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Bad Medicine — capítulo 14

BAD MEDICINE

ENLACE AL FIC ORIGINAL:

**AUTOR:**Cheryl Dyson.

TRADUCCIÓN: Lore

BETA: Bellatrix_2009

**DISCLAIMER:**Harry Potter y todos sus personajes pertenecen a JK Rowling. No se ha ganado dinero ni se ha violado ningún copyright con este trabajo, la trama pertenece única y exclusivamente a Cheryl Dyson, sólo la traducción es de nuestro grupo.

RESUMEN: Draco Malfoy, dechado de maldad, sigue a Hermione Granger un día a una sección no utilizada de Hogwarts y descubre su secreto indecible... Oh sí, y la escena del cementerio general no fue así. Cedric Diggory está vivo. Porque yo lo digo.

CAPITULO 14

Hermione vio con mirada cansada a Harry, un poco incapaz de comprender su pregunta. El moreno se sentó justo frente a ella en la sala común de Gryffindor, que estaría vacía si no fuera por ellos dos. Él había mandado a Ron a la cocina para que trajera el desayuno de la castaña, ya que se lo había perdido por quedarse en la cama hasta media mañana. Los otros Gryffindor estaban afuera disfrutando de la nieve que aún se aferraba al suelo desde la nevada anterior de hace tres días.

  • ¿Quién es él? - Repitió Harry.

  • No tengo idea de lo que hablas. - Hermione aspiró y tomó un sorbo de su chocolate caliente. Hizo una mueca de dolor al quemarse la lengua.

  • Eres una miserable mentirosa. - Observó Harry. - Te vi esta mañana deslizando el mapa del merodeador de vuelta en mi baúl. ¿A dónde fuiste?

Por primera vez en su vida, Hermione estaba sin habla. También estaba cansada. Draco y ella, habían logrado no besuquearse la noche completa, aunque sus labios se sintieran como si lo hubieran hecho. Justo cuando ella estaba por perder el control, Draco se alejaba, lejos uno de otro, y empezaban a discutir sobre temas triviales hasta que ambos pudiesen respirar normalmente de nuevo. Ninguno estaba dispuesto a cruzar la barrera, viendo si su relación estaba de lejos tan frágil como parecía. Se habían retirado a lo que llamaban la sala de música y pasaron gran parte de la noche escuchando canciones, bailando, o sentados en el sofá, apiñados juntos mientras hablaban sobre varios Gryffindor o Slytherin. De hecho fue la primera vez, que Hermione recordara, que habló con él, fue una placentera sorpresa descubrir que había mucho más de Draco Malfoy que lo que saltaba a la vista.

Ella no podía, por supuesto, admitirle eso a Harry Potter. Especialmente cuando la observaba del modo que lo hacía justo ahora.

  • Ehm...

  • Vamos Hermione. ¿Después de todo lo que hemos pasado? Trolls. Basiliscos. Trelawney. Sabes todo sobre mi fiasco con Cho Chang, y tuviste ese pequeño lío con Viktor Krum el año pasado... ¿Quién, posiblemente podría ser peor que él? Tiene que ser un Ravenclaw, son los únicos suficientemente inteligentes para ti... ¿Terry Boot? ¿Eddie Carmichael? ¿Chambers?

Ella lo observó fríamente.

  • ¿Hufflepuffs entonces? No puede ser Cedric Diggory, puesto que. Ya sabes, el asunto Cho... ¿Wayne Hopkins? ¿Zacharias Smith? - Harry hizo una mueca ante eso. - No, no Smith. ¿No planeas decirme verdad?

  • ¿Vas a nombrar a todos los de la escuela? - Preguntó la chica con voz suave.

  • Bueno, no puede ser Slytherin. A menos que sea Blaise Zabini, algunas chicas dicen que él es apuesto...

  • El odia a los nacidos de muggles. - Le recordó la ojimiel.

  • ¿Y no lo hacen todos? ¿Qué tal Miles Bletchley? No es tan malo como algunos de esos Slytherins...

  • No. - Le respondió firmemente.

Harry se sentó con un suspiro explosivo.

  • ¡Bien! ¡No me digas entonces! Supongo que no me preocupa de todas maneras, con tal que no sea Draco Malfoy.

Hermione se atragantó con su chocolate caliente y fue terrible descubrir sus mejillas calentándose. Fulminó a Harry culpándolo hasta encontrar el rostro del chico pálido como fantasma.

  • Tú. Tienes. Qué. Estar. Bromeando. - Le espetó el chico ahogándose.

La chica tragó duro y lo observó miserablemente. Meneó la cabeza.

Harry se puso de pie. Sus ojos verdes brillaban como furia esmeralda.

  • ¿Cómo demonios puedes estar viendo a Draco Malfoy? - Bramó el chico. - ¿Estás completamente loca?

La castaña se puso de pie y apretó tan fuerte su taza que pensó podría romperse.

  • ¿Por qué no solo lo anuncias por toda la escuela? - Le chilló.

  • ¿Por qué no lo haces tú si estás tan ansiosa de estar con el horrible proyecto de mortífago? - Gritó de nuevo Harry. De repente, Hermione quería golpearlo. Ella sabía que su amigo lo tomaría así, por lo que había planeado nunca contarle.

  • Francamente Harry, no es tu maldito asunto. - Espetó bruscamente. El chico reaccionó como si ella lo hubiera golpeado. Jadeó y la miró con lo que era asombro puro antes que sus cejas bajaran mostrando una mirada enojada. Asintió abruptamente.

  • Tienes razón. - dijo con una voz enronquecida por la rabia. - No es mi asunto. Solo recuerda, si me apartas ahora, nadie estará ahí para recoger los pedazos cuando él te rompa el corazón con su pequeño y helado puño.

Ron escogió ese momento para entrar a la sala común con un plato con un montón de pasteles y frutas. Se detuvo y los miró boquiabierto. El aire crepitaba de la tensión. Harry lo empujó al pasar cerca, y salió como huracán de la habitación. Hermione se hundió en el sofá desesperanzada.

  • ¿Me perdí de algo? - Preguntó un Ron perplejo.

Harry se sentía como un completo idiota por no haberlo notado antes. Ahora que sabía, la secreta interacción entre Hermione y Draco Malfoy era como un juego subtitulado conocido solo por ellos. Harry los vigiló secretamente mientras jugaba algo de ajedrez mágico con Ron. El moreno no le hablaba a Hermione y se rehusaba a decirle al pelirrojo por qué, Así que Ron se vengaba masacrando a Harry en el tablero.

Algunos Slytherin se sentaron en una mesa de la biblioteca, hojeando libros y lanzando risitas lo suficientemente bajas para evitar ser echados del lugar. Draco se sentó al lado de Pansy Parkinson y parecía estar absorbido en la lectura de un largo libro.

Hermione se sentó con Neville y Ginny Weasley en una mesa cercana. Como Harry vio, Hermione tomó una copia de transformaciones avanzadas que había estado leyendo, incluso cuando Harry sabía que la chica tenía su propia copia en su dormitorio, y lo llevó de regreso a uno de los estantes. Regresó con Peligrosas Ventiscas de Muerte. Tomó asiento.

Más o menos cinco minutos después, Malfoy se levantó y desapareció entre los estantes. Regresó con las manos vacías un momento después. Harry estaba dispuesto a apostar que había introducido en su bolsillo un pedazo de pergamino atiborrado con la letra de Hermione en él. En cuanto pasó a la Gryffindor, Draco murmuró.

  • Asquerosa sangre sucia.

Hermione replicó.

  • Cerdo sangre pura.

Pero cuando Draco se sentó, Harry notó una sonrisa entretenida jugando sobre sus labios. Hermione tosió y cubrió su boca con una mano. Sus ojos brillaron traviesamente. El ojiverde tenía la perceptible impresión de que los insultos eran ahora códigos de cariño. No podía envolver su cerebro sobre el hecho que Draco Malfoy de hecho se estaba viendo con Hermione. Secretamente, pero voluntariamente.

Pansy Parkinson de repente se levantó, recogió sus cosas y salió veloz del lugar. Hermione miró a Draco asombrada. El chico movió sus hombros sin la menor idea encogiéndolos con su típica mueca sardónica retorciendo sus labios. Hermione mordió su labio y miró a Harry. Harry puso sus ojos en blanco. El moreno miraba al rubio por el rabillo del ojo de nuevo encontrando al Slytherin observándolo suspicazmente. Harry lo fulminó con la mirada, y Draco se burló.

  • ¿Vas a mover o no? - Demandó Ron de la nada.

  • No. - Decidió el moreno. - Salgamos de aquí. Toda esta silenciosa comunicación me está volviendo loco.

Hermione estaba posada en un diván, en un semi-desierto corredor con su libro de Runas Antiguas ubicado en su falda. Tras ella se cernía una enorme estatua de Bridget Winlock, una famosa aritmántica, metida en un largo nicho tras el diván. Acostado boca arriba cerca de la falda de piedra de Bridget estaba Draco Malfoy. Era invisible a cualquier transeúnte dado a que el pergamino enrollado de metal alrededor de la base de la estatua lo escondía completamente de cualquier vista. Era uno de los pocos lugares en la escuela donde podían conversar sin ser descubiertos.

  • … pensando sobre quedarnos aquí para navidad aunque madre probablemente entre en completo pánico creyendo que no la amo más. - Comentaba Draco. - está malditamente helada esta alcoba hoy.

  • ¿Quieres que la aclimate un poco para calentarte? - Le preguntó en son de burla.

  • Te lo he pedido ya seis veces.

La leona soltó una risa burlona.

  • Sé que si lo hago, cuando salga me veré como si me hubiese golpeado un encantamiento de tornado.

  • No es mi culpa que no puedas mantener tus ropas puestas al rededor mío.

Ella jadeó ultrajada.

  • ¡Por supuesto que es tu culpa!

Una Hufflepuff de primer año, pasó por ahí y la miró curiosa. Hermione sonrió aunque era perfectamente normal para ella ser encontrada hablando consigo misma. Escuchó un ligero crujido y supo que Draco había rodado sobre su estómago.

  • Estoy congelándome en serio, Mi. - Comentó el chico lastimeramente. Ella gruñó. Tenía que estar mintiendo. Ella sabía perfectamente bien que él nunca se congelaría. Su temperatura corporal parecía estar severamente por debajo de la graduación normal. Al menos, su piel siempre se sentía cálida para ella, tiritó y puso su libro a un lado. Antes de poder moverse, divisó a Harry acercándose -Diffindo. - Murmuró quedamente, la señal para Draco de permanecer en silencio. La chica esperaba que Harry pasara por el lugar sin reconocerla, ya que él seguía furioso, pero para su sorpresa el chico se detuvo frente a ella. Los ojos verdes se movieron alrededor suspicaces.

  • Extraño lugar para estudiar. - Le comentó el muchacho.

  • Hace un poco de frío en la sala común de Gryffindor estos días. - respondió monótonamente.

  • Bueno, debería ¿No es así? - le chascó.

  • ¿Te detuviste solo para gritarme algo más? - Preguntó la castaña. Harry estiró un poco su negro cabello.

  • No. quería decirte que... bien, ya tú sabes que lo que haces es estúpido... y no pretenderé aprobarlo...

La chica esperó, sabiendo que a Harry se le dificultaba demostrar su punto cuando estaba agitado. Jaló de nuevo su cabello, aunque éste ya estaba dirigiéndose a docenas de direcciones.

  • ¡Maldición! Lo que trato de decir, es que estaba equivocado antes. Sobre no estar ahí para ti. Porque lo estaré. No importa lo que pase. - Respiró profundamente. - Listo. Lo dije. ¿Está bien?

Hermione casi lo noquea con su exuberante abrazo. Las lágrimas brillaban en sus ojos. La chica aspiró fuerte.

  • Te amo, Harry. - Le murmuró de manera que solo él pudo escuchar. - Eres el mejor amigo del mundo.

Harry palmeó la espalda de su amiga incómodamente y tosió.

  • Si, bueno, solo se muy cuidadosa. Y si necesitas que... Crucie a alguien... bueno, solo dime. - La chica lo soltó, él sonrió avergonzado, y se marchó. Lo siguió con la mirada por un momento.

  • Potter sabe, ¿verdad?

Ella asintió.

Draco dijo.

  • Sí, entendí la referencia del Crucio. Estoy seguro que estará demasiado dispuesto a convertirme en una pequeña pila de cenizas por ti.

  • Bueno, entonces solo tienes que ser bueno conmigo, ¿verdad?

  • No le temo a Potter. - Se mofó. - Pero si vienes aquí y me calientas, te demostraré cuan bueno puedo ser.

Y ella fue.