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En el espejo de Oesed... — capítulo 13
Nota: ambientado en el primer libro, en la cámara de la piedra filosofal.
El chico tardaba demasiado, pero El Señor Oscuro estaba seguro de que llegaría. Y nunca se equivocaba.
Quirrel se sentó en las escaleras de la sala, en frente del espejo. No entendía qué hacer ni cómo funcionaba aquel espejo, de hecho no entendía nada. Solo que tenía que escuchar a Voldemort en su cabeza.
Llegar allí había sido fácil. Encantar el arpa había sido pan comido, escapar del lazo del diablo demasiado sencillo, volar para conseguir la llave, y escoger la botella correcta había parecido un juego de niños. Pero lo peor era la soledad del momento. Y eso que Quirrel nunca estaba solo. Nunca.
Pero en ese momento, lo parecía. Voldemort, oculto bajo el turbante, ni siquiera respiraba. Pensó por un momento que estaba solo de verdad, como hacía tiempo que no lo estaba. Se apretó el nudo del turbante y se puso en frente del espejo.
El marco empolvado y sus ininteligibles inscripciones permanecieron intactas cuando Quirrel las tocó, pero el espejo no reflejaba nada, simplemente estaba ahí, como un cristal opaco. Quizás no era un espejo, quizás era simplemente una ventana sin fondo. Pero pronto cambió. La sala comenzó a pintarse poco a poco hasta ofrecer una imagen completamente real, pero sin Quirrel en ella.
"El espejo nos ayudará a encontrarlo" había dicho Voldemort. ¿El espejo ayudaba entonces a encontrar cosas? Porque Quirrel no veía nada en él. "El espejo refleja lo que quieres" dijo una voz conocida dentro de su cabeza. Dumbledore. "Refleja tu deseo más profundo, Quirrel".
¿Y ese era su deseo más profundo? ¿No existir? ¿No estar ahí?
"Puede" pensó. Inmediatamente apartó aquel pensamiento. Él estaba para servir al Señor Oscuro, y vivía con ello. Pero...
"¿Pero qué?" "Pero nada". Quirrel se limitó a rememorar aquellos tiempos en los que no estaba ligado a Voldemort. En los que todos se reían de él por su debilidad. En los que buscaba al señor Oscuro con el fin de aprender de él y que nunca nadie volviera a mofarse de él.
Sí, pero aquellos tiempos estaban en el pasado. Se habían acabado. Y Quirrel sentía cómo su tiempo se agotaba, cómo su vida se acababa, cómo Voldemort se alimentaba de él poco a poco.
Quirrel cerró los ojos y lanzó un puñetazo al espejo. Al instante, unas grietas lo recorrieron formando la silueta de un hombre con el mismo perfil que él mismo. Poco a poco se fue formando la imagen reflejada hasta ser una copia de la realidad. Una copia, excepto por un detalle. Quirrel se llevó las manos a la cabeza.
El turbante había desaparecido en el espejo, pero no en la realidad. Aquello lo irritó. Pero segundos más tarde se encontraba contemplando su imagen sin la única cosa que lo ataba a aquella vida que en realidad no deseaba. En lo más profundo de su corazón, prefería volver a ser ese niño débil y miedoso a la vida compartida y temerosa que llevaba entonces.
Deseó en ese instante que todo fuera tan fácil como parecía en el espejo. Se maldijo a sí mismo por todo lo que había hecho, y lo que había hecho mal. Comenzó a quitarse el turbante rápidamente, con la intención de enfrentarse a Voldemort como debería haberlo hecho tanto tiempo antes. Pero en el preciso instante en el que deshizo el primer nudo, sintió cómo Voldemort volvía a controlar su mente.
Unos pasos resonaron en la escalera. Así que Harry Potter al fin había llegado. Quirrel apartó la vista tras mirar por última vez su reflejo sin turbante y la dirigió al pequeño que se acercaba, deseando fervientemente que acabara con él.
Pues lo prometido es deuda, dije que no tardaría mucho y no lo hice (o eso espero).
Espero que os haya gustado, la idea surgió el lunes pasado cuando me puse a hacer mi maratón de películas de Harry Potter y al ver la primera, decidí hacerlo sobre Quirrel. Ya tengo el siguiente pensado, sí, va a ser George Weasley, así que no tendréis que esperar mucho (o eso espero también).
Como siempre, muchas gracias por leer, y en especial a willow of ink y a HBPB y MMM :)
Un abrazo,
Elisa