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Recuerdos húmedos — capítulo 2
CONOCIENDO AL AMOR DE MI VIDA
Era el primer día del mes de septiembre, año con año los alumnos de Hogwarts llegaban al andén 9 3/4 para abordar el expreso aquel que los llevaría al castillo, por mucho tiempo a su hogar. Era el primer año de cientos de adolescentes, entre ellos uno muy peculiar, que de no ser por la llegada de Harry Potter, se hubiera convertido él en la celebridad esa generación. No por sus hazañas sino por la sangre que en sus venas corrían.
YA CASI era la hora de la cena, había conocido a dos amigos ya Crabbe y Goyle, merodeábamos por el castillo, cuando la hora se acercaba, dentro de poco seriamos seleccionados en una de las cuatro casas, desde años atrás había esperado ese momento, soñaba con ponerme el sombrero y que sus palabras fueran "Slytherin". Bajaba las escaleras junto a ellos, cuando de pronto la vi, era la niña más linda de todas, sentí un (vuelco) en el corazón, no hice más que sonreírle, ella lo hizo también; y después ese tonto Weasley lo arruinó todo Potter lo acompañó, ¿acaso eran tontos? Conmigo ambos podrían ser grandiosos, pero ellos lo prefirieron a él. Era el momento de la selección, como tanto lo había soñado pasó "Slytherin" dijo el sobrero seleccionador... Esperaba que lo mismo ocurriera con ella, pero no fue así "Gryffindor", ¡No! ¿acaso Hogwarts comenzaba a odiarme, por qué Gryffindor, por qué esa casa?
EL MOMENTO de la cena llegó, cada uno de los alumnos se preparaban para disfrutar del (festín), sin embargo, Malfoy y Granger continuaban cruzando miradas desde sus mesas. Por la noche ellos se instaron, se dieron cuenta entonces de que sus pertenecías estaban allí, Draco sacó un cuaderno nuevo, uno con pasta gruesa, que tenía destinado para su asignatura favorita, y aunque no acostumbraba hacerlo
comenzó a escribir.
Por la mañana justo antes de tomar el desayuno, Draco y Hermione se encontraron nuevamente, al hacerlo la chica se ruborizó
—¿Qué tal tu noche Gryffindor?
—Mi nombre es Hermione. Hermione Granger—respondió ella tajantemente.
—Yo soy Draco...— decía el chico al momento que le tendía la mano.
—Malfoy—puntualizó ella dejándolo con la mano extendida.
—¿Te asusta el contacto físico?—le preguntó él, dejando en claro que era lo único que se le pudo haber ocurrido.
—No, es so—solo que...
—Es por mi apellido, ¿cierto?
En ese momento Hermione se quedó sin palabras, era obvio que Malfoy había acertado,
pero también que no podía aceptarlo.
—Creí que no eras de las que juzgan un libro por su portada, pero ahora me di cuenta que me equivoqué—le dijo él sin más, pasando a su lado y chocando su hombro al hacerlo.
El momento del desayuno había llegado a su fin, ahora los alumnos de Hogwarts tenían que ir a clases, era una linda mañana; a pesar de su encuentro matutino Hermione apreciaba el paisaje con gran singularidad. Clase) con MacGonagall, la primera que compartirían Gryffindor y Slytherin, a ambos les costaba trabajo permanecer en la misma habitación, pero más a Draco que no encontraba la manera de acercarse a ella. En la clase de vuelo con Hooch, Malfoy no pudo evitar mostrar su habilidad en el vuelo, aunque a Hermione no le importó en lo absoluto, él dejó muy en claro que también era bueno en eso y no sólo en pociones.
ERA AQUEL olor tan suyo, que inundaba toda la habitación, no podía evitar mirarla y sentir como mis mejillas se incendiaban al hacerlo, por un momento deje de escuchar a los demás, concentrándome en sólo oír su respirar, su pluma al tocar la tinta y al impregnarse en el pergamino pero ¿qué me sucedía? Era Draco Malfoy no podía pensar en esas cosas y ha, nuevamente ese dolor en el estomago cuando nuestras miradas se cruzaban, pero es una Gryffindor eso no puede ser. Vi como MacGonagall me señaló, estaba a punto de decirle que yo no había hecho nada cuando la clase terminó; ella se acercó a mi lentamente, mis manos no dejaban de sudar y mi respiración comenzaba a acelerar.
—¿Por qué tus ojos parecen platos?—me dijo con repudio.
—¡¿Qué?!—le respondí extrañado, al momento que mi mente regresaba a mí.
—Olvídalo, nos vemos después de la comida en la biblioteca, se puntual.
Y después sólo se fue, me quedé estúpidamente paralizado, sólo viendo el lugar que hacía poco ella acababa de abandonar, atrapando con mi nariz cada molécula de su perfume, de su esencia natural.
La hora se llegó, a mí se me hizo tarde, cuando llegué (sólo 5 minutos después) me di cuenta que ella ya había seleccionado varios libros, era una torre entera frente a ella, caminé lentamente hasta llegar a su lado; por un momento me miró como si fuese un bicho raro.
—¿por qué te quedas ahí parado?—me dijo con desdén.
—Hola Hermione—le saludé tontamente, como me ocurría cada vez que la veía.
— Hola Malf—me contestó a regañadientes,
—Draco—la interrumpí—llámame Draco. Vi que te molesta mi apellido—añadí logrando
que se ruborizara.
—No es eso... Lo que me molestó fue la manera en la que trataste a Ronald... —tonto Weasley—dije por lo bajo, sin que ella pudiera escucharlo. Pero aún así creo que lo hizo.
—Tenemos mucho trabajo por hacer, así que no debemos perder el tiempo—me dijo cambiando de tema drásticamente.
—¿De qué hablas?—le dije sin entender.
—De MacGonagall ¿qué nunca pones atención en clases. Ella nos puso en equipo, haremos pareja tú y yo en su clase. Me perdí en sus palabras, en el "haremos pareja tú y yo". El resto de la tarde nos la pasamos leyendo, me sorprendió demasiado su inteligencia, pues en lo que yo leía una página, ella llevaba tres; avanzaba con tanta velocidad que me costaba trabajo alcanzarla.
La hora de la cena llegó, avanzamos al gran comedor como dos completos desconocidos, ni siquiera nos acompañamos en el camino.
—Es leviosa, no leviosaaa—decía exasperadamente, hasta para corregir era linda, y la cara de Weasley hacían que fuera aún más divertido. Hice un hechizo que tanto había practicado, de esos que según los de cuarto les gustan tanto a las chicas. Y fue lo que hice, un ave
que voló varios metros hasta llegar a su lugar, ahí se abrió en cuanto ella la tocó <<¿tienes algo planeado para ésta noche? Yo espero que no, te veo a las afueras de la biblioteca antes de la cena>> recitaba aquella nota.
LA CLASE había llegado a su fin, Harry y Ron caminaban cuando el segundo le dijo al primero
—"Es leviosa, no leviosaaa". Ahora entiendo porque no tiene amigos.
Tras escuchar eso, Hermione, quién se encontraba a unos cuantos metros pasó a su lado con velocidad, chocando su hombro al hacerlo, sin evitar que ellos alcanzaran a escuchar su llanto.
Por su parte Draco Malfoy pasó poco más de una esperando a Hermione, cuando desistió fue al gran comedor, la cena estaba por llegar a su fin, él recorría la mesa de Gryffindor con la mirada una y otra vez, buscándola desesperadamente, pero lo hacía en vano Hermione no estaba allí.
LA PUERTA se abrió de par en par, y entró el profesor Quirrell corriendo, alarmando que había un Troll en el castillo, cerca del baño de damas. Rápidamente todos los prefectos nos condujeron a los dormitorios, todos avanzábamos apretadamente por el mismo pasillo, cuando escuché a Potter alarmar a Weasley sobre Hermione. Harry se adelantó yo los iba a seguir, cuando ese bobo de Weasley me sujetó fuertemente mientras me decía "no te metas en asuntos que no te corresponden, mejor vete a dormir Malfoy. Estaba a punto de golpearlo cuando Crabbe y Goyle me tomaron y me arrastraron a la sala común. —¿Desde cuándo juegas a ser el héroe Draco?—me dijo Pansy, una vez dentro. Esas palabras fueron tan duras como la mirada que deje al descubierto; sólo dejé a mis amigos y entre al dormitorio. No podía dormir pensando que le ocurriría haya afuera, no lograba conciliar el sueño sin saber donde estaba, miraba mis pies descalzos, mientras sentía una angustia terrible, la primera que experimentaba en toda mi vida.