Cambiando el pasado — capítulo 9
Te acuerdas de mí?
- Claro que me acuerdo de usted, cómo olvidarlo? Dígame, las piedras que le lanzé son tan duras como parecen?
Xavier mantenía su sonrisa mientras levantaba una ceja. Con que le iba a tocar discutir con aquella alzada, pues bien, parecía interesante el reto.
-
Si vives aquí, lamento decirte que tú y tu aldea tendrán que desalojar. Estas tierras me pertenecen, y voy a usarlas.- dijo él sin perder su carisma. Isabella permanecía desafiante, son ambas manos en su cintura.
-
Pues no me iré a ninguna parte, porque aquí llevamos viviendo exactamente 10 años, en los cuales todo lo que ves alrededor, es decir, casas, árboles, vegetación lo hemos creado nosotros. La tierra es nuestra..
Xavier la rodeó mientras su caballo levantaba polvo galopando alrededor de ella.
- Pero lamentablemente, no es eso lo que dicen los escritos no? Además, si quieren, pueden llevarse sus casas y sus árboles…porque de cualquier manera vamos a tumbarlos…necesitamos el terreno libre.
Isabella estaba indignada. Aquel imbécil creía que estaba hablando con una campesina que no sabía nada de asuntos legales, que a duras penas sabía leer. Cuanto se equivocaba.
- Vamos a ver, - dijo ella. - han pasado diez años en lo cuales el terreno no ha sido reclamado, ni siquiera ha pedido un alquiler. Hemos usado magia para que la tierra se fertilice, según tengo entendido, si el dueño de una tierra en el código mágico no la reclama en cinco años el contraro pierde su validez no es así? Y ya han pasado 10, me temo, que lo que trata de hcaer es completamente ilegal.
Xavier borró la sonrisa de su rostro. Cómo aquella ignorante y simple obrera sabía todo aquello? La prepotencia que demostraba empezó a molestarle. Se bajó del cabello y caminó hacia ella.
- Pues bien, tienes razón.- dijo él . - Y dime quién va a defender lo que dices? Mi nombre es Xavier Pirandello. De verdad crees que una simple obrera como tú va a impedir que tome lo que quiero? En esta ciudad, todo lo que yo digo se hace, así que no importa si la ley está de tu parte porque aquí no existe la justicia, y alguien como tú, debería saberlo.
Isabella encolerizó. Aquel era un maldito bastardo. Cómo podía haber en el mundo alguien tan ruin?
-
Pues no nos iremos y me vale todo lo que usted y su dinero hagan!- gritó Isabella.
-
Pues entonces voy a tener que obligarte a salir.- dijo Xavier mientras le hacía señales con los dedos a los hombres que lo seguían. Dos caminaron hacia ella para agarrarla por la fuerza.
Draco se sorprendió, cuando de repente de su vestido, Isabella sacó una navaja con la que amenazó a los dos que pretendían acercarse. Xavier se sorprendió tanto como Draco..Ninguno de los dos esperaba aquella reacción.
Se me acercan, y les juro que no respondo.- dijo Isabella.
A Xavier le brillaban los ojos mientras la miraba y una sonrisa burlona se asomó en su rostro.
- En algún momento tenía que salir no es así? Mejor prepara tus cosas salvajita..porque la próxima vez que venga será con un equipo desalojador mágico. Hasta entonces preciosa.- dijo esto último inclinándose ante ella mientras se montaba en su caballo y se alejaba. Los demás lo siguieron.
Hermione estaba dentro de lo que parecía una gran cabaña. Luna había dejado a Stephen recostado en una cama. Éste sudaba frío y parecía estar ne muy malas condiciones. El calor que hacía en el lugar era realmente fuerte. Hermione se recogió en cabello en una cola y pasó una mano por su nuca. ¿Dónde estaba Lun a?
En ese preciso momento, la castaña pudo ver cómo Stephen abría los ojos con esfuerzo, los cerraba, y los abría, parecía estar entre despierto y dormido. Hermione quiso acercarse y reconfortarlo, pero él no podía verla, además, en ese instante un pie se asomó por la escalera.
Stephen veía todo borroso. Lo único que recordaba con exactitud era la batalla, y como un Goht lo hirió. Ahora estaba en un lugar distinto, y sentía un dolor fuerte en su pecho, no podia moverse…¿acaso iba a morir?
Volteó la cabeza y la fijó en la escalera de madera, viendo como unos pies blancos bajaban los escalones delicadamente. Una tela blanca los rozaba, era el vestido, según notó luego…era…era una mujer.
Hermione volvió a sentir aquella paz que solo Luna proyectaba con su presencia. Ella caminó lentamente hacia donde se encontraba Stephen y se arrodilló a su lado. En el suelo, había una vasija con agua y una tela blanca. Luna la humedeció y la puso en su frente, refrescando el calor que en aquellos instantes él sentía. Una gasa estaba sobre la herida que tenía en su pecho, Hermione sintió dolor y a la vez repugnancia al ver cuando Luna la quitaba y dejaba un agujero al aire, lleno de sangre. Esa, era una herida mortal, no era necesario saber de medicina para afirmarlo. Luna dejó la gasa llena de sangre en la vasija, y pronto el agua se tornó roja.
Estaba oscuro ya, y lo único que iluminaba el lugar era una chimenea, que proyectaba llamas en la madera. Luna parecía tranquila, proyectando esa paz interior increíblemente fuera de lo normal. Fue entonces, cuando sus blancas y delicadas manos de posaron en la herida de Stephen. Él gimió de dolor, pero pronto volvió a quedarse quieto. La rubia cerró sus ojos mientras mantenía sus manos en la herida. Solo Hermione, quien presenciaba la escena asombrada, pudo soltar un grito de impresión cuando Luna quitó sus manos de la herida sin dejar un solo rastro de ella.
Hermione no pudo ver más, ya que una ráfaga de viento la tragó nuevamente.
La castaña cayó sobre el frío piso de la sección prohibida. Soltó un quejido cuando sintió una mano levantándola bruscamente del suelo. Se topó con los fríos ojos grises de Malfoy.
-
Dónde maldita sea te metiste Granger eh! Creíste que iba a buscarte o algo por el estilo? Qué no sabes que no podemos separarnos o tu cerebro definitivamente estalló por sobrecarga, pequeño ratón de biblioteca !
-
Cállate Malfoy! Tus estúpidos comentarios me tienen sin cuidado, y no es mi culpa que tu trasero haya dado a parar a otra parte, porque en lo que a mí respecta, donde yo estaba tú no apareciste ni en pintura!
Draco dio un paso adelante, justo hacia ella, provocando que ella retrocediera y se golpeara con el estante de libros. Fue entonces cuando William apareció. Por la expresión de su rostro se podía notar que no estaba muy contento.
Hubo un momento de silencio. Nadie decía nada, Draco y Hermione lo miraban y él a ellos sin pronunciar palabra. La castaña miró por una pequeña ventana con rejas de hierro que había en el lugar, aún estaba oscuro. ¿Por qué habrían regresado entonces?
-
Ella tuvo la culpa.- espetó Draco rompiendo el silencio.
-
Eso no es cierto!- dijo Hermione.
-
Claro que sí, si yo no tuve la culpa entonces la tuviste tú..además, siempre las sangres sucias hacen todo mal.
Hermione soltó un gritó de ira mientras se lanzaba sobre él, pero entonces William detuvo la pelea.
-
Basta! Por merlín! Son lo suficientemente mayores como para actuar como niños de 15 años! Ambos tienen 17, ya crezcan de una buena vez!
-
18.- dijo Malfoy corrigiendo.
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Como sea!.- dijo William,.- quiero que algo quede muy, pero muy claro. No vuelven a hacer lo que hicieron hoy.
-
Pero si no hicimos nada!- dijo Hermione. - El viento llegó y…
-
Y no hicieron lo que yo les dije que hicieran desde un comienzo!- dijo William exasperado. - Les dije, y me harté de explicarles, que cuando eso suceda deben agarrarse el uno al otro, o irán a lugares distintos!
Los dos chicos se mantuvieron en silencio. Aquello era cierto, pero a ninguno le hacía ninguna gracia tener que tocarse.
- Miren, sé que no se llevan bien. Pero es peligroso que vayan a lugares distintos porque puede ser que nunca los encuentre y no los pueda regresar! Además! Se supone que están juntos para protegerse el uno al otro! La historia que están viviendo no es un cuento de hadas! Hay guerras y monstruos y situaciones peligrosas, como ya Hermione pudo experimentar.
Draco por primera vez vio bien a Hermione. Estaba con el uniforme lleno de polvo y su rodilla sangraba. Tenía el cabello recogido en un moño alto dejando ver su nuca. Tenía que admitir, que si algún encanto tenía, ese era su cuello y sus hombros llenos de pecas.
- Por eso nos regresaste tan temprano no es así?- dijo Hermione.
Draco notó que tenía razón, miró su reloj, aún faltaban dos horas para que amaneciera.
- Pues sí, y ahora tendrán que quedarse aquí hasta que sea la hora conveniente. Mejor ambos actualícense de lo que vieron respectivamente.
Con esto William desapareció
Draco caminó resignado a pasar dos horas encerrado, ya que aún no era hora de que abrieran la biblioteca, hacia la ventana y se sentó en el espacio que había frente a ella. Sacó un cigarrillo de su túnica y lo encendió, mientras miraba por el cristal.
Hermione no pudo evitar ver aquella imagen que quedaría inmortalizada en su mente para siempre; la luz de la luna, reflejando en su cabello rubio una hermosa matiz. ¿Quién iba a pensarlo? Ella ahí, sola con Draco Malfoy; el Rey de Slytherin, la serpiente mayor. Trató de apartar la vista del chico, pero no pudo, su curiosidad era inocente, lo miraba sin pensar en absolutamente nada. Cargaba sus pantalones negros y esa camiseta blanca siempre con los primeros botones desabrochados. Su cabello rubio corría sobre su frente; parecía un dios.
Y lo era, era nada más y nada menos que el dios de la casa de Salazar Slytherin. ¿Cómo podía ser alguien tan inhumano cómo él? Todavía recordaba lo sucedido la noche anterior y le temblaba el cuerpo de ira. Zabini, tocándola, y él, mirando fríamente, sin mover un solo dedo. ¿Y entonces por qué le seguía mirando¿Por qué su mirada seguía cautiva en él?
Draco terminó el cigarrillo y lo aplastó con la suela de su zapato. Ya había pasado demasiado tiempo aburrido; era hora de un poco de diversión. Sus ojos grises se fijaron en Hermione, y notó que ella lo había estado observando. No pudo evitar forjar una sonrisa burlona en su rostro al ver el nerviosismo con el que había volteado la cabeza, fingiendo que no había estado mirándolo. Draco se levantó y caminó hacia ella.
-
Granger, una pregunta..¿Siempre sales con las p u t a s de tus amigas en ropas menores por todo Hogwarts¿o solo fueron a hacerle algún favor a los de alguna otra casa?- espetó ácidamente, disfrutando de la ofendida expresión de la chica.
-
Qué te importa Malfoy!- dijo sumamente molesta y mirando a otras partes, no quería chocarse con los ojos grises del chico...no sabía por qué, pero aquella noche no tenía valor como para hacerlo.
Draco rió.
- Cierto! Se me olvidó que aún eres virgen, jaja entonces tus amigas trataron de conseguirte a alguien…pero tranquila, algún día alguien querrá hacerte el favor.
Hermione quiso abalanzarse contra él, pero solo pudo dar unos pasos, y luego solo pudo soltar un quejido por su rodilla herida. Hubiera caído al suelo, de no ser que Draco la había tomado por las muñecas y la había pegado fuertemente contra la pared.
Hermione volvió a soltar un gemido de dolor por la fuerza con la que la había l a n z a d o. Él mantenía las muñecas de Hermione pegadas a la pared arriba de su cabeza, y aseguraba su cuerpo contra el muro pegándose a ella, tanto, que la chica casi no podía respirar.
Ahora, a eso sí se le podía llamar diversión. Granger podía ser todo un j u g u e t i t o en sus manos. La chica tenía su carácter, era muy interesante discutir e insultarla, además, su cuerpo jamás descubierto le daba ese aire de misterio que lo cautivaba por completo…solo la insultaría un poco más. ¡Cuánto disfrutaba humillándola!
La respiración de Hermione era agitada, Draco podía sentir todo el cuerpo de la chica pegado al de él, lo que lo incitaba a darle más acción a la escena…solo quería asustarla un poco, maltratarla..y luego dejarla…ese era el plan.
-
Si quieres, te puedo enviar a Zabini…a él le encanta desvirgirnar mujeres créeme…y como ya quedan pocas en todo Hogwarts, en su lista solo quedas tú. Mejor acéptalo Granger, nunca tendrás una mejor opción que la de un Slytherin..
-
Ya cállate!- gritó Hermione llena de indignación . - Si soy virgen o no, no es tu problema Malfoy! Y créeme que todo esto lo vas a pagar, todo!
Draco rió. Cuan excitante podría ser seguir insultándola. No sabía por qué disfrutaba tanto de humillarla, simplemente lo hacía. No podía evitarlo.
- Granger, la verdad que debe ser frustrante ser la única en tu grupito de amigas p u t a s que no tiene ni un solo pretendiente…tal vez es por eso que te la pasas en la biblioteca, comiendo libros…
Hermione no soportaba más la humillación en la que se veía sometida. Ella sabía que no era más atractiva que Ginny, Lavander, Luna ni muchos menos Parvati..pero tampoco era un monstruo a quien nadie miraba..eso era mentira. Se dispuso a darle en donde más le dolía.
- Y tal vez tú eres un maldito ninfómano que se tira a todas las tipas de Hogwarts para compensar su complejo de inferioridad! - gritó con ira. - todas esas tipas con las que te acuestas! Esa estúpida imagen que te has formado! Esa vida llena de superficialidades! Quién eres en realidad Draco Malfoy! Nadie te conoce! Ni tu mismo! Y así pretendes ganarle a Harry? Das lástima!
Draco la soltó bruscamente y ella cayó al suelo. Hermione había esperado que el chico se exasperara, que le gritara más insultos, o la humillara aún más después de aquel último comentario, sin embargo, el rubio la había soltado borrando la risita burlona de su rostro y caminado nuevamente hacia la ventana.
Hermione se levantó aguantando el dolor de su rodilla.
- Qué pasa Malfoy? Se te acabaron los insultos o tu última neurona murió?- dijo Hermione recobrando fuerzas.
Él rió ante el comentario ácido que bien hubiera sido digno de un Slytherin. Se mantuvo en silencio unos segundos. Luego la miró fríamente, como siempre lo hacía.
- Me aburriste nuevamente Granger, y justo cuando empezaba a divertirme…eso es todo. Ahora, que tal si mejor dejas de decir cosas sin sentido y comienzas a contar lo que pasó mientras nos separamos, y que te dejó en ese estado tan patético.
La castaña se tomó su tiempo al relatar, lo había hecho con lujo de detalles y especificando exactamente lo que había sucedido. Cuando terminó Draco se quedó en blanco, seguía mirando por la ventana en silencio.
-
Te toca.- dijo Hermione algo adolorida y mirándose la rodilla.
-
No tengo nada interesante que contar. La p u t a de tu hermana se comprometió, de ahí te peleaste conmigo por unas tierras y eso fue todo.
Hermione lo miró molesta, ella que se había tomado el tiempo necesario para relatar los hechos con punto y coma…mientras que el chico ni se tomaba la molestia de explicar bien lo que había visto. Seguía ahí, con su mirada arrogante.
Narcisista pensó mientras volteaba la cara furiosa.
Draco rió, sabía que aquello le había fastidiado a la muchacha. ¿Pero qué culpa tenía él de que ella fuera una exagerada, aburrida e insoportable perfeccionista que se preocupaba tanto por contar las cosas al pie de la letra? Su filosofía era, mientras menos palabras, mejor. No entendía cómo la Gryffindor vivía así, siendo tan "perfecta", haciendo exactamente todo lo que le decían. Las horas libres se las pasaba comiendo libros dando esa imagen de quien no rompe una sola regla, de la que siempre hace lo que está correcto. Eso le molestaba terriblemente, y hacía aún más divertido fastidiarla.
Malfoy, ya vas a ver..vas a tragarte cada una de tus palabras..te lo juro. No sabes aún lo que soy capaz de hacer.. pensaba Hermione mientras trataba de controlar su ira.
Draco la observaba, su ceño estaba fruncido y mordía sus labios, tenía esos gestos dignos de niña ofendida. Había decidido no molestarla más…pero era irresistible..
- Ya quita esa cara Granger, solo muestra cada vez más lo aburrida que eres.
Eso fue lo último que iba a tolerar.
Hermione se puso en pie con mucha dificultad y levantando ligeramente la pierna, pues le ardía la rodilla.
- Pues tú no te creas un mar de diversión Malfoy!
Draco rió.
- Eso no es lo que dice Pansy y el resto de Hogwarts…
Hermione abrió la boca sin emitir ningún sonido. El rubio se sintió vencedor ante aquel comentario y disfrutó del gesto de la castaña.
- Pues….si quitamos a las tipas en celo sí eres aburrido!
Con esto la chica dio media vuelta y caminó cojeando hacia la puerta.
-
Y ahora qué haces Granger
-
Me largo, no te soporto más.- dijo ella mientras abría la puerta de la sección prohibida.
Salió cojeando y pronto fue seguida por el rubio. Ahora que lo notaba, ya todo estaba abierto.
Que suerte que es domingo..si no cómo iría a clases en estas condiciones? pensó ella. Ahora deben seguir todos dormidos..así que nadie notará si entro a la sala común así..
Draco se había adelantado para salir, cuando descubrió una voz sumamente conocida.
- Draco?-