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Historia 120142 — capítulo 34
Buenas a todos! Siento mucho la espera por este nuevo capítulo, pero es que entre exámenes, amigos, chicas, etc., o no he tenido tiempo o no me he sentido con ganas de escribir. Pero a partir de ahora, eso va a cambiar… ya casi he acabado los exámenes, así que tengo mucho más tiempo para mí, y decidí continuar con la historia. Bueno, aquí os dejo el capi. ¡Que lo disfrutéis!
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-Tú… ¡luchas exactamente igual que yo! -gritó al ser que se alzaba ante él.
-¿Sorprendido? -rió Kire, encantado por la reacción de Erik -Pues créeme, tenemos muchísimo más en común de lo que tú piensas… aunque ahora no entiendas lo que quiero decirte.
Erik cada vez estaba más confundido. Su misma espada, sus mismos movimientos. ¿Qué demonios estaba pasando allí? ¿Es que Mannon se las había apañado para hacerle ver ilusiones?
-Je. Más te gustaría que yo sólo fuera una ilusión -el joven dragón dio un respingo, ¡había leído sus pensamientos! Sin embargo, eso no le amedrentó, y se lanzó de nuevo a por su contrincante, quien volvió a responder con el mismo movimiento, creando un choque de fuerzas igualado en ese mundo en el que Mannon le había encerrado.
-Tú… ¿eres un shek? ¿Me has leído la mente?
-Chico, de verdad que eres más tonto de lo que pareces… Esta espada no es algo que pueda manejar un shek, así que deberías probar a atar cabos. De todas formas, te responderé a la pregunta: no, no te he leído la mente, simplemente te conozco demasiado bien, más de lo que me gustaría.
-Muy bien. Eso era todo. Ahora, ¡prepárate, Kire! -soltó el muchacho, abalanzándose sobre su enemigo, ambos irradiando una energía tan poderosa que se canalizaba al mundo exterior por sus cuerpos.
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Efectivamente, mientras Jack se esforzaba por llegar, en la enfermería no lo estaban pasando demasiado bien. Estallidos y explosiones de poder oscuro se sucedían en el cuerpo del muchacho, destruyendo la habitación poco a poco. Christian y Victoria comprendieron que, si no le sacaban de allí, podría destruir todo el castillo.
-Christian…
-Lo sé. Llama a Shail y a Kimara… tengo una pequeña idea. Trataremos de utilizar su magia para crear un escudo y sacar a Erik del palacio.
-Pero, ¿cómo van a poder ellos solos? Esta energía es…
-¿Demasiado fuerte? Ahí entras tú, cielo: deberás ayudarles canalizando energía en sus cuerpos, renovando su magia mientras actúas de conductor. Sé que no es una experiencia agradable, pero…
-Lo sé. No hay elección. Nunca la hay, ya estamos acostumbrados, ¿no? -dijo ella, guiñándole un ojo, y corriendo a buscar a los dos magos. Mientras tanto, Kimara estaba en la terraza con Alsan, esperando a que llegara Jack, preguntándose si, siendo su padre, podría hacer algo con su hijo.
Poco después, un dragón aparecía en la lejanía y, a la velocidad del rayo, se aproximó a la terraza, y a una distancia prudencial y sin frenar, se metamorfoseó en humano y aterrizó sobre el pavimento aprovechando el impulso para salir disparado de nuevo, instando a los dos monarcas a seguirle.
-¡Vamos! Necesitamos toda la ayuda que podamos conseguir.
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Mientras tanto, en el castillo de Mannon, los sheks que volaban por las cercanías trataban de controlarse. Siendo así para las magníficas criaturas, los szish del interior estaban haciendo lo posible para no salir corriendo, ante las continuas sacudidas que provenían del cuerpo de la nueva creación del Séptimo.
Éste, sin embargo, parecía encantado.
-Tanto poder, en un solo fragmento… La verdad es que estaba algo más interesado en Eva, pero… ¿qué esconde ese muchacho? Es fascinante… tal vez este Oscuro sea el arma definitiva para ganar esta guerra y sumir a Idhún en el olvido.
En ese momento, Shezken metió su cabeza por la ventana, mirando a su señor. Éste pareció comprender, pero no se movió del sitio. Con un gesto, creó una barrera alrededor del cuerpo de Kire. Los estallidos fueron contenidos, y las sacudidas cesaron. El dios sonrió de nuevo: por muy fuerte que fuera el Oscuro, seguía sin ser rival para él. Definitivamente, sería un gran general.
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-Shail, ¿crees que podréis resistir?
-Me parece que sí. Aunque si la fuerza sigue aumentando, no estaría tan seguro. ¡Kimara, ayudadme a aumentar la barrera tres veces más! Si lo logramos, la dejaremos así y desharemos el conjuro cuando esto se detenga.
Jack miró al suelo, mientras miraba a su hijo, y con la mano de Alsan en su hombro.
-Y… si no se recupera… ¿qué…?-musitó en bajo, para sí mismo.
Pasaron unos minutos, y con la señal de Shail, rompieron el contacto, y Erik quedó flotando en el interior de la barrera, la energía combinada del dragón y el unicornio emitiendo descargas por todo su cuerpo y hacia el exterior, siendo frenadas por el hechizo.
Victoria miró a Shail, quien sonreía. Todo iba bien, dentro de lo malo. Eso la alivió.
-Alsan… -dijo Jack -¿qué sugieres que hagamos?
-Vosotros podéis descansar. Habilitaré la sala de entrenamientos con unas camas para vosotros… voy a dejar a Erik allí, y sé que querréis estar lo más cerca posible de él. No os preocupéis por la barrera: tendré a mis magos haciendo guardias de tres en tres para repararla, pero no pongo en duda el poder de Shail. Aguantará, con o sin ayuda.
Shail se sonrojó ligeramente, y completó la frase con un escueto "eso espero, amigo mío… eso espero", mientras Christian, Jack y Victoria seguían embobados, mirando a su hijo flotar. No estaban seguros, pero jadeos y pequeños gritos de combate parecían emitir de él.
Cuando iban a marcharse, Resa, Séun y Eva se materializaron en el lugar. Habían tardado en llegar porque la semiceleste no podía pensar con claridad estando Erik en peligro. Séun no le había reprochado nada, pero sabía que, en cierto modo, estaba furioso por no haber podido conseguirlo a tiempo.
Eva se acercó al lado de Resa, y caminaron hacia la esfera, que emitía un ligero resplandor anaranjado, mientras que Séun corría. Si la maga no lo hacía también, era porque se había propuesto ser fuerte, y no desesperarse.
Sin embargo, si fueran testigos del conflicto entre dos almas iguales en el otro plano, sin duda alguna se habrían rendido y habrían perdido toda esperanza de recuperar a su amigo o familiar.
Jack se había sentado en el suelo tras clavar su espada en una roca cercana, la cual atravesó como si de mantequilla se tratase, y adoptó una postura cansada. Todos sabían, hasta Victoria, que no podían hacer nada para animar al dragón adulto, en vista de que todo le sucedía a su hijo. Parecía que los dioses estaban en contra de los dragones.
-Jack… -musitó Victoria, acercándose a él. Pero el joven no contestó. Se limitó a levantarse, dar un salto, y salir volando transformado en su otra forma. Su esposa no se preocupó. Sabía que volvería.
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Lejos del lugar, en la guarida del Séptimo, Mannon observaba el cuerpo de Kire con interés. Sufría las mismas sacudidas que el cuerpo de Erik el cual se encontraba a kilómetros de distancia de allí. La conexión era, sin duda alguna, asombrosa. El segundo al mando del dios oscuro se acercó a su señor, y agachó la cabeza con una reverencia, mientras se comunicaba telepáticamente con él.
-"Mi señor… los restos de Mannon están listos… Ahora, dime qué es lo que necesitas exactamente".
-Verás, Shezken… para ello, voy a tener que dejar de lado la guerra durante un tiempo. No debemos subestimar a la resistencia, por muy superiores que seamos, y aunque sus tropas han sido diezmadas, las nuestras también. Debemos esperar un tiempo para que los sheks puedan volver a moverse igual, necesitamos nuevas serpientes aladas -explicó Mannon, mientras se sentaba.
-Sin embargo… gracias a mis nuevos Oscuros, ese problema está siendo paliado poco a poco. Ellos podrán llevar a cabo las labores de defensa, y así, os podéis centrar en lo que necesito. Dos sacrificios de cada raza serán necesarios… pero no uno cualquiera. Todos deben ser… especiales.
Shezken habría levantado una ceja, de llegar a tener pelo.
-"No te andes con rodeos, Mannon…"
-Tranquilo. Es muy sencillo… ya he elegido a los dos szish que necesito. Con eso tenemos bastante. Después, te diré quiénes son los siguientes objetivos. Pero por ahora, lo único que necesitas saber es que debo sacrificarlos a todos, pero sólo puedo matar a uno por mes, dejando el ritual en siete meses. Eso permite al espíritu ganar fuerzas para recibir a los siguientes.
-"Entiendo. Se hará como deseas, entonces" -la vista del shek se posó en el cuerpo de Kire - "Mi señor, ¿por qué tanto interés en el dragón? Ya tienes lo que necesitas de él…"
-Es verdad. Pero, me fascina… jamás pensé que el vínculo llegara a ser tan intenso. Aunque ya no necesite al joven Erik, siempre es placentero observar algo nuevo y misterioso, ¿no crees? Al fin y al cabo, heredasteis mi curiosidad cuando os creé.
-"La verdad es que no tengo ningún interés en un dragón a menos que sea para acabar con él. Pero si a ti te parece digno de estudio… No soy nadie para objetar."
Mannon se giró y miró hacia la ventana, y sonrió. La tropa de Kyannaris ya había encontrado la primera litografía que les guiaría hacia la victoria sobre el dios. Si el Octavo llegaba, entonces sus planes peligraban. Sin embargo, si incapacitaba a una sola persona en la nueva profecía, si uno solo moría…
El dios sonrió, y miró a Shezken. La serpiente comprendió y se retiró, ordenando mentalmente a otros dos sheks que le siguieran, y partieron en busca de una de las partes de la profecía. El cielo nocturno se oscureció aún más cuando tres sombras enormes cubrieron la luz de las lunas que bañaban Idhún, ahora durmiente.
Todo estaba saliendo según lo previsto.
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Tres días más tarde, el muchacho se había estabilizado de nuevo. Shail había retirado la barrera, y lo había dejado en una parte de la enfermería, con unas runas preparadas que contenían su fuerza mágica y la de Kimara tras ser potenciados por Victoria al renovar ésta sus energías.
Éstas habían sido preparadas para que si la situación se repetía, y la misma energía oscura volvía a emanar del muchacho, la barrera se reactivaría. Eso daría suficiente protección y mucho tiempo para reaccionar.
Por otro lado, los problemas entre todos no estaban para nada solucionados. Séun se pasaba el día machacando uno de los sacos de boxeo de los barracones, sin hacer nada más, parando sólo para comer y dormir. Algunos días había ido a visitar a Eva, Resa y los demás, pero siempre comportándose de manera extraña, y la mayoría de las veces se pasaba el rato vigilando a Erik.
La semiceleste, por su parte, seguía concentrada en su entrenamiento, con ayuda de Markash, quien le daba consejos para continuar mejorando en su control de la magia, de manera que pudiera ayudar en un futuro a combatir a los sheks, mas ella también estaba muy preocupada por el estado del chico.
Eva se preparaba para disputar la final del torneo contra Séun. La misma tendría lugar antes del baile, en el mes siguiente. Tenía mucho tiempo para mejorar en todos los aspectos, siempre acompañada por su padre, ideando a la vez nuevas estrategias para Kyannaris.
Christian no quería creer que nada malo sucedería, pero si a Erik le pasaba algo, entonces su hija se convertiría en un objetivo principal a la hora de combatir en el campo de batalla, por lo que se centró en enseñarle a moverse con sigilo y a aprovechar todo su potencial. Retomaron su entrenamiento para poder convertirse en shek.
Eva no estaba segura, pero la mirada aprobadora de su padre indicaba que estaba haciendo progresos. Cada vez se acercaba más y más a su transformación, aunque para la muchacha seguía igual de confuso que siempre. Ella se limitaba a visualizar a la serpiente en su mente, pero la seguía sintiendo igual de lejos que al principio. No había ninguna clase de conexión entre los dos seres, por el momento.
Su padre no pensaba igual, puesto que lo único que Eva necesitaba era un simple incentivo que activara sus poderes e hiciera despertar al shek que llevaba dentro.
Para Erik, sin embargo, todo era muy distinto….
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La espada de Kire colisionó una vez más con la del joven dragón. Una vez más, los mismos movimientos del muchacho se volvían contra él. Kire parecía dominar todas y cada una de las fintas del muchacho, sabiendo por dónde atacaría y qué lugar era seguro dejar desprotegido para cubrirlo posteriormente.
Y la verdad, funcionaba. Erik era incapaz de cortar a su nuevo rival con su espada. Para su sorpresa, Kire tampoco podía atacarle con éxito. El chico era capaz de adivinar todo lo que iba a hacer, pero sabía que era debido a que luchaba exactamente igual que él, como si de su reflejo se tratara.
Tenía que acabar con él, de una manera o de otra. Podía convertirse en una amenaza para su familia y amigos si le dejaba con vida. Al fin y al cabo, después de lo que había hecho con su espada legendaria, ni el propio joven sabía cúal era el límite de su potencial.
Tras una última colisión, los dos se separaron, jadeantes, pero recuperaron el aliento un segundo después.
-¿Cansado, Erik? -inquirió Kire.
-¡Más quisieras! -dijo Erik, tirándose un farol. Sin embargo, pronto se dio cuenta de que lo que decía era verdad. No estaba cansado. Parecía que estaba lleno de energía desde el momento en que había cogido su llameante espada plateada.
-Ya veo… en ese caso, vamos, ataca -terminó Kire, invitándole a ir a por él con un gesto de la mano.
Erik se abalanzó sobre él de nuevo, y los dos continuaron su combate. Habiendo perdido toda noción del tiempo, los dos muchachos continuaban intercambiando tajos y estocadas. Ninguno sabría decir cuánto tiempo llevaban así, pero el flujo del tiempo nunca se detenía., ni siquiera en ese mundo.
Mientras tanto, en el mundo real, en Erik crecía, poco a poco, el poder que había perdido con el estallido. Sin embargo, pronto comenzó a aumentar a un ritmo desenfrenado en comparación con cómo lo había hecho con los entrenamientos.
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Las horas y los días se fueron sucediendo, y a medida que el tiempo pasaba, Vanissar comenzaba a preparar una de sus festividades más importantes: la final del torneo, y el baile posterior al mismo.
Aunque esto era de gran excitación para el pueblo, para Resa era mucho más triste. La chica recordó cómo Erik le había pedido que le acompañara, y ella había aceptado. Se había sentido tan feliz en ese momento…
-"Y ahora, todo es distinto…." -pensaba la chica por las noches, acurrucada en su cama, mirando cómo la de al lado seguía vacía. Tal vez, para siempre.
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Buenas!! Cuanto tiempo, eh? Espero que me echarais de menos :3 Como siempre, llega la despedida del capítulo, con preguntas para vosotros!: ¿Qué creéis que ocurrirá después? ¿Logrará Erik vencer a su alter ego? ¿Se convertirá Eva en shek pronto?
No tengáis miedo de comentar, que siempre se agradece!
Un besazo
Zalitrix.