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Bad Medicine — capítulo 7
BAD MEDICINE
ENLACE AL FIC ORIGINAL:
**AUTOR:**Cheryl Dyson.
TRADUCCIÓN: Grupo Traducciones Lagrimas del Fenix - Meliza Malfoy
BETA: Bellatrix_2009
**DISCLAIMER:**Harry Potter y todos sus personajes pertenecen a JK Rowling. No se ha ganado dinero ni se ha violado ningún copyright con este trabajo, la trama pertenece única y exclusivamente a Cheryl Dyson, sólo la traducción es de nuestro grupo.
RESUMEN: Draco Malfoy, dechado de maldad, sigue a Hermione Granger un día a una sección no utilizada de Hogwarts y descubre su secreto indecible... Oh sí, y la escena del cementerio general no fue así. Cedric Diggory está vivo. Porque yo lo digo.
CAPITULO 7
Era una tarde excelente para volar. Varios de los compinches de Draco se reunieron para observar como hacía varias pasadas alrededor de Hogwarts y ejecutaba distintas maniobras engañosas para atraer la atención de ellos. Hizo un gesto con indiferencia. Era bueno tener seguidores. Él voló rápidamente sobre el lago, permaneciendo tan cerca del agua como le fue posible, pero sin tocarla. Una vez fuera de la vista del castillo, giró hacía atrás y se acercó desde un ángulo rara vez usado, cercano el suelo para evitar ser detectado. Se elevó hacia arriba a lo largo de la pared exterior de la escuela y se dejó caer en un pequeño jardín en la azotea que había descubierto en una de sus incursiones.
Alguien - La profesora Sprout o los elfos domésticos, tal vez - lo mantenían bien cuidado, pues las flores estaban siempre bien arregladas y las hojas muertas no estaban a la vista, pero Draco nunca había visto a alguien allí. Hoy no fue la excepción.
El beneficio del jardín era que estaba a sólo tres corredores y dos escaleras de la habitación secreta de Hermione. Se echó al hombro su escoba y se preguntó vagamente si ella aparecería después del extraño interludio de ayer. Él casi había arruinado todo.
Cuando entró en la habitación, se detuvo en estado de shock y luchó por respirar por un momento. Las ropas de colegiala de Hermione habían desaparecido. Había adquirido un nuevo conjunto. Era similar al negro que había admirado cuando la había visto en secreto, pero éste tenía franjas rojas que parecían resaltar sus atractivos. Había olvidado lo reveladora que era la tela brillante.
Ella se encogió de hombros.
— Juré no volver a usar el otro en frente de ti otra vez, así que pedí uno nuevo. Estuve de acuerdo con que me enseñaras tango, pero primero creo que debería mostrarte algunos bailes muggles.
Draco la miró perplejo por un momento.
— No puedes evitar el temible tango para siempre.
— Voy a evitarlo el mayor tiempo posible —ella dijo impertinentemente y comenzó la música. Draco tiró la escoba a un lado y se quitó su túnica. Hermione se acercó a él. Ella lo miró desafiante mientras se acercaba y le tomó las manos sin guantes. Él sonrió, pero le permitió tocarlo sin comentarios.
Ella le mostró algunos movimientos hablándole con voz de profesora. Le dijo que había aprendido el swing1 y jitterbug2 de sus padres. Draco era un alumno competente, como de costumbre, y pronto giraron en espiral, dieron vueltas y saltaron sobre el suelo con un movimiento perfectamente sincronizado. A pesar de que no tuvo muchas oportunidades de poner sus manos sobre ella, Draco disfrutó de la sesión.
Era un día soleado, así que tenían un montón de luz ingresando desde la ventana del techo. Bailaron durante casi una hora con sus variadas canciones de ritmos rápidos. Los violines señalaron una canción más lenta y Hermione se apresuró a cambiarla. Draco le tomó de la mano.
— Espera — dijo. —Me gusta esa.
— Se llama "The Best of Times" — dijo. Él conservó su agarre.
— Los muggles deben bailar al son de esto, o no estaría en el fonógrafo — insistió.
Ella suspiró.
— Lo hacen, pero es una tontería.
— Muéstrame —le exigió.
Ella rodó los ojos, pero se acercó a él. Tomó sus manos y las puso sobre sus caderas. Puso sus manos sobre sus hombros, tan a la ligera que apenas sintió la presión.
— Ahora simplemente debes en cierto modo estar en tu lugar y desplazar tus caderas y hombros —ella instruyó.
Draco experimentó y rápidamente encontró un ritmo que correspondía con la música. Sus ojos se estrecharon. Tenía que haber algo más que eso o ella no hubiera estado tan nerviosa acerca de lo anterior. Hermione mantuvo su mirada fija en un punto por encima de su hombro. Conservó rígidamente una brecha de diez centímetros entre ellos y Draco lo entendió. Sonrió maliciosamente y deslizó sus manos alrededor de su espalda. Él la jaló bruscamente contra él y sintió que sus senos se aplastaron en su pecho. Sus ojos volaron hacia él mientras ella se quedaba sin aliento.
— Mucho mejor —decidió reajustando sus pies. Él esperaba que ella lo empujara y pusiera fin a la sesión, pero después de un momento de resistencia, suspiró profundamente y puso sus manos alrededor de su cuello. Draco casi se tropezó cuando ella apoyó la cabeza sobre su pecho. Sus ojos se entrecerraron con suspicacia. Ella nunca se había rendido tan fácilmente. Miró con atención las sombras de la habitación, al acecho de alertas Gryffindor. Podía haberse cansado de su juego y confiado en sus amigos lémures.
— No puedo creer que esté bailando suavemente con Draco Malfoy —murmuró ella contra su hombro. —Estoy demente.
Sus palabras lo calmaron un poco. Sonaban sinceras. Draco no quería ni pensar en lo que sus amigos de Slytherin dirían si pudieran verlo envuelto tan íntimamente en torno a Hermione. Su padre lo repudiaría al instante por haber tocado siquiera a una hija de muggles. Sonrió ante la idea. Era raro que alguna vez desafiara a su padre de alguna manera.
Y de esta manera particular estaba resultando ser bastante agradable.
La canción terminó demasiado pronto para el gusto de Draco. Hermione lo soltó y dio un paso atrás como si despertara de un sueño.
— Probablemente no deberíamos hacer esto muy a menudo —dijo con cautela. Draco asintió con seriedad. Él ya disfrutó tocándola demasiado.
A pesar de que era un juego peligroso, Hermione se sentía bien al estar tomando acción. Ya no estaban todas las cartas del lado de Draco. Ella ordenó varios trajes planeándolo a sangre fría. Mallas con un short y un jersey ceñido con capucha y falda a juego con tenis, una camiseta sin mangas que era tan reveladora que ella no tuvo las agallas para usarla cuando llegó, un traje con tirantes finos que ella juró que sólo usaría con una camisa y una blusa corsé de seda de color rojizo que la hacía parecer una mujerzuela pirata con su ancho cinturón y la hebilla de gran tamaño.
Llevaba el traje de pirata la próxima vez que se encontraron y sintió un destello de triunfo puro cuando él realmente la miró con ojos desorbitados. Él trató de hablar y tuvo que aclararse la garganta varias veces antes de que las palabras salieran.
— ¿Qué demonios llevas puesto?
— ¿Esta cosa vieja? —preguntó ella con coquetería, aunque ella estableció una línea limítrofe sobre parpadear sus pestañas. También llevaba puestas las mallas negras que se ceñían de la manera que sabía que a él le gustaba. Se armó de valor y subió la apuesta mordiéndose el labio inferior y tirando del corpiño. Sus ojos siguieron sus manos como si estuviera en trance.
"Espero que no se caigan, están un poco más apretadas de lo que esperaba"
Dejó caer las manos y respiró profundamente que casi, casi causó que se saliera de improviso la parte superior. Draco tomó aire antes de levantar una mano temblorosa y arrastrarla por su cabello, un signo seguro de que estaba nervioso.
Ella lo miró expectante.
— ¿Bailamos tango hoy?
— ¡Merlín, no!
Ella reprimió una sonrisa. Hermione, uno. Draco, cero.
Apenas consiguieron practicar unos pocos bailes rápidos muggles donde no se tocaban antes de que Draco terminara la corta sesión, poniendo las tareas como una excusa. Hermione realmente tarareaba al salir de la habitación.
Su venganza no se detuvo ahí. Fuera de la habitación secreta, ella lo ignoró por completo. No lo miraba. Hizo oídos sordos a sus insultos, evadió sus intentos hacerla tropezar, y sin esfuerzo desactivó sus intentos de sabotear su trabajo pensando cinco pasos por delante de él. Funcionó muy bien.
— ¿Qué está pasando entre tú y Malfoy? —Preguntó Harry en la sala común de Gryffindor una noche.
— ¿Qué quieres decir? —preguntó plácidamente.
— Él te mira como si quisiera matarte. Me refiero a que realmente quiere matarte. Solía mirarte como si fueras un insecto, un poco como me mira a mí, pero ahora parece como si él pudiera incinerarte en el acto.
Hermione sonrió ante las palabras de Harry.
— Excelente.
Esperemos que en unos días más Draco ponga fin a las "clases de baile" de una vez por todas. Entonces podrían volver a sus vidas normales de rivalidad entre Gryffindor y Slytherin. Todo iría bien.
(1) Los bailes de swing tienen origen en el sur de Estados Unidos durante las primeras dos décadas del siglo XX, cuando bailarines improvisaban pasos sobre los acordes del piano de los estilos musicales ragtime, jazz y dixieland. (2) El Jitterbug es un baile estadounidense muy popular en las décadas de 1930 y 1940, bailado con gran energía y acrobacias al ritmo de las Big bands.