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Historia 130494 — capítulo 15

Samantha sonrió un poco al ver a su amigo pasar tranquilamente por el pasillo más lejano al vestíbulo, sabía que no estaba listo, sabía que le dolía en lo más profundo hacer esto pero también sabía que era lo que necesitaba… si no iba a luchar por ella al menos tenía que sacar poco a poco a Rosie de su mente, su corazón vendría con el tiempo.

-No puedes dejarla plantada, Sirius -.

James dio un brinco en cuanto escucho la voz de su amiga, se encontraba sentado en el marco de un ventanal con sus piernas al aire mirando el vacío que bajo ellos existía como el de su mente y la brisa refrescaba sus ideas intentando darle el ánimo que necesitaba.

-Lo sé pero necesito un poco de aire - Samantha se acomodó a su lado sonriendo dulcemente y le palmeo el hombro.

-Necesitas valor que es diferente… ¿Qué paso? -.

-Me topé con ella apenas salí de mi habitación… también tiene una cita y es su pareja para el baile - susurro James con la mirada baja, observando el balanceo de sus pies.

-¿Qué esperabas?... Has dejado claro que no te acercaras por más que ella lo quiera, no puedes esperar que su mundo se detenga cuando el tuyo no lo hace - Samantha abrazo a su amigo con firmeza, sabia cuanto le dolía en este momento pero no podía hacer nada.

-Tienes razón - James se zafó de sus brazos y le dio un beso en la mejilla agradeciendo en silencio el apoyo -¿Cómo me veo? - se dio la vuelta para que su amiga viera todo el numerito.

-Como alguien que sale solo a divertirse, nada de compromiso solo disfrutar - James se miró con duda -Esta genial así no la fuerzas ni te fuerzas… anda casanova yo tendré todo listo para las 3 - Samantha se puso de pie y alboroto un poco más el cabello del chico que sonrió asintiendo para luego salir corriendo.

Alice caminaba a paso lento, acababa de desayunar o al menos así llamaba al hecho de que solo había comido tres bocados y al ver que su amiga no bajaba salió a ver qué es lo que le ocasionaba el retraso. Sabía que hoy saldría con Scorpius, no era su idea favorita pero no dijo nada siendo tal vez mejor que el que estuviera llorando desconsolada todas las noches. Nada de esto le agradaba, le destrozaba a cada segundo limpiar las lágrimas de su pelirroja y mirar a James con odio ya era lo más común aunque tenía que aceptar que también era culpa propia de su nena, la que torpemente se había negado a amar por el que dirán pero quien era ella para juzgar.

Apenas entro a la sala común se encontró al preocupado rubio sentado mirando hacia las escaleras -Scor ¿Qué pasa? - se acercó a el fingiendo su voz amable, no le agradaba en lo más mínimo el tipo aunque fuera amigo de la infancia.

-No lo sé… Rosie dijo que se olvidó algo y no ha bajado desde entonces, intente subir pero las estúpidas escaleras me lanzan por los aires y no me aceptan el hechizo de mi casa - gruño frustrado Scorpius.

-Obvio que no, cada casa tiene sus propios trucos pero voy a verla - sin más, Alice subió las escaleras susurrándoles con cariño un gran gracias.

En cuanto su mano se posó sobre el pomo de la puerta pudo escuchar los sollozos silenciados torpemente contra una almohada, abrió la puerta aunque no lo necesitaba para imaginar que estaba haciendo Rosie ni el porqué, los rumores habían llegado hasta sus oídos y ahora Elena Ivanova era oficialmente la más odiada chica del colegio.

Suavemente se sentó a su lado con el corazón destrozado a cada sollozo y con amor acaricio la cabeza roja que no la había notado, Rosie solo tuvo que levantar sus preciosos ojos azules de la almohada para que a Alice se le terminara de caer en pedazos su corazón pero la abrazo con fuerza susurrando un todo estará mejor, un algún día dejara de doler intentando convérsese a ella y a su amiga por supuesto.

-Saldrá con ella - susurro Rosie entre sus brazos.

-Es lo que se dice -.

-Yo sé que es verdad… me choque con el - Alice enseguida hizo una mueca suponiendo ya por qué  su amiga estaba de esa manera.

-Rosie no puedes seguir sumergida en tus lágrimas -.

-Me duele -.

-Lo sé pero debes seguir -Alice miro esos ojos azules que tanto le gustaban aunque no como se encontraban ahora -Tienes a Scorpius esperándote allá abajo, sal e intenta divertirte… al menos inténtalo- susurro de la manera más suplicante que pudo.

Rosie bajo la mirada y suspiro -Me ayudas a quitarme el resto de lágrimas - susurro intentando poner una sonrisa convincente en su rostro.

-OK… guarda eso para cuando estés con él, conmigo puedes ser tu - susurro Alice acariciando su mejillas y suavemente le planto un beso en la mejilla -Anda que parece que te metiste no sé qué cosa- Rosie la siguió al baño y simplemente la dejo trabajar.

Elena termino de darse los últimos detalles en su atuendo y suspiro llena de nerviosismo, emoción y un poco de miedo. En la vida los jóvenes siempre temen a algo y eso es al amor en cualquiera de sus formas, la extraordinaria, la mágica o la dolorosa y terrible, todas son malas porque siempre te llevan al dolor en algún momento y ella apenas se estaba recuperando de ese dolor. Tomo su chaqueta y su bolso para salir caminando a paso seguro, sabía que las chicas la odiaban pero confiaba en sus amigas para que la protegieran.

-¿Así que en verdad saldrás con mi hermano? -.

-Hola Albus… lo hare ¿te molesta?- Elena miro amablemente hacia un rincón oscuro de donde Albus Potter salió con su mirada seria.

-A mí no me importa aunque creo que mereces algo mejor que un tonto lleno de músculos pero creo que tu pregunta es… ¿a él le molesta? -.

-Albus tu hermano es genial no solo un tonto con músculos sino no saldría con él, gracias por preocuparte - le dio un beso en la mejilla al Potter que solo suspiro vencido, dio unos pasos hacia la sala común cuando se detuvo -Y si a él le molesta o no, creo que es algo que simplemente ya no me importa- susurro con fuerza sin voltear.

-Elena no te lastimes

  • agrego Albus preocupado.

-No lo hare, Al -. Y sin más la chica siguió su camino intentando que su dolor, su estupidez no volviera a cruzarse por su mente arruinando algo que parecía ser bueno.

Llego al vestíbulo esperando ya encontrarlo ahí pero simplemente no había ni rastro del cobrizo pero no se desanimó, habían quedado luego de desayunar así que pensó que el ya estaría adentro haciéndolo o esperándola sentado en su mesa pero en cuanto cruzo por las puertas del gran comedor su rostro desanimado produjo casi un grito de júbilo entre las chicas. Sus fieles amigas la guiaron hasta la mesa diciendo que tal vez la dejaba desayunar a solas para que la tensión no le cortara en hambre, era una idea tangible, o al menos lo era recordando al joven que se escondía en el bosque para que dejaran de verlo. El tiempo paso y sus amigas intentaban con todas las fuerzas entretenerla para que no pensara lo peor, lo que ya pensaba todo el comedor que no había sido abandonado por nadie, bueno, los chicos que no eran tan amantes al chismorreo o que ya luego se enterarían con detalles de sus amigas.

Una hermosa lechuza entro volando al gran comedor en el momento justo en que todos los cuchicheos en su contra estaban enfureciendo a Elena pero cuando el ave se paro frente a su lugar depositando una hermosa rosa en su lugar el silencio se hizo presente tan de golpe que hasta los fantasmas y profesores miraron a todos lados asustados. Sus amigas chillaron de emoción mientras ella suavemente tomaba la flor y aspiraba su aroma que para su sorpresa era la de James, el ave ulo llamando su atención y al verla esta estiro la pata mostrándole un pequeño pergamino amarrado, con rapidez lo desato y abrió a la vista atenta de todos.

"Lamento no haber entrado pero cuando estaba esperándote varias Gryffindor intentaron secuestrarme… tengo miedo.

Estoy esperándote afuera. JSPW"

Elena no pudo evitar reír, tomo sus cosas y se despidió con un simple adiós de sus amigas que casi morían de la curiosidad pero ella no les dio tiempo de preguntar; con una sonrisa brillante miro a las que la miraban de la peor manera y hasta tuvo la valentía de despedirse con la mano de las Gryffindor que sin lugar a dudas eran las que más la odiaban. En cuanto salió sus ojos fueron cubiertos por una gran mano pero ese aroma que venía en la flor ahora la rodeaba por completo.

-Sirius ¿Cómo puedes tenerles miedo? -.

-Una me mordió - James la soltó y se asomó a lado de su cabeza haciendo un puchero mostrando la marca roja en su brazo.

-Merlín, creí que estabas jugando - Elena tomo su brazo y suavemente lo acaricio.

-Son malas - soltó James en el tono más infantil que alguien pudiera imaginar saliendo de él.

Elena lo miro con ternura y suavemente siguió acariciando su brazo disfrutando en silencio de poder recargar su espalda en el pecho del joven que la abrazaba suavemente con su brazo mordido. James la miro y sonrió levemente  hasta que se dio cuenta de algo -Hola- susurro suavemente contra el oído de la chica que se estremeció.

Ella lo miro de reojo y con las mejillas encendidas susurro -Hola -.

James se alejó un poco y la tomo de la mano -Sera mejor irnos ya - ella asintió y simplemente caminaron con tranquilidad por el camino hasta el pueblo.

Recorrieron el mágico lugar con tranquilidad parando a comprar dulces y otras cosas que ambos necesitaban incluyendo el regalo de cumpleaños de Andy, por supuesto eran observados a cada sitio que iban pero ya estaban aceptando ese hecho como algo normal.

-Tal vez un blanco

  • James el cristal de la tienda con la mirada concentrada.

-No me gusta mucho el blanco - susurro Elena mirando al mismo lugar con atención.

-¿Negro? -.

-Ya es muy común -.

-¿Azul? -.

-Depende que tono… ¡espera! ¿Cómo hay un ratón azul? - ambos se miraron confundidos y luego hacia el cristal de nuevo.

-Bueno no puedes negar que será único - James le sonrió.

-De eso no hay duda

  • Elena sonrió pero de pronto esta se borró en un segundo, el chico la miro preocupado y volteo a su espalda enseguida.

-Hola hija, tu hermano me dijo que tenías una cita - frente a la pareja estaba Vladimir Ivanova. Un hombre un poco mayor que Harry y con canas más visibles en su cabello rubio, sus ojos eran iguales a los de Andy y lo único parecido a su hija era la nariz.

El chico se puso derecho y con una sonrisa segura en su rostro extendió su mano -Hola señor… soy James Sirius Potter - hablo seguro, el hombre lo miro de arriba a abajo en silencio y luego acepto su mano dándole un apretón fuerte que el pobre chico acepto sin quejarse.

-Es un placer… ¿hijo de Harry Potter? - Ivanova hablaba casi sin emociones en su voz, a James le recordaba mucho al señor Malfoy.

-Así es - sonrió esperando en cualquier momento la explosión de elogios que usualmente seguía al nombre de su padre.

-Que bien… que les parece si les invito una cerveza de mantequilla y así nos conocemos un poco más

  • su voz dejo más que claro que no era una sugerencia.

-Claro será un placer

  • James sonrió de la mejor manera que pudo; estaba sorprendido por el poco interés hacia su familia pero en cierta manera le agradaba, tomo la mano de Elena dándole un poco de seguridad y le sonrió asegurándole que todo estaría bien, siguieron en silencio al hombre que vestía un elegante traje.

Entraron a "Las 3 escobas" y tomaron asiento en una de las mesas más alejadas, su orden fue colocada en la mesa casi enseguida.

-Así que un Potter, dime ¿Qué piensas estudiar? - el señor Ivanova sonaba respetuoso, no ofendía pero sin duda estaba analizando muy bien al pobre James que solo sonreía.

-Quisiera ser profesor de DCAO o de criaturas mágicas -.

-Mmmm me gusta… aunque debo decirte que mi hija está acostumbrada solo a la mejor vida y no estoy seguro si el sueldo de profesor permita tales comodidades -.

-¡Papá! - gruño Elena mientras James se había quedado congelado un momento.

-No se preocupe… tal vez no pague demasiado pero lo juro que yo le podría ofrecer a su hija todo a lo que está acostumbrada - James hablo con tal seguridad que no solo sorprendió al Sr. Ivanova sino también a Elena.

-Debo suponer que eso lo harás con la fortuna de tu padre -.

-No… ese dinero pertenece solo a mis padres y solo ellos tienen el derecho de gastarlo en lo que más deseen - el hombre asintió con una leve sonrisa.

-Bueno ya veremos -lo miro fijamente pero como su hija estaba a punto de asesinarlo con la mirada dejo el tema -¿Saben? estoy un poco cansado, tu hermano me hizo venir a ver a un amigo suyo pero él tuvo algo más importante que hacer… estoy un poco decepcionado- suspiro dejando sobre la mesa un pergamino y banderilla con los colores de Durmstrang con la firma estampada en ambos.

En cuanto James los vio bajo la mirada avergonzado -Lo lamento mucho señor pero no podía dejar a su hija plantada - Ivanova enseguida bajo su copa de agua miel y miro al chico fijamente.

-¿Sirius Potter? - pregunto el hombre incrédulo.

-Sí, enserio señor me disculpo de corazón si puedo hacer algo para compensarlo solo dígalo -.

-Cásate con mi hija

  • grito feliz el hombre.

-¡Papá! -grito Elena furiosa.

-Ok, eso ya lo veremos pero wow muchacho es un honor conocerte -del hombre serio y frio ya no quedaba nada más que un hombre que sonreía encantado de la vida -Eres una gran promesa y no dudo que serás genial -.

-Gracias señor - James le extendió de nuevo la mano y el apretón ahora fue muy cálido aunque algo efusivo.

-Y por lo de dejarme plantado no te preocupes, prefiero que me hagas algo a mí que a mi nena- Elena estaba completamente roja rogando en silencio a todos los dioses que la mataran de una forma rápida -Espero que me aceptes una invitación a la antigua mansión Ivanova… hace mucho que un Potter no la pisa - James y Elena miraron con atención al hombre.

-¿A qué te refieres? Papá -.

-Pues antiguamente sus bisabuelos fueron socios, los Potter siempre han sido inversionistas varios y los Ivanova comerciamos muchas cosas de nuestras tierras en Europa del este

  • los chicos asintieron sorprendidos -Ya se, te mandare una canasta de productos básicos en especial vodka - soltó una carcajada gustosa el hombre.

-Claro, me encantara sin duda - James intento recordar si alguien le había contado esta historia pero simplemente no sabía nada.

-Bueno espero que tú me aceptes esa invitación a cenar -.

-Sera un placer, yo prometo llevarle una fotografía firmada por Sam Krum - el señor asintió con gusto a las palabras del joven.

-Ella es extraordinaria, una belleza veloz y agresiva que surca los cielos - Elena se golpeó la cabeza por las palabras de su padre.

James rio un poco -Sin duda le gustara cuando le diga sus palabras - el hombre detuvo su copa a medio camino.

-¿Es la otra jugadora que me dijo mi hijo? - James asintió sonriendo -Wow, entonces también llévala a la cena… para mi familia será un honor recibir a los mejores jugadores de Durmstrang - Elena ya no sabía dónde meterse de la vergüenza y cuando su padre la miro algo paso por su mente -Oh cierto, están en una cita… será mejor que me vaya y los deje continuar - su sonrisa pícara estuvo a punto de causar la carcajada sonora del pobre James que apretó con todas sus fuerzas los labios mientras Elena ya estaba a punto de llorar.

Se despidieron para felicidad de la chica que solo pudo respirar con tranquilidad cuando el hombre salió del establecimiento -Perdón… es un gran admirador - susurro completamente avergonzada.

-Tranquila, yo entiendo - James sonrió viendo desde la ventana la tienda de Sortilegios Weasley por donde corrían sus primos como locos intentando conseguida la playera de los Chudley Cannos de manos de su tío Ron. -Vamos a la escuela, te tengo una sorpresa - el chico se puso de pie y tomo la mano de Elena que sorprendida simplemente se dejo guiar.