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Historia 120142 — capítulo 36
Muy buenas a todos!!!! Antes de nada, me gustaría daros las gracias a todos los que habéis leído mi historia y a los que la seguís regularmente, porque ya hemos llegado a las 10000 lecturas! Y como he pensado que quería hacerlo especial, el capítulo 36 va a ser el doble de largo que los anteriores, que tienen unas 2500 palabras. Así que, muchas gracias, ¡y a disfrutar!
Música (como ya sabéis, cuando veais P1, reproducis el primer link, con /P1 paráis y así sucesivamente):
P1: http://www.youtube.com/watch?v=z7uohBpxDbQ
P2: http://www.youtube.com/watch?v=L638OZoL9Ow
P3:http://www.youtube.com/watch?v=z3MfoZ_yX5E
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El gran día había llegado. La final del torneo se disputaría en tan solo un par de horas tras el mediodía, y todos estaban muy excitados por presenciar un combate que se presentaba épico. Y, después de eso, tocaba el baile anual, una de las más importantes celebraciones de la ciudad de Vanissar.
Casi todos los chicos de la ciudad ya habían pedido a la chica de sus sueños su compañía en el baile, y mientras que unos lo conseguían, otros eran rechazados, pero eso no les impedía buscar a otra pareja de baile en cuanto la ocasión se presentaba. Mientras esto sucedía, había personas que se encontraban confusas. Una de ellas era Resa.
(P1)
La muchacha había pasado la noche entrenando, pensando en dormir desde el amanecer hasta el mediodía, pero algo la mantenía despierta. Apoyando su nariz sobre las rodillas, se encontraba contemplando el primer sol del cielo Idhunita salir de su montañoso escondite, perdida en sus pensamientos. Una sombra se deslizó a su lado.
-Resa… ¿ocurre algo? -preguntó el chico de pelo negro que se había sentado a su lado.
-Mark… tranquilo, no es nada. Tan solo estoy… algo confundida, nada más. No tiene importancia.
-No puedo obligarte a contarlo si tú no quieres -dijo él. Resa solamente sonrió vagamente. El shek leía en ella como un libro abierto sin ni siquiera usar sus poderes. Lo que él desconocía era la causa, pero ella no iba a soltar prenda así como así.
-No te preocupes, en serio. Hoy tienes que animar a Eva, ¿no? Y yo haré lo mismo por Séun… -musitó, mirando al esbelto muchacho de pelo negro.
-Naturalmente, la vencedora será Eva. No tiene ni que esforzarse, ella es en parte shek, y por tanto, superior al sangrecaliente.
-Tss… si gana Séun, te lo pienso restregar durante una semana por lo menos -dijo ella, sonriendo algo más animada.
-Y si no, ya sabes… ¡Te lo dije! -se mofó él, mientras desaparecía de la estancia, dejando una corriente de aire al lado de la semiceleste.
Resa volvió a su posición inicial, mientras volvía a sumergirse en su mente. Tenía algo que le iba rondando la cabeza desde hacía ya tiempo, pero se le había ocurrido comentarlo con su padre el día anterior. No sabía lo que era… pero tenía claro que una celeste no debía experimentarlo.
Eso estaba mal, y era más propio de una humana que de una celeste…
Shail se encontraba en su habitación, con Zaisei, sus labios a dos centímetros, mientras se decían todo lo que se querían y cómo se alegraban de estar juntos, entre beso y beso. En aquel momento, sin embargo, Resa entró en la habitación, cometiendo el error de no llamar. La chica se quedó congelada, mientras la pareja se separaba rápidamente y se colocaban en una posición más… abierta a la conversación.
-¡Perdonad! No era mi intención…
-Lo sabemos, hija -dijo Zaisei, sonriendo ante la cara de su primogénita -pero no es habitual que no llames antes de entrar. Ocurre algo, ¿no es así?
-En realidad… sí. ¿Puedo hablar contigo a solas, papá?
-De acuerdo -accedió Shail, algo fastidiado porque el momento hubiera acabado, pero igualmente preocupado por su hija.
La celeste abandonó la habitación, dejando intimidad para el momento padre-hija que se avecinaba unos instantes después, cerrando la puerta tras de sí .El mago, por su parte, se cruzó de piernas en la cama, e invitó a Resa a sentarse ella también.
-Dime de qué quieres hablar, hija… pareces muy preocupada.
-Es que… no lo puedo explicar. Es algo que creo que no debería sentir, pero que no puedo evitar. Ni siquiera entiendo lo que me pasa… ¿cómo no voy a estar preocupada? -dijo ella, visiblemente nerviosa.
-Intenta contármelo, más o menos.
-Verás… ya sabes que me gusta Erik, y siempre ha sido así, pero ahora ha llegado Markash y… estoy confusa, no es que le quiera, pero tampoco quiero que no esté conmigo y a veces pienso en él como más que un amigo, en su cuerpo, en lo bueno que… ¡Argh!, no le quiero, pero le necesito, y me hace sentir culpable por Erik y ya no sé qué hacer…! -terminó Resa, derrumbándose momentos después.
Había hecho la promesa de ser fuerte, pero era lo más normal del mundo, aunque ella todavía no lo sabía. Shail la miró, enternecido, y la abrazó.
-Hija… creo que ya sé exactamente lo que te ocurre. Verás… los celestes no son como los humanos. Ellos se pueden enamorar de otros, al igual que los humanos. Pero, sin embargo… una cosa que los humanos hacemos mucho, sobre todo en nuestra etapa adolescente es estar con otro, pero de otra manera…
Resa frunció el ceño y miró a su padre.
-Papá, no me has aclarado nada.
-Seré más directo. Nosotros podemos sentir una atracción por el físico, lo que hace surgir un deseo que se va acrecentando. Nosotros lo llamamos deseo sexual, y es por ese deseo que muchos humanos comienzan una relación que no implica sentimientos, solamente sexo… -la cara de Resa enrojeció fuertemente, y su padre se apresuró a aclarar lo que había dicho- en todas sus formas, como los besos.
Tal vez es por eso por lo que te sientes culpable por Erik: para tu parte celeste, este tipo de deseo es impensable y detestable, ya que es una mera atracción física, y no implica sentimiento. Es… una necesidad, algo propio de la sexualidad humana. No te lo tengas en cuenta, Res -terminó Shail, con una ligera sonrisa.
-Papá… a ti te pasó lo mismo, ¿no es así? ¿Estuviste con otras mujeres antes que con mamá, sólo por eso?
Shail sonrió pícaramente.
-Ay, hija… si tú supieras… Pero en fin, no tienes que sentirte culpable por Erik. Además, me parece que a Markash puede pasarle algo parecido. Al fin y al cabo, tú no eres precisamente fea, más bien todo lo contrario.
Era verdad. Resa tenía un cuerpo esbelto, la altura ideal para una chica de 16 años, y unas curvas capaces de volver loco a cualquier adolescente de su edad.
-Eso sí, hija… Si sientes amor por Erik pero Markash te atrae… Tienes un gran dilema. Pero ahora mismo… Erik está en coma, y no sabemos cuándo despertará. Creo que tienes derecho a vivir tu sexualidad; al fin y al cabo, nunca has estado con un chico, ¿no?
-Ya sabes que no… -dijo ella, sonrojándose ligeramente
-Pues anda, no pasa nada. Si te sientes mejor, piensa que ni estás saliendo con Erik, ni tienes compromisos con él. Sólo sois amigos… por el momento.
Resa suspiró. Su padre tenía razón.
-Gracias, papá. Siempre sabes qué decir… -susurró, y le dio un beso en la mejilla. Shail sonrió, y la instó a irse, alegando que Eva la estaría esperando para ir al lago.
La chica sacudió su cabeza, espantando los malos pensamientos. Todavía no estaba segura de querer traicionar a Erik de aquella manera. ¿Traicionar? Se dio cuenta de que aún pensaba como celeste. No tenía nada más que unos sentimientos hacia Erik, que podían no ser correspondidos.
¿No era justo, entonces, poder abandonarse al deseo, a la necesidad humana, aunque sólo fuera una vez?
Resa se percató de que estaba perdiendo el tiempo. Se fue a dormir, a la espera de que su padre la despertara para ir a la arena. Ese día se presentaba bastante largo…
(/P1)
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Séun suspiró mientras se cambiaba de ropa tras la ducha. Tanto él como Eva se habían separado aquella mañana para prepararse independientemente para el gran evento, y no se verían hasta la hora del combate.
El chico estaba bastante emocionado por la idea de defender el título ante Eva. Sería un gran combate, sobre todo teniendo en cuenta que Christian y Markash habían entrenado a la joven. Pero sin embargo, también se encontraba algo mustio.
Al chico le hubiera encantado que Erik pudiera haber estado ahí, animándole. Sabía que no iba a animar a su hermana: ya contaba con el apoyo del resto de la familia y el de los sheks, así que el dragón iría con su amigo, por mucho que se lo reprocharan.
-"Ganaré esta, Erik. Y cuando despiertes, iremos a celebrarlo" -juró el ojiverde, envainando su espada legendaria. Obviamente, no iba a usarla en el combate: no querían heridas graves, tan solo algunos rasguños propios de una escaramuza.
Dejó la espada apoyada en su sitio de siempre, y se marchó a desayunar. Por el camino, se encontró a Resa, que iba camino de su habitación.
-¡Buenos días, morena! -saludó el chico, sonriente -¿Vamos a desayunar?
Resa sonrió a su vez, y rechazó la oferta.
-No, gracias… prefiero dormir un rato más, casi no he pegado ojo. Y tengo que estar lista para animarte, bobo.
-¿Ah, sí? Me siento halagado… -dijo él, entre risas y guiñándole un ojo -En fin, descansa entonces. ¡Nos vemos en unas horas!
-Eso intentaré. ¡Hasta luego! -se despidió ella, mientras retomaba su camino.
El moreno se alejó agitando la mano a modo de saludo, y continuó hacia el comedor. Esa mañana desayunaría con sus padres, y Eva con los suyos. Tenían que prepararse estratégicamente, y no iba a desperdiciar la oportunidad de obtener el consejo de su veterano padre.
Una vez hubo llegado, saludó con un beso a Kimara, y le dio una palmada en el hombro a Alsan. El desayuno le esperaba en la mesa, servido como a él le gustaba.
-Un año más en la final, ¿eh? ¡Ese es mi chico! ¡Toda una fiera! -rugió Alsan, revolviéndole el pelo a su hijo adoptivo.
-¡Papá, que ya no soy un crío!
Kimara soltó una risita.
-Tiene razón, cielo. ¡Déjale vivir tranquilo!
Alsan puso cara de fastidio, y empleó un tono irónico.
-¡Soy el rey, y haré lo que quiera! -comentó entre risas -Pero en fin… este año, hay buena competencia, ¿eh?
-Y que lo digas, papá. Eva es…
-¿Muy fuerte? Sí, lo sé, ni yo podía con su padre y…
-Yo iba a decir muy guapa… ¡pero tu argumento también vale, supongo! -rió el ojiverde, contento -¿Y no tendrás algún consejo?
-A estas alturas… nada que no sepas, hijo. Pero no la mires a los ojos… se ha estado entrenando para controlar sus poderes. Podría paralizarte, y eso es válido, ya que se pueden usar todas tus habilidades en el torneo.
Séun se sorprendió
-¿Y por qué no uso yo entonces mi espada legendaria? -inquirió el muchacho.
-Le quitarías emoción, chico, ¡y yo necesito algo con lo que pasármelo bien! Ser rey es bastante aburrido… -musitó, poniendo cara de fastidio.
-De acuerdo, intentaré dar un espectáculo. Procura no caerte de la silla, ¿vale? -picó el chico a su padre.
El resto de la comida transcurrió entre conversaciones más normales, ya sobre algún consejo, y el chico se levantó y se despidió de los dos monarcas, dirigiéndose al estadio en el que tendría lugar el combate. No en vano tenía que estar temprano para poder practicar un poco y quitarse el óxido matutino del cuerpo.
Eva, por su parte, no iba a ser menos. Ella también había madrugado aquella mañana para prepararse adecuadamente, pues la ocasión de desbancar a su amigo del puesto de campeón se presentaba apetecible. Además, ya se había ganado el favor de parte del público, lo cual le haría disfrutar todavía más.
Mientras caminaba hacia el comedor, ella también se encontró con alguien. Una sombra apareció apoyada en la pared, de brazos cruzados. Eva no se sorprendió, puesto que le llevaba sintiendo desde hacía ya un buen rato.
-Buenas, Markash.
-Hola, Eva. ¿Has descansado lo suficiente? -inquirió él, aparentemente sin interés.
Eva asintió, convencida.
-Bien… no te será difícil vencer. Al fin y al cabo, eres…
-En parte shek, lo sé. Pero no por eso voy a confiarme. Tú mismo me enseñaste eso, ¿no es así? -medio sonrió ella, mientras le miraba a los ojos sin temor alguno.
-Veo que mis lecciones no cayeron en saco roto… Me alegro. En fin, te desearía suerte… pero lo que necesitas es preparación, y ya la tienes. Te estaré animando en el combate.
-De acuerdo, Markash… te veré más tarde -terminó ella, y el hijo del Séptimo despareció de la escena, mientras la chica se dirigía hasta el comedor.
Durante el desayuno, su padre le dio un par de consejos como hizo Alsan con Séun, mientras Victoria comentaba que lo había hecho muy bien y que diera lo mejor de sí para ganar, y que estaba orgullosa. Jack, por el contrario, removía su taza de café, al mismo tiempo que pensaba en que Eva tenía muchas posibilidades, y sonrió animado.
Terminaron el desayuno, y Eva se dispuso a prepararse para bajar a la ciudad. Christian se agachó un poco y la cogió por los brazos.
-Sea el resultado que sea, estoy muy orgulloso de ti, hija, así que sal ahí a por todas -Christian animó a su hija. Ella sonrió de medio lado y abrazó a su padre.
-Lo intentaré, papá -y dicho esto, se marchó, su mente shek calculando ya la mejor estrategia para un combate contra alguien a quien apenas había visto luchar, aunque eso importaba bien poco.
La esgrima requería de concentración y sangre fría, y la medio shek iba bien sobrada de las dos cosas, por lo que no había nada que temer. Sin embargo, los años de experiencia de Séun serían algo muy difícil de combatir.
Eva miró al cielo en cuanto salió del castillo. Los tres soles refulgían con fuerza en un cielo azul completamente abierto. Parecía que hasta los mismos dioses consideraban la ocasión como extraordinaria….
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Una sombra gigantesca se deslizó reptando por una entrada en el techo de una torre. La figura sentada en el trono saludó mentalmente a la criatura. Fue entonces cuando los ojos de la gigantesca serpiente alada se posaron en el cuerpo inerte de Kire.
-"Mannon… La barrera no aguantará mucho más. El oscuro está a punto de despertar… hoy mismo, tal vez."
-Es impresionante, ¿verdad, Shezken? En un mes han progresado tanto como el mejor de los guerreros en mucho más tiempo. No creí que mi teoría fuera correcta…
-"¿A qué te refieres?"
-Muy sencillo -se dispuso a explicar el Séptimo -cuando dos poderes iguales chocan, su verdadera naturaleza sale a la luz, y si el choque no cesa, ambos crecen exponencialmente, a la par con el rival, pero la mejora no puede ser vista hasta que se cambia de contrincante -terminó Mannon.
-"Ya veo… así que por eso sellaste al dragón en el mundo etéreo, ¿no? Fascinante… Pero no había venido para eso. Llamaba para comunicarte de que hemos hallado la pista de una de las litografías. Mandaré una avanzadilla para comprobar y verificar el rastro."
-¿Ves cómo no hacía falta ser tan impaciente con la búsqueda? Buen trabajo, Shezken. Ahora, ve a asignar tareas a los más jóvenes: aún están muy… desentrenados -terminó Mannon, haciéndole un gesto para indicar que saliera de la cámara. La serpiente comprendió y abandonó el habitáculo, al mismo tiempo que Mannon observaba a su creación. Pronto, muy pronto…
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(P2)
Era mediodía en la ciudad de Vannisar. El momento había llegado por fin. Los habitantes de la ciudad y las afueras de la misma se concentraban en la arena, rugiendo y animando a los combatientes, mientras aguardaban al inicio del combate que coronaría al ganador de aquel año como campeón de la ciudad.
Cuando el flujo de gente terminó de entrar al estadio y se sentó, llenando toda la construcción, un mago con un hechizo de amplificación de voz hizo los honores de introducir al anterior campeón y a la aspirante al título.
-¡Muy buenos días, pueblo de Vannisar! ¡¿Estáis listos para presenciar el encuentro del año?!
La multitud respondió con un sonoro "sí", y el presentador continuó su tarea.
-¡Así me gusta! Pues, sin más dilación… aquí tenemos a la aspirante, Eva… y al campeón del año pasado… ¡Séun!
Los dos amigos salieron al centro de la arena, uno enfrente del otro, para coger las espadas preparadas para la batalla. Una vez llegaron, se dirigieron una breve mirada y unas palabras.
-¿Lista, princesa? -picó él, como siempre.
-Oh, Séun… por fin voy a poder hacerte morder el polvo por todas las vaciladas que me has hecho estos meses… Voy a disfrutar esto más de lo que debería.
-Tienes un gran sentido del humor… -terminó él, desenvainando cuando el árbitro dio la señal, seguido por ella.
En ese instante, los dos se lanzaron uno contra otro, con una sonrisa en la cara, mientras el público animaba a ambos contendientes. Entre movimientos ágiles se distinguía el relucir del filo de las espadas que chocaban, se separaban y volvían a atacar sin temor alguno. Parecía como si estuvieran bailando en el campo de batalla.
Séun se sorprendió bastante de que Eva pudiese leer sus movimientos, si tan solo dos meses antes era una novata en la esgrima. Eso provocó un ensanchamiento en su ya marcada sonrisa: por fin un combate emocionante. Ese año, el título tendría algo más emoción.
El ojiverde lanzó un corte en horizontal, pero Eva se agachó, y dio una estocada, provocando una risita en el chico, quien ágilmente saltó sobre la espada de la chica, se puso de cuclillas sobre el filo y miró a Eva a la cara, pero con los ojos fijos en su frente de manera que sus ojos no quedaran expuestos.
-Vas a tener que hacerlo mejor, Eva. ¡Necesito pasármelo bien con este combate!
La chica gruñó, tratando de derribar a Séun con un ágil movimiento, pero el moreno ya había saltado y se disponía a colocarse en posición de contraataque. Eva se lanzó de nuevo al ataque, y el intercambio volvió a comenzar una vez más.
En las gradas, a medida que la acción transcurría, comentarios sobre los participantes se iban extendiendo poco a poco, oponiéndose a los de otros o complementándose entre ellos. El palco no era ninguna excepción.
-¿Qué opinas, chico? Séun se merece su puesto, ¿verdad? -inquirió Alsan mirando a Jack y levantando una ceja. Jack le miró y sonrió.
-La verdad es que lo has entrenado bien… no parece estar pasándolo mal, todo lo contrario. Si yo hubiera hecho lo mismo por Erik, tal vez…
-Jack, hoy no vas a preocuparte por nada. Te vas a divertir, ¿entendido? -le reprendió Alsan en broma. La sonrisa del dragón se ensanchó.
-Gracias… lo necesitaba, en serio. Bueno, vamos a ver cómo sigue esto. ¡No me gustaría perderme nada!
Mientras, Christian y Markash se intercambiaban pensamientos sobre los movimientos de Eva, sus errores, y dónde y cuándo aprovechar la apertura del muchacho para acabar, aun sabiendo que ambos se estaban conteniendo.
Victoria les miró, y suspiró. Los sheks eran muy objetivos, sobre todo en esa clase de ocasiones. -"Daría lo que fuera por saber qué están comentando esos dos ahora mismo".
El ojiverde bloqueó el avance de la hija de Victoria y Christian con cuatro diestros movimientos mediante los cuales puso fin al asalto de la joven. El joven pasó a la ofensiva, abalanzándose sobre Eva de forma similar que un lobo hace con su presa. La semishek retrocedía, esquivando y bloqueando experimentados mandobles de Séun.
Pero el hijo del rey no se dejó llevar por la aparente facilidad del momento, y, con medio paso atrás, dejó entrever una apertura, que no dudaba Eva trataría de aprovechar para cambiar las tornas de la batalla.
Por su parte, la chica cayó en la trampa. Según recuperó el equilibrio y se disponía a atacar, su rival ya había tomado una postura defensiva que le permitió quitarle a Eva la espada de la mano y lanzarla por los aires, de manera que cayó alejada un par de metros de donde estaban.
Eva quedó perpleja por el movimiento repentino del muchacho. Séun entonces apuntó a la joven con la espada.
-Yo diría que esto ha sido todo, ¿no? -mofó Séun a la morena.
-Je. Más quisieras… -le devolvió ella, rodando hacia un lado con agilidad cuando Séun se disponía a derribarla del todo, y recuperó su espada, volviendo al contraataque. El chico bufó por lo bajo. Aquello iba a ser más difícil de lo que pensaba.
(/P2)
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El mundo etéreo temblaba, o al menos, la parte en la que los dos contendientes se encontraban lo hacía. Violentas sacudidas provocaban que la estructura en forma de torre llena de vidrieras se iba resquebrajando y destruyendo desde sus mismos cimientos, lentamente. Chispas de fuego saltaban desde la parte superior de la plataforma al tiempo que Erik y Kire hacían bailar las espadas con habilidad.
El combate se estaba haciendo cada vez más violento. Erik no parecía notarlo, pero estaba imprimiendo tanta fuerza en sus golpes como su cuerpo le permitía, y lo mismo pasaba con los ataques de su alter-ego.
Ágiles fintas, recortes y rápidas estocadas se sucedían en un baile interminable y, para aquel que lo mirara de lejos, completamente embelesador. Se podría haber pensado que era algo de otro mundo.
En una breve pausa, los dos rivales se separaron y se miraron a los ojos, su rostro un reflejo del del otro, y se volvieron a lanzar al ataque. Estaban disfrutando demasiado como para darse cuenta de lo que estaba sucediéndole a su campo de batalla.
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Una media hora más tarde, el combate continuaba desarrollándose con total normalidad en la ciudad. Sin embargo, parecía que ambos jóvenes estaban ya demasiado cansados como para luchar por mucho más tiempo. El resultado se decidiría en los siguientes minutos.
Sin embargo, el final llegó mucho antes de lo esperado. En un último ataque, ambos contendientes chocaron de nuevo. Tanto Séun como Eva empujaron con toda su fuerza, pero al final, la experiencia prevaleció, y la espada de Eva se partió en dos, la hoja cayendo al suelo con un sonido seco.
El ojiverde sonrió, jadeante.
-Parece que… yo gano este año… princesa -miró a los ojos de la chica mientras lo decía. La medio shek sonrió a su vez.
-Por esta vez. Pero tendrás que admitir que te ha costado, ¿eh? - sus últimas palabras fueron ahogadas por la multitud embravecida, y el árbitro otorgando la victoria a Séun una vez más. Alsan se levantó, aplaudiendo, mientras Kimara observaba con orgullo a su hijo adoptivo.
En aquel momento, el estadio comenzó a vaciarse. Quedaban tres horas para el comienzo del bailer en el castillo, y había que prepararse y llegar hasta allí, por lo que no había tiempo que perder. La ceremonia de entrega se haría allí. Unas dríades salieron al campo para llevar a los jóvenes ante un mago para que les devolviera las energías y les dejara como nuevos.
Aún en el palco, Jack miró a Markash, complacido.
-Parece que las serpientes volvéis a perder… no me extraña nada -rio Jack, ganándose una mirada fría de Victoria, quien le dio la espalda y se alejó con Shail y Zaisei. El rubio quedó perplejo.
-¿Qué he dicho ahora? - preguntó en alto.
-Parece que tiene que ver con el hecho de que no apoyas a tu hija, idiota -comentó Christian, sonriendo de oreja a oreja al ver a Jack metido en problemas. El rubio se encogió de hombros, y continuó junto a Alsan, temeroso de su esposa.
Tras ser tratados, campeón y subcampeona abandonaron el estadio, y también ellos se dirigieron hacia el castillo. Por el camino, admiradoras de Séun trataban de pegarse a él para acompañarle, y tratar de conseguir ser su pareja, pues bien sabido era que nunca iba a aquel evento, ya que prefería entrenar, pero el rumor de que ese año sí iría se había propagado como la pólvora.
Para desgracia de las jóvenes, el muchacho iba hablando con Eva y ni se daba cuenta de que estaban allí, a lo que la joven sonrió con placer, y disfrutó tanto del momento como de las expresiones en las caras de las otras chicas, además de sus pensamientos.
"¿Quién es esa?" "¿Qué hace con mi Séun?" "¡Será zo…"
En ese momento, Eva había desaparecido y se había situado tras la que había emitido el último pensamiento.
-Yo que tú no terminaría esa palabra. Por tu seguridad… -susurró ella a su oído. El ojiverde se dio cuenta, y soltó una sonora carcajada mientras instaba a su amiga a seguirle, que iban a llegar tarde. Eva le sonrió y continuaron juntos su camino, bromeando acerca de lo que acababa de pasar…
/////////////////
Unas horas más tarde, todos ya estaban preparados para la velada. Las puertas del gran salón central del castillo ya estaban abiertas, y una corriente de personas las atravesaba poco a poco, mientras los guardias y magos hacían la inspección de seguridad rutinaria a los habitantes de la ciudad.
La gente, especialmente los jóvenes, parecía muy nerviosa y excitada. Aquel baile siempre había sido como un afrodisíaco para las parejas, y en los pocos casos en que no, afianzaba más la relación, allanando el terreno a los chicos.
Eva y Resa habían quedado en bajar juntas, mientras que Jack, Victoria, Alsan, Kimara, Shail, Zaisei y Christian se encontraban ya recibiendo a la gente que se acercaba a saludar a sus monarcas y a los padres de la subcampeona.
En muy poco tiempo, todo el salón se llenó, con espacio de sobra para desplazarse entre la gente, lo cual agradó a todo el mundo. La gala comenzaría en muy poco tiempo, por lo que los últimos momentos de espera se vivían con ansia. Se recibiría al campeón, y comenzaría todo.
Sin embargo, Séun tenía otros planes. Tras recibir el trofeo de todos los años, subió a cambiarse a su habitación, no sin antes decirle a Eva que volvería en un rato. La chica no pareció inmutarse, y le dijo que se tomara el tiempo que quisiera, pero al final comentó que si tardaba mucho no se lo perdonaría.
Deambulando por los pasillos, se encaminó a donde descansaba el dragón.
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Erik y Kire se encontraban cara a cara tras otro intercambio de golpes. Los dos se miraron y sonrieron, y en ese momento, entraron de nuevo en postura de ataque, cargando sus espadas con toda su energía.
-¡Voy a acabar contigo de una condenada vez! -rugió Erik, encantado ante el aura de fuego que se arremolinaba alrededor de su filo.
-Hmpf. Eso ya lo veremos…
-Entonces, adelante. ¿A qué estamos esperando? -finalizó Erik, y los dos corrieron al encuentro del otro.
Con un salto hacia delante, recortaron toda la distancia que les separaba. El tiempo pareció detenerse por un instante, justo antes de que los dos iguales desataran todo su poder con un grito en un último choque. En aquel momento, algo sucedió.
Una onda de choque se expandió desde sus espadas hacia toda la zona desde donde estaban, destrozándola por completo y derruyendo la estructura, de manera que quedaron flotando en el vacío. A su alrededor, la oscuridad pareció romperse en cristales, y dejó paso a una luz brillante.
En ese momento, Kire habló:
-Parece que hemos roto esta… prisión. Estarás contento, Erik… ahora podrás volver a verlos a todos, ¿no es eso lo que querías…?
En cuanto Kire mencionó a sus seres queridos, los pensamientos del dragón convergieron en Resa tras unos instantes. Su alter-ego rio, complacido.
-Vaya vaya… Esa chica es muy especial, ¿verdad? Resa… está bastante bien. O, tal vez, no tanto… al fin y al cabo, tan solo es una mera sustitución de ella…
Erik miró perplejo al Oscuro, y le preguntó a qué se refería.
-Oh, es verdad… -comentó Kire, sabiendo algo que Erik ignoraba - se me olvidaba que ya no la recuerdas. Muy patético por tu parte… después de lo que le prometiste. Pero no es culpa tuya… los ojos azules te hicieron olvidar… -terminó Kire, siendo ambiguo a propósito.
El joven dragón pensó que le estaba engañando, y se dispuso a acabar con él, pero los dos comenzaron a desvanecerse. Con un último eco de su rival "Nos encontraremos pronto…" Erik se sintió sin una parte de su ser.
Y de repente, comenzó el torrente de imágenes. Parte de la vida de Erik pasó ante sus ojos, pero a la inversa: todo lo que había vivido en Idhún, seguido por su vida de los últimos cuatro años hasta llegar a la imagen de una joven de trece años con el pelo de color castaño oscuro que le daba la espalda. El joven se dio cuenta de que nunca la había visto. Y cuando la muchacha se iba a girar…
-¡Agh!
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Séun se llevó un susto de muerte cuando su mejor amigo levantó el tronco de manera repentina, con los ojos abiertos y respirando de manera pesada. La mente de Erik estaba llena de preguntas. ¿Qué acababa de pasar? ¿Cómo había escapado? Y, sobre todo… ¿Quién era ella?
-E-Erik, ¡estás despierto! -gritó Séun, abalanzándose sobre el muchacho con un abrazo especialmente fuerte.
-S-Séun… me ahogo… -jadeó Erik, y el campeón le soltó. Una sonrisa de oreja a oreja se dibujó en el rostro del moreno.
-¿Cuánto tiempo…
-Un mes, tío, ¡un mes! ¿Sabes lo preocupado que estaba? Como me vuelvas a hacer esto… te voy a tener que dar una buena paliza.
-Un mes… dioses, ni me he dado cuenta. Un momento, ¿por qué vas vestido así? -inquirió el joven dragón.
Séun le ayudó a levantarse y le comentó que era el día del baile del reino de Vanis. El muchacho maldijo, recordando que había invitado a Resa, y que tenía que ir a verla.
-Res ya está allí con Eva… vamos a cambiarte de ropa, ¡y les daremos una buena sorpresa! Ah, y un consejo… échate algo de desodorante.
Erik volvió a maldecir, y Séun rio. Los dos subieron corriendo, Erik a su habitación, y Séun a por Eva tratando de perder el menor tiempo posible. El rubio se moría de ganas de verles a todos… en especial, a ella.
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Resa charlaba con la subcampeona animadamente, mientras observaba a todas las parejas del salón. Casi había llegado el momento de las canciones lentas, y las dos muchachas estaban esperando a sus parejas. En aquel momento, Séun apareció por la puerta pequeña, ya que la grande se había cerrado con una sonrisa, y sorprendió a Eva por detrás, haciéndole cosquillas. Momentos después, y tras recibir un pequeño golpe cariñoso de la semishek, los dos comenzaron a moverse al ritmo de la música.
(P3)
La semiceleste tenía esperanzas de que Erik apareciera en cualquier momento por la puerta, al igual que había hecho Séun, pero sabía que era inútil creerlo. En ese momento, divisó a Markash, que apoyado en la pared, discutía mentalmente con un shek que estaba en la ventana, fuera del edificio, y volvió a sentir aquella llamada, aquel deseo, como lo había llamado su padre.
El hijo del Séptimo notó su mirada preocupada, y se acercó a ver lo que le pasaba a la semiceleste.
-Eh… ¿qué te ocurre? -preguntó Markash -Deberías estar pasándolo bien, como los otros sangrecaliente… me extrañaría que no tuvieras una pareja.
Resa sonrió de manera triste.
-Y la tengo, Mark, pero…
-Ya entiendo. Es por eso, ¿verdad? No puedes dejar de pensar en él… pero eso no te está haciendo ningún bien. Sé que le quieres, pero no eres suya. Al menos, no de momento, y menos aún bajo estas condiciones. Tienes que…
-Vivir, lo sé. Y tienes razón… creo que me he cansado de esperarle. Al menos, por ahora… Creo que eso es lo que quiero. Pero también quiero otras cosas, Mark. Desde que hemos intimado más, me está pasando algo… cada vez me atraes más, pero…
-Es puro deseo sexual. Lo sé, Res… Y contener eso es malo, créeme. Luego, un día, explotas, y haces algo de lo que te puedes arrepentir. Así que… ¿por qué no aprovechamos un rato…?
Acto seguido, Markash la cogió por la cintura, y comenzaron a bailar, también al son de la lenta, que ya estaba terminando. Justo al final, Markash se acercó y besó los labios de la chica, que respondió con impaciencia. Sus lenguas se entrelazaron, en otro baile que parecía duraba eternamente, aunque fuera sólo un momento.
(/P3)
Séun levantó la vista, y no pudo reprimir un "¿eh?" de asombro. Y luego llegó lo peor, dos segundos después. La puerta pequeña se había abierto a mitad del beso. Cuando Resa se separó, miró en esa dirección, y suprimió un grito de asombro.
Un muchacho rubio observaba a la pareja, boquiabierto, pero su rostro de sorpresa se convirtió en uno de rabia e impotencia.
-Tú… cómo has podido… -dijo él, entre dientes, mientras la furia ardía en sus ojos, su fuego de dragón más fuerte que nunca.
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Espero que os haya gustado el capítulo!!!! Cinco mil palabras, como prometí. Muchas gracias a todos los que comentaron el último capítulo, como siempre digo! Bueno, pasamos con las preguntas... ¿Cómo va a reaccionar Erik ante lo que acaba de pasar? ¿Y Resa? ¿Qué ocurrirá entre Séun y Eva ahora?
Un besazo!
zalitrix