Cambiando el pasado — capítulo 11
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El rubio entró en la primera sala que encontró y cerró la puerta. Lanzó a la castaña al suelo sin la menor consideración y sacó su varita echando un hechizo sellador de puertas tras uno silenciador, asegurándose de que nadie pudiera oírlos.
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Para qué fue eso Malfoy!- dijo Hermione levantándose del piso sin reconocer los hechizos lanzados.
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Para que nadie escuche tus gritos Granger…- aquellas palabras helaron el cuerpo de la castaña, sin embargo, ella no era de las que se rendía fácilmente. Del bolsillo de su túnica empapada sacó su varita y lo apuntó, sin embargo él había sido rápido, y ahora ambos se apuntaban amenazantes.
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Ni lo intentes Granger…soy un experto en artes oscuras recuerdas? No por nada voy a ser mortifago.
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Y yo soy la bruja con más coeficiente intelectual en Hogwarts, creo que estamos en igual de condiciones.- dijo mordazmente.
El rubio la miró de arriba abajo. El uniforme se había pegado a su cuerpo por completo, la camisa blanca se había vuelto transparente, dejando notar unos senos mucho más grandes de lo que él creía eran. El cabello castaño de Hermione estaba empapado, y algunos mechones caían desordenados en su frente. Siempre la había visto insignificante y nada atractiva, sin embargo, así tenía cierto brillo que no había visto antes. Su venganza hacia ella iba a resultar más placentera de lo que pensaba.
- Te equivocas, sigo ganando.- dijo mientras sin bajar su varita se sacaba la túnica y la dejaba en el suelo. - Lo que pasa es que tú no te das cuenta de ello.. ¡Tymplus!
Aquel hechizo bloqueó los poderes de la varita de Hermione. El rubio sabía perfectamente que en una batalla común, la castaña seguramente le ganaría; pero sin varita con qué defenderse… ¿quién sería el triunfador?
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Eres una basura!- gritó Hermione dejando caer su varita ahora inservible. - Debí suponer que harías algo así!
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Soy un Slytherin qué esperas!- dijo Draco. - Y si hay algo que los Slytherins no toleramos, es la burla...y no toleraré que una Gryffindor sangre sucia se burle de mí...
Draco comenzó a caminar hacia ella amenazadoramente. Hermione retrocedió y tomó una silla lanzándola contra él. El rubio la esquivó satisfactoriamente. Aquello iba a resultar más divertido de lo que él esperaba; la torturaría un poco...y después se vengaría.
Hermione seguía lanzando sillas. Deseaba que hubieran más cosas a su alrededor, pero estaba en un aula de clases olvidada¿qué otra cosa más podría lanzar¿Mesas?
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Sabes Granger? Creo que no hay nadie en Hogwarts que te conozca más que yo. - dijo mientras se acercaba más esquivando todas las sillas. - quién podría ver detrás de esa imagen de virgen intelectual más que yo? …debes sentirte frustrada de no ser deseada por nadie en todo el colegio…claro, sacando a Zabini, pero ese se tira a cualquiera que tenga vagina...No tiene clase al elegir.
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Eres un idiota Malfoy!- dijo lanzando una silla con tanta rabia que acertó dándole en el hombro. El chico dejó salir un gemido de dolor, mas aquello lo único que hacía era darle más fuerzas para seguir; si antes tenía cierta lástima de lo que iba a hacerle, ahora no le importaba en lo más mínimo.
Lágrimas de rabia corrían por las mejillas de la castaña, no iba a soportar más humillaciones del chico, no más. Ella sabía bien quien era; Hermione Granger, inteligente pero no muy linda, y así estaba bien. Eso no implicaba que le gustara que se lo recordasen cada instante.
- Mira Malfoy, te lo diré una sola vez y espero que te quede bien claro!- dijo Hermione aprovechando que le rubio aún se quejaba del dolor de su hombro. - Sé que no soy una modelo como tu noviecita, pero al menos tengo personalidad y dos dedos de cerebro para defenderme de lacras como tú!- y con esto último tomó otra silla que lanzó nuevamente aprovechándose de la poca atención que tenía Draco en aquel instante.
La silla cayó sobre su espalda mientras él soltaba otro gemido y ella corría hacia la puerta para salir. Al ver que era imposible abrirla, empezó a pegar con sus manos en ella gritando, esperanzada de que sus ruegos fueran escuchados por alguien. Draco se levantó adolorido y con más rabia que nunca dentro de él. ¿Quién se creía esa insignificante sangre sucia para golpearlo de aquella forma? Ella era la única mujer que se había atrevido a golpearlo en innumerables ocasiones y de alguna u otra manera había escapado ilesa; eso estaba a punto de cambiar.
Hermione no se rendía, seguía pateando la puerta y golpeándola con sus puños todo lo que podía. ¿Por qué¿Por qué le tenía que suceder aquello precisamente a ella¿Por qué él siempre se ensañaba con ella? Tantas sangre sucias en Hogwarts!
Sintió que la agarraban del brazo y la volteaban bruscamente pegándola contra la puerta fuertemente y sin la menor delicadeza. Draco se pegó contra el cuerpo de la castaña rozando sus labios y aspirando su aliento.
- De aquí no vas a salir no lo entiendes?
Hermione respiraba el aliento del rubio, mientras sentía cómo éste cada vez más se pegaba a ella, sin dejar espacio alguno entre sus cuerpos. Soltó un gemido de dolor ante el hecho de estar aplastada contra la puerta. No se dio cuenta cuándo ni cómo, pero la mano de Draco había comenzado a moverse paseándose por su pierna y secando las gotas que rodaban por ellas. Hermione gritó ante aquello y trató de empujarlo pero no pudo. Forcejeó con todas sus fuerzas pero entonces el rubio dejó de jugar rozando sus bocas y mordió el labio inferior de la castaña. Hermione sintió un choque de electricidad recorriendo todo su cuerpo, Draco pudo sentirlo perfectamente…y le gustó. Dejó de morder su labio para besarlo con ímpetu mientras con ambas manos la pegaba más a su cuerpo, sintiéndola.
No estaba resultando nada desagradable como él pensaba iba a ser. Su venganza se iba a dar de aquella forma; la iba a hacer suya en ese mismo momento. No mintió cuando dijo que nadie la conocía más que él, pues quien realmente conoce a fondo a una persona es la que sabe sus debilidades a la perfección.
Sus labios, completamente vírgenes, eran de él. El sabor de ellos era inigualable, la suavidad que poseían bien daban ganas de morderlos nuevamente. Iba a enseñarle a besar, pues la chica, aunque había dejado de forcejear, aún se resistía a seguirle el paso. La lengua de Draco penetró su boca intensificando el beso y sacando algunos gemidos por parte de ambos. El cuerpo de la chica temblaba y se estremecía al sentir el contacto de sus manos, aquello él jamás lo había experimentado con nadie. Normalmente se acostaba con mujeres que tenían ya experiencia, y no sentían los nervios que Hermione presentaba. Era muy extraño para él que ante sus caricias, una chica temblara tanto…de cierta forma daba risa. Iba a envolverla en sus redes, y sabía cómo.
- No estás harta de siempre ser la niña perfecta?- le dijo mientras mordía su cuello. - Quién te agradece tanta dedicación? Tus amigos de verdad aprecian lo que haces por ellos? Ni siquiera han notado que todas las noches desapareces. Solo te usan cuando te necesitan, cuando quieren que les ayudes en algún deber, o a pasar de año porque sus pequeños cerebros no pueden con todo mientras que tú sí. No estás harta de ser usada por todos?
Lágrimas seguían corriendo por el rostro de Hermione. Aquello era cierto, era lo que ella siempre había sentido, y por eso un vacío siempre había existido en su interior. Es que nadie lo hubiera puesto mejor en palabras que él! Era humillante hasta qué punto la conocía. Cómo podía darse cuenta de todo aquello que ella tanto se esmeraba en ocultar? Precisamente él, su peor enemigo.
Sin embargo, si la castaña lo dejaba tocarla, si lo había dejado aproximarse a ella había sido no por sus palabras, porque ella ya conocía aquellas verdades; sino porque estaba harta de ser usada, de ser "perfecta". Todo tiene un límite, una raya de la cual pasar sería terrible. Los sentimientos de Hermione habían cruzado la línea entre lo soportable y lo insoportable. Ya no quería ser más así, se odiaba, ya no quería ser ella un solo día más¿Por qué había dejado que todo llegara hasta aquel patético instante¿Por qué siempre se había empeñado en guardar lo que sentía? No, ya no más. Desde aquel día iba a destruir a Hermione Granger; ella iba a ser su propia Verduga. Acostarse con Draco… ¿por qué no? La virginidad, no era tan importante... ¿o sí? De cualquier forma nadie se enamoraría de ella, la perdería en algún momento con alguien que seguramente la utilizaría, como todos. No, prefería perderla ahora y sin amor. Así no la lastimarían. Su peor enemigo era el sujeto perfecto, sí, pues sería su venganza contra la ignorancia de sus amigos. Todos esos años y nunca se habían dado cuenta de cómo ella se sentía, nunca les había importado. Solo eran ellos dos, y ella sobraba ¿Romper las reglas? no solo rompería con las reglas de todo lo normal que se podría pedir en ella, sino también con las de lo intolerable. Sería su protesta contra el mundo entero. Tal vez nadie la escucharía, sus amigos seguramente nunca se enterarían de que se había acostado con su peor enemigo; pero ella lo sabría, y eso sería suficiente. Solo tendría que mirar a Harry y a Ron y pensar que aunque ellos no tenían idea de lo que había hecho, tenían la culpa de todo. Todos tenían la culpa de todo.
Draco notó las lágrimas que corrían por el rostro de la castaña, y sin embargo, ella no parecía detenerlo en ningún instante. Ante aquello, comenzó a ser más amable y dejó de tocarla con tanta brusquedad...no supo por qué, pero lo hizo. La besó y ésta vez ella permitió que su lengua entrara por completo quitándole todo el aliento que le restaba. Ella no sabía qué hacer, así que sus manos se mantenían en el aire mientras él la tenía pegada contra él y la besaba.
- Solo tienes que seguirme..- dijo Draco notando la confusión de la chica. Tomó sus brazos y los colocó detrás de su cuello mientras volvía a besarla.
Sus labios eran tibios y suaves. Hermione comenzaba a aprender cómo era aquello de "besar" y pronto siguió perfectamente el ritmo del rubio. Draco se sorprendió de lo rápido que aprendía. Claro, así tenía que ser¿era perfecta no? Apartó con sus manos los mechones castaños de su rostro aún llenos de gotas de agua mientras le sacaba la túnica. Tomó su cintura y la pegó a la suya, mientras sus manos acariciaban sus muslos subiendo y subiendo. Hermione se estremecía, y cada vez que sentía que iba a dejar salir un gemido se mordía el labio con fuerza; se iba a sentir realmente estúpida dejado salir sonidos extraños.
Cómo puede ser que seas tan fría Granger? pensó el rubio al ver que cualquiera ante lo que sucedía ya hubiera caído rendida, y sin embargo, ella aún parecía resistirse en el fondo. Se resistía a lo inevitable.
Iba a resultar un poco más difícil de lo que creía.
Draco dejó que sus manos subieran aún más por sus muslos hasta tocar por segunda vez su parte más íntima. Y funcionó, todo el cuerpo de la castaña tembló y su corazón pareció detenerse. Morder su labio no sirvió de nada en aquel instante. Los nervios parecían querer vencerla.
- Tranquila...- le susurró en el oído mientras bajaba por su cuello besándolo, conteniendo las ganas de morderlo. Sabía que si lo hacía la asustaría más de lo que ya estaba.
Maldita sea...es por esto que no me acuesto con vírgenes... pensó el rubio. Quería ser él, actuar como él lo hacía cuando se acostaba con alguien; pero no podía, porque era la primera vez de la chica y podría asustarse ante sus "métodos". Hubiera sido más fácil si no fueras una bendita monja Granger...
Hermione decidió que tenía que actuar más, o de lo contrario, el rubio podría hartarse e irse, y ella se quedaría sin su venganza. Las manos suaves de la castaña corrieron por el cuello de Draco bajaron por su pecho, comenzando a desabrochar su camisa mojada. Esto le gustó mucho al rubio, por lo menos ya no todo el trabajo era suyo. Justo cuando acabó de desabrochar los botones, él la había tomado por atrás y levantado para colocarla sobre una mesa. Hermione desvió su mirada hacia el perfecto abdomen de Draco, que ahora estaba totalmente descubierto, mostrando ese cuerpo que hacía suspirar a miles de perras del colegio. Hasta Parvati, que era una "anti-Malfoy" había dicho alguna vez: "Maldito Malfoy, solo porque es el más guapo de Hogwarts se cree el dueño del mundo".
Draco abrió las piernas de la chica, que se encontraba sentada en el filo de la mesa, y se colocó en el medio de ellas, mientras comenzaba a besar y morder su cuello. Hermione sentía las manos del chico sobre su blusa, tocándola. Pronto se asustó al sentir la erección del chico.
No puede ser...qué estoy haciendo? pensó. Pero no iba a parar, no ahora que tenía el valor para hacerlo.
Draco sonrió al notar la reacción de la castaña ante su erección. La inocencia de Granger había llegado a causarle gracia.
Hermione dejó sin querer, salir un gemido cuando él tomó con sus manos uno de sus senos. Tenía que admitirlo, tenía unos pechos de perfecto tamaño, ni muy grandes ni demasiado pequeños, simplemente perfectos. No tenía un cuerpo que quitaba sueño, él mucho antes de comenzar a desnudarla lo sabía. Sus curvas no eran muy pronunciadas como las de Pansy, mas sus piernas, bronceadas por completo eran espectaculares. Sí, eso era, le encantaban los senos y las piernas de la chica…más las hermosas pecas que seguramente vería en sus hombros en cuanto le quitara la blusa. Y eso fue lo que comenzó a hacer. Desabrochó los botones rápidamente, y Hermione se sorprendió con la habilidad y facilidad que lo había hecho.
Claro tonta, eso es lo que hace todos los días; desabrochar blusas de tipas.. pensó.
Se sintió avergonzada cuando el chico le quitó la blusa por completo y quedó simplemente con su sostén blanco. Estaba semi desnuda delante de Draco Malfoy! Era humillante y vergonzoso! Qué estaba haciendo se había vuelto loca!
Draco no perdió tiempo y mordió los hombros de la castaña. Eran simplemente hermosos, con esas pecas sobre ellos. La sangre sucia resultó tener lo suyo. Eran esos pequeños detalles que la rodeaban y lograban excitarlo.
Hermione no supo cuando, pero de repente sintió que su sostén se había desabrochado. Draco lo había hecho con una sola mano y en cuestión de segundos. Se separó de ella solo unos centímetros para sacar completamente el sostén que dejó caer al suelo.
La besó con intensidad mientras que con una de sus manos levantaba una de sus piernas acariciándola y con la otra, apretaba uno de sus senos. Sus labios bajaron, mordiendo su cuello y sacando gemidos de la castaña, estaba segura que de aquellas mordidas quedarían marcas. Siguió bajando, hasta llegar a sus pechos. Hermione dejó salir un grito ahogado al sentir la mano de Draco moviéndose debajo de su falda. El rubio levantó solo un poco la mirada para observar la expresión de la castaña ante sus caricias, siempre lo hacía, para comprobar que estaban disfrutando. Aunque de antemano sabía que con ella sería diferente, bueno, con ella todo era distinto.
Levantó su falda, y tiernamente la despojó de su ropa interior, rozando con sus dedos los muslos de la chica.
Estaba lista, no quedaba nada más qué hacer. Ahora vendría lo más difícil. Pudo ver el temor reflejado en los ojos marrones de la castaña, temblaba demasiado y todo su cuerpo estaba tenso. Entonces se inclinó y acercó sus labios al oído de la chica.
- No te haré daño, tranquila.- le dijo, y entonces bajó sus pantalones mientras le daba un beso que logró tranquilizarla un poco.
Muchas cosas pasaron por su cabeza. Una de ellas fue el que aún podría arrepentirse. Pero no, no quería, ya había llegado demasiado lejos y no iba a detenerse ahora. El rubio abrió más sus piernas y suavemente, se acostó sobre ella. Hermione nunca en su vida sintió un dolor tan agudo como aquel. Sintió cómo éste se extendió por todo su cuerpo y no pudo hacer nada más que dejar salir un leve gemido de dolor. Mordió su labio inferior mientras se aferraba a Draco, quién no se movía y permanecía estático, tratando de causarle el menor sufrimiento posible.
Maldita sea, y ahora qué? pensó el rubio. Nunca, en su vida había penetrado a alguien que jamás hubiera tenido relaciones sexuales. Podía sentir el cuerpo tenso de la chica debajo de él, y sus piernas, rodeándolo lo apretaban fuertemente mientras parecía contener el dolor.
-
Estás bien?- le dijo al no saber qué hacer.
-
Como si te importara.- dijo Hermione dejando salir algunas lágrimas.
Claro que no le importaba, se estaba vengando! Pero por lo menos ella debía haber tenido alguna consideración con él ya que se había tomado la molestia de ser amable no? Pero no, así era Hermione Granger, la maldita sangre sucia y su personalidad tan difícil. Tuvo ganas de golpearla, pero no lo hizo, solo dejó salir un respingo lleno de rabia. Hermione lo notó y se dio cuenta de que era hora de fingir que no se odiaban tanto.
La mano de la castaña acarició la mejilla del rubio suavemente.
- Ya estoy bien..- dijo.
Draco fijó sus ojos grises en los marrones de la chica, y entonces, comenzó a moverse dentro de ella. Hermione gimió sonoramente al sentirlo completamente en su interior. Era una sensación un tanto extraña, más increíble. Nunca pensó que estaría en verdad "disfrutando" estar con Malfoy. ¿Qué le estaba pasando es acaso que estaba loca o qué¡Era Draco Malfoy! No podía estar disfrutando que él la tocara, que él la hiciera suya.
Tranquila Hermione…solo estás teniendo frívolas relaciones con alguien a quien no quieres...Solo es eso…nada más se dijo a sí misma, convenciéndose de que no se trataba de otra cosa lo que empezaba a sentir en su interior.
Draco se movía dentro de ella hábilmente, penetrándola cada vez más mientras sus manos recorrían el cuerpo de la chica. Iba a marcarla para siempre, no habría ni un solo lugar de su piel que él no hubiera tocado.
Hermione se rindió, no podía tragarse más los gemidos de placer. Los dejó salir ya sin importarle realmente nada.
Draco tomó sus manos y las puso arriba de su cabeza, impidiéndole que pudiera tocarlo y mordió su cuello, succionando su piel y dejando una marca en él. ¿Por qué siempre se resistía a hacer lo que él le decía¿Por qué era la única que se atrevía a contradecirlo?
Llevaban ya algún tiempo teniendo relaciones, el chico controlaba la situación perfectamente extendiendo la duración del momento. Hermione sentía que ya no podía más, sus piernas estaban a punto de ceder. Draco pudo sentirlo y soltó sus muñecas para sostener con ambas manos las piernas de la chica y mantenerlas firmes. Por un momento la castaña pensó que iba a desmayarse, pero no fue así.
Draco no lo comprendía, las cosas habían resultado como él quería, pero no como él suponía iban a suceder. Él pensó que ella caería fácilmente porque bueno, nadie se resistía a "Draco Malfoy", pero no fue así, lo podía sentir. No se estaba acostando con él por debilidad, lo sabía.
Por qué permites entonces que esto suceda? Por qué? pensó. Pero ya no le importaba, su venganza sería dulce. La sangre sucia iba a pagar caro.
Con un último movimiento se desplomó sobre ella, sintiendo los latidos rápidos de su corazón.
William humedeció su pluma.
"..Ellos estaban más unidos por sus debilidades de lo que creían. Xavier e Isabella, Draco y Hermione, no importan los nombres. Siguen siendo dos"