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Cambiando el pasado — capítulo 12

Hola no olvidan dejar sus comentarios.

Comentarios = felicidad = subo capitulos = me comentan = soy feliz = subo capitulos.

XD

Sin mas rodeos aquí esta el capitulo12.


William humedeció su pluma.

"..Ellos estaban más unidos por sus debilidades de lo que creían. Xavier e Isabella, Draco y Hermione, no importan los nombres. Siguen siendo dos."

Hermione despertó en su habitación, acostada en su cama como cualquier día común y corriente. Pero no era un día, sino una noche. Miró por la ventana la oscuridad de ésta y luego al reloj que marcaban las siete.

  • Qué hago aquí?- se dijo.

Lo último que recordaba era haber estado encima de aquella mesa, con Draco sobre ella, ninguno de los dos decía nada, y luego...Sus ojos cerrándose.

  • Me quedé dormida!- dijo. - Pero... ¿Cómo llegué aquí?

Aquello ya no importaba, había estado dormida por lo menos cuatro horas. Seguramente debieron haberle puesto faltas en todas las clases de la tarde. Nada podía ser peor. Lo que necesitaba ahora era un baño y pensar, urgentemente.

Draco estaba en la sala común de Slytherin pensando en qué darle a Pansy de regalo por su cumpleaños. Odiaba tener que elegir los regalos, así que esta vez, como tantas otras, le preguntaría a una de las tipas con las que se acostaba qué le gustaría que le regalaran y eso le daría a su novia.

La imagen de Hermione cruzó por su cabeza.

Definitivamente había sido una experiencia totalmente nueva acostarse con una sangre sucia, y encima, virgen. Lo peor de todo es que no le había desagradado en lo más mínimo. No entendía muy bien; Hermione Granger era una tipa común, sin nada en especial. No tenía una figura perfecta, de hecho no era "hermosa" ni se la podría llamar una chica excepcionalmente bella. Sin embargo, tenía ciertos detalles. Cosas, pequeñas y hasta estúpidas, pero eran suficientes para él. Además, era la única mujer que realmente le pertenecía…era suya. Pansy había sido virgen cuando él se acostó con ella, verdad, pero ya había sido tocada por miles antes que él. De ahí en adelante, todas las demás habían sido ya usadas. Hermione no, era una sangre sucia patética e insolente, pero era completamente suya. Antes de él, no había nadie. Su piel, sus labios, todo en ella era virgen cuando él la hizo suya. Esa sensación de poder, de posesión le agradaba. Su venganza podría esperar un poco más, después de todo, es un plato que se come frío. Por ahora, sería divertido usarla un poco más. Después vería qué hacer.

Hermione bajó las escaleras de la sala común con su cabello mojado suelto. No había nadie presente, seguramente ya estaban en el comedor; ya era hora de la cena.

Caminó hacia el salón mientras miles de imágenes sobre lo que había pasado en la mañana cruzaban su mente. No podía creer aún que lo hubiera hecho. Sin embargo no se arrepentía de nada. Si aquello había sido el costo de dejar de ser perfecta por unos minutos entonces bien. Mientras se acostaba con Draco, había sacado todo lo que durante años había guardado dentro de ella.

pero…qué hará él ahora? Para qué se habrá acostado conmigo? Yo sé por qué lo hice, pero él..por qué? y ese solo pensamiento le aterró.

Hermione entró al gran comedor sin mirar a la mesa de Slytherin, aunque pudo sentir el hielo sobre ella ante la mirada gris de Draco. El chico la observó entrar y la siguió con la mirada todo el camino hasta la mesa Gryffindoriana. Pansy estaba junto a él y lo abrazaba. Aquella noche se había puesto un perfume que secretamente a él le encantaba. Toda su atención hubiera estado sobre ella, de no ser por el hecho de que le empezó a molestar profundamente que la castaña ni siquiera hubiera volteado a mirarlo, y aún no lo hacía.

Hermione se sentó tranquilamente, o por lo menos aparentando estarlo. La sola mirada del chico la hacía temblar, todo su cuerpo se estremecía y su corazón comenzaba a subir a su garganta. No, no iba a mirarlo. No le iba a dar el gusto ¿Para qué¿Para que se burlara de ella nuevamente o la humillara? No, no se lo iba a permitir. Seguramente creía que ella se había costado con él porque, como tantas estúpidas del colegio que no tenían ni la mitad de su inteligencia, se moría por él. Ella sabía que no era así…¿verdad?

Fue eso lo que se preguntó al sentir una rabia penetrando su alma cuando miró de reojo y observó a Pansy junto a él.

Estará enamorado de ella? se preguntó. Aquello sería lo más normal, los dos eran unas malditas serpientes, amantes de la perfección. Si supiera ella que su novio a solo unas horas había estado con ella, tal vez no estaría presumiendo todo el tiempo y diciéndole lo insignificante que era.

Y si Malfoy le dice algo a alguien sobre lo sucedido? pensó horrorizada. No, tengo que pensar en algo rápido!

Draco parecía enojarse cada segundo aún más. ¿Quién se creía esa sangre sucia? Ni siquiera se percataba de que él existía. Después de todo había resultado una p e r r a al igual que todas las demás. Si ella no le había dado importancia a lo sucedido, pues él tampoco. Había querido fingir que le había importado, pero si ella quería jugar así, pues entonces jugarían a su modo.

  • Pansy, vamos a tu cuarto.- dijo Draco oliendo su cuello y acariciando sus piernas por debajo de la mesa. No eran como las de Hermione.

  • Quieres? Creí que te quedarías leyendo en tu cuarto como todas las noches.- dijo Pansy. Lo que ella no sabía era que leer no era precisamente lo que hacía en las noches. Probablemente entraría en histeria si supiera la verdad.

  • Pues, esta noche no quiero leer..- le dijo mordiéndole el oído, sabía que aquello le gustaba mucho.

  • Está bien, vamos.- dijo levantándose y llevándoselo de la mano.

Hermione los vio salir, imaginándose para qué habían abandonado el comedor. Sin darse cuenta, había apretado las manos debajo de la mesa.

Piensa en qué vas a hacer Hermione, no puedes dejar que se lo diga a nadie..

  • Bien, ahora nos puedes explicar dónde estabas!- dijo Harry poniéndose frente a ella junto con Ron.

Perfecto, lo que le faltaba.

  • Yo…. me dolía la cabeza y me quedé dormida en mi cuarto..

  • Hasta las siete!- dijo Ron.- Qué clase de estúpidos crees que somos?

Los más grandes de la historia pensó.

  • No me di cuenta que eran las siete y seguí durmiendo ya? Y si no me creen pues es su problema. Búsquense una vida y déjenme en paz!- dijo levantándose de la mesa y corriendo hacia la salida.

  • Hermione ven que..!- dijo Ron, pero Harry lo detuvo.

  • Ella, nunca nos ha hablado así..- dijo. - Algo está mal Ron.

Hermione miró el reloj de la biblioteca que marcaba ya la una de la madrugada. Había esperado horas y horas a que el chico llegara para poder retroceder en el tiempo, pero no había dado rastros de vida. La imagen de Draco saliendo con Pansy del gran comedor vino a su mente. La castaña soltó un grito lleno de rabia mientras sus ojos se llenaban de lágrimas de ira. No iba a llegar; era un completo irresponsable a quien no le importaba absolutamente nada. El cargo de conciencia comenzaba a llegar a su cabeza ¿Cómo había sido capaz de acostarse con él en primer lugar¿Tan insegura era en el fondo que había llegado a caer en una trampa por simple debilidad? Lágrimas con sentimientos mezclados corrieron por sus mejillas mientras se apoyaba a la pared sollozando. Era demasiado infeliz. Nada, absolutamente nada parecía salirle bien. Era como una maldición, un karma. Ya no soportaba más estar encerrada en las paredes de sus propios pensamientos. Estar consigo misma podría ser fatal; había comprobado que su peor enemigo era ella en sí.

Se secó las lágrimas del rostro bruscamente mientras recuperaba compostura y caminaba decididamente hacia la sección prohibida.

William, que se encontraba caminando de un lado a otro revisando los libros de las estanterías volteó para mirarla de frente.

  • Vaya! Creí que no… ¿y dónde está Xavi….Draco?- dijo observando que la chica estaba sola.

Hermione colocó un libro entre la puerta para que ésta no se cerrara.

  • Él no vendrá, así que iré yo sola esta vez.

William abrió la boca para replicar, pero la castaña habló antes.

  • Yo sé cuidarme sola, no necesito de alguien más. Tengo mucho más cerebro que ese y creo que sola trabajaré mejor en esto. Además, él no toma enserio nada. Odio su irresponsabilidad y no voy a morir a los 19 años por su culpa, así que envíame donde tengas que enviarme ya que lo único que haces es retrasar las cosas.

Él permanecía perplejo.

  • No has cambiado para nada Isabella, perdón, Hermione. Escucha, no voy a intentar hacer que cambies de opinión, porque sé que cuando algo se te mete en la cabeza no hay nadie quien pueda sacártelo. Sin embargo hablaré con Draco en cuanto lo vea, porque el que vayas sola es peligroso, y no porque piense que necesitas de protección. Sé que te vales po r ti misma, siempre lo has hecho; pero recuerda que las cosas son distintas allá, y más vale cuatro ojos que solo dos.

William se abrió paso y mostró el libro a la castaña. Ésta se acercó y se inclinó. Pronto desapareció.

Xavier estaba sentado tras el escritorio de una biblioteca vasta. Las luces eran sofisticadas y el decorado muy a la antigua, pero moderno para su época. Hermione pasó admirada por las estanterías llenas de ejemplares de manuscritos antiquísimos. Eran reliquias que hubiera estado encantada de leer. Dedujo inmediatamente que se encontraba en la mansión de los Pirandello. Por el tamaño de la sala en la que se encontraba, comprendió que era muchísimo más grande que la de los Shawn, y eso ya era decir bastante.

Debe haber tenido mucho dinero. pensó mirando a Xavier. Por un momento olvidó que se trataba de el antepasado de Draco y no de él en sí y quiso golpearlo. La vida sería muchísimo más fácil si no existieran personas como Malfoy y Pirandello.

La puerta se abrió y William entró. Sus ojos negros eran brillantes y su semblante reconfortante como siempre. El solo hecho de su entrada le devolvió la paz que necesitaba a la chica.

  • Xavier he conseguido el refugio para las personas víctimas de los ataques de los Gohts. No sabes lo que me costó, pero lo hice.- dijo sentándose.

Xavier levantó la mirada fijando sus ojos grises en su amigo.

  • No entiendo por qué te empeñas en ayudar a gente que ni siquiera conoces.- alegó mientras seguía revisando unos papeles que tenía sobre el escritorio. - Hay tantas otras cosas en qué preocuparse y tú haciendo de brujo caritativo ¿Por qué no mejor dejas eso a los curas?

Hermione se ofendió inmediatamente.

  • Porque él si tiene conciencia social no como tú!- dijo indignada.

  • Alguien además de los curas debe hacerlo no te parece?- dijo William borrando la son risa de su rostro y comenzando a ponerse serio. - Hay algo de lo que debo hablarte.

Xavier levantó una ceja.

  • De qué se trata?.

  • De algo que me acabo de enterar hoy en la cafetería, charlando con algunos amigos. Es sobre Carmen.

El solo nombre hizo que Xavier tomara imprevista atención.

  • Qué pasa con ella?- preguntó.

  • La quieres verdad?- dijo William.

Xavier sonrió. Sus ojos brillaban con algo nuevo.

  • Más que a nada. Pienso casarme con ella.

  • Casarte?- dijo William sorprendido. - Cómo puede ser que te haya enamorado tanto? Tú? Hablando de matrimonio?

  • Para qué tener a muchas mujeres cuando solo teniéndola a ella es suficiente.- alegó el rubio.

William bajó la mirada, parecía que trataba de decir algo importante que no salía de su boca. Sus ojos negros volvieron a levantarse y se fijaron en los grises de su amigo. Con gran dificultad habló.

  • Carmen está comprometida Xavier, hace mucho tiempo que lo está.

La noticia fue como un golpe en el estómago para Xavier. Hermione nunca vio un rostro tan sorprendido y confundido a la vez. Pronto la rabia invadió sus facciones.

  • Qué!- espetó levantándose. - Hace cuánto! Con quién!

  • Desde siempre, con Andrés Buchamp. Un multimillonario que recientemente llegó para tomar su mano. Ella aceptó. - dijo William. - Xavier, ella solo ha estado utilizándote. Siempre supo que se casaría con él.

Hermione observaba la escena algo emocionada. Parecía que estuviera dentro de una película, y le enfermaba no poder participar.

Xavier golpeó la mesa con fuerza, mostrando en sus ojos una rabia nunca ante expresada.

  • Esa maldita zorra me las va a pagar! Lo juro!

Un viento rápido llevó a Hermione. La castaña conocía ya lo que debía hacer cuando aquello sucedía. Cerró sus ojos y protegió su cabeza con ambas manos. Pronto sintió el golpe al caer al suelo. Abrió sus ojos lentamente y se vio en la sala de la casa Shawn, estaba completamente decorada y llena de gente, parecían estar en una gran fiesta.

Hermione se levantó y pronto vio a William frente a ella.

  • Y bien, estás en la fiesta de compromiso de Carmen.- dijo él.

  • Pero..

  • Adelanté un poco el tiempo, nada importante sucedió así que no creí necesario que estuvieras. Bueno, me voy.

Antes que la castaña pudiera decir nada él ya había desaparecido.

  • Genial.- dijo exasperada.

Miró a su alrededor, todos conversaban con champagne en sus manos vestidos muy elegantemente. Un pianista tocaba una melodía sutil que daba un ambiente agradable al lugar. Pudo ver a Andrés charlar con varias personas en una esquina. Carmen no estaba por ninguna parte. Hermione levantó la mirada hacia las escaleras y chocó con los ojos verdes de su "hermana", quien se había asomado un poco y regresado inmediatamente, ocultándose. La castaña no pudo comprenderlo hasta que volteó, y vio a Xavier, que bebía champagne con la sed de venganza en sus pupilas.

  • Qué hace él aquí?- se preguntó. Inmediatamente subió las escaleras.

Caminando por el pasillo escuchó dos voces discutiendo. La puerta del cuarto de Carmen estaba entre abierta. Decidió entrar.

  • Tienes que ayudarme! Sé que si bajo él hará un escándalo o quien sabe qué otra cosa!- dijo Carmen suplicando. - Podría arruinar el compromiso!

  • Cómo puede ser que hayas dejado que las cosas llegaran a este punto Carmen! Debes estar loca! Sabías que estabas comprometida y mientras tanto estabas con un tipo cualquiera! Y pretendes que yo te saque de todo este asunto!- dijo Isabella enfadada. Su vestido era amarillo y con hermosos encajes que resaltaban el bronceado de su piel, se veía muy bien. Hermione se preguntó por qué su antepasado se veía bien y ella no. Cuál era la diferencia?

Tal vez sea que usa lindos vestidos.. pensó.

Carmen parecía desesperada. Su vestido concho de vino resaltaba con ímpetu su belleza ya existente.

  • Hermanita, tú no querrás que yo sufra verdad?- dijo Carmen usando su último recurso. - No puedes hacerme algo así yo soy tu hermana te necesito..

  • Ahora me necesitas no? Y cuando intenté advertírtelo me mandaste al infierno. Ensucias la reputación de nuestra familia como si fuera un tapete! Papá estará revolcándose en su tumba con todo lo que haces Carmen pareces una cabaretera!

Carmen lloraba afligida. Hermione no se comía el cuento, lo único que hacía era fingir y esas lágrimas de cocodrilo no eran reales. Isabella parecía por el contrario, creer en ellas.

Isabella mordió su labio inferior mientras ponía sus manos en su cintura.

  • Voy a bajar, trataré de hacer que se vaya.- dijo ella.- Pero no te aseguro absolutamente nada. Todos deben estar preguntándose por qué no bajas.

  • Gracias hermanita! Yo sabía que no me dejaría sola!

  • No lo hago por ti. Lo hago por mi padre, él no hubiera querido que por tu culpa nuestro apellido fuera pisoteado. Me da pena por Andrés, parece un buen hombre y no se merece la esposa que va a tener.

Carmen secó sus lágrimas.

  • Es el rubio de ojos grises. Es alto, el más lindo de toda la sala, lo reconocerás de inmediato. Su nombre es Xavier pero no recuerdo su apellido, de cualquier forma debe ser uno común, ya que no es de nuestra clase social.

  • Te acostaste con él sin siquiera saber su apellido? Estás mal Carmen, muy mal.- dijo Isabella asqueada.

Con esto salió rápidamente de la habitación. Carmen dejó salir un respingo de rabia mientras caminaba al tocador a retocar su maquillaje.

  • Estúpida.- dijo en voz baja.

Hermione se ofendió ¿Después de que Isabella había aceptado ayudarla ella la insultaba? Qué clase de arpía era? La castaña dio un respingo y salió del cuarto corriendo hasta ver que Isabella aún no bajaba las escaleras.

  • Tranquila, piensa lo que vas a hacer. - se dijo mientras tenía la mano derecha sobre su pecho. - Papá, dame fuerzas.

Isabella bajó las escaleras y Hermione la siguió. Varios invitados se le acercaron besando su mano y halagándola con lo bien que se veía.

  • Y tu madre dónde está?

  • Ella no es mi madre, es mi madrastra.- contestó. - Magdalena debe estar en la cocina coordinando que el banquete esté listo.

La castaña observaba como su antepasado trataba hábilmente de deshacerse de los invitados que le hacían conversación. Pronto se hubo alejado de todos y comenzó a inspeccionar la sala. Hermione buscó también con su mirada a Xavier, y lo encontró en la esquina de la sala. Sus ojos grises estaban posados en Isabella, totalmente sorprendido de que la muchacha que había visto tantas veces como una aldeana común y corriente, ahora llevara vestimentas dignas de una señorita de sociedad. Hermione notó aquello y miró a Isabella, ella aún no notaba los ojos que la observaban.

  • Isabella!- dijo Briana, una joven hermosa acercándose a ella. - Mucho tiempo sin verte! Y tu hermana dónde está?

  • Sigue arreglándose ya sabes los vanidosa que es, además, quiere estar presentable y captar la mirada de los invitados.

  • Pero si sea lo que sea que se pongo tendrá la atención de todos!- dijo Briana. - Todos saben que es la más bella de todas las doncellas.

  • Pues ella igual quiere verse aún mejor.- dijo Isabella buscando a alguien que tuviera las características que Carmen le había dado.

  • Tú también estás muy linda.- dijo Briana. - Te has recogido el cabello y los rizos te quedan espectaculares!

Isabella no estaba para charlas superficiales, le dejaba eso a su hermana ¿Dónde podría estar él? Sus ojos seguían buscando entre la multitud.

  • Parece que buscas a alguien o me equivoco?

Hasta que pensó pensó Isabella.

  • Pues, conoces aquí a alguien que se llame Xavier…mmm no recuerdo muy bien el apellido…

  • Pues hay muchos Xavieres aquí.- dijo Briana. - Ahora, si buscas al más apuesto e increíblemente seductor sé de quién hablas y te está mirando en este preciso momento. Mira atrás tuyo..

Isabella volteó inmediatamente y chocó con unos ojos grises conocidos. No podía ser! Era él! El mismo que la había visto desnuda en el lago, el que había intentado despojar de sus tierras a los aldeanos. Era él!

Siguieron mirándose por unos segundos en los cuales Isabella pareció no poder respirar. Xavier esbozó una media sonrisa, bastante sarcástica a decir verdad, como diciéndole que la había descubierto. Isabella sintió que todo se ponía negro mientras se desvanecía y caía al suelo bruscamente.

Hermione abrió la boca y automáticamente se la tapó con ambas manos. Aquella tenía que ser sin duda alguna una situación bastante incómoda. Descubrir que el amante de su hermana era nada más ni nada menos que el mismo ser despiadado que había conocido tiempo antes, y que de casualidad, creía que ella era una aldeana y no una señorita de sociedad, era bastante perturbador. Comprendía completamente el que se hubiera desmayado del susto.

Andrés había ya corrido ha ayudar a su cuñada y la había levantado del suelo y acomodado en uno de los muebles de la casa. Todos los invitados estaban rodeándola curiosos de lo sucedido.

  • Aléjense, hay que darle espacio para que respire sin dificultad.- dijo Andrés mientras los invitados se hicieron para atrás.

Sacó su varita, que era tan grande como la de Ron, o mejor dicho, la de Stephen. Dijo un conjuro bastante antiguo y Isabella comenzó a abrir los ojos. Andrés sonrió.

  • Esta es una forma bastante extraña de conocernos.- le dijo dándole la mano para que se levantara. Los invitados volvieron a sus charlas y la música reinició como si nada hubiera sucedido. - Se encuentra usted bien?

  • Sí, solo se me bajó la presión.- dijo Isabella.

  • Está bastante pálida.

  • No es de preocuparse.- dijo ella temblando.

  • Claro que lo es, pronto seremos familia, de hecho ya te considero como parte de ella. Todo lo que te suceda me interesa.

Isabella se esforzó y sonrió. Se sentía tremendamente culpable por saber las cosas terribles que su hermana había hecho y no decirle a Andrés, cuando él parecía ser simplemente un hombre excepcional. Se mordió el labio inferior mientras se tranquilizaba un poco.

  • Quiero que sepas que puedes contar conmigo para lo que sea, y que si necesitas de mi ayuda allí estaré para ti. Creo que el amor vino hacia mí desde que vi a tu hermana, sé que es la mujer de mi vida.

  • Me disculpas? Voy a subir a ver a Carmen.- dijo Isabella cortante. - Gracias por todo.

  • No fue nada.

La música del piano cambió mientras ella caminaba entre los invitados. Comenzó a sonar un valz y todos encontraron una pareja y comenzaron a bailar. Justo cuando Isabella estaba por subir las escaleras, una mano tomó la suya y al voltear chocó con los mismos ojos grises de antes.

  • Baila conmigo.- dijo Xavier mientras la llevaba a la pista de baile.

La tomó de la cintura y la pegó contra sí mientras bailaban entre los demás invitados el vals que tocaba. Hermione observaba de cerca, quería escuchar lo que decían.

El rostro de Isabella se había vuelto blanco, parecía que iba a volver a desmayarse. Los ojos de Xavier brillaban malignamente. Hermione hubiera dado todo por saber lo que cruzaba por su cabeza en ese instante.

  • Así que no eres una simple aldeana, sino una de las Shawn.- dijo mientras seguía bailando y aprentándola para asegurarse que no huyera de repente. - Qué par de hermanitas que salieron ustedes dos no? La una es una zorra, y la otra una mentirosa compulsiva.

  • Te ruego que no me faltes el respeto.- dijo Isabella.

  • Hasta tu forma de hablar cambió de repente; ya no usas frases comunes, sino un lenguaje completamente digno de la clase social que representas.- dijo él sonriendo. - Así que esta es la familia de las zorritas. Me pregunto, dónde está la zorra mayor que no sale de la cueva?

Hermione notó que la situación era grave. Xavier estaba realmente molesto y de verdad podía ser capaz de arruinar el compromiso.

  • Escúchame, sé que Carmen debió decirte que estaba comprometida, pero entiende que no es perfecta. Lo único que queremos es que te vayas de aquí, y dejes que este compromiso transcurra normalmente.- dijo Isabella.

Xavier rió.

  • Sí es verdad que entre perras se ayudan.

  • Ya basta! No lo voy a tolerar más. No soy como mi hermana me entendiste? Y suficiente tengo con tener que arreglar los desastres que ella comete como para soportar los insultos de un completo desconocido.

  • Pero sí me conoces, o es que ya no te acuerdas? Ahora si quieres saber mi nombre, te lo haré saber, y recuérdalo siempre, porque Xavier Pirandello se en cargará de castigar a la maldita z o r r a de tu hermana.

Isabella pareció sorprenderse ante el apellido nombrado. Carmen le había dicho que no era un hombre de su clase social, pero el apellido Pirandello era de una familia multimillonaria existente durante años, incluso muchísimo más importante que la Buchamp.

Seguramente Carmen no lo sabe..si lo hubiera sabido, no se hubiera comprometido con Andrés. pensó Isabella.

  • Ahora hazme un favor y dime dónde está la zorra de tu hermana, porque con tu ayuda o sin tu ayuda, yo subiré esas escaleras.- dijo Xavier.

  • No lo harás, yo no te dejaré.

Xavier rió.

  • Qué vas a hacerme? Vas a sacar nuevamente una navaja en medio de la sala para que los invitados vean que llevas una doble vida?

  • Mi doble vida es para ayudar a los que no tienen nada!

  • Como sea y digas lo que digas yo no te creo nada. Eres de la misma calaña que tu hermana y eso es lo único que sé. No vine a arruinar el compromiso como tu crees..pero no me iré de aquí hasta hablar con Carmen.

Isabella notó que estaba bastante decidido, y que fuera como fuera iba a subir las escaleras. Era mejor tratar de solucionar el problema de una mejor forma.

  • Vamos afuera, subirás por la ventana. No te pueden ver subir los invitados. Y que sea rápido. Carmen ya debió bajar hace mucho tiempo.