Cambiando el pasado — capítulo 18
Entonces recordó que aquella mañana era importante; Gryffindor vs, Slytherin en el campo de Quittich.
Cuando Hermione terminó de bañarse y limpiar su uniforme manchado de lodo, salió del baño para encontrarse con Parvati y Lavander en su cuarto.
- Vístete rápido tenemos que coger buenos asientos!- dijo Parvati a la castaña mientras observaba el cuarto. - Hace mucho que no entro a tu cuarto...has estado enojada últimamente?
Hermione echó una mirada a su habitación. Lo última vez que lanzó cosas a las paredes se había olvidado de recogerlas. El comentario de su amiga la hizo sonrojarse y sacó ropa interior del cajón y un nuevo uniforme.
-
Sabes Hermione? te entendemos si no quieres ir al partido. Nos hemos dado cuenta que has tratado de evitar lo mayormente posible a Harry y a Ron..
-
Iré.- dijo la castaña mientras se vestía. - Ginny también va a jugar. Voy por ella. Además, no me importa que ellos estén allí.
-
Si tú lo dices.- dijo Lavander. - Son unos tarados. Parvati peleó con Ron por eso.
Parvati le dio un puntapié a Lavander por el gran error que había cometido. Hermione fijó sus ojos marrones en la rubia mientras ella veía ver problemas.
-
Qué hiciste qué!- dijo Hermione molesta. - Te dije que no te metieras en esto!
-
Pero es que no pude evitarlo Herm...es realmente fastidioso el saber lo cerrados y estúpidos que son esos dos!- justificó Parvati.
-
No puedo creerlo...ahora seguramente piensan que te mandé para que lo hicieras. Perfecto!- dijo ella sarcásticamente mientras salía de la habitación.
Parvati miró asesinamente a Lavander mientras ella la miraba temerosa.
- Hice algo malo?-
Nadie podía desayunar aquella mañana. La emoción invadía a cada uno de los alumnos de Hogwarts. Pronto las tribunas se llenaron de estudiantes respectivamente. Hermione se puso la bufanda Gryffindoriana por el frío que comenzaba a hacer. Ya estaban cerca del invierno y pronto los campos se llenarían de nieve. A la castaña le gustaba el frío, pero por otra parte, siempre solía enfermarse de gripe, lo cual no era muy bueno.
-
Herm?- dijo Parvati poniéndose a su lado. - No estás molesta verdad?
-
No, ya no importa no es tu culpa.- respondió la castaña.
-
Ohhh miren! es Loony!- dijo Lavander saludando a Luna que se encontraba en la tribuna de Ravenclaw sonriéndoles.
-
Me pregunto si Ginny estará nerviosa.
-
Todos!- dijo Harry preparándolos antes de salir. - Vamos a dar lo mejor de nosotros, vamos a hacer nuestro mejor esfuerzo allá a fuera, y si algún Slytherin hace trampa..
-
Yo le doy a una bludger y hago que golpee la cabeza de cuantas serpientes estén cerca.
Ante el comentario de Ron los miembros del equipo estallaron en risas.
-
Puede funcionar..- dijo Harry soñando. - Pero no! te quiero concentrado en tapar los aros Ron. Nada de trampas..eso nos vuelve como ellos.
-
Uck! no quiero ser como un Slytherin..- dijo Spinnet mientras se levantaba.
Harry se inclinó para tomar su escoba con fuerza, entonces sintió que todo su cuerpo tembló ante el roce de una mano suave en su cuello. Ginny se apoyó contra la pared cerca de él con una sonrisa en su rostro.
- Suerte. Aunque no la necesitas, siempre tomas la snitch.- dijo ella.
Harry se le acercó con el fin de intimidarla, pero lo único que hizo fue caer nuevamente en sus trampas. Un aroma a cerezas lo envolvió y lo obligó a fijar sus ojos en aquello labios rojos. Su respiración se volvió agitada. Tomó fuerzas para volver a fijar sus ojos verdes en los chocolate de ella.
-
No quiero que trates de distraerme durante el juego…podría costarnos perder.- le advirtió. - Necesito concentrarme.
-
Y yo te desconcentro mucho no es así?- dijo la pelirroja sonriendo. - Te dolería mucho perder el partido no es verdad?
-
Hablo enserio Ginny.
-
Yo también.- y con esto último rió. - Tranquilo, no quiero perder. Atrapa esa snitch que yo me encargo de meter la bola en los aros de los Slytherins.
La voz de Dean Thomas, el nuevo animador sustituyente de Lee Jordan, les indicó que era hora de salir.
**"Y AQUÍ VIENEN! EN LA DERECHA EL EQUIPO DE GRYFFINDOR! ENCABEZADO POR EL FAMOSO HARRY POTTER"**Los Gryffindorianos se pusieron en sus posiciones. Harry y Ron estaban acostumbrados a levantar en ese preciso instante la mirada hacia la tribuna y mirar a Hermione, quien los animaba y daba fuerzas para el partido. A ambos les dolió llegar y mirar al suelo, sin saber a qué otro lugar fijar sus ojos.
"Y A LA IZQUIERDA LLEGAN LOS P..." pero él no pudo terminar de decir la palabra ya que McGonagall se lo impidió. "...EL EQUIPO DE SLYTHERIN! ENCABEZADO POR SU CAPITÁN DRACO MALFOY"
Los Slytherins salieron con sus aires de superioridad y vanagloriándose entre la multitud de serpientes que los aclamaban en las tribunas. Draco levantó la mirada hacia donde estaba Pansy, quien le sonreía y mandaba besos. Sus ojos grises no pudieron evitar desviarse unos breves segundos a la tribuna Gryffindoriana. Hermione parecía contener el aliento mientras observaba a sus amigos.
No le importas. pensó y sus ojos se fijaron en Potter y Weasly. Hora de que pague el cicatrizado y el zanahorio
Había querido desde mucho tiempo atrás hacerles pagar las lágrimas que Hermione había derramado por ellos. Ella era su posesión, y no soportaba el hecho de que otros la lastimaran; solo él podía hacer eso. Era el tiempo perfecto para saldar viejas deudas.
"Y COMIENZA EL JUEGO!"
Los jugadores de elevaron en el aire y salieron disparados en sus escobas a grandes velocidades cada uno encargado de su respectivo puesto. Todos los alumnos gritaban y animaban a su equipo preferido esperando a que sucediera algo interesante. Siempre, cuando jugaba Gryffindor contra Slytherin, algo de suma importancia sucedía, algo que seguramente sería comentado durante una semana o hasta que apareciera algo mejor de qué hablar.
**"Y GINNY WEASLEY TOMA INMEDIATAMENTE LA QUAFFLE! ESA CHICA NO PIERDE EL TIEMPO! WOW! ESQUIVA LA BLUDGER LANZADA POR EL SLYTHERIN! ESO FUE BAJO! CREO QUE NUNCA HE VISTO A UNA CHICA VOLAR TAN RÁPIDO!"**Harry se desconcentró de la snitch un segundo para ver a la pelirroja lanzar la Quaffle en el aro izquierdo de los Slytherins.
"Y UNA WEASLEY ANOTA! EL MARCADOR VA 10 PARA GRYFFINDOR Y 0 PARA LOS SLYTHERINS"
Aquellas palabras fueron suficientes para despertar la ira de las serpientes. Draco voló hacia el bateador de Slytherin.
- Dale a Weasley.- le ordenó mientras bajaba rápidamente al ver que Harry había salido en picada ante el destello de la brillante snitch.
**"PARECE QUE HARRY POTTER HA VISTO LA SNITCH Y BAJA EN PICADA HACIA ELLA! MALFOY LE SIGUE MUY DE CERCA!"**Harry volvió a subir y Draco vio a la snitch claramente unos centímetros de la mano del moreno. Aceleró hasta alcanzar al Gryffindor y con una patada hizo que se desviara y chocara contra la pared.
"OH! ESO NO PUEDE SER! POTTER HA CAÍDO Y WEASLEY TAMBIÉN ANTE EL GOLPE DE UNA BLUDGER! SLYTHERINS APROVECHAN Y ANOTAN!"- No!- gritó Hermione mientras bajaba de la tribuna.
Harry hizo una señal con la mano pidiendo tiempo fuera. McGonagal asintió.
"Y TIEMPO FUERA!"- Esos malditos!- gritó Ron sosteniéndose el brazo donde le había golpeado la bludger. - Casi me lo rompen!
-
Seguro que no podemos hacer trampa?- preguntó Ginny molesta.
-
Dije que no nos rebajaríamos a su nivel y lo sigo manteniendo!- dijo Harry molesto mientras caminaba de un lado a otro. - Somos mejores que ellos! necesitan jugar sucio para ganarnos! pero no lo vamos a permitir… ¿queda entendido?
Todos asintieron. Fue en ese momento cuando Hermione entró corriendo. Se quedó parada sin decir nada al ver a todo el equipo.
Harry y Ron están bien… pensó aliviada viéndolos.
Hubo un silencio por unos segundos antes de que alguien dijera algo. Ginny comenzó a hablar.
-
Hermione! que bueno que viniste! tienes agua? me muero de sed.- dijo la pelirroja.
-
Ándate.- dijo Harry bruscamente.
La castaña se quedó donde estaba sin creer lo que el moreno le había dicho.
-
No me voy, tú no me ordenas.- dijo ella.
-
Estamos ocupados ¿que no ves!- dijo Ron fastidiado. Se había resentido muchísimo más desde la plática con Parvati. Y le había herido el que ella no se hubiera acercado ni siquiera a desearles suerte sabiendo lo importante que era aquel partido para ellos.
-
¡Ron!- dijo Ginny incrédula. - ¿Eres retardado o qué!
Los ojos de Hermione se llenaron de lágrimas pero no soltó ninguna.
- Suerte Ginny.- dijo mientras daba media vuelta y se alejaba.
Los Slytherins reían y festejaban disfrutando de la delantera que habían ganado.
-
¡Lo mejor fue Weasley gritando de dolor y la Quaffle entrando!- dijo una de las serpientes.
-
No, para mí lo máximo fue Malfoy lanzando a Potter contra el muro.
Todos comenzaron a salir mas Draco se tardó un poco más. Potter había sido muy inteligente en pedir tiempo fuera, de no haberlo hecho para entonces el equipo de Slytherin ya hubiera ganado. Él se había enfadado por aquello, mas los de su equipo que no veían más allá de sus narices festejaban. Le fastidiaba enormemente la falta de cerebro que tenían los que lo rodeaban.
Justo cuando estaba a punto de salir alguien lo llamó por detrás. Fue en cuestión de segundos cuando volteó y recibió un golpe bastante cerca del ojo, justo el en pómulo. Con esto retrocedió mientras se sostenía el rostro y fijaba sus ojos grises en la Gryffindoriana que ahora se quejaba de dolor.
Hermione sostenía su mano mirando sus nudillos rojos. Ahora comprendía por qué era preferible dar bofetadas.
Draco no supo lo que sintió en ese preciso instante; si estaba enojado realmente o si emocionado de tenerla cerca nuevamente. Cualquier cosa que hubiera sentido no importaba, estaba completamente vulnerable. Cuando estaba cerca de ella olvidaba que era Draco Malfoy. Eso lo detestaba.
- Estás demente Granger!- gritó sin saber qué otra cosa decir.
Hermione seguía sosteniendo su mano. Trató de ocultar el dolor cuando habló.
- Eres un maldito tramposo Malfoy ¿Nunca vas a cambiar verdad¡Es que no hay un poco de conciencia en esa mente retorcidamente frívola que tienes!
El Slytherin comprendió de qué se trataba todo el escándalo.
-
Te preocupó lo que pasó con Potter? No fue planeado.
-
¿Me crees estúpida! Se te olvida que no soy tarada como tu novia o ¿qué¡Vi perfectamente cómo te le acercaste al lanzador y segundos después una bludger golpeaba a Ron! también te vi volar hacia Harry y extender tu pierna para desviar su escoba!
Draco rió sarcásticamente.
- Y ¿qué te importa lo que hago o no de todas formas? que yo sepa tu y yo ya no tenemos absolutamente nada. Se nota que has estado muy pendiente de lo que he hecho durante todo el juego Granger... ¿será que te estás arrepintiendo?
Hermione abrió la boca ofendida, indignada ¿Realmente se creía tan importante? Ella iba a bajarlo de esa nube.
-
Jamás Malfoy¡De quienes estoy preocupada es de mis amigos¡No quiero que nada les suceda y menos por tu culpa!
-
Creí que ya no eran amigos.- dijo el rubio provocándola. - Además, qué te hace pensar que porque me golpeaste voy a dejar de hacer lo que se me plazca? es más, pensaba bajar la intensidad del castigo para Potter… pero ahora que la virgen de la caridad a venido en su rescate me temo que ya no seré tan indulgente.
Hermione sacó su varita y lo apuntó, mas el rubio ya había previsto aquello y la empujó contra la pared haciendo que ella soltara la varita. Draco tomó sus brazos y los pegó contra el muro, dejando a la chica completamente inmóvil. Su cuerpo se pegó al de ella quitándole la respiración. Todo hubiera sido más sencillo si solo la hubiera empujado y quitado la varita, mas sabía bien que había usado ese pretexto para estar cerca de ella. En otros tiempos lo habría hecho para provocarla, y ahora lo hacía porque le gustaba. Eso logró fastidiarlo.
Hermione sabía lo que podría venir si no actuaba rápidamente. Volteó la cabeza a un lado y cerró los ojos con fuerza, dejando que la nariz del rubio quedara rozando con su mejilla.
Él captó la negación de la chica al igual que sentía su respiración agitada contra su pecho.
- ¡Malfoy ya es tiempo!- gritó uno de los de su equipo desde fuera.
Draco la soltó sin despegar sus ojos grises de ella y salió.
**"¡Y GINNY WEASLEY PARECE HABERSE PROPUESTO ANOTAR CUANTAS VECES PUEDA¡20 PUNTOS PARA GRYFFINDOR!"**Con la voz de Dean Hermione se metió al castillo. De repente ya no quería estar allá mirando el partido. Le había herido el cómo sus amigos la habían tratado, y sentía que iba a desmoronarse de un momento a otro. No quería que nadie la viera en ese momento, odiaba que los otros conocieran sus debilidades.
Vamos Hermione...organiza tus prioridades. Piensa en algo que ocupe tu tiempo. pensó y entonces recordó que tenía una prueba de pociones el viernes. Sería mejor estudiar.
Cuando llegó a su sala común y hubo tomado todos los libros necesarios escuchó al tumulto de Gryffindorianos entrar emocionados y sonrientes. Parvati corrió hacia Hermione riendo.
- ¡Ganamos¡Harry atrapó la snitch!- dijo casi muriendo de la felicidad. - Viste a Ginny¡estuvo espectacular!
Hermione sonrió tristemente.
-
Sí, que bien que ganamos.
-
Sería bueno un poco más de ánimo ¿no?- dijo Lavander. - ¡Vamos a hacer una mini fiesta aquí así que deja esos libros!
-
No¿saben? quiero estar sola.- les dijo la castaña lo más amablemente que pudo y se dispuso a salir. Vio a Harry y a Ron reír y conversar con varias Gryffindorianas. Con esto se fue.
Spencer estaba cansado de las estupideces de los Slytherins. Era uno de esos días en los cuales no estaba dispuesto a pasar el tiempo con todos esos cobardes. Todos lo eran, hasta Zabini quien pensó era la excepción. Todavía podía recordar cómo lo insultó por haber golpeado a la sangre sucia. Esa estúpida inservible y asquerosa sangre sucia. Si hubiera tenido una varita a la mano la hubiera matado. Algún día, cuando se graduara y pudiera ejercer su título de mortifago, eliminaría a toda esa plaga impura sin restricciones.
Pensaba en esto arrimado al árbol cuando la vio.
Su cabello rubio, lacio y largo cayendo hasta su cintura y tapando la bufanda que delicadamente rodeaba su cuello de porcelana. Sus labios rojos por el frío, y sus mejillas intensamente rosadas la hacían ver como un ángel que había sin querer parado por la tierra a saludar a algunos mortales. Sus ojos la siguieron hasta que unas chicas de Ravenclaw la empujaron riéndose e hicieron que sus libros cayeran al suelo.
Luna se inclinó para recogerlos. Ya estaba acostumbrada a ese tipo de bromas y ya no le molestaban. Los estaba tomando cuando una mano recogió el último que faltaba. Sus ojos celestes se elevaron para mirar al Slytherin.
- Es tuyo.- le dijo Spencer entregándoselo.
Luna se levantó y lo tomó sonriendo.
- Gracias.- le dijo aún con una sonrisa tierna y dulce en su rostro.
Spencer no podía entenderlo. Era demasiado perfecta para ser real. Era esa inocencia lo que lo embelesaba. Ella no era como las demás tipejas que rondaban por Hogwarts. Su pureza la hacía superior, la elevaba a un nivel inalcanzable.
-
¿Por qué te hicieron eso?- dijo él.
-
No lo sé.- respondió ella. - No les agrado mucho.
Aquello le pareció imposible ¿Cómo alguien podía no sentir agrado hacia alguien tan perfecto?
Jack quiso decir más, pero Luna ya se había encaminado hacia otra parte. Se volteó para sonreírle amistosamente y se alejó.
Hermione llevaba ya mucho tiempo estudiando. Miró el reloj que marcaba las 5 de la tarde. En la sala común debían seguir en fiesta. Y se sentía mucho mejor y también había aclarado mucho más su cabeza.
¿Soy la única que estudia en este colegio! pensó al ver que la biblioteca se había quedado solitaria nuevamente.
Volvió a fijar sus ojos marrones en el grueso libro que tenía sobre la mesa. Ya había perdido la concentración. Muchas ideas comenzaban a flotar por su cabeza sin algún orden en absoluto cuando notó la presencia de alguien.
Hermione levantó la mirada y vio a Draco parado frente a ella.
- Si vienes a quejarte por el golpe que te di, o para desquitarte conmigo porque perdiste en el partido te advierto que no estoy de humor.- espetó la castaña y hablaba muy enserio.
El Slytherin tenía sus ojos grises fijos en ella. Como siempre, la Gryffindoriana fue incapaz de poder descifrar su mirada. Era como una barrera impenetrable.
- No vine a eso.- le dijo inesperadamente. - Tenemos que hablar.
Hermione quedó completamente impactada ¿Draco Malfoy le estaba hablando dócilmente? Era demasiado bueno para ser cierto. Una sonrisa se dibujó en la comisura de su boca mientras sus ojos marrones comenzaban a brillar. Trató de ocultar lo mejor posible todo aquello y cerró el libro repentinamente mas sin moverse de donde estaba sentada. Como una reina dispuesta a mandar.
-
¿Hablar? Malfoy, creo que ya hemos dicho todo lo que teníamos que decir.
-
Eso no lo decides tú Granger.
Hermione rió.
-
¿A no? si no quiero escucharte, no puedes obligarme.
-
¿Quieres dejar de actuar como una niña inmadura?- le dijo enormemente fastidiado. Sabía muy bien que lo que ella pretendía era controlar la situación y no se lo iba a permitir. Al menos iba a intentar no permitírselo.
Hermione volvió a abrir su libro y pareció muy interesada en uno de los temas. Era hora de hacerle pagar lo que había dicho.
- Está bien, hablaremos.- le dijo. - Pero será después de que termine de estudiar.
Eso había sido demasiado para el rubio ¿Quién se creía que era¿Le estaba poniendo condiciones a ÉL?
- ¿No hablas enserio verdad Granger?- le dijo incrédulo. - ¡Dije que quería hablar y eso es ahora!
Hermione sonrió triunfante.
- Si no me vas a esperar, entonces mejor te vas y me dejas sola. Si quieres hablar conmigo, te quedarás allí sentado esperando a que yo acabe con esto.- le dijo señalando la silla de enfrente.
Hermione sabía que él estaba allí porque quería regresar con ella. Eso era bueno, al menos ya había logrado ser necesaria para el Slytherin. No estaba segura de lo que Draco sentía, él era muy diferente a todos. Su mirada impenetrable, sus palabras frías. Probablemente seguía siendo solo un capricho para él, pero eso ya no importaba. Ella no había desistido de su propósito, mas darle su merecido era algo que tenía que hacer.
Draco golpeó la estantería de enfrente furioso. Respiró hondo mientras pasaba una mano por su cabellera rubia tratando de tranquilizarse. Hermione seguía con sus ojos marrones fijos en él, esperando una respuesta a su proposición.
El Slytherin volvió a fijar sus ojos grises en ella y en segundos tomó una silla volteándola y sentándose.
- Apúrate.- le dijo fastidiado.
Hermione sonrió y abrió el libro para seguir estudiando.
Los Gryffindorianos estaban más felices que nunca. Habían conseguido comida y bebidas de la cocina secretamente mientras que Parvati había conseguido hacer un hechizo de música que era el único que en realidad le salía a la perfección. Todos estaban pasándola muy bien y mientras las horas pasaban ellos seguían festejando la victoria. No hubieran estado tan alegres de no ser que a quien habían ganado era a la casa de Slytherin.
Lavander se reía sonoramente de las estupideces que había comenzado a decir Dean gracias a un caramelo de extraña procedencia.
-
Ya me aburrí. Ojalá Herm estuviera aquí.- dijo Parvati tomando más de su ponche.
-
Pues no deberías estar aburrida, todos los chicos no ven a nadie más que a ti.- dijo Ginny dándole un codazo a su amiga.
-
Si bueno no tengo la culpa que sus hormonas están alteradas.- dijo la rubia sin prestar atención. Estaba acostumbrada a captar las miradas por su inocultable belleza.
-
Hablando de alterar hormonas...creo que es hora de alterar un poco las de Harry. Mírame.- dijo Ginny mientras caminó con ella hacia la mesa de bebidas.
Harry, Ron y varios Gryffindorianos estaban sentados en los muebles de la sala común. Habían iniciado haciendo algunas bromas y terminaron apostando. Cinco chicos habían puesto todo su dinero por que Ron ganaría el partido de ajedrez contra Seamus, quien se había vuelto indiscutiblemente un buen competidor, mientras que otros apoyaban a su contrincante. Ya casi estaban cerca del final y el dinero de todos los participantes estaba en juego.
-
¡Vamos Ron tú puedes! - gritó uno de los que había apostado por él.
-
¡Seamus ganará!- gritó otro del lado contrario. - ¡Hazlo o pierdo 10 galeones!
Harry reía sabiendo que su mejor amigo sería el triunfador. No había duda alguna de aquello. Fue entonces cuando sus ojos verdes se fijaron en una cabellera lacia y roja que centelleaba a lo lejos. Unos ojos chocolates radiantes lo miraban fijamente. Quiso mirar hacia otro lado, pero no pudo. Había quedado atrapado.
Parvati reía al lado de Ginny.
- Mira esto.- le dijo la pelirroja.
La respiración de Harry se detuvo repentinamente ¿Había visto mal? No. Ginny había tomado una barra de dulce caramelo rojo y lo paseaba por su boca mientras su lengua lamía el rastro que éste dejaba. Mientras tanto, jugaba tiernamente con su cabello como si nada. No, ella no podía estar haciéndole eso a él.
Parvati no podía dejar de reírse, la situación era demasiado cómica. Los ojos verdes de Harry brillaban con lujuria mientras miraba a la pelirroja sin poder hacer otra cosa más que dejar envolver por sus encantos.
Harry logró despertar después de varios segundos ¿Qué estaba sucediendo? Ginny seguía jugando con él como si se tratara de una marioneta. Si había algo que realmente detestaba era que lo utilizaran, y sentirse como el muñeco de cuerda de una niña malcriada le fastidiaba enormemente.
Desvió la mirada de la dulce pelirroja y la fijó en Pamela, una chica de 6to curso que lo había estado observando toda la fiesta riendo con sus amigas. Le sonrió y esto fue suficiente como para que la chica dejara sus amigas y corriera hacia él. Se sentó a su lado y comenzaron a charlar.
- ¡Perra!- dijo Parvati.
Ginny sintió los celos oscurecer su alma cuando Harry se acercó al oído de la chica y le susurró algo. Ambos rieron.
- Sígueme la corriente.- dijo Ginny poniéndose más agresiva. Si la situación lo ameritaba, iba a hacerlo.
Parvati y Ginny se pusieron en el centro de la pista de baile y comenzaron a bailar entra varias personas. Sin embargo, el ángulo era perfectamente visible para los ojos verdes del Gryffindoriano.
La canción era suave, ligera y provocadora. Parvati sabía exactamente cómo seducir a hombres con aquel tipo de música así que, comprendiendo lo que su amiga pretendía hacer, se le acercó y bailó pegada a ella mientras le decía muy bajo:
- Muévete con delicadeza, no me toques, pero tratemos de que nuestros cuerpos rocen el mayor tiempo posible. Créeme, no hay nada que llame más la atención a un hombre que ver a dos mujeres bailando.
La pelirroja asintió y ambas comenzaron a moverse muy seductoramente. Ginny solo quería capturar los ojos verdes de Harry, pero había logrado con Parvati, producir un efecto en la mayoría de los chicos en la sala.
-
¡Mira eso!- dijo Dean que se había integrado al círculo de apuestas. - Ummm ¡sigan por favor!...digo¡sigue Parvati!- corrigió al ver que Ron había volteado la mirada para ver por qué Seamus se había desconcentrado.
-
¿Ginny¿Está loca o qué!- dijo Ron levantándose molesto.
-
Tu hermana es una santa, seguramente ni sabe que lo que está haciendo produce cierto alteramiento hormonal en todos…- dijo Seamus. - Ahora...si hablamos de Parvati...ella sabe muy bien lo que hace y ¡le encanta hacernos sufrir!
Muy tarde, Harry ya había vuelto a fijar sus ojos esmeraldas en ella Por Merlín ¿por qué tenía que moverse así! No lo podía soportar más. Aquello estaba saliéndose de su control. El pequeño cuerpo de la pelirroja se movía con tanta delicadeza mientras que su cabello parecía flotar en el aire. Todos observaban a Parvati, pero él se perdía en esos ojos chocolate que lo miraban desde la pista de baile. Se detestó por haberse dejado llevar; pero se odió por haber mirado así a la hermana menor de su mejor amigo.
- ¿Harry a dónde vas?.- preguntó Ron pero fue muy tarde. Su amigo ya había subido las escaleras hacia el área de dormitorios masculinos.
Hermione seguía extremadamente concentrada en su libro, o por lo menos fingía hacerlo. Ya había pasado más de una hora y el Slytherin había comenzado a hartarse. Al comienzo, se había quedado sentado simplemente observándola. Sus largas pestañas era adorables y sus labios rosa pronunciando palabras en susurros para recordar lo estudiado había sido suficiente como para embriagarlo. Sus tersas y delicadas manos corrían por las páginas de los viejos y gruesos libros que tenía sobre la mesa. Algunos de ellos el rubio ya los había leído, era una actividad que solía tomar cuando estaba aburrido o no tenía nada importante qué hacer. Era preferible que escuchar las estupideces de Zabini, Crabbe, Goyle y Spencer.
Le asombró increíblemente el intelecto que manejaba la Gryffindoriana. Se conocía tan perfectamente los libros, que no necesitaba buscar en el índice para llegar al tema que necesitaba releer por alguna razón. Se preguntó en se preciso instante si Pansy conocía lo que era leer más de un párrafo.
Después de un buen tiempo observando a la castaña ella había levantado sus ojos marrones y le había reprendido por aquel hecho. Al sentirse imposibilitado de observarla por más tiempo, tomó la decisión de levantarse y recorrer la biblioteca examinando algunas estanterías que jamás había visto. Pronto volvió donde Hermione estudiaba.
La chica había descubierto que no tenía absolutamente nada que releer gracias a su insuperable memoria desde hacía mucho tiempo, mas la idea de tener esperando a Malfoy por ella era demasiado tentadora como para dejarla escapar con tanta facilidad. Trataba de contener la risa cada vez que él, tratando de distraerse, miraba hacia varias partes y luego como un niño comenzaba a jugar con sus manos sin sentido aparente. Había resultado bastante divertida aquella hora.
Pero como todo lo bueno llega a su inevitable final, ella repentinamente sintió un golpe sobre la mesa. Levantó su tibia mirada para chocar con los gélidos ojos grises que siempre lograban atraparla.
- Será que la señorita "todo lo sé pero quiero saber aún más" ¿ya terminó de estudiar?
Hermione pestañeó dos veces y cerró el libro.
- No realmente, pero seguiré mañana ya que el hecho de tenerte aquí rondando es algo fastidioso para mi concentración.- dijo ella triunfantemente.
Draco trató de hacerse el sordo ante aquello y no ceder ante sus provocaciones. Había ocasiones en las cuales era necesario tener la mente fría e imperturbable; aquella era una de esas.
El rubio se sentó y una sonrisa se dibujó en la comisura de su boca. Ella se creía tan ingeniosa haciendo todo lo que hacía, pues él la iba a bajar de ese pedestal.
-
¿Hiciste todo este teatro para molestarme verdad?- le dijo sin borrar esa sonrisa. De cierta forma le agradaba que se hiciera la importante. Eso cautivaba aún más su interés en ella.
-
¿Yo?- dijo Hermione inocentemente. - Nunca. Ahora¿De qué querías hablarme?
Draco rió.
-
Dije que teníamos que hablar, eso implica a ambos.
-
Yo no tengo nada que decir.- dijo Hermione.
-
Eso ya lo veremos.- dijo el rubio levantándose de la silla. - Quiero que quede claro algo entre nosotros Granger, y eso es que no tolero que toquen lo que es mío. Prometo no referirme más despectivamente de los...de tu condición, al menos cuando estés presente. Pero no provoques mi ira, porque te puede ir muy mal.
Hermione lo observaba incrédula.
-
Sigues hablando como si tuviéramos algo.
-
Lo tenemos.
-
Ya no.
-
Eso no lo he decidido.- dijo Draco esta vez con una voz firme. Parecía estar imponiéndose. - Te dije que te trataría como una reina, pero si no quieres que te siga tratando así créeme que tengo otros métodos.
Hermione se levantó y se puso frente a él.
- ¿Qué es lo que buscas Malfoy¿Por qué tanto empeño en mantenerme a tu lado¿Por qué tantos celos hacia Krum?
Ni él mismo sabía las respuestas a esas preguntas.
- Porque tú pareces no comprender que yo hago todo lo que quiera, y cuando quiera. Y he decidido que eres un lindo trofeo en mi vitrina Granger.
Hermione rió sarcásticamente.
-
¿Trofeo? Así que pasé de ser una insignificante sangre sucia a un trofeo. No es un gran avance, pero es algo.- dijo burlándose.
-
No juegues conmigo Granger.- le advirtió fijando sus fríos ojos grises en ella y acercándose.
-
Lo mismo digo.- dijo ella sin retroceder. Mostrándole así que estaba muy firme en sus convicciones. - Ahora, si soy un trofeo como me llamas, un objeto que se gana pues entonces vas a tener que ganarme Malfoy. Es así de simple, vas a tener que esforzarte si quieres verme en tu "vitrina".
Hermione sabía lo que hacía. Él iba a arrepentirse de haberla llamado "trofeo". Ella no era un objeto y odiaba cada vez que el rubio se refería a ella como si fuera de su posesión. Seguía pareciéndole imposible poder derribar aquella barrera fría de sus ojos, ojalá algún día pudiera ver algo distinto al odio o rabia en ellos.
Se volteó para irse, pero el brazo del rubio fue más rápido y la agarró por la cintura, pegándola contra su cuerpo y sintiendo sus labios nuevamente en los suyos. Fue increíble, jamás había sentido lo que sintió en aquel instante; una corriente pareció invadir su cuerpo y una especie de fuego que emanaba de los labios de la castaña logró quemarlo. Pronto sintió que no podía despegarse de ella, tenía que tenerla entre sus brazos. Su lengua penetró la boca de Hermione intensamente mientras que el corazón de la castaña estaba a punto de estallar. Él la pegó más contra él, sintiendo el calor de su cuerpo contra el suyo. Se aterró al darse cuenta que nunca había deseado a nadie de aquella forma. La necesitaba. Era como una droga de la cual no podía prescindir, incluso sabiendo que iba a terminar destruyéndolo. Gimió entre los labios de la castaña, sintiendo como un alivio al tenerla nuevamente así, junto a él. Fue entonces cuando la cordura de la Gryffindoriana volvió. No hubiera querido separarse nunca de él, pero hacerle las cosas fáciles sabiendo lo engreído que era no estaba en sus planes. El orgullo pudo más.
Hermione tuvo que tomar aire al separarse de él. Aún tenía el sabor de sus labios sobre los de ella. Le costó poder hablar firmemente, pero logró hacerlo.
-
No.- dijo ella. - No así.
-
¿Así cómo?- dijo susurrándole mientras hundía su cabeza en el cuello de la castaña.
Ella lo empujó y él volvió a sentir cómo el frío lo invadía.
-
Cuando yo lo decida.- dijo la Gryffindoriana fijando sus ojos cálidos en los de él.- ¿Vas a tener que esforzarte recuerdas?
-
¿Por qué eres tan difícil!- exclamó molesto. - ¡Maldita sea!
Y con esto salió de la biblioteca furioso. Sin embargo no había dicho que no había aceptado el reto, por lo cual Hermione entendió que lo había logrado.