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Bad Medicine — capítulo 5
BAD MEDICINE
**ENLACE AL FIC ORIGINAL:**www "punto" fanfiction "punto" net /s/3430175/1/Bad-Medicine **AUTOR:**Cheryl Dyson.
TRADUCCIÓN: Grupo Traducciones Lagrimas del Fenix - Marlenee Malfoy
BETA: Bellatrix_2009
**DISCLAIMER:**Harry Potter y todos sus personajes pertenecen a JK Rowling. No se ha ganado dinero ni se ha violado ningún copyright con este trabajo, la trama pertenece única y exclusivamente a Cheryl Dyson, sólo la traducción es de nuestro grupo.
RESUMEN: Draco Malfoy, dechado de maldad, sigue a Hermione Granger un día a una sección no utilizada de Hogwarts y descubre su secreto indecible... Oh sí, y la escena del cementerio general no fue así. Cedric Diggory está vivo. Porque yo lo digo.
CAPITULO 5
Hermione se dirigió a su habitación secreta lo más lentamente posible, aunque ya no fuera un secreto más. Ella ansiosamente había considerado no aparecer en absoluto, pero le creía de todo corazón a Malfoy cuando le dijo que encargaría un cuadro de ella en su ropa de entrenamiento. Probablemente lo colgaría en el vestíbulo con un hechizo irremovible.
Draco la estaba esperando, como temía. Su túnica y corbata se habían ido y él tenía varios botones desabrochados en su camisa, exponiendo más de su pecho de lo que ella necesitaba ver en ese momento. Sus pantalones negros parecían demasiado estrechos como para permitir el libre movimiento, pero desde luego no iba a hacer comentarios sobreeso.
Parecía emocionado como un cachorro de Golden Retriever.
— Simplemente no puedo creer que quieras hacer esto— dijo, y lanzó un hechizo para sellar la puerta, algo que debería haber hecho desde el principio con el fin de mantenerlo afuera. De todas las personas con las que se podía tropezar tenia que se él, ¡Malfoy!
—¿Qué llevas puesto?— él preguntó dubitativamente cuando ella dejó caer su túnica encima de la de él.
Se había puesto una camiseta simple y un suéter gris. Sus ropas de entrenamiento habituales eran simplemente demasiado reveladoras para que ella estuviera a gusto con él.
—Ropa—, dijo poco y maniobrando la máquina tocadiscos.
—La ropa de ayer era infinitamente mejor.
—Muchas gracias por tu crítica.
—Creo que voy a encargar esa pintura de modo que pueda recordarlo.
—Tendrás que hacerlo porque nunca voy a usar eso en tu presencia.
Se miraron el uno al otro.
—Adelante con ello, Granger —dijo Draco finalmente. Ella puso a Bon Jovi "You Give Love a Bad Name" que había estado rondando alrededor de su cabeza toda la tarde. Desde que Draco había silbado el coro. Ella saltó esa canción, sin embargo, y fue directamente a "Runaway". Era más rápida.
Se rodearon el uno al otro como luchadores cuando la música comenzó. Ella lo observó con atención mientras él imitaba sus movimientos y sintió que sus labios se curvaban. Era un deleite observarlo, tenía que admitirlo. Tenía una excelente sincronización y equilibrio. Él también parecía saber exactamente qué hacer con las manos, a diferencia de muchos bailarines. Con ese pensamiento, ella deslizó las manos por sus costados y sus caderas sólo para verlo hacer lo mismo. Su lengua tocó sus labios repentinamente secos. Draco la miró y se acercó hasta que estuvo a centímetros de ella. La castaña quiso retroceder, pero no quería parecer una cobarde. Ella no tenía miedo de que él se ó la barbilla desafiante y se mantuvo firme. En ese momento, él dejó de imitarla y pareció encontrar su propio ritmo. Ellos abandonaron toda pretensión de una relación profesora/alumno y simplemente bailaron mientras la música fluía sobre ellos.
Ella hizo sonar "Bad Medicine", después de eso y la canción pareció satisfacer a Draco bastante. Él siguió bailando incómodamente cerca de ella, tratando de intimidarla, sin ó de ignorar la manera en que su cabello plateado se balanceaba sobre su frente y la manera en que sus ojos ahumados observaban sus labios curvados en una enigmática sonrisa. Ella mantuvo los ojos lejos de su pecho desnudo y de las gotas de sudor. Trató de no darse cuenta de la manera fascinante que podía mover sus caderas...
Cuando estaban casi completamente a oscuras en la habitación ella jadeó de asombro.
— ¿Cuánto tiempo hemos estado aquí? ¡Todo el mundo se preguntará dónde he ido!
Draco suspiró dramáticamente y llevó una mano a su frente.
—La carga de ser popular.
Ella frunció el ceño.
—No soy popular.
— ¿Así que por "todo el mundo" te refieres a Potty y la Comadreja?
Ella apretó los dientes. Y pensar que hace un momento ella prácticamente lo había estado deseando. Todavía parecía demasiado sexy para su propio bien. Su cabello estaba despeinado y se aferraba a su frente en diferentes lugares y estaba oscurecido por el sudor. Ella apuntó su varita hacia él.
— ¡Fregotego!
—¡Ay! ¡Eso fue innecesario!— se quejó. —Sé cómo tomar un baño,¿sabes?— Tenía el pelo aún más revuelto ahora, pero limpio y seco, y sus ropas estaban impecables. Se volvió a lanzar el hechizo en sí misma y le dio la bienvenida a la picadura de la limpieza rápida.
—No tengo ninguna intención de ser vista saliendo de alguna habitación contigo sudoroso y jadeante — dijo ella prácticamente. —De hecho, no tengo ninguna intención de ser vista saliendo de una habitación contigo en absoluto.Siéntete libre de irte.
Él tomó la túnica y la corbata que ella le ofrecía, pero no hizo ademán de marcharse. Ella suspiró con exasperación.
—¿Hay algo más?— -preguntó ella.
—Has sellado la puerta, ¿recuerdas?— -preguntó con suavidad.
Ella se sonrojó. ¿Qué tenía él que la hacía tan olvidadiza y voluble? Se sentía como las hermanas Patil, quienes se reían incontrolablemente cuando algún chico "lindo" pasaba por allí. Apuntó su varita distraídamente a la puerta y esta se abrió con una explosión.
—Que genio, que genio — él chasqueó la lengua.
—Sólo debes irte, Malfoy.
Se fue.
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Cuatro días más tarde, Hermione se preguntó si Draco la había olvidado por completo. Ellos no habían hecho planes para reunirse otra vez y ambos estaban ocupados, Draco con el Quidditch y Hermione con la tarea. Ella esperaba que él no tuviera ninguna intención de atormentarla más. Él podría querer aprender a bailar para su perversa diversión, pero esto no era un juego para ella.
Pensó en sus "lecciones" con demasiada frecuencia. Su mente volvía una y otra vez a Draco bailando junto a ella, lo suficientemente cerca como para tocarlo con un solo paso en falso. Tenía que permanecer lejos de él. Todo lo que él hacía servía a su propio propósito egoísta y tenía que recordar eso. Ella no podía permitirse empezar a pensar en él como un... bueno, como una persona decente. Porque él no lo era.
Se acordó de eso al final del día cuando pasó a un grupo de Slytherin en su camino a Aritmancia. Ella reconoció la cabeza rubia de Draco entre la multitud al instante, pero se sorprendió cuando él lanzó un gran libro a sus pies. Se tropezó con el libro y cayó al suelo. Su libro de Aritmancia salió volando de sus manos y ella se golpeó la rodilla en el suelo de piedra.
Los Slytherin rieron a carcajadas.
—Encontré un libro para ti, sangre sucia—, dijo Draco mientras la miraba a la cara sonriendo burlonamente. —Estoy seguro de que vas a disfrutarlo.
Las risas de él y sus seguidores resonaron por el pasillo. Recuperó su libro de Aritmancia y luego cogió el que él habían echado a sus pies. Se titulaba "101 Usos de la piel muggle". La cubierta parecía sospechosamente diferente de cualquier cuero que ella hubiera visto alguna vez. Ella se estremeció. ¡Él era repugnante! Bastardo desalmado. Ella abrió la tapa frontal y un pequeño trozo de pergamino le llamó la atención. Escrito en la pequeña y perfecta escritura de Draco estaba una sola palabra: mediodía.
Ella arrugó airadamente en un puño. ¿Él esperaba que se reuniera con él después de eso? ¡No había ninguna maldita probabilidad!
Ella apenas pudo llegar a su clase de Aritmancia envuelta en una agonía de indecisión. Por un lado, ella quería verlo para darle un pedazo de su entendimiento. ¿Era realmente necesario que él fuera tan monstruoso en todo momento? Por otro lado, ella no quería estar cerca de él. Malo o no, ella no podía negar su creciente atracción hacia él. Era demasiado hermoso como para ignorarlo la manera en que ella necesitaba ignorarle y el baile no ayudaba. Parecía que cada movimiento de su cuerpo era echo de manera calculada para alcanzar la máxima seducción, a pesar de que probablemente era sólo su imaginación.
Tenía que conseguir manejar sus hormonas. Solo por el hecho de que no había sido besada desde el Baile de Navidad del año pasado... ¿Estaba tan desesperada de cariño? No ayudaba que el beso de Viktor había sido como besar a un bloque de piedra, áspero e inflexible. Metió la lengua en su boca como una golpiza brutal y eso había traído a la noche un rápido final. Ella le dijo que estaba agotada y escapó a su habitación.
Hermione se preguntó si besar a Draco sería diferente. Conociéndolo, él la empujaría contra la pared y la devoraría como una serpiente tragándose a su presa. En lugar de rechazar la idea, esta le provocó la piel de gallina al tratar de salir de su piel y sintió una descarga de deseo no esperado. Contuvo el aliento, se estabilizó y juró
—Nota mental— ella murmuró: —Nunca, jamáscontemplar la idea de besar a Draco Malfoy de nuevo.
La firme advertencia la hizo sentir un poco más en control y tocó el maldito libro que le había lanzado. Usos de la piel muggle, ciertamente. Él era completamentealguien perverso.
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Ella llegó tarde al encuentro. Él había conjurado una silla de madera de alguna parte y estaba sentado en el respaldo, con los pies sobre el asiento. Bon Jovi estaba cantando "You Give Love a Bad Name" en la máquina tocadiscos. Draco tenía una snitch dorada en la mano y estaba jugando con ella. Él la soltó y agarró desde en el aire antes de que pudiera escapar. Hermione lanzó unSilencius hacia el tocadiscos.
— Se supone que no debes tomarlas del campo de Quidditch — ella dijo con desaprobación.
— ¿En serio? Yo no pienso que debas contrabandear fonógrafos muggle en aulas sin uso y bailar seductoramente en horas de descanso.
Ella lo miró furiosa y dejó un libro en el piso al lado de su silla.
—Sólo vine para devolverte este libro monstruoso. ¡No debería siquiera haber tocado esta cosa repugnante!
—Sin embargo, yo sabía que lo harías —dijo con una sonrisa. La Snitch zumbó detrás de su cabeza y él la agarró con un movimiento rápido que casi derribó su silla hacia atrás. Las patas delanteras golpearon el suelo mientras recuperaba el equilibrio. —Después de todo, se trata de un libroy tú sabes que el conocimiento es poder, por horrible que sea lo que puedas encontrar.
— ¡Algunos "conocimientos" nunca deben ser aprendidos!
Draco se encogió de hombros.
—Todo depende del uso que se le dé al conocimiento, ¿no te parece?
Soltó la Snitch y esta voló rápidamente hacia arriba como un manchón. Draco saltó en el aire y ejecutó una voltereta lateral que causó que su capa gire en un círculo cuando el dio la vuelta. Atrapó la pelota de oro con la punta de sus dedos y cayó de pie al lado de su silla. Ella se quedó asombrada por la acrobacia.
—Si puedes moverte así, ¿por qué nunca vences a Harry en el Quidditch?
Sus ojos brillaron como dos dagas de plata.
—No estamos aquí para hablar del jodido Harry Potter.
Ella se cruzó de brazos.
—¿Por qué estás aquí?
—He decidido enseñarte a bailar—dijo.
— Tú has decidido enseñarme a bailar.
—Sí. Te vi con Krum en el Baile de Navidad. Lo que ustedes estaban haciendo no se podría llamar danza. Su vals era atroz. ¿Quién te enseñó? ¿Dragonagall?
—En efecto, sí, y no le llames así.
—Imagina. Ella consiguió la gracia de un bloque envejecido de cicuta. No me extraña que sea una solterona.— Él soltó una carcajada. — ¿Quién tocaría eso?
La sangre de Hermione estaba empezando a hervir. Ella buscó entre sus maleficios para encontrar uno eficaz que lo hiciera callar. Él le sonrió.
—No te enojes. Estoy tratando de ayudarte.
— ¡Eres un tonto insufrible! —siseó entre dientes.
—Lo sé, pero piensa en la alternativa. Con esta apariencia, si yo fuera cortés y amable nunca tendría paz. Las niñas se arrojarían encima mío día y noche.
Hermione enterró la cabeza entre las manos. A veces no había palabras. Tenía que salir antes de que lo mate.
— ¿Qué quieres aprender primero? ¿Vals, Tango o Foxtrot?
—¿No implican esos bailes tocarse ? ¿No tienes miedo de contaminarte con la sangre sucia?
Él metió la mano en el bolsillo de su capa y sacó un trozo de tela blanca.
—No. Traje guantes.
Nunca había deseado hacerle tanto daño como en ese momento en particular.
—No te puedes imaginar lo mucho que te detesto en este momento —dijo rotundamente.
—Bien. Entonces no tengo que preocuparme porque trates de besarme ni nada repugnantemente parecido mientras estoy tratando de enseñarte algo.
Ella se dirigió a la puerta, decidida a escapar de su ego insufrible. Seguramente ella no estaba contra la idea de besarlo apenas hace una hora. Pero en este momento ella estaba más emocionada por la perspectiva de enterrar una pala en su frente.
— ¡Occludo! — -dijo con un movimiento de su varita.
Ella tiró con fuerza de la puerta, pero esta había sido cerrada rápidamente.
—Ábrela.
—No.
Ella se dio la vuelta para afrontarlo.
— ¿Siempre tienes que ser tan hijo de puta?
— ¿Hay otra manera?
— Para ti, supongo que no.
—Entonces vas a tener que aceptarlo. Ahora ven aquí—. Guardó su varita y se puso los guantes.
— ¿Por qué estás haciendo esto? —preguntó ella sin moverse.
—Me divierte—. Él la miró. — ¿Tengo que ir a buscarte?
Ella suspiró. Al parecer, su tortura no estaba todavía completa. Caminó hacia adelante.
— ¿Qué quieres que haga?— -preguntó con el tono de un prisionero que se acerca a la horca. Draco sonrió.