Cambiando el pasado — capítulo 10
Draco?- dijo la voz de Pansy.
Hermione abrió los ojos como platos mientras corría y se escondía tras una repisa de libros. Inmediatamente apareció la figura perfecta de la Slytherin, quien se lanzó sobre Draco dándole un beso que el chico correspondió con intesidad, tomándola por la cintura y pegándola contra su cuerpo. La castaña sintió rabia, aunque no supo por qué realmente.
Esto es desagradable….Es que ella no tienen dignidad? Lo busca todo el tiempo! Y él.. qué no le da vergüenza ser tan exhibicionista?...esa fue una pregunta estúpida…ese tipo no tiene escrúpulos para nada Hermione!
-
Qué haces aquí?- preguntó Pansy cuando por fin dejaron de un lado el beso..aunque Draco lo había reemplazado por morder su oreja.
-
Y tú cómo me encontraste?- dijo Draco. La castaña sonrió, cuán hábil era para desviar la conversación! y seguramente la estúpida de Pansy no lo notaría. Le faltaba medio cerebro.
-
Pues..no estabas en ninguna parte, y según Zabini podrías estar aquí en busca de un libro con encantamientos de magia negra o algo por el estilo. Últimamente te han visto muchos en la biblioteca- dijo Pansy.
Mientras Draco mordía su oreja, le hacía señales a Hermione para que aprovechara el momento y saliera de una buena vez. Sin embargo la chica no se movía, sabía que eso le molestaría al rubio..era hora de tomar un poco de venganza.
Hermione lanzó apropósito un libro de la estantería. Pansy se dio la vuelta y chocó con los ojos marrones de la castaña.
-
Perdón.- dijo inocentemente.
-
Qué haces aquí tan temprano patética rata de biblioteca?..- dijo Pansy mirándola de arriba abajo. - Estabas con ella?- le preguntó a Draco.
El rubio estalló a carcajadas mientras miraba despectivamente a la castaña.
-
Yo? Con ésta! Por favor Pansy, sí que no has perdido tu sentido del humor.- dijo mientras la volvía a tomar por la cintura, pero ella lo alejó volviéndose nuevamente hacia la castaña. Draco le enviaba miradas furiosas. Iba a pagar lo que había hecho.
-
Lárgate de una vez y mira si te pegas un baño, das más asco de lo normal retrasada.- dijo la rubia. Ella no podía perder ni un solo segundo para insultar a Hermione, era su naturaleza. La odiaba como a nadie dentro de Hogwarts.
-
Y tú mira si te das un transplante cerebral; estás más tarada de lo normal.- dijo la castaña haciendo uso del sarcasmo del cual era maestra.
-
Cómo te atreves maldita..- dijo Pansy mientras caminaba hacia ella dispuesta a golpearla, pero entonces Hermione sacó su varita apuntándola.
-
No te atrevas tú..- dijo la castaña. - Deberías aprender a llevar tu varita a todas partes..no sabes cuándo la puedes necesitar.
Pansy la miraba llena de odio. Draco seguía apoyado en la mesa de brazos cruzados, observando la escena sin que nada le perturbara. Le hubiera gustado ver a Pansy golpearla, pero ya qué… el destino no lo había querido así.
- Te espero en la sala común.- dijo Pansy molesta mientras salía de la biblioteca.
Hermione tenía una sonrisa dibujada en su rostro mientras guardaba su varita nuevamente, Draco caminaba hacia ella mirándola furioso.
-
¿Qué se supone que hacías! Tendrías que haberte largado en cuanto te dije que lo hicieras
-
Pues, resulta que se me cayó el libro..no fue mi intensión.- dijo haciéndose la inocente.
Draco rió sarcásticamente.
-
Yo no nací ayer Granger.
-
Yo sí.
-
Eres la mentirosa más grande que he conocido, y eso que estoy en Slytherin.- dijo el rubio. - Pero eres la peor de todas mintiendo, porque la hipocresía brota por los poros de tu cara.
-
Como sea, me voy a bañar como dijo tu novia.- y con esto salió triunfante, aunque todavía faltaba la mejor parte para comenzar su venganza. Malfoy se iba a arrepentir de haberla humillado. Ya vería quién era Hermione Granger.
-
Gané!- gritó Parvati lanzando la última carta.
-
Eres una tramposa!- gritó Luna ofendida por haber perdido por cuarta vez consecutiva.
-
Y tú una mala perdedora.- dijo Parvati sacándole la lengua.
Hermione leía un libro arrimaba al árbol mientra sus amigas jugaban cartas en el cesped. Después de bañarse, relajarse un poco e ir donde Madame Pomfrey para que arreglara la herida en su rodilla había decidido tomar aire con sus amigas. Miró unos instantes a Parvati; alta, con su cabello lacio y negro brillante, sumamente atractiva. Ella nunca podría ser así.
Ya basta! No debes dejar que los insultos de Malfoy te afecten! Es verdad, no eres linda como Parvati o Pansy..pero tienes otras cualidades bastante interesantes pensó volviendo a fijar sus ojos en el libro. En ese momento un avión de papel aterrizó sobre su falda. Hermione volteó y sus ojos se chocaron con los grises de Draco, quien se fue rápidamente con otros amigos suyos de Slytherin.
Inmediatamente la castaña ocultó el papel con el libro, no quería que sus amigas lo vieran. Lo abrió con cuidado, desplegándolo silenciosamente:
" Hoy no iré en la noche.
Malfoy."
Hermione sintió cómo la sangre corría por sus venas rápidamente. ¿Quién se creía el dueño del mundo? C reía que todo lo que salía de su boca eran ordenes que debían cumplirse? Maldito engreído!
Hermione dejó escapar un soplido de furia. Sus amigas la miraron.
- Qué pasa Hermione?- preguntó Ginny.
La castaña las miró sin saber qué decir.
- Yo sé lo que le pasa.- dijo Parvati. - se acordó de lo que los Slytherins nos hicieron y le dio rabia. Pero les diré qué, ya me cansé, lo haremos esta noche.
Todas permanecieron en silencio y enpalidecieron, todas excepto Hermione quien no pudo evitar dibujar una sonrisa en su rostro de satisfacción. Sí, aquella noche sería su venganza.
La noche había llegado hace mucho tiempo ya. Eran más de las doce, y se suponía todos los alumnos debían estar durmiendo, sin embargo, en Slytherin nadie pensaba hacer lo de costumbre.
Era conocido por todos la clase de fiestas que las serpientes de Hogwarts organizaban amenudo. No invitaban a ninguna casa, ya que simplemente eran inferiores, y además; entre reptiles se entendían mucho mejor. La música estaba fuerte, y se aseguraron de que nadie afuera de la sala común la escuchara con un hechizo silenciador super potente. Las luces eran de distintos colores y daban un ambiente bastante bohemio al lugar. Las Slytherins, fumando, tomando, bailando provocativamente o acostándose arriba en las habitaciones con quien se les pasara por delante; Los Slytherins, exactamente lo mismo. Enrealidad, en aquellas fiestas no había una sola persona que terminara la "velada" sin llevarse a alguien a la cama. No por nada se habían ganado el título descrito por los Ravenclaws como "Ninfómanos de m i e"
- Mira esas p e r r a s…estan provocándome enserio..- dijo Spencer mirando hacia la mesa de la sala común. Allí bailaban las más atractivas de Slytherin, encabezando por supuesto Pansy Parkinson, quien se movía atrevidamente mientras posaba sus ojos en Draco. - Por supuesto quitando a Pansy..- aclaró después de notar la mirada asesina del rubio.
Draco Malfoy, el Rey de Slytherin, estaba en una esquina tomando con sus amigos, riéndose de las mismas bromas venenosas de siempre y señalando quienes serían las penetradas "afortunadas" aquella noche. No podían si quiera imaginar, que mientras un Slytherin había salido un instante y usado la clave para volver a ingresar, cinco chicas, cuatro Gryffindor's y una Ravenclaw, entraban en su sala común invadiendo territorio ajeno.
-
Por Merlín! Así que estamos en una de las bien conocidas orgías a lo Slytherin!- dijo Parvati emocionada mientras gateaba por el suelo con un frasco en la mano.
-
Cállate! No grites demasiado! El hechizo es de invisibilidad no silenciador!- dijo Ginny. - Herm, cuánto dura el hechizo para que no nos vean?
-
Una hora, así que apurémonos quieren?- dijo Hermione mientras seguía gateando.
Las cinco tenían un frasco en mano, donde unos extraños animales negros aleteaban. En fila, esquivaban a Slytherins de la sala común que no las podían ver ni imaginar que se encontraban ahí. Hermione pudo ver fugazmente a Draco, junto con sus amigotes, observando pervertidamente la mesa donde las zorras esas se prostituían sin importarles nada. Era ese ambiente el que no soportaba la castaña; esos seres que se creían perfectos, populares, invencibles. No lo eran, y esa noche ella se los provaría.
-
Aquí, pongámoslas.- dijo Hermione poniendo el frasco detrás de un mueble. Todas lo hicieron.
-
Vamos Herm, es tu turno, solo tú te sabes el hechizo.- dijo Lavander.
Hermione asintió mientras sacaba la varita. Susurró algo mientras un rayó salió de su varita hacia los frascos. Y comenzó un Tic, Toc, Tic, Toc…el reloj comenzó a rodar.
- Vámos ya!- dijo Luna mientras todas gateaban hasta la salida.
Una vez fuera rieron fuertemente.
-
Me hubiera gustado verlos gritar..- dijo Parvati.
-
No hubiera sido bonito si nos quedábamos.- dijo Luna.
-
Eso es cierto.- dijo Ginny.
-
JAJAJAJAJ.- seguía riéndose Lavander.
-
Un momento…- dijo Hermione buscando en su túnica. - Alguien ha visto mi listón celeste?
-
Tu listón? El que usas para atar tu cabello?- dijo Luna. - No, yo no.
-
Estaba en mi bolsillo antes de entrar a la….- dijo mientras se quedaba petrificada mirando la entrada de la sala común de Slytherin. - oh, no.
La fiesta se interrumpió abruptamente ante una manada de bichos negros volando por todo el lugar. Eran tan grandes como langostas. Todos gritaban mientras éstos no dejaban de llenar la sala común; subían por las escaleras hacia las habitaciones, no dejaban nada a su paso. El pánico invadió el lugar al ver cómo cada vez había más de ellos. Nubes negras se elevaban en el aire pegándose en las caras y ropas de los Slytherins. Los gritos despavoridos de las mujeres ante aquellos repulsivos insectos eran impresionantes.
Draco corría en dirección de donde la nube negra de insectos salía; detrás del mueble. Se lanzó hacia ellos y vio cinco frascos de donde seguían saliendo insectos voladores sin parar. Sacó su varita y lanzó un hechizo retenedor; los bichos dejaron de salir.
Todos en la sala se tranquilizaron mientras Pansy lanzaba un hechizo inmovilizador que impidió que los insectos siguieran moviéndose; todos ellos cayeron al suelo.
-
Maldita sea qué fue eso!- dijo Spencer levantándose del suelo al igual que muchos que habían caído por la desesperación del momento.
-
Alguien puso esa mierda!- gritó Zabini señalando los frascos. - Quién fue para partirle la cara?
Todos discutían menos el rubio, quien seguía inclinado frente a los frascos, sin decir una sola palabra. La sangre hirviendo corría por sus venas como nunca antes lo había hecho. La rabia y la ira mezcladas empezaban a profundizar en sus pensamientos y en su cuerpo. No decía nada, solo podía apretar entre los puños de sus manos, un listón celeste que recordaba perfectamente sostenía la noche anterior el cabello de Hermione Granger.
Hermione despertó aquella mañana con una sonrisa en su rostro. Sí, le había dado su merecido a toda esa bola de engreídos Slytherins, sobretodo a Draco y a Pansy, quienes desde siempre se habían empeñado en hacer su vida completamente imposible. Entonces su felicidad momentánea se nubló al recordar el listón olvidado.
no puedo tener tan mala suerte como para que él lo haya encontrado, y encima, recordado que lo usé la noche anterior! No, no puede ser…eso sería demasiada mala suerte pensó levantándose de la cama. Vio por la ventana cómo llovía increíblemente fuerte. Parvati entró al cuarto sin tocar, aún seguía en pijama.
-
No hay clases las primeras horas del día por la lluvia, parece que han habido unos problemas con goteras y todos estan ocupados arreglándolo. Pero habrá clases normales después del almuerzo así que puedes dormir hasta entonces…aunque yo ya voy a desayunar mejor ven conmigo.- dijo.
-
Sí ya voy.- dijo Hermione preocupada y sin prestarle mucha atención. ¿De qué sería capaz Malfoy si supiera que ella había sido la que había colocado esos frascos¿De qué? Tenía que confesar que no sabía hasta dónde podría llegar el chico.
No me interesa lo que me haga si se entera. pensó. Igual, aquel día era como cualquier otro. Uno en el cual Harry y Ron ni se preguntaban lo que le sucedía. Nadie podía indagar en sus pensamientos, nadie sabía lo que había dentro de ella. Quién podría imaginar que la chica más inteligente de Hogwarts, mejor amiga del niño que vivió podría tener tantas cosas guardadas dentro de sí que no le permitían ser feliz. Nadie, esa era la respuesta, nadie ni siquiera pensaba que ella se odiaba a sí misma. Se tenía tanto rencor, por ser exactamente como era, una mujer que era valiente para todo menos para enfrentar sus propios problemas, y para evitarlos, estudiaba como desquiciada y se ocultaba en la pasta de los libros. Era cierto, le encantaba leer, conocer sobre todo…pero no era tan "cerebrito" como para pasar días libres en la biblioteca. Eso sólo lo hacía para mantenerse ocupada, y no llorar por la soledad que la embargaba. Soledad que no tenía aparente explicación.
Hermione se vistió y se dejó el cabello suelto. Estaba deprimida, así que el apetito se le había abierto fantásticamente. Seguramente iría a devorar la mesa Gryffindoriana, lo que la engordaría y haría que se deprimiera más de lo que ya estaba. De cualquier forma, estaba bastante delgada, de hecho tenía una figura esbelta para lo que solía comer cuando estaba triste. Aquello le sorprendía, pero no evitaba que sintiera remordimientos.
Bajó las escaleras hacia la sala común y no encontró a ninguno de sus amigos, supuso que estarían o durmiendo o desayunando. Así que decidió salir sin preocuparse.
Harry dormía boca abajo, con todo su cabello desordenado y sin camisa, como solía hacerlo ya por costumbre, dejando a la luz sus músculos desarrollados por prácticas de Quidditch. Abrió los ojos lentamente y miró el reloj con una nota se Neville, que hablaba sobre la cancelación de las clases en la mañana. Suspiró mientras se levantaba y tomaba una almohada entre sus manos. Observó al pelirrojo que estaba dormido con la boca semiabierta y lanzó la almohada sobre él lo suficientemente fuerte como para despertarlo.
-
Qué mierda quieres Harry..- dijo sin abrir los ojos.
-
Que te levantes para ir a comer..Tengo hambre.- dijo Harry mientras se arrimaba a la pared y miraba por la ventana. - llueve bastante eh?
Ron asintió sin moverse ni abrir los ojos. Harry se puso una camisa blanca y se colocó los anteojos.
- Es cierto que tu hermanita tiene novio?
El pelirrojo abrió los ojos ante el comentario repentino.
-
Pues, sí. Es un tal Thomas de Hufflepuff.
-
Ah.- dijo Harry sacando su uniforme. - Yo que tú estaría preocupado.
Ron se levantó y miró extrañado a su mejor amigo.
-
Por qué lo estaría?- preguntó interesándose en la conversación.
-
Me han dicho que es de los que no toman las cosas enserio, tu sabes de lo que hablo.
-
Si ese mal nacido le hace algo a mi hermana se va arrepentir toda su vida.
-
Mejor que evites que le haga daño no?- dijo Harry. - No sé, es tu hermana menor, si le dices que no puede verse con ese tipo, tendrá que obedecerte no?
Ron rió.
-
No conoces a Ginny. No me hará caso en nada, esa mocosa no me respeta.
-
Pues imponte no? Ya va siendo hora.- dijo Harry. - Claro, al menos que quieras que ese tipo la use y luego pues…
-
Cállate Harry!- dijo Ron. - ni lo digas, lo mato antes. Hablaré con esa niña, va a tener que entender por las buenas, o por las malas.
Hermione caminaba por los pasillos hacia el gran comedor, cuando a unos metros chocó con la mirada de Draco Malfoy. No supo cómo, pero en sus ojos grises pudo ver la rabia y la ira contenida solo de quien sabía que ella había hecho algo en su contra. Se quedó estática, recibiendo la mirada del chico durante algunos segundos en que ninguno de los dos se movió.
Lo sabe¡sabe que fui yo! pensaba aterrada mientras cada parte de su cuerpo temblaba.
Entonces sucedió algo que le heló la sangre por completo; el rubio se abrió paso entre los alumnos que caminaban por el pasillo para dirigirse hacia ella. Hermione solo pudo reaccionar volteándose y corriendo. A dónde? No sabía, cualquier parte donde Malfoy no estuviera. Segundos después que la castaña había empezado a correr, el rubio había gritado.
- Granger no huirás!- y seguido de esto, corrió tras ella.
No por favor no! pensaba ella mientras corría por los pasillos volteando en esquinas lo más rápido que podía, huyendo de la furia del chico. En el fondo sabía que era inútil; Draco Malfoy era uno de los mejores atletas en el colegio, la alcanzaría en cuestión de segundos. Sentía cómo el rubio se adelantaba y entonces aceleró el paso lo más que sus piernas le permitieron.
Maldita p e r r a, no te me vas a escapar..vas a pagar! pensó Draco mientras la seguía muy de cerca. La castaña dio una vuelta a la derecha y salió del castillo por la puerta que daba a las afueras de Hogwarts.
A Hermione le importó muy poco el hecho de que llovía a cántaros, aquello no era importante ahora: su vida lo era! Y con Malfoy, ésta corría peligro. Corrió sin mirar hacia atrás y llegó a la cancha de Quidditch. Ya estaba sintiendo cómo sus piernas empezaban a bajar la velocidad mientras las del rubio parecían tomar más fuerza y alcance.
- Ah!- gritó cuando sintió una mano agarrándole el brazo y obligándola a voltear. Hermione chocó contra el rubio.
Ambos estaban completamente empapados. Draco Malfoy seguía observándola con su cabello rubio mojado cayendo sobre su frente y fijando sus ojos grises hielo en ella mientras forcejeaba. La pegó más contra su cuerpo mojado inmovilizándola.
-
Maldita perra vas a pagar lo que hiciste!
-
No hice nada déjame!.- gritaba Hermione sin dejar de moverse.
-
¡Así que además de perra eres mentirosa!- dijo Draco enfadándose más de lo normal. Sus dedos los tenía clavados en los brazos de la chica.
-¡Me lastimas!
-¡Eso es lo que quiero!
Hermione temblaba toda¿en qué se había metido¿Por qué precisamente se le tenía que haber caído algo a ella? Nada de aquello importaba. Tenía que librarse de él fuera como fuera. La castaña comenzó a dar patadas, pero él solo la apretó más.
- Lo que hiciste fue una muy, pero muy mala idea sangre sucia.- dijo mientras tomaba el control nuevamente. - creíste que te burlarías de un Slytherin y saldrías ilesa? La sola idea es estúpida…
Hermione le escupió en la cara. Solo después noto que aquello no había sido una buena idea. El rubio la tomó de la cintura y la levantó colocándola sobre su hombro derecho mientras caminaba hacia la entrada del castillo. Hermione gritaba y lo golpeaba con sus manos. Sabía de sobra que aquello no lo lastimaba ni un poco, pero al menos quería ser molesta, lo más molesta posible…
Entraron al castillo y solo ahí Hermione comprendió la gravedad del asunto. No sabía cuan vengativo podría ser Malfoy, pero suponía que su ira no tenía límites, y no tendría consideraciones con ella…una "sangre sucia". El frío comenzó a subir por sus piernas y recorrer todo su cuerpo, y no solo era por el hecho de que estaba completamente mojada.
El rubio entró en la primera sala que encontró y cerró la puerta. Lanzó a la castaña al suelo sin la menor consideración y sacó su varita echando un hechizo sellador de puertas tras uno silenciador, asegurándose de que nadie pudiera oírlos.
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