
-Ahí esssssta el dragón que bussssssca la litografía -informó el que parecía ser el líder del grupo -debemossssss dessssstruir la litografía o bien a él, para complacer a nuesssstro sssseñor Mannon.
Jack bufó. Si unos szish creían de verdad que podían acabar con él, estaban muy equivocados. Aquellos meses en Idhún le habían servido para recuperar la práctica perdida con su espada legendaria, y no iba a desaprovechar la ocasión de "practicar" de verdad.
-Olvidaos de tocar esta litografía. La necesitamos para salvar Idhún, y vuestro señor sólo quiere destruir el planeta. No pienso permitirlo -dijo Jack, decidido a acabar con ellos.
Los szish se abalanzaron sobre él, pero el chico ni se inmutó. En una rápida sucesión de movimientos, acabó con tres: con un tajo lateral alto, le rebanó la cabeza al primero, movió la espada a tiempo para bloquear el ataque del segundo y tumbarlo de una patada, una vez se situó, se giró y cortó en las piernas del tercero para derribarle, para acto seguido clavarle a Domivat en las tripas. Una vez la hubo sacado, se encargó de acabar con el que había sido golpeado por su pierna.
Una vez hubo acabado con los tres primeros, se dispuso a terminar con la vida del cuarto, pero se lo pensó mejor. Derribó a la criatura, y con Domivat apuntando a su cuello, el szish miró fijamente a los ojos del muchacho. Para él, era evidente que lo iba a matar de todos modos, por lo que no pensaba revelarle ninguna información.
-Bueno, serpiente… ¿qué está pasando en Vannisar? Y no me engañes… he visto esa oscuridad explotar desde el castillo.
-Je… no sssse nada masssss que tú, dragón… lo único que te voy a decir essss…. Que ssssi essss lo que creo que essssss… esssstaisssss perdidossssss. En essssspecial… tu hijo -rio la serpiente.
El momento en que Jack oyó el nombre de Erik, abrió un corte en la garganta de la serpiente, sin matarla. Si quería burlarse de ellos… iba a dejar que se desangrase hasta la muerte. No merecían nada mejor, al fin y al cabo, buscaban la destrucción de la vida y del mismo Idhún.
Ahora, tras haberse deshecho del último szish, el muchacho se acercó al enorme monumento de piedra. Apreció que estaba escrito en idhunaico arcano, un lenguaje que él no comprendía. Una idea asaltó su mente, sin embargo. Jack sacó el amuleto de comunicación y se lo puso. Al instante, las letras comenzaron a cobrar sentido para él. Leyó el párrafo de la profecía en voz alta, y al instante, la roca comenzó a brillar. Una vez este fulgor hubo desaparecido, el dragón tenía entre sus manos la litografía.
Miró al cielo: el escudo se deshacía a toda velocidad. Perfecto, ahora podría salir de la zona. El joven se transformó en Yandrak y voló hacia arriba. Una vez se giró hacia el castillo, comenzó a volar rápidamente, plegando sus alas parcialmente para aumentar su velocidad al máximo y ofrecer la menor resistencia al aire. No tenía tiempo que perder…
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Mannon reía. Con la energía oscura del muchacho en su mano, ya tenía todo lo que necesitaba para llevar a cabo su plan. No se lo podía creer: tan solo el resquicio que tenía en la mano de aquel poder que había liberado tenía una fuerza asombrosa.
Una vez hubo despertado, Shezken le había preguntado si ya tenía la esencia oscura del unicornio, a lo que el Séptimo le había contestado que sí. No tenía tiempo que perder: deseaba ver los resultados de su esfuerzo.
El Séptimo se concentró, evocando esa energía que había arrebatado al joven dragón, y la fue liberando poco a poco, concentrándola en un mismo punto en el aire. Una vez lo hubo liberado todo, movió su mano, comprimiendo todavía más la esencia del unicornio, y con otro ágil movimiento, terminó su hechizo. Al instante el punto generó una esfera de oscuridad del tamaño de un humano, y se iba disipando, sólo para regresar al centro de la esfera, como si estuviera alimentándose de sí misma.
Una vez la esfera hubo desaparecido, Mannon sonrió, de manera terrorífica. Sólo quedaba una figura humana, de cabellos negros como la misma oscuridad de la que había sido creado, y con una especie de traje orgánico, rojizo, cubriendo su cuerpo y marcando su definida musculatura. La figura descendió suavemente, pero una vez lo hizo, cerró los ojos, amarillos como los de aquellas criaturas del Séptimo, y cayó al suelo. Mannon, al instante, supo por qué.
-Vaya, vaya… parece que su conexión es más grande de lo que yo pensé… si uno está en el plano astral, el otro también… lo que quiere decir que Erik ha sobrevivido-comentó.
-No importa… puedo emplear al joven dragón para probar los poderes de mi pequeña creación…. Mi Oscuro más perfecto…
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Mientras tanto, en el plano astral, Erik yacía en el suelo. Hacía rato que sus ojos se habían cerrado. El muchacho no paraba de preguntarse lo mismo. -"¿Ya he muerto?"-era la pregunta que acosaba su mente. Eso creía él… sin embargo, no paraba de sentir cómo se estaba haciendo más fuerte a cada momento. Se estaba recuperando, poco a poco, las energías volviendo a él de forma lenta…
No sabía cuánto tiempo había pasado desde que Mannon había desaparecido del lugar, pero poco a poco iba sintiéndose con más energía cada vez, como si algo en su interior hubiera despertado, liberado de un profundo sueño.
Lentamente, fue abriendo los ojos, y se levantó, todavía poco consciente de la situación, como si le costara recordar las cosas, pero poco a poco su mente se fue aclarando. Mannon había acabado con él, le había vencido… pero le había hecho algo en el proceso. No entendía cómo ni por qué, pero sentía como si algo que estaba agazapado en su alma desde hacía mucho tiempo.
El muchacho se levantó deprisa, y miró a su alrededor. Nada… todavía seguía encerrado en aquel maldito lugar. ¿Significaría eso que Mannon volvería a por él? Si eso ocurría, estaba muerto de verdad. Puede que en su anterior pelea el chico estuviera hecho polvo, pero eso no era más que la guinda de la situación. Las habilidades del Séptimo eran asombrosas: su velocidad era tan impresionante que Erik se había visto por los aires en menos de un segundo, casi en un parpadeo, y en cuestiones de fuerza tampoco se quedaba corto
Volvió a toser los últimos restos de sangre que quedaban en su boca. ¿Cómo diablos se las habían apañado sus padres para lograr vencer a alguien con semejante poder? ¿Para lograr vencer a uno de los dioses? Ahora mismo, le parecía impensable.
Sacudió la cabeza para evitar aquellos pensamientos pesimistas. Por lo menos estaba vivo, y cada vez más recuperado, y eso ya era un comienzo. Ahora tenía que centrarse en encontrar una salida, no podía perder más tiempo. Tenía que advertir a todos de lo que había visto. Hacía tiempo que su enfado había remitido, ya no tenía reparos en disculparse.
Y comenzó a caminar, observando la oscuridad de aquel mundo que parecía no tener un principio y un fin. Pero lo que el muchacho no sabía era que, por mucho que caminara, no había salida que encontrar. Estaba atrapado, en un lugar al que habían aplicado un conjuro espacial: podía ser un lugar aislado, pero era infinito en su interior.
(P1)
Poco a poco se fue dando cuenta de que, según pasaban las horas, los partrones del suelo compuesto por vidrieras se iban repitiendo. Pasadas unas horas, se detuvo. De nuevo, una sombra enorme apareció en el suelo, y de ella, unos ojos amarillos emergieron, sus cuerpos comenzando a cobrar forma. Antes de que pudieran solidificarse, Erik ya había matado a todas las criaturas.
-Maldita sea, me han encontrado… debería seguir moviéndome por aquí-musitó, para sí.
Iba a continuar su camino, pero un sonido de pasos lo detuvo. El joven se dio la vuelta, esperando ver a Mannon, pero en su interior deseaba que fuera otra persona, alguien en su rescate. Lo que vio le sorprendió.
-Qué, pasándotelo bien con los Oscuros, ¿eh? -inquirió la figura, con voz de muchacho
Un hombre de su misma altura, cuyo cuerpo estaba envuelto en un traje de aspecto orgánico, parecido a fibras musculares, que destelleaba en un rojo sangre con un negro infinito entre las partes escarlata. Terminaba en unas botas granate, y la cabeza quedaba cubierta por un casco. El traje se extendía hasta el cuello. La figura, que avanzaba hacia él, habló.
Erik miró al misterioso personaje que había aparecido ante él, con desconfianza. Cada vez tenía más claro que sólo Mannon podía controlar lo que entraba y salía de ese mundo, y nada bueno podía salir de allí.
-¿Quién eres? -preguntó, serio.
-Je. No puedes esperar, ¿eh? Me llamo… Kire -le contestó. El muchacho en aquel momento no podía adivinar la pista oculta que había en su nombre, pero más adelante se daría cuenta.
-Kire… ¿a qué has venido?-dijo el dragón, mirando con fuego en sus ojos al extraño. Trató de discernir su rostro entre la especie de casco que cubría su cabeza… pero, sin embargo, notó una cierta familiaridad. En su alma sintió el choque. Fuego contra fuego, la llama de dos iguales.
-Hmpf. ¿Quieres luchar? Como quieras… Tu mirada te delata. Pero te advierto una cosa… yo no voy a ser tan fácil de vencer como tu hermanita -comentó, sarcástico, pues Erik había perdido contra ella.
El joven Idhunita alzó su espada legendaria plateada, el fuego manando de su filo, pensando que tenía ventaja pues contaba con un arma legendaria. Pero su confianza duró poco. El extraño alzó su mano al frente, abrió la palma, y, al instante, una espada apareció en su mano. Pero no fue eso lo que sorprendió a Erik.
La espada de Kire era exactamente igual a la de Erik, solo que en tonos oscuros y con amarillo en los ojos del dragón representado en la misma. Una vez su adversario hubo agarrado su espada, también emanó de ella un fuego ardiente, pero a diferencia del de Erik, parecía que, en vez de brillo, irradiaba sombras.
-Tú… ¿qué demonios eres?
-Deberías haberlo descubierto ya… pero veo que tú no me conoces. Sé por qué estás luchando ahora, así que no me saltes con la cancioncita de los amigos. Esto es un uno contra uno. Aquí nadie va a acudir en tu ayuda.
-No lo esperaba. ¡Vamos! -rugió el muchacho, y los dos se abalanzaron sobre el otro.
Erik fue el primero en atacar. Un tajo lateral se encargó de abrir el combate, pero no la piel de su adversario. El joven Kareth no pudo más que contener su rabia: había sido bloqueado. Los dos volvieron a recolocarse y empezaron a descargar más tajos, el uno contra el otro, todos siendo bloqueados. De momento, nada parecía ocurrir, pero la velocidad de la lucha, para desconocimiento de Erik, iba aumentando.
Estocadas frontales, evasiones, saltos, todo ello se sucedía a gran velocidad mientras los cuerpos de los dos muchachos se movían con elegancia. Para cada ataque, ya fuera una finta, una patada de taekwondo u otro movimiento, el enemigo parecía tener una respuesta.
El chico decidió que si no podía observar a su adversario, no podía hacer nada. Desvió una estocada a sus ojos, que le abrió un pequeño tajo en la cara, poco profundo y sin riesgo, y Kareth hizo lo propio,dañando a su rival a su vez.
Entonces, trató de comenzar a descifrar sus movimientos, siguiendo las lecciones de Séun. Estudiar la forma de agarrar el arma ayuda a desarmar a tu rival. Bloquear y contraatacar rápido era esencial. Variar tus movimientos con frecuencia también. Esas eran las máximas.
Kire no parecía tener problemas para atacar y defenderse, pero había algo en su estilo que al muchacho le resultaba demasiado familiar. Ese paso al frente, la avanzada de la rodilla opuesta a la de la mano que sujeta la espada para imprimir más fuerza al movimiento… Aquella técnica… Era muy parecida a…
Un golpe que bloqueó lo sacó de sus ensoñaciones, desvió la espada del enemigo y lanzó su ataque. Los dos filos chocaron, y ambos comenzaron a empujar hacia el otro lado con todo su poderío. Y entonces Erik se fijó en que algo iba mal. Observó el agarre de su enemigo, su pose, y entonces, tuvo que separarse con un salto, imitado por su enemigo.
-Tú… tú… ¡es imposible! ¡¿Cómo es que…?!
-Parece que por fin te has dado cuenta… -sonrió bajo su máscara, pérfidamente.
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Bueeeno aquí termina el capi 33!!!
Espero que os haya gustado, lamento la espera, y muchas gracias a todos por comentar en el capítulo anterior!!! Animáis un montón :3
¿Qué opináis del nuevo personaje? Si sois listos/as, ya habréis adivinado el misterio del nombre… xP
Un saludo!!!
zalitrix