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¡Un papá genial! — capítulo 2
No, eso no podía ser cierto. Ese niño no era suyo.
Un parque casi vacío, por así decirlo. Con hermosas flores adornando todos los jardines y sectores del mismo, unos cuantos rosales se hacían ver. Los árboles frondosos mostrándose en todo su esplendor. Un día perfecto para salir a pasear, no entendía porque los Muggles no lo hacían. El jugueteaba con los dedos de Rose, ambos tumbados en el pasto, que parecía estar húmedo, pero no importaba se sentían a gusto uno con el otro.
— Prefieren estar en sus casas que aprovechar los días como estos. Si me lo preguntas, es muy tonto de su parte —. Scorpius amaba ese tono de superioridad que usaba para todo, ¿Cuándo había cambiado todo? Convirtiendo el amor en odio y asco.
— Tal vez no tienen una persona con quien compartirlo — contesto fijándose en la reacción de la chica. Rose le sonrió y beso la punta de su nariz. — Mi padre me mataría si supiera que vengo a este lugar… contigo—soltó un suspiro. Sabía que su padre. Draco Malfoy no aceptaba su relación con Rose. Eso era lo que menos le importaba llevaba más de un año viviendo con ella, todo parecía ir bien.
— ¿Cuándo has hecho algo que a tu padre no le moleste?—. Scorpius volteo a verla por unos momentos, ella parecía no darse cuenta de que el la miraba, permanecía con la vista fija en el cielo azul. — Lo siento—se disculpó al darse cuenta de la gravedad de sus palabras.
— Ya, no importa— dijo el no muy seguro de sus palabras, extrañaba a su padre. No es que antes fuera muy devoto a estar a su lado, pero últimamente las cosas empeoraban hasta el punto de culminar. — ¿Crees que este bien? que digo seguro que está bien, el viejo sabe cuidare mejor que nadie — completo con una amplia sonrisa.
Rose se acercó a él y le planto un beso en la mejilla.
— Te amo — susurro mientras sus labios se unían.
Y ya no había nada solo un borrón, rostros distorsionados, humo y mucho calor. Recuerdos de un momento donde todo parecía ser tranquilo, sonrisas, abrazos, arrumacos, besos, caricias, confesiones.
Ahora Scorpius no podía dejar de mirar de reojo al niño que estaba fuera de su oficina, cerró la puerta echándole un último vistazo. El niño miraba inquieto las paredes de aquel lugar, aburrido por todo el rato que llevaba esperando a fuera.
— Su nombre es Noah—hablo Lily, luego de largos segundos de silencio. Scorpius no dijo nada y continúo apretando sus puños. No podía creerlo, ese niño no era suyo. Como aseguraban que era suyo después de todo. Seguramente todo era un trampa, y el no volvería a caer en el juego, ni siquiera entendía como pudo permitir que Lily volviera a entrar, pero las dudas picaban en su cabeza. — El…
— ¿Cuánto quieres por llevártelo? Te daré lo que sea, solo llévatelo, y no quiero que vulvas a poner un pie por aquí —. Lily lo miro perpleja no creía que Scorpius pudiera estar hablando se esa manera, ese Scorpius no era del que Rose tanto hablaba. El Scorpius del que Rose le hablaba a Noah era educado, valiente, amable y desde luego un gran hombre. —Pide lo que quieras — hecho un poco su silla hacia atrás, abrió el cajón sacando lo que parecía ser un costalito de dinero.
— Él no tiene a nadie más. Rose lo quería como a nadie, decía que era idéntico a ti.
— Eso que tiene que ver con esto, si estás aquí para hablarme de ella te sugiero que mejor de vayas por donde viniste — hablo de mala gana. — Mira Potter…
— Scamander—corrigió Lily con una ceja enarcada. Comenzaba a molestarle la manera de actuar de Scorpius, Rose siempre menciono lo lindo que era Malfoy. En estos momentos Lily se preguntaba donde quedo el "Malfoy" lindo. —Ha perdido a su madre. Yo soy su tía y lo quiero, pero necesita a su padre, necesita tener seguridad, sentirse querido por su progenitor.
— Que planean que después de años. ¿Cuántos años tiene diez, nueve u once? No importa quieren que me tome el papel de padre. Es estúpido, pensé que eras inteligente Potter, perdón Scamander — se puso de pie caminando de un lado a otro. Los recuerdos seguían invadiendo su cabeza y le era imposible concentrarse.
Su cabello rojo pegado a su cara, la lluvia no cesaba y ella no paraba de llorar, pese a la importancia del asunto él se mantenía serio, con una mirada de odio posada en ella, odio, asco, decepción y coraje. Todo junto no podía hacer nada a su favor para ameritar las cosas.
— Por favor, ¡escúchame solo un segundo! — pidió queriéndose hincar de rodillas y pedirle perdón. ¿Perdón? No, no tendría por qué pedir perdón, todo había sido un error el cual sucedió en el momento menos indicado. — Solo uno te pido, un solo segundo —susurro con labios temblorosos, mientras hacia el vano intento de abrazarlo.
— ¡NO!— grito enfurecido apartando a la chica, ella se tambaleo un momento pero no hizo nada ante la acción. — Lárgate — ordeno dando la vuelta para volver entrar a la casa, que hasta ahora ambos compartían.
— No—dijo ella con lágrimas que volvían a surgir de sus ojos, la fría lluvia no ayudaba en nada. Scorpius negó con la cabeza y soltó una risa sarcástica, la cual dejo desconcertada a Rose por unos segundos, fijando su vista en el hombre que amaba. — No nos hagas esto. Dijiste que me querías. Hemos renunciado a todo por estar juntos, podemos solucionar las cosas no actúes así — avanzo hasta donde estaba el para acariciar una de su mejillas y abrazarlo muy fuerte, pero lo único que recibió fue que Scorpius la empujase de nuevo. — Luchemos juntos, por esto. Por nosotros.
—Ya no existe un "juntos" o "nosotros"…
Los sollozos de Lily se hacían más constantes cuando relataba la historia de cómo había muerto Rose, él ni siquiera le prestaba atención estaba en su mundo, nunca imagino recibir esa noticia. El sinceramente esperaba que ella rehiciera su vida, de hecho pensaba que lo había hecho pero ahora se daba cuenta "supuestamente" que Rose abandono esa casa con un hijo suyo en el vientre.
Largos minutos de silencio se hicieron presentes en la oficina, Scorpius ya no se concentraba en los archivos de su escritorio-ni creería volver hacerlo- otro asunto ocupaba su cabeza. Le ofreció un pañuelo a Lily, para que secara sus lágrimas.
— ¿Sus abuelos?—no pudo evitar preguntar. Conocía a los padres de Rose, ellos no eran el tipo de personas que abandonaban a su nieto en esa situación, de hecho parecían ser la clase de personas que no abandonaban a nadie, pese a las circunstancias. La menor de los Potter solo negó con la cabeza y se limpió la nariz.
— Ellos, prácticamente la desterraron cuando se enteraron que eras el padre de su hijo, la corrieron. Al igual que tú. La tía Hermione no estaba muy convencida con la decisión de mi tío Ron, pero al fin de cuentas no pudo hacer nada. — Expreso con sentimiento. — Rose vino a mi casa al día siguiente, Lorcan y yo obviamente le dimos posada y así fue hasta sus últimos días.
Scorpius no dijo nada prefirió quedarse callado.
— ¿Cuánto quieres por llevártelo?—volvió a repetir. Paso una mano por su cabello rubio, tenía ganas de atentar con quien se le parara en frente. La manera en la que… si había que reconocer que en sus momentos de rabia y coraje, le deseo la muerte, pero todo era solo un maldito resentimiento provocado por el dolor.
— Nada—agacho la cabeza. — No me lo llevare —dijo convencida por su decisión, dejaría la niño con Scorpius. No porque no quisiera estar con él, ella adoraba a Noah. Pero el niño se sentía solo, deprimido y asustado por la muerte de su madre, no le quedaba nadie más. — Eres su padre.
— Ahora soy su padre—soltó una sonora carcajada sin importarle la manera en la que lo miraba la prima de su mujer, o la que alguna vez fue su mujer. — Después de nueve años soy su padre. ¿Cómo sé que es mío?—pregunto de una manera muy exagerada. — Y si lo fuera, ¡no me importa! Ella no quería que fuera parte de la vida del niño por algo no me lo dijo, así que cumplamos su palabra ¿no?
— Como te lo iba a decir, si la corriste igual que un perro. ¡Eres un desgraciado! Aun así por alguna extraña razón ella te seguía amando, hablaba maravillas de ti. Eras el mejor hombre, solo que tomaste una decisión incorrecta y te dejaste llevar por tus estúpidos impulsos. Ella soñaba con que tu llegaras un día a buscarla de nuevo diciéndole que la perdonabas, por algo que no había hecho, pero eso no le importaría ella te seguiría a donde fuera que tú la llevaras. Te amo hasta su último día — conto elevando la voz cada vez que hablaba. La señora Scamander se puso de pie y salió de la oficina, dando un fuerte portazo. Scorpius observo el cristal que se tambaleaba, en el reposaban las palabras "Scorpius Malfoy: Jefe Del Departamento De Trasportes Mágicos".
Se dejó caer el en suelo, por suerte la gruesa alfombra no permitió que se golpeara tan fuerte. Cuantas veces le deseo la muerte y no se culpaba, pero de alguna manera lo deseaba. Sin embargo ahora que sabía que era verdad le dolía. Un débil sollozo salió de sus labios seguido por dos lágrimas que fueron a dar a la dura alfombra.
— Señor—llamaron a la puerta. Su secretaria no quería volver a interrumpir y que su jefe se molestara, así que toco. Scorpius se limpió las lágrimas y con parsimonia se puso de pie para abrir la puerta. — Lamento interrumpir, pero el niño dice que tiene hambre.
¿Niño? Cual niño, abrió la puerta y noto la presencia de ¿su hijo? ¿Qué demonios? ¿Dónde estaba Lily?
Espero que les guste y comenten, agradezco sus comentarios. -los cuales después responderé, ando un poco ocupada :( -
¡Saludos!