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Mi hermano, mi protegido — capítulo 10
El coraje comenzó a invadirme, recorría mi piel con un frío gélido que me producía una sensación horrenda, pero me impulsaba a continuar avanzando. Lo que se encontraba allí, a tan solo cien metros era una criatura muy peligrosa, inclusive para mí: un Dragón.-" Más vale que no tengan una Hidra, o cumpliré la amenaza que le hice a Dumbledore".El tráfico de criaturas mágicas estaba totalmente prohibido, y era mi responsabilidad reportarlo, pues si algo como una Hidra o una Quimera llegaran a Inglaterra, millones de personas morirían.Lo sé, lo sé, están pensando "¿Entonces por qué no reportaste a los Escrégutos? Pues, porque no creo que una especie tan voluble pudiese sobrevivir, son tan violentos que seguro que se comen unos a otros.Me escondí tras unos arbustos y me dispuse a observar. Contuve una exclamación reprobativa en cuanto divisé aquella escena: cuatro Dragones adultos de alzaban en medio de un cercado de madera, rugían y se retorcían, lanzado llamaradas a los pobres magos que intentaban contenerlos.Uno de ellos, de color azul plateado con cuernos largos y afilados, gruñía e intentaba morder a los magos que tenía a sus pies; otro verde se retorcía y daba patadas contra el suelo con toda su fuerza; uno rojo, con unborde de pinchos dorados alrededor de la cara, lanzaba al aire nubes de fuego en forma de hongo; el cuarto, negro y gigantesco forcejeaba con las cadenas que tenía enganchadas a un collar alrededor de su cuello.De repente, los magos, que se veían como hormiguitas al lado de aquellos dragones, lanzaron hechizos aturdidores a las cabezas de las fieras criaturas, las cuales se desplomaron en el suelo muy lentamente.Ahora que era más seguro decidí aproximarme, siendo invisible, claro. Percibí unas voces familiares, Hagrid y Madame Maxine charlaban con un hombre desconocido, parecía un Weasley, a juzgar por su pelo rojo, pero era difícil de decir.—¡Vaya cita romántica, Hagrid! —exclamó el desconocido con sorna.—Cuatro... uno para cada campeón, ¿no? ¿Qué tendrán que hacer?, ¿luchar contra ellos? -preguntó la enorme mujer.—No, sólo burlarlos, según creo —repuso el otro—. Estaremos cerca, por si la cosa se pusiera fea, y tendremos preparados encantamientos extinguidores. Nos pidieron que fueran hembras en período de incubación, no sé por qué... Pero te digo una cosa: no envidio al que le toque el colacuerno. Un bicho fiero de verdad. La cola es tan peligrosa como el cuerno, mira.En efecto, la cola de aquella fiera bestia se hallaba provista de largos pinchos de color bronce.Yo ya había tenido suficiente, salí de allí corriendo, para tratar de pensar un poco. ¡Cedric debía burlar a uno de esos terribles dragones, y yo no podía hacer nada para evitarlo!Pero si había algo que podía hacer, protegerlo, no cabía duda de que me necesitaría en algún momento,y yo estaría preparada para echarle una mano en cuanto lo hiciera. No iba a permitir que muriera bajo las garras de un insulso dragón.--------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------¡Hola! ¿Cómo están?Sé que el capítulo es muy corto, pero juro que lo compensaré.Quiero agradecer especialmente a Angelica Potter y a aymeepottercullen, por decirme lo que piensan de mi historia, así como a todos ustedes por darme una razón más para escribir :)No olviden comentar :)Un abrazo.Mars