La hija de Aro Vulturi — capítulo 2
—¡NO! — escapo de mi boca.
Poco me importaban en esos momentos la dignidad de una Lady.
—No— repetí casi inaudible dejándome caer en la silla más cercana. —Hemos sido maldecidos—
Las lagrimas se deslizaban en mis ojos mientras corría, tenía que evitarlo, tenia que intentarlo.
Ana lo temía hace mucho, un divorcio pero esto era más que eso, con la desdicha y vergüenza de ser exiliados se podía vivir, pero esto no era justo para ninguno de los implicados.
Mark Smeaton había sido detenido y torturado para obligarlo a confesar adulterio con la reina, pero en el caso de la reina solo significaba una cosa -muerte- me negué a pensar en esa palabra no podía, no debía y no quería hacerlo, sabía que el podre músico había sido obligado a confesar y a dar nombres Henry Norris, que para su suerte por ser aristócrata no podía ser torturado al igual que un noble, aunque Henry lo había negado habían más, Sir Francis Weston y William Brereton lo hicieron igual pero no los escuchaban, porque el rey quería deshacerse de mi prima, solo porque no le había podido dar su hijo varón.
Llegue al juicio irrumpí en el sin importarme las miradas que se posaron en mi, le leían los cargos, y los nombres de los acusados.
—Y Jorge Bolena—se escucharon susurros de incredibilidad entre los espectadores— acusado bajo los cargos de incesto durante los últimos doce meses y traición a su Magnificencia el Rey.
No pude hacer más que llorar, sabía que no había nada más que hacer ahora, pero no era justo Ana era inocente nunca había traicionado al rey, nunca había cometido adulterio y Jorge jamás lo iba a ver como más que una hermana.
Se había visto al rey y a su amante en un banquete en el Támesis, me encargue de hacer circular panfletos burlándome de los procesos de la corte que había juzgado a mi prima y apoyándola, pero fueron intentos vanos, Weston, Brereton, y Norris juraron ser inocentes igual que Ana pero nadie les escuchaba solo Smeaton a quien torturaban apoyo a la corona, su testimonio fue más escuchado que el de cuatro nobles, y Jane se unió a ellos "Me percate que mi esposo dejaba mi cama por el de otra mujer, celos desenfrenados me llevaron a espirarlo, Incesto con su propia hermana, con la reina, con la esposa del Rey, alta traición" - fue su declaración.
Los primeros hombres fueron decapitados, las lagrimas eran mis únicas compañeras en las noches, mi cuerpo se obligaba a revivir las caricias de mi amado, mi mente me obligaba a pensar en él y mi corazón mantenía una esperanza, si aún quedaba algo de justicia en Inglaterra esperaba que fuera para mi Jorge, mi amado, mi razón de existir.
Se me permitió ver a Ana, me pidió que le relatara los cargos, y exigió que le diera el paradero de la familia, ella estaba tan convencida como yo que iba a morir.
Tres días después la ejecución de mi amado llego, rogué para que me permitieran estar ahí.
—Al menos moriré por uno de los cargos por los que soy juzgado— me dijo en voz tan baja que solo yo podía escuchar—no llores mi bella, no encontraremos al otro lado, incesto pero vale la pena todo cuando se está enamorado.
Un abrazo final que esperaba durara eternamente, mis lagrimas caían una tras otra, el último beso se me fue dado escondido entre mi cabello, Jorge fue obligado a arrodillarse.
—Te amo— articule sin decir una solo palabra, mirando con la espada se acercaba a su cuello
—Yo más— articulo él antes de que su cabeza rodara.
Mi grito lleno de dolor se escucho por toda la Torre, sentí como una parte de mi alma me fue arrancada, caí al suelo llorando por mi único y ultimo amor Jorge Bolena vizconde de Rochford , mi Jorge, mi primo, mi amante.
Mi alma había sido destrozada por la tiranía de un rey, me vengaría aunque me costara la vida, mi dolor apenas comenzaba.
—¿Cómo se encuentra ? — le pregunte a Lord Kingston encargado de la torre donde mi prima perdería su vida.
Me abrió la puerta.
Corrí a abrazarla sintiendo sobre nostras el peso del final.
Limpio suavemente las lagrimas de mi rostro.
—Podrás seguir sin él— me dijo.
—Eh sido condenada a perder lo que más amo.
—Cuida a Isabel por mí— me suplico Ana— cuídala.
Yo asentí lentamente llorando con la amargura en cada parte de mi, después de ese día nunca volvería hacer la misma.
A Ana le fue dado el favor de morir decapitada y se contrato un esgrimidor de Calais para la ejecución con una espada de doble filo, en lugar de defollar a una reina con un hacha común.
—No tendrá mucho problema, ya que tengo un cuello pequeño ¡Seré conocida como La Reine sans tête!
—¡Vaya nombre Ana! — la regañe— ¿La reina sin Cabeza?
Ella rio, al parecer tomaba todo esto mejor que yo.
Se la llevaron a la Torre Verde, donde se le daría la dignidad de una ejecución privada, mi prima vistió un vestido gris oscuro, adornado a pieles, peino su cabello con un tocad Gable. Aun en su último momento iría con dignidad.
Cada noche recuerdo sus últimas palabras:
"Buena gente cristiana, he venido aquí para morir de acuerdo a la ley, y según la ley se juzga que yo muera por lo tano no diré nada contra ello, He venido aquí no para acusar a ningún hombre, ni decir nada de eso de lo que yo soy acusada y condenada a morir, solo que rezo a Dios para que salve al rey y le dé mucho tiempo para reinar sobre ustedes, para el más generoso príncipe misericordioso que no hubo nunca, y Para mi el fue siempre bueno, un señor gentil y soberano. Y si alguna persona se entremete a mi causa requiero que ellos juzguen lo mejor, Y así tomo mi parida del mundo de todos ustedes y cordalmente les pido que recen por mi. ¡Oh Señor ten misericordia de mi, a Dios encomiendo mi alma"
Se arrodillo con dignidad en posición vertical, y rezo "A Jesucristo encomiendo mi alma, el Señor Jesús recibe mi alma" quite lentamente su tocado, alargando sus minutos en el mundo, y ate una venda a sobre sus ojos, mientras gruesas lagrimas caían de los míos.
El verdugo levanto la espada y dijo:
-"¿Dónde está mi espada? ¡Oh Mozo trae mi espada!"-
Fue considerado con ella, así mi prima pensó que le quedaban algunos momentos más para vivir pero la espada ya estaba en camino y de un solo golpe su cabeza fue cortada.
Un cañón anuncio sobre nuestro pueblo el final.
Thomas Cranmer dijo "Ha sido reina inglesa en la tierra y hoy será una reina del Cielo" para luego sentarse y llorar.
Yo me desplome al lado del cuerpo inerte de mi prima, lo último que me quedaba en el mundo me fue arrebatado injustamente.
No pude enterrarla como era debido, la corona no me lo permitió así que se depositaron en un arca alargada y sepultados en una tumba sin marcar en la capilla de St Pter ad Vincula.
Los Bolena perdimos nuestros favores rey, aunque importaba poco para mi, mi desgracia llego cuando Jorge fue decapitado y con el mi corazón, mi vida ya no tenía sentido, mis padres temían por mi salud, pensaban encerrarme en un manicomio, solo esperaban a que terminara el luto oficial, igual que el rey esperaba que el luto terminara para desposar a su vulgar amante.
Lloraba desconsolada al lado del lugar donde enterraron a mi amado, nadie ni siquiera su madre había ido a ese lugar "mis hijos" lloró la madre de mis fallecidos primos, yo ya no tenia razón para vivir, no había nada que importara ahora.