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Mi hermano, mi protegido — capítulo 19

En cuanto salí de allí a largos trancos recogí el abrigo y me cubrí inmediatamente para no levantar sospechas, sobre todo porque estaba completamente seca.

Caminé lentamente hacia mi habitación, disfrutando el dulce sabor de la victoria. Cuando pasaron el profesor Snape y Karkarov levanté ligeramente la vista hacia ellos, quienes me miraron confusos, como si yo no debiera estar allí. Seguí caminando y, no obstante, agucé el oído, pero ellos se encerraron en la bodega de las pociones y no pude captar más que un par de palabras sin importancia.

"¿Qué se proponen esos dos? Veamos, sí, ambos son maestros, pero no de la misma asignatura. ¿Estará Karkarov interesado en alguna poción? Pero, ¿por qué?

Me vi tentada a volver sobre mis pasos y pegar la oreja a la puerta para espiar, pero justo en ese momento apareció mi hermano (me refiero a mi  verdadero hermano) doblando una esquina a toda velocidad. Parecía muy preocupado.

—Hey, Dave, ¿qué pasa?

—¡Al fin te encuentro, Jacky! Tenemos problemas, y de los gordos.

—¿Qué pasa? —repetí completamente seria.

—Una Arpía* entró en mi habitación durante la segunda prueba  y me atacó —dijo señalando las marcas de unas garras que tenía en el antebrazo izquierdo.

Sin perder un solo segundo lo agarré del brazo bueno y prácticamente lo arrastré hasta mi habitación. Estaba tan nerviosa que casi no pude poner la llave correctamente en la cerradura, pero al décimo intento lo conseguí y me lancé dentro para darle paso a Dave y cerrar la puerta con violencia.

—Dime qué fue, exactamente, lo que pasó.

—Esta mañana bajé al lago un poco tarde porque me quede dormido, pero cuando iba de camino se me ocurrió mirar hacia la torre y la vi entrar por la ventana de mi habitación. Regresé corriendo, y allí estaba, buscando algo, revolviendo todo. Me abalancé sobre ella y luchamos. Intentó asesinarme. Conseguí herirla, pero logró huir.

—¿Sabes si se llevó algo?

—Solamente el cuchillo con que la apuñalé —dijo resueltamente. Era obvio que ya había matado monstruos antes— pero dijo… dijo que "por el farsante pagaremos todos".

"Por el farsante pagaremos todos" Me quedé callada un momento, pero decidí zanjar el problema por la raíz.

—¿Tienes algún dracma? —le pregunté a mi hermano.

Él sacó la moneda de un bolsillo y me la entregó, a la par que me miraba como si estuviera loca.

—¿A quién mensajearás?

—A Zeus.

Me dirigí al baño, llené la bañera e hice una pequeña fuente y los rayos del atardecer que se colaban por la ventanita formaron un arcoíris.

—Diosa, acepta nuestra ofrenda —dije levantando el dracma y lanzándolo hacia el arcoíris y desapareció con un destello dorado— Olimpo —pedí.

Y allí mismo apareció Zeus, dios de dioses, sentado en el trono blanco, sosteniendo su rayo en la mano derecha y a Ares de la toga en la mano izquierda, con el rostro congestionado por la ira.

—Terminaremos esta conversación más tarde, Ares —dijo a su hijo y lo soltó para que pudiera retirarse— ¿Qué quieres, sobrina? —se volvió hacia mí, dedicándome su mirada azul eléctrica, echando chispas.

—¡Quiero que me expliques qué Hades hacía una de tus esbirras atacando a tu propio nieto! —exclamé casi tan enfadada como él. No veía su cara hacía dieciséisaños y ya me había provocado enfado tal que sentí como la indignación me corría por las venas.

—¿De qué demonios hablas? ¿Qué esbirra, qué nieto?

—Una Arpía se infiltró en Hogwarts, mi territorio, e intentó asesinar a Dave Rainswroth, tu nieto.

Zeus se quedó callado un momento, mientras le bajaba el color por el rostro (porque él sí que podía sonrojarse cuando estaba muy enojado), hasta que su tez quedó casi tan pálida como el trono en el cual se sentaba. A pesar de que mantenía una expresión neutral, yo sabía muy bien que se estaba concentrando al máximo para tomar la decisión correcta. Eso era, básicamente, lo que le hacía un buen líder.

El Señor de los Cielos se levantó de su asiento llamando a gritos a Apolo, exigiendo su presencia allí mismo. Luego se volvió hacia mí.

—Enviaré centinelas para formar un perímetro aéreo de 500 metros a la redonda y uno terrestre a 250 metros. Te enviaré también una bolsa con dracmas extra que me mantengas informado de todo. Yo te mantendré al tano con mensajería Hermes —luego cambió el tono de la voz—, y hazme un favor: cúrale las heridas al muchacho.

Y salió de la habitación, furibundo.

Dejé que la pantalla de agua cayera dentro del la bañera y tomé una botella con agua destilada de los ingredientes para pociones, ya que no quería curarle las heridas a Dave con agua posiblemente contaminada. De modo que vacié un poco en mi mano y dejé que se deslizara por su brazo, lavando los cortes, que habían comenzado a oscurecerse.

Cuando ya no hubo marca alguna en la piel pálida de Dave me quedé mirando la manga de su túnica, que se había teñido de carmesí donde la herida había dejado relucir aquel líquido precioso. Desvié la mirada hacia el rostro del chico y noté que se había sonrojado, incomodo ante el escrutinio.

—No sabes cuánto te envidio… —dije a la par que salía del baño y me tumbaba en la cama, algo fastidiada.

—¿De verdad me envidias? —replicó él, tumbándose junto a mi— Quiero decir, tal vez tengas una pesada carga sobre los hombros, y tal vez tu sangre no sea roja, mortal, pero no debes afligirte por eso.

—Estoy cansada, Dave, terriblemente cansada de mi asquerosa vida sin fin.


¡Lo siento, lo siento, lo siento, lo siento, en verdad lo siento!

He estado tan ocupada que no me ha quedado un segundo libre.

En realidad espero que les haya gustado este nuevo capítulo y no se preocupen, no voy abandonar la historia. Juro solemnemente que mis intenciones son cotinuar hasta el final.

Un abrazo a todos mis fieles lectores. ¡Qué haría sin ustedes!

Muchas gracias por leer.

Mars