Tituladas 15.1% · 30,063 de 199,415 descubiertas
Rescatado 23.3% · 21,950 de 94,296 páginas identificadas · 21,944/22,652 caps con texto ☕ Invitanos un café

← Recuerdos húmedos · de

Recuerdos húmedos — capítulo 4

DE REGRESO en el expreso de Hogwarts tuve que sentarme junto a Crabbe y Goyle; pues mis padres aún alcanzaban a verme; también la vi a ella, lucia tan linda, pero al pasar a su lado sólo pude ignorarla, mordiéndome el labio inferior al hacerlo. Nunca un camino me había parecido tan largo, aún no tenía ganas de hablar, ni siquiera con mis dos mejores amigos.

   Los días posteriores de nuestro regreso al colegio, continuaba sin hablarle, apenas y cruzábamos unas cuantas miradas en la biblioteca.

   —¿Hasta cuándo vas a ignorarme Draco?—me gritó un día, justo antes de abandonar la biblioteca para ir a cenar, sin importarle las miradas de las tres personas que estaban junto a nosotros. No supe que hacer, sólo salí corriendo como ella acostumbraba hacerlo.

   Otra noche más, continuaba con insomnio a causa de la impotencia de no poder hablarle- Estaba sentado en un pasillo, cuando de nuevo los vi ellos salían nuevamente, no era la primera vez que abandonaban la cama a esas horas. ¿por qué? ¿por qué siempre en compañía de Weasley? No iba a permitir que un pobretón anduviera todo el tiempo a su lado; así que los seguí, caminaba a una distancia considerable de ellos. Llegaron a la cabaña de Hagrid, me asomé por la ventana y la vi, ella me estaba dando la espalda, ¡Hagrid tenía un dragón! Vi como esa cosa nacía, pero de pronto voltearon "Malfoy" recitó Potter, los cuatro voltearon y yo salí huyendo. Corrí a toda prisa, no quería que nadie nos viera, no quería que me encontraran, pero mis pasos despertaron a alguien, me sujetó con los hombros, giré lentamente, con los ojos cerrados y después la vi ¿por qué no era Snape? Después fue por ellos, los trajo al castillo y el dragón se fue, MacGonagall nos castigó a los cuatro.

   EL BOSQUE prohibido, no existía otro lugar que lo igualara. Durante el día era la perfecta combinación entre la paz y la aventura; las cientos de criaturas que albergaba lo hacían especial, formaban un paisaje inigualable junto con el lago situado a sus pies, y el cielo que había sobre él, así fuera un cielo soleado, nublado o de un azul intenso, a cualquier hora del día era un escenario majestuoso, capaz de provocar distintas emociones a los que lo miraban. Sin embargo, por la noche ese mismo escenario era perfecto para causar temor a cualquiera que lo mirara, al entrar en él, se sumergían en la obscuridad plena, tenían suerte si la luna los acompañaba con su luz, como ocurrió aquella noche, cuando los chicos se introdujeron en él; separados por equipos, donde a pesar de los berrinches de Malfoy, él entró con Harry y el resto con Hagrid; ambos equipos se separaron, buscando en el interior de aquel enigmático bosque sangre de unicornio, pues según el semigigante algo los estaba atacando desde poco tiempo atrás.

   A cada paso que daban, algo más los hacía girar, era estremecedor para ellos dudar al paso dar, escuchar "ruiditos" por doquier. Para Draco era insoportable caminar por ese desolado bosque y pensar en ella, en esa niña que tanto deseaba proteger, Hermione era ya su mejor amiga y no quería que nada malo le ocurriera, le era muy difícil andar por ahí y no saber nada de ella, era agonizante para él haber perdido la ubicación de Hermione; solamente traía su mente su mirada asesina, tras pensar que por culpa de él los habían castigado, para Draco era insoportable aceptar que eso sería lo último que viera de ella.                                                                                                                                                                                                    

   Al día siguiente, justo después de comer Draco comenzó a buscar a la chica por todo el castillo, no fue hasta después de media hora que la encontró.

   Estaba de espaldas, a una distancia considerable él reconoció perfectamente aquella cabellera cobriza, como siempre despeinada; ella estaba de espaldas al castillo, sentada bajo un árbol, dándole el frente al lago. Draco corrió hacia ella, justo antes de llegar a su lado, sus pasos se hicieron más cortos y Cautelosos, evitando hacer ruido, se acercó a ella y rápidamente cubrió sus ojos.

   —¡Para, para!—gritó Hermione al sentir que unas frías manos que le cubrían el rostro. Sin embargo la persona al otro lado no le respondió, temiendo que su voz lo delatara.    —Ya, no continúes—decía ella riendo y con una voz firme añadió—Ronald suéltame. Inmediatamente sus ojos quedaron al descubierto, ella miró a todas partes pero no vio a nadie.    —¿Qué lees Gryffindor?—le preguntó Malfoy al salir detrás del árbol.

   —Nada de tu interés Malfoy.

  —¿Segura?—le dijo y quitándole el libro de las manos añadió—Claro que me interesa, es el libro de MacGonagall y tengo trabajos contigo.

   —Sólo déjame Malfoy—le dijo ella desesperada.

   —¿Por qué te comportas así Hermi?

   —¿Por qué actúas como si no lo supieras?

   —Si lo sé, no los acusé es sólo que... ah ese dragón me dio miedo y cuándo iba a la sala común MacGonagall me encontró y me amenazó con que pondría veritaserum en mi jugo de calabaza sino le decía la verdad.

   —¿MacGonagall?—se sorprendió la chica—eso es propio de Snape no de ella.

   —Es verdad—le dijo él mordiendo su labio inferior.

   —Aún si lo hiciera ¿qué podrías perder con la poción?

   —Mejor dime que estudiabas Hermi.

   —¿Hermi?—desde cuándo…—le decía ella, al momento de que Draco le quitaba el libro, sacaba una pluma y tinta y comenzaba a dibujar en hojas de aquel libro, justo a la mitad.

  —Mira Hermi, dibujo un monstruo grande….—le decía recostado en ese pasto húmedo, mientras hacía garabatos parecidos a la profesora MacGonagall.

   —¿Ya dejaste de jugar? Necesito mi libro para estudiar.—le dijo ella severamente, mientras Draco disfrutaba enteramente de todas sus muecas.

  —Dime, ¿quieres dibujar un monstruo tú?—le dijo él ofreciéndole la pluma, ella la aceptó y de inmediato comenzó a dibujar también.

   —Sólo haré al monstruo que más detesto.

Tras varios minutos Hermione le mostró sus garabatos a Malfoy, dejando al rubio más que confundido.

   —¿Por qué una casa Hermione?

   —No es sólo una casa.

   —¿Entonces?

   —Es tu casa Draco—le dijo ella seriamente.

   —¿Por qué mi casa?—se extrañó demasiado él.

   —Porque tu casa te cambió, al volver ya no eras el mismo.

   Aquellas palabras tan duras de la chica, lograron que Draco sintiera como si le hubiesen clavado algo en su cuerpo, fue inevitable que se formara un nudo en su garganta, inclusive le costó trabajo tragar saliva.

   —Hay un monstruo que detestarás más—le dijo al fin, pero aún con la voz entre cortada.

   —¿Cuál?—le preguntó ella incrédula.

   Draco sólo le mostró su mano y tras eso comenzó a hacerle cosquillas, ninguno paraba de reír, era la primera vez después de vacaciones que había contacto físico entre ellos; ambos lo disfrutaban, los minutos pasaban rápidamente para la pareja de amigos, hasta que la sombra de un cuerpo frente a ellos y el carraspeo de un joven los hizo regresar a la realidad.

   —¿Qué hacen aquí? Deberían estar en clase—los reprendió Percy Weasley  

   —Cállate Weasley, no tienes autoridad sobre mi—le espetó Malfoy retadoramente.

   —Pero si sobre ella—agregó Percy mirándolo con desprecio.

   Momentáneamente los llevó al aula y después se retiró, una vez que ellos entraron la profesora MacGonagall sólo pudo decirles <> tras eso, la pareja tuvo que soportar las miradas agresivas del grupo, así como los murmullos que no cesaban; las serpientes de Slytherin no se atrevían a juzgar a Draco, pero tampoco paraban de criticar a Hermione, mientras que los leones de Gryffindor preferían quedarse sólo observando, a excepción de Ron, quien no dejaba de apretar los nudillos debajo de la mesa y Harry quien no entendía nada y sólo intentaba tranquilizar a su amigo; por su parte Draco se quedó con el libro rayado, dándole a Hermione el suyo. Minutos más tarde, una vez que el resto del grupo abandonó el aula Hermione y Draco se quedaron junto con la profesora.

   —Señor Malfoy…

   —Draco murmuró el chico.

   —Es la última vez que llega tarde a mi clase, de lo contrario me veré en la necesidad de informárselo a sus padre, ahora salga.

   —En cuanto a usted señorita Granger, que no se vuelva a repetir; le di como pareja al joven Malfoy…

   —Draco, murmuró también ella.

   —…para que lo ayudara, más no para que él la perjudicara, si usted no puede con eso, entonces será mejor que los separe. Que no vuelva a ocurrir, una vez más y se olvidará de sus tareas jovencitas.

   Al salir del aula la chica no tuvo el valor de contarle a Malfoy lo que había ocurrido, solamente golpeó su hombro débilmente y salieron corriendo rumbo a la biblioteca.

   HOY ERA el día, desde que habíamos entrado las cuatro casas, sólo soñábamos con algo, <> no era increíble que Slytherin ganara, pues no sería el primer triunfo, pero la manera en la que nos fue arrebato si fue inusual. Yo, como muchos otros fuimos sumando los puntos que Dumbledore les otorgaba extra, por su inteligencia, ella recibió puntos por eso y no me sorprende, pero Weasley no debió obtener ninguno, aún así me agradó verla tan feliz por la copa.

   Subimos al expreso de Hogwarts una vez más, ahora el largo verano llegaba, no volvería a verla hasta septiembre, estaba junto a Potter y Weasley, así que no me despedí, sólo llegó volando una nota a su lado <<Volveré Hermi>> le escribí y después la nota se desvaneció. 

Aquí  termina el primer año de los chicos, nos vemos el viernes con un nuevo capitulo, espero y les haya gustado como se desenvuelve la historia, son pequeños pero ya comienzan a quererse, el próximo años posiblemente las cosas cambien, pero ¿Draco sería igual de lindo? ¿Hermione se acercará más a él?

Dejen sus comentario, ya sean buenos o malos...