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No sólo estoy en el mundo muggle, estoy contigo. — capítulo 2
Narra la escritora.
Al día siguiente Hermione se despidió de sus amigos y les pidió que como pudieran la visitaran, Draco sólo se fue sin decir nada.
-Bueno, aquí tienen su dinero muggle, no les durará mucho así que tienen que trabajar, aquí están sus documentos muggles, trabajarán aquí, les daremos un auto por comodidad y esta es su casa, llaves, en fin espero que estén bien.- Dijo un representante del ministerio entregándole a Hermione un montón de papeles mientras Draco miraba la casa ajeno a todo, era linda, de dos pisos, grande pero no tanto como para Malfoy. El representante desapareció.
-Bueno Malfoy, creo que tendremos que trabajar juntos en esto.- Dijo Hermione.
-Claro… ¿Y los elfos domésticos?- Dijo Draco entrando a la cocina.
-No hay de esos en el mundo muggle tonto, tenemos que valernos por nosotros mismos.- Respondió ella.
-Claro…- Draco sonaba sarcástico, subió su maleta y tomó el cuarto más grande.
Hermione intentaba subir su maleta con gran dificultad, cuando hubo llegado arriba desempacó y ordenó todo muy bien, luego de eso bajó a hacer algo de comer pero notó que no había nada en la cocina.
-Tendremos que ir al súper.- Dijo ella dirigiéndose a Draco.
-¿Al qué?- Preguntó él.
-Al supermercado Malfoy, a comprar comida.- Dijo ella.
-Ok, ve que yo te espero aquí.- Dijo él.
-Ah no, irás conmigo.- Respondió ella, después de una larga discusión Draco aceptó, lamentablemente ninguno de los dos sabía conducir así que tuvieron que ir en taxi.
Ya en el supermercado Draco llevaba el carrito y lo miraba con gran fascinación.
Hermione metía cosas en él y Draco preguntaba "¿Qué es esto?" "¿Y esto?" y Hermione no tenía de otra sino responder a las preguntas tontas del rubio.
-Qué bonita pareja.- Dijo la cajera cuando estaban pagando.
-Oh… no, él…- Balbuceaba Hermione pero él no la dejó terminar, la tomó por la cintura y dijo.
-Sí, bueno, ella es tan hermosa que teníamos que ser una bonita pareja.- Con su sonrisa más sincera, Hermione puso los ojos en blanco, en el taxi de regreso lo golpeó en el brazo.
-¿Qué fue eso?- Preguntó.
-Ella quería que tú respondieras: Oh, no, él es sólo mi amigo. Luego me ofrecería salir.- Dijo pagándole al chofer.
-¿Cómo lo sabes?- Preguntó ella ingenua.
-Es obvio Granger.- Sonrió él que sabía más de relaciones que ella.
-Se me antoja algo muggle.- Dijo Draco -Vamos a comer.- ya habían llegado a casa.
-Eres… si tu pagas está bien.- Dijo ella a sabiendas que él no haría eso.
-Granger eres una tonta, mi madre me dio mucho dinero muggle cuando supo que vendría.- Dijo él tomando su abrigo, ella hizo lo mismo y fueron a una pizzería cercana, comían y reían (extrañamente no habían peleado… demasiado) cuando de lejos los miró un chico y se acercó.
-Hola me llamo Rupert, soy su nuevo vecino.- Dijo el chico mirando a Hermione.
-Hola.- Respondió Draco.
-Que bien ¿Comes con nosotros?- Invitó Hermione.
-No amor, lo siento pero estamos celebrando nuestro segundo aniversario.- Dijo Draco.
El chico pidió disculpas y se fue, cuando salieron Hermione comenzó a gritarle a Draco.
-Quiere follarte Granger, te hice un favor.- Reía Draco.
-Te odio.- Dijo ella.
Cuando llegaron a casa se fueron a dormir, Draco besó la mejilla de Hermione quien estaba leyendo información sobre donde trabajarían.
-Buenas noches.- Dijo él, ella se quedó atónita ante eso.
-Buenas… noches Malfoy.- Respondió ella, y se quedó ahí pensando toda lo noche la razón por la cual Draco había besado su mejilla o había fingido ser su novio, o le había tomado la mano en la audiencia… o la había abrazado en el baño de prefectos y no encontraba una razón lógica para tal comportamiento de su parte, pero si sabía… que le encantaba.