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En el espejo de Oesed... — capítulo 9

¿Qué era lo que había hecho mal?

Las palabras de culpa le reconcomían la conciencia a Lucius mientras estaba apoyado en la puerta del cuarto de las escobas en el que estaba escondida Narcissa. Lamentaba lo ocurrido, pero ¿qué más podía hacer?

Puso sus manos sobre el pomo y lo giró delicadamente, pero este no cedió. Narcissa debía de haberse encerrado. Llamó a la puerta y escuchó movimiento en el interior, pero no obtuvo respuesta.

-Narcissa-suspiró, y la sintió inmediatamente al otro lado de la puerta, aún sin nada que decir. Unos minutos después, sintió como el pestillo que cerraba el pomo era desbloqueado y este cedió bajo la presión de sus manos.

No supo apartar la mirada del pelo rubio en el que Narcissa escondía sus ojos tristes. Entró lentamente esperando un rechazo inmediato, pero al no producirse no se echó atrás. Cerró la puerta tras de sí y se sentó en el suelo. Narcissa lo imitó, y se quedaron cara a cara apoyados contra la pared. Nadie habló, hasta que Lucius, apartando la mirada de Narcissa, vio uno de sus mayores temores reflejados en un viejo espejo de la esquina.

Lord Voldemort, como se hacía llamar Tom Riddle por aquella época, le sonreía falsamente desde allí. Llevaba la acostumbrada túnica negra y su varita en la mano. Lucius abrió la boca de par en par, no creyéndose lo que veía. Parpadeó seguidamente, y Narcissa apartó su vista de Lucius, dirigiéndola al espejo.

-El espejo-dijo enuna voz apenas audible- muestra tu mayor deseo, Lucius.

Este se giró. ¿Su mayor deseo? Su mayor deseo era Lord Voldemort. Perfecto.

Con algo menos de rechazo y terror, volvió la mirada al espejo. Y no vio a Lord Voldemort.

Vio a Tom Riddle, vulnerable e indefenso, como un niño pequeño al que se le han quitado las ganas de divertirse. Se vio a sí mismo, junto a su amo, pero entonces no parecía que lo fuera. Lucius era mucho más alto que Tom, mucho más fuerte, más guapo, más... ¿poderoso?

Sacudió la cabeza. ¿Ese era de verdad su deseo? Poder.

¿Poder? Lucius se paró a pensar detenidamente, pero no llegó a ninguna conclusión. La voz queda de Narcissa lo sacó de sus pensamientos.

-Yo me veo a mí misma feliz- dio un respingo. No pensaba que la tuviera tan cerca, y estaba a apenas centímetros de él, a su lado-. Es lo único que veo. ¿Y tú, Lucius?

Lucius abrió la boca, pero las palabras no le salieron de la boca. Narcissa asintió y dejó escapar una risa irónica.

-Déjame adivinar. Te ves a ti mismo, ¿no es así? Te ves a ti mismo, tienes el poder, todo es tuyo.

Lucius la miró boquiabierto. ¿Tan obvio era? ¿Tan obvio era que ni siquiera él se había dado cuenta?

-Lo sabía- respondió, cerrando los ojos. Lucius buscó la mano de Narcissa con sus dedos, pero al encontrarla, esta la apartó-. No, Lucius, no. Ahora no.

-Pero... Narcissa...

-Lo siento, Lucius. Cuando tengas tiempo de pensar un poco, ya sabes donde encontrarme.

Se dirigió a la puerta y la abrió, quedándose de espaldas en el umbral. Se giró lentamente y lo miró una última vez, antes de salir silenciosamente.

Un puñetazo resonó en toda la pequeña habitación, la pintura de la pared, justo donde había dado el golpe, se desconchó y quedó salpicada de sangre. Corría en hilillos rojizos por los nudillos de Lucius cuando este se llevó las manos a la cabeza, apretando los dientes por el dolor. La había vuelto a fastidiar. Pero no entendía nada. Volvió a mirar al espejo.

Tom le sonreía y le entregaba su varita. Espera, ¿le entregaba su varita? ¡Menuda idea más descabellada! Ese espejo, pensó Lucius, no podía mostrar deseos. Mostraba cosas imposibles. Aquello nunca ocurriría, él nunca poseería poder ni superaría al señor tenebroso. Por el momento, tenía que contentarse con estar a su merced y servicio, y esperar que algún día fuera recompensado...

Una lágrima se deslizó por la mejilla de Lucius y se escondió en su pelo blanco, gris, rubio, plateado, mientras pensaba en cómo, cuándo iba a hablar con Narcissa y qué iba a decirle. Estaba enamorado de ella. Estaba enamorado de ella. Estaba... ¿Estaba realmente enamorado de ella?

Lucius decidió pensar que sí, mientras salía de la habitación dando un portazo, y comenzó a correr por los pasillos de Hogwarts, en busca de Narcissa.


Espero que os haya gustado, aunque yo misma no estoy muy segura de lo que he escrito. Sinceramente, siempre pensé que entre Lucius y Narcissa no había más que un matrimonio de conveniencia entre dos familias poderosas, pero a veces me gusta imaginar que había algo detrás de todo eso.

Siento no haber actualizado antes, pero con la llegada de mi estudiante de intercambio de Canadá he estado bastante ocupada... Espero actualizar con menos distancia entre los días, con suerte antes de que acabe la semana que viene.

Y otra cosa más, voy a dejar aquí la primera generación, por ahora. Comenzaré en el siguiente con algún personaje de la segunda, así que sugerencias, como siempre, son bienvenidas :) Después, cuando vaya escribiendo más, los ordenaré cronológicamente. Sé que me han quedado muchos mortífagos, y también Voldemort, pero estoy falta de ideas sobre qué hacer con Voldy. 

Muchas gracias por leer, como siempre, y gracias por todos esos comentarios, que de verdad, hacen que quiera seguir escribiendo :)

Un abrazo, y en especial a Nique_Merodeadora, si estás leyendo esto, muchísima suerte con tus proyectos, y espero que no nos dejes definitivamente,

Lielbay