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Recuerdos húmedos — capítulo 5

TODAS LAS vacaciones estuve escribiendo, pero guardándolas en mi baúl, no podía decir nada en mi familia, no podía mencionarla, tan sólo escribía sin parar todo aquello que quería decirle, pero no me atrevía a enviarlas por miedo a que me contestará y mi padre viera el remitente.

Los días continuaron su curso, agosto llegaba a  su fin, eso me alegraba demasiado pues dentro de poco la vería, un buen día fuimos a comprar las cosas necesarias para volver a Hogwarts, mi intuición no me falló, pues ese día la volvía a ver. Al verla sentí como mi corazón comenzaba a palpitar con velocidad, como no lo hacía desde hace mucho; estábamos en la librería, yo en el segundo piso, mientras ella veía tontamente a ese charlatán que se convertiría en nuestro profesor; después me di cuenta de cómo se alejarían del lugar, no permitiría que ella se marchara sin siquiera poder saludarla, así que bajé las escaleras con velocidad, pretendiendo hablarle, conversar con ella aunque los Weasley y Potter estuvieran allí. Pero al ver la cara estúpida de Potter no pude evitar molestarme y hacerlo sentir inferior, en mi intento estúpido por hacerlo lo arruiné todo, pues mi padre llegó y ella habló  ''El temerle al nombre sólo agranda el temor al hombre'', me dejó pasmado, pero mi padre interfirió entonces.

—Hermione ¿cierto?, Draco ya me habló mucho sobre ti, y tus padres… muggles—añadió arrastrando las palabras.

Pude ver como cambiaba poco a poco su rostro, de esa mueca que parecía una sonrisa cuando él mencionó que yo hablaba de ella,  hasta esos hermosos ojos empañados a causa del final de la oración.

Abordé el expreso de Hogwarts como muchos otros, nuevamente busqué compartimiento por compartimiento buscándola por todas partes, al verla en el vagón me di cuenta de que no la acompañaban ni Harry ni Ron; pero había alguien a su lado, era esa niña extraña que había visto en el callejón, algo me decía que era la hija menor de los Weasley, pero ella no parecía tan sosa como el resto de ellos, las miré por varios segundos, hasta que ambas alzaron la vista y me vieron; la joven Weasley ruborizándose y Hermione mirándome retadoramente, nuevamente vi tristeza en su mirada, no pude acercarme, no me atrevía a hacerlo después de lo que hice en el callejón.

LA CENA de bienvenida, como todos los años uno a uno, los alumnos fueron subiendo, Weasley dijo Malfoy suspirando al ver a Ginny, a esa niña pelirroja con esa linda sonrisa y después se golpeó fuertemente regresando en sí mismo, ¿cómo era posible que él pensará en eso? Tras haberla visto en el callejón diagon y darse cuenta de que era igual a Ronald. Pero Hermione Granger, comenzaba a entablar amistad con la hermana pequeña de su amigo, dándose cuenta de que Ginny miraba a donde mismo que ella <>.

En la clase de la profesora Sprout, Hermione no pudo contenerse al burlarse de Draco, cuando la planta lo mordió, él por su parte la miró con una sonrisa calmada, culpándose nuevamente por no hablarle, pues ya tenían tiempo en la escuela y no se atrevía a cruzar palabras con ella, continuaban igual que siempre, tan solo mirándose mientras comían y de vez en cuando durante las clases, pero nada más.

Cuando el vociferador le llegó a Ronald Weasley, Draco utilizó eso como pretexto para mirar a la mesa de Gryffindor y verla; pero después mencionaba a Ginevra, provocando que muchas de las miradas se dirigieran a ella, incluso las de Draco, que continuaba sin entender porque lo hacía, pero la más pequeña de los Weasley también lo vio, sintiéndose apenada porque el rubio la viera, más aún Hermione se percató de ella, mirando a su comida tristemente.

¿QUÉ OCURRE conmigo? No es la primera vez que me lo pregunto, pero ¿por qué? Desde que llegué aquí no he podido hablarle y si me dirijo a ella lo hago de una manera despectiva, aún sabiendo que le hago daño, que la lastimo, ¿será que las palabras de mi padre me taladraron el cerebro? Pero después viene ella a mi mente, esa niña Weasley, es igual que Ronald, pero a la vez es diferente, yo la veo y sé que no es tan tonta como sus hermanos, pero no deja de ser una Weasley, y la manera en la que defendió a Potter, sí es una niña tonta pero sigo sin entender ¿qué demonios me sucede? Hoy por ejemplo la vi de nuevo, Hermione se acercó a mí, junto con Weasley y no pude decirla nada bueno, al escucharla decir ''En el equipo de Gryffindor nadie compra su puesto, lo ganan por su talento'', de verdad esas palabras me molestaron mucho, esa niña sabe donde darme, sabe donde lastimarme, ¿cómo era posible?, era como si ella pensara que yo era un tonto adinerado, que lo único bueno de mí era mi familia y su posición social a causa de la pureza de la sangre.

—Nadie pidió tu opinión sangre sucia inmunda—le dije sin pensarlo y vi como sus lindo ojos se abnegaban en lagrimas nuevamente, odiaba verla así, pero vi como el resto de Slytherin me aplaudía, eso quería decir que hacía lo correcto, que actuaba como el mundo esperaba que lo hiciera, pero al verla así mi corazón se aplastaba sin más.

TRAS ENCONTRAR al gato de Filch, el trío no encontraba lugar alguno para poder huir, el castillo esa noche se encontraba con un ambiente tenso, todos los alumnos lo percibían. A la mañana siguiente, justo después del desayuno en la clase de la profesora MacGonagall, Hermione se atrevió a preguntarle lo que muchos ya temían, <<La cámara de los secretos>> Minerva MacGonagall les contó a sus alumnos la leyenda, mencionado que sólo el heredero era el único que podía controlar al monstruo, y recordando el pensamiento de Salazar Slytherin <<Los únicos merecedores de estudiar en Hogwarts son aquellos de sangre pura>> haciendo que Granger recordará las duras palabras de los Malfoy, sintiéndose terrible por estar ahí, nuevamente con esa mirada triste; por lo que Draco le escribió una nota que llegó a ella volando después de la clase, pero Hermione la vio, de inmediato supo quien la había enviado y sin leerla, ella la desvaneció.

Durante el partido de quidditch ambas Gryffindor no dejaban de ver al rubio que era buscador en su primer partido, aunque apoyaban a su casa, y a su amigo Harry, dentro de ellas no dejaban de pensar en Draco.

A causa de los ataques que parecían no cesaban, los profesores sugirieron preparar a los alumnos con un duelo, en ese caso participaron Potter y Malfoy, nuevamente Hermione estaba entre la espada y la pared, queriendo apoyar a su amigo, pero haciendo lo mismo en su interior por Draco, al finalizar la clase, todos se fueron; Harry hablaba con las serpientes, razón por la cual todos se alejaban de él, menos sus amigos, incluso Ginny Weasley lo hacía. Pero un buen día tras comer Draco caminaba por un pasillo desierto, topándose con la pequeña Weasley, esa niña que dejó caer sus libros apropósito pretendiendo que él la ayudará a levantarlos.

—¿Acaso no me ayudarás?—le replicó ella cuando él se pasó de largo.

—Deberías tener más cuidado—observó Draco sin detenerse.

—¿Eso es lo qué un Slytherin piensa?

—¡¿Qué?!—exclamó el chico parándose en seco.

—Debí suponerlo, por eso Hermione…

—¿Qué tiene ella?—le preguntó Draco acercándose a su lado.

—Ella cree que eres diferente a tus padres, al igual que yo… pero parece que tú no lo crees.

—¿Eso dijo ella?—le preguntó Draco, tomando un par de libros.

—No directamente, pero yo si lo creo Draco.

—Toma—le dijo tras darle sus libros y ayudándola a ponerse de pie.

—No eres como todos piensan—le dijo poco antes de darle un beso en la mejilla como agradecimiento, Malfoy, que no sabía qué hacer, miró a su alrededor y después la vio, Hermione estaba al final del corredor, al verlos sólo giró y reemprendió su camino rápidamente.

Agregué a otra chica (como ya se dieron cuenta), eso sólo para hacer la historia más interesante, en lo personal las historias de amor me gustan difíciles pues en la realidad así es, nada es color de rosa, por eso lo hice así, dejen sus comentarios.