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Bad Medicine — capítulo 15

BAD MEDICINE

ENLACE AL FIC ORIGINAL:

**AUTOR:**Cheryl Dyson.

TRADUCCIÓN: Lore

BETA: Bellatrix_2009

**DISCLAIMER:**Harry Potter y todos sus personajes pertenecen a JK Rowling. No se ha ganado dinero ni se ha violado ningún copyright con este trabajo, la trama pertenece única y exclusivamente a Cheryl Dyson, sólo la traducción es de nuestro grupo.

RESUMEN: Draco Malfoy, dechado de maldad, sigue a Hermione Granger un día a una sección no utilizada de Hogwarts y descubre su secreto indecible... Oh sí, y la escena del cementerio general no fue así. Cedric Diggory está vivo. Porque yo lo digo.

CAPITULO 15

Hermione de hecho sí vio el encuentro de Quidditch la tarde siguiente, ya que Harry, Ron y Draco jugaban. La animosidad entre Draco y Harry parecía haberse intensificado ya que se gritaban y golpeaban uno a otro mientras amagaban con caídas para despistar al otro durante el juego. En un punto, la Snitch volaba directamente frente a ellos, y tomó un grito de Angelina para que detengan sus aullidos hacía el otro y prestaran atención. Para ese entonces la Snitch había desaparecido. Hermione suspiró. ¡Hombres!

Se aburrió bastante mirando el juego sola, y se perdió varios puntos, aunque la estaba pasando muy bien mirando a Draco en su escoba. Era bueno que él nunca tuviera frío porque el campo de Quidditch estaba cubierto de nieve y Hermione se congelaba acurrucada en su abrigo de piel y orejeras.

Harry y Draco se precipitaron y voltearon bruscamente. Ambos pasaron sobre los asientos en una mancha de rojo y verde y entonces giraron hacia arriba. Draco parecía estar volando mejor que nunca, igualando a Harry. Era una buena carrera, sería interesante ver quién la atrapaba hoy.

— ¡Cuidado!

El chillido vino desde una docena de gargantas y Draco giró por el aire como una muñeca de trapo cuando la bludger lo sacudió desde abajo. Cayó al pasto mientras su escoba giraba en otra dirección. Harry volteó más rápido de lo que pensó e intentó atraparlo, pero era demasiado tarde. Draco se golpeó contra el piso cubierto de nieve.

Hermione ni siquiera pudo gritar. No recordó haber corrido hacia el campo, pero empujó a un lado a todos en su camino hasta que colapsó sobre sus rodillas al lado del rubio. Había sangre en la nieve. Harry se arrodilló al otro lado de Draco. Sus ojos verdes encontraron los de ella. desesperanzados, hasta que fue apartado por Pansy Parkinson.

— Aléjate de él, sangre sucia. - Dijo venenosamente.

Hermione la ignoró y tocó la nuca de Draco suavemente. Sintió la sangre rebosar la herida en su cráneo. Presionó la mano contra la herida firmemente, tratando de detener el sangrado, todavía estaba mortalmente pálido como la nieve que lo rodeaba.

—¿Donde está Madame Pomfrey? - Preguntó con voz ronca.

—En camino. - Respondió Harry.

La chica se inclinó hasta que sus labios rozaron la oreja de Draco.

—Aguanta, amor - Rogó en voz baja. - Por favor aguanta.

La castaña escuchó un pequeño sonido y se sentó sorprendida.

Los ojos grises de Draco estaban abiertos.

—Mi. - Dijo quedo y sonrió suavemente.

Hermione estalló en llanto. Gracias a Merlín, Madame Pomfrey llegó en ese momento y apartó a los curiosos del lugar, incluidas Pansy y Hermione.

—Excelente trabajo controlando el sangrado, señorita Granger. - Expresó la enfermera y comenzó a lanzar hechizos en Draco. Entonces, lo levitó y marchó con él desde el campo hasta el ala del hospital. Pansy le lanzó a la castaña una mirada de veneno inalterado antes de correr tras ellos. Hermione se puso de pie y miró a su amigo, quien sonrió ampliamente.

—No estoy nada seguro sobre cómo planeas explicar esa pequeña escena. - Dijo calmadamente. - pero sé que será tema de habladuría en la escuela por un tiempo.

La chica hubiese enterrado su rostro en las manos, pero una de ellas estaba cubierta de la sangre del Slytherin. De repente se sintió enferma. Harry pasó un brazo sobre los hombros de la chica y caminaron siguiendo la multitud de curiosos que salía del campo.

Se hizo un súbito silencio en cuanto Harry y Hermione entraron a la sala común. La chica sintió como un sonrojo se formaba en sus mejillas, y ahí se dio cuenta cómo se sentía Harry cuando era presentado a extraños. Pero esta gente, se supone eran sus amigos.

—Tenías que salvar a Malfoy. - Comentó acusadora Katie Bell.

La furia aplastó la vergüenza de la chica.

—¿Hubieras preferido que lo dejara morir? - Demandó acalorada. Diversos "Si" hicieron eco en la habitación. Y la castaña fulminó con la mirada a su alrededor furiosa. - Bien, ¡es una malditamente buena actitud! ¡Espero que si alguna vez están mal heridos, una multitud de curiosos no se queden por ahí y los dejen desangrarse hasta morir!

—Ayudar es una cosa. - Contestó Fred Weasley. - Pero lo que tú hiciste está fuera del límite, volaste sobre Draco como si te hubieras Aparecido.

—Parecía como si te preocupara el idiota. - Agregó George.

Hermione suspiró.

—Realmente no me importa lo que pareciera. Hubiera hecho lo mismo por ustedes. Pueden quedarse chismoseando todo lo que quieran. Voy arriba.

Ron dio un paso adelante.

  • ¡Lárguense! - Rugió. - Escúchense un poco, ¿quieren? ¿Hermione y Malfoy? ¿Qué tan imposiblemente ridículos pueden llegar a ser? Piensen en eso.

Los otros Gryffindor de hecho se veían avergonzados, y Hermione envió a su pelirrojo amigo una mirada agradecida, aunque estaba teñida con culpa ya que ella sabía que Ron la defendió solo porque no sabía la verdad. Miró a Harry quien solo suspiró.

— ¿Cuál es el gran problema? El juego fue cancelado, así que tendremos que jugar de nuevo con ellos la próxima semana. Si Malfoy no puede volar, entonces tendrán que encontrar a otro Buscador.

La charla enseguida se volvió sobre Quidditch, y Hermione rápidamente hizo su escape. Se tiró sobre la cama y cubrió su rostro con una almohada. Ni siquiera podría ir a la enfermería para ver si Draco estaba bien. Las lágrimas picaban sus ojos.

—¿Estás enamorada de él, verdad? - Preguntó alguien tras ella. Se sentó para encontrar a Ginny Weasley sentada en la cama de Padma, observándola.

—¿Qué? - Preguntó la castaña mientras frotaba sus ojos con el dorso de la mano.

—Draco Malfoy. Estás enamorada de él.

Hermione no pudo negarlo. Ginny negó con la cabeza y dio un largó suspiro.

—No te envidio. Es lo suficiente difícil amar a Harry, y él no es un arrogante, mimado y perverso monstruo de maldad pura.

—Gracias... Creo.

Ginny asintió.

—Es casi hora de la cena.

—No tengo hambre.

—Deberías bajar y tratar de pretender que todo está normal. De otro modo, solo darás credibilidad a los rumores.

Hermione frotó sus sienes para aliviar el dolor de cabeza que iba creciendo, pero sabía que Ginny tenía razón.

La cena fue una completa tortura. Hermione se sintió constantemente bombardeada por miradas. Aunque la mayoría fuesen probablemente por paranoia. Su comida sabía a ceniza. Pero se forzó a comerla, peleando por actuar normal. Observó por el rabillo del ojo la mesa de Slytherin y sintió una punzada de pérdida. Draco debería estar ahí, mandándole una mirada de odio y desdén que ella debía regresar con una reprimida sonrisa.

Notó la ausencia de Pansy Parkinson. El moco de Slytherin estaba probablemente estacionada al lado de la cama de Draco, apartando el pálido cabello de la perfecta frente y posando húmedos besos en sus labios. Los celos casi la cegaron por un momento, y apartó su plato lejos. No lo soportaba más.

Harry tuvo lastima de su amiga, y la acompañó de vuelta a la Torre de (quítalo) Gryffindor. Por fortuna, Ron estaba en una seria discusión con Seamus y prometió acompañarlos luego, así que solo eran ella y Harry caminando por los pasillos.

—Estará bien. - Comentó Harry lanzándole una mirada preocupada.

Hermione negó con la cabeza miserablemente.

— Ésta es la peor cosa por la que he pasado en mi vida. - admitió. - Preferiría enfrentarme a otro troll. O a un basilisco. O Tu-Sabes-Quien. Preferiría hacer cualquier cosa en vez de estar enamorada de Draco Malfoy. Nunca quise que pasara, pero ahora que pasó... No lo sé. Es tan diferente cuando estamos solos.

—En serio espero que así sea. - Murmuró el moreno. - de otra manera pensaría que estás loca.

—¿No lo haces ya?

—Bueno... sí. - contestó comprensivo.

Hermione sonrió.

—Siempre puedo contar contigo para ser honesto.

Se encontraba acostada en su cama una hora más tarde, incapaz de dormir, cuando Ginny se deslizó lanzándole un paquete.

—De Harry. - murmuró y salió de la habitación.

La chica se sentó y abrió el paquete. Lo que vio hizo que deseara correr hacia el dormitorio de chicos y besar a Harry una docena de veces.

Era su capa de invisibilidad.