Enamorado del enemigo. — capítulo 3
Por Clove:
Frente al espejo hay una chica muy parecida a mí, sin embargo, no podría ser yo. Lleva un vestido hecho de diamantes; falsos, lo cual la hace ver exageradamente ridícula, y extremadamente frágil. Además, ¿qué cree que hace? Su vulnerabilidad está más que expuesta, y demostrar que eres una persona vulnerable no servirá de mucho aquí.
-Te vez hermosa.
Es Peeta, puedo ver su reflejo en el espejo, y puedo sentir su mano sobre mi hombro derecho. Realmente ha conseguido sorprenderme, lo que ha dicho ha sido muy… lindo. «Concéntrate, Clove. Concéntrate»
-Bueno, con eso me ha quedado claro que estás más mal de la cabeza de lo que pensaba.
-Entonces… ¿estoy mal de la cabeza por decir lo que pienso?
-Sí cuando tus pensamientos son errados.
-No miento, simplemente me parece que estás increíblemente hermosa, y que alguien debía hacértelo saber.
¿Cómo es qué consigue sorprenderme con cada respuesta? «¡No seas estúpida, Clove! Solo quiere utilizarte.» Tal vez tengo razón, lo único que quiere es asegurarse que cuando estemos en la arena esté tan enamorada de él como para arriesgar mi vida para proteger la suya. Sé que somos un equipo, pero cada uno debe tratar de llegar al final por sí solo. Después de todo, eso es lo que te enseña la vida, a no esperar nada de nadie.
-Gracias -Consigo decir por fin-, quisiera decir lo mismo de ti, pero tu smoking de diamantes no es muy… -No logro terminar la frase, la carrosa del ''2'' pasa por mi lado izquierdo, y en ella se encuentra, nada más y nada menos, que el mismísimo Cato Hadley. Mi ex-compañero de distrito y mi mayor rival en las clases.