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Historia 121741 — capítulo 9
Al día siguiente Hermione iba con una enorme sonrisa caminando por los jardines cuando a lo lejos vio dos figuras que se apuntaban con sus varitas... -¡Maldita sea Malfoy! ¡Dilo, joder dilo!- Gritaba Harry muy enojado -¿Decir qué Potter? ¿Te has vuelto loco?- Respondía Draco con un tono burlón. Hermione se acercó muy asustada. -¿Qué pasa? ¿Qué les sucede?- Dijo agitada por haber corrido. -Nada sangre sucia- Las palabras salían con mucha dificultad de la boca de Draco -"El elegido" me acusa de ser un mortífago. ¿Para qué demonios el señor tenebroso va a necesitarme?- Respondió Draco con una enorme sonrisa. -Harry vete de aquí, Ginny te espera desde hace media hora en la sala común, yo arreglo las cosas con esta sucia serpiente.- Dijo Hermione sonando muy convincente. -Esta bien Herms... pero ten cuidado...- Dijo y luego dirigiéndose a Malfoy gritó -Le haces algo maldito y juro que te lanzaré un Avada.- Y se fue, Draco y Hermione se miraban fijamente y cuando Harry se había alejado ella saltó sobre él rodeando su cintura con sus piernas y comenzó a besarlo... -¿Qué pasó ahí?- Dijo Hermione mientras ponía los pies en el suelo, tomaba su mano y comenzaba a caminar. -Nada... tu buen amigo Potter acusándome ser un mortífago.- Dijo Draco mientras la seguía mirando a todos lados y percatándose de que nadie los estuviese viendo. -¿Y lo eres?- Dijo Hermione en tono de broma... Draco cayó y la miró fijamente, ella lo besó tiernamente en los labios ignorando la mirada de miedo del rubio y llegaron al sauce boxeador. -¿Qué hacemos aquí?- Dijo Malfoy deteniéndose. -¿Eres un miedoso Malfoy?- Dijo Hermione con una sonrisa pícara y llevó a Draco hasta la entrada hacia la casa de los gritos que había al pie del Sauce. Después de gritar y enojarse por haberse ensuciado la túnica Draco preguntó. -¿Dónde rayos estamos?- -En la casa de los gritos... el edificio más embrujado que se ha visto jamás...- Dijo ella sonriendo -Pero sinceramente a mí me parecen ¡PATRAÑAS! ¿Tienes miedo?- -¿Miedo? No... me gusta... estar solo contigo es... divertido...- Dijo Draco mientras la abrazaba. Subieron unas escaleras y llegaron a una habitación donde sólo había una cama con un colchón viejo con sábanas blancas y un piano. -Malfoy... dijiste que me querías ¿no?- Dijo ella sentándose en la cama. -Si... Granger lo dije.- Respondió Draco algo irritado pues no le gustaban las demostraciones de amor. -¿Serías sincero conmigo?- Dijo ella mirándolo fijamente. -ehm... si...- Respondió él tragando grueso.-Pero antes ¿Por qué a pesar de todo aún nos llamamos por el apellido?- Dijo él. -No lo sé…- Sonrió ella y comenzó a besarlo. Ella se quitó su suéter y luego comenzó a quitarle la túnica a Draco -¿Es tu primera vez?- Dijo mirándole a los ojos. -Sí.- Respondió él y comenzó a besarla, en sus ojos ella vio completa sinceridad. Se sentía llena de dicha, él quitó uno a uno los botones de su camisa, sus manos temblaban, y la vio allí, tan hermosa, tan vulnerable, con sólo su falda y su sujetador y besó su cuello, luego le quitó el sujetador y notó como ella se sonrojaba completamente, él sonrió y dijo en su oído "Confía en mí" Entonces ella pasó sus dedos por el cuello de su camisa y comenzó a desabotonarla, se besaban y él tocaba con sus dedos cada parte de su cuerpo... miraba sus ojos brillar y escuchaba su respiración agitada y sus pequeños gemidos, sólo existía ella. Y en ese viejo colchón en la casa de los gritos ellos se amaron, se entregaron uno a otro completamente y el mundo fuera de allí parecía hostil y gris. Hermione miró a Draco a los ojos y lo abrazó y estuvieron unos minutos así hasta que allí... en la muñeca de Draco la vio... la marca tenebrosa. -Draco... tu...- Dijo ella levantándose y con lágrimas en los ojos. -¿Qué pasa hermosa?- Dijo Draco mirándola asustado, luego lo entendió y miró su muñeca -Hermione... él... tiene a mi madre... yo no quería, lo juro... yo...- Hermione se vestía y él sólo la miraba sin decir nada, su boca se abría para hablar pero no salía nada... ella estaba vestida e iba a salir de la habitación cuando Draco soltó un grito ahogado -¡TE AMO HERMIONE GRANGER!- Dijo y cayó arrodillado, débil y vulnerable. Hermione se detuvo por un momento pero no iba a aceptar tal engaño y con el corazón hecho pedazos y con mucha dificultad dijo -Eres un sucio y maldito mortífago Draco Malfoy... tu no amas a nadie.- y se fue de allí, dejando su primera vez, su primer amor, y a ese chico de ojos grises y cabellos amarillos en el suelo, devastado... pues lo único por lo que su vida tenía sentido se había vestido y se había marchado.