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Cambiando el pasado — capítulo 19

**Perdón por la demora...........lancenme los crucios que quieran, pero como recompenza subiré 2 capitulos seguidos..... _______________________________________________________________________________________**Sin embargo no había dicho que no había aceptado el reto, por lo cual Hermione entendió que lo había logrado.

Hermione regresó a su sala común cuando ya era hora de cenar. No tenía nada de hambre, y sabía que después de haber festejado toda la tarde los Gryffindorianos tampoco la tendrían. Entró a su habitación y encontró una carta sobre su cama. Notó que había dejado la ventana abierta, por lo que perfectamente una lechuza podría haber ingresado por ella. Se sentó y la abrió.

*"Querida Hermione: Tuve que irme inmediatamente. No me dieron mucho tiempo y aunque te busqué por Hogwarts no logré encontrarte. Me hubiera gustado despedirme de ti, pero ya ves, las cosas sucedieron de este modo. De cualquier forma, sabes muy bien que nos volveremos a ver. Encontrarte ha sido una de las mejores cosas de mi vida. Te quiere, Tu fiel admirador, Vicktor Krum"*Hermione apretó la carta contra su pecho y sintió las lágrimas brotar. Él había sido su única compañía desde la pelea con Harry y Ron. Sería injusto hacer a un lado a sus amigas, pero ellas solían meter las narices más de lo que ella deseaba en el asunto, y un ejemplo perfecto era lo que Parvati había hecho.

Se secó las lágrimas y respiró profundamente.

Fuerza Hermione, fuerza. Todo va a salir bien. pensó animándose a sí misma.

Harry estaba tumbado boca arriba en su cama. Miraba al techo sin decir absolutamente nada. Ron salió del baño con una toalla alrededor de su cuello. Después de haber derrotado a Seamus había optado por un buen baño caliente; el invierno se estaba asomando y el frío incrementaba cada vez más. El pelirrojo se secó al borde de su cama sin romper el perturbador silencio.

  • ¿Notaste que Hermione no estuvo en la fiesta?- dijo con una voz algo seca.

  • Sí.- respondió Harry sin dejar de mirar al techo. - Y también noté que no estuvo en la segunda parte del partido.

  • Nunca le perdonaré eso.- dijo Ron con rencor en su tono de voz.

Harry no dijo nada. Le había herido tanto el que Hermione no hubiera presenciado su victoria como tantas otras veces que ya simplemente quería olvidarlo. Si en algún momento había creído que las cosas con ella podrían solucionarse, ahora estaba seguro que eso jamás sucedería. Ella estaba muerta para él.

  • Noto muy extraña a Ginny.- dijo Ron cortando el tema. - Me parece demasiado extraño que se haya olvidado de lo de Thomas con tanta rapidez.

El solo nombre de la pelirroja logró despertar cada nervio del moreno. Tragó saliva y esperó que aquello no hubiera sido captado por los ojos de su amigo. Lo que menos quería era pelear con Ron; era el único amigo que le quedaba.

  • No sé, yo la veo igual.- dijo el moreno casi sin voz.

  • No, lo dices porque no la conoces como yo. Pero lo voy a averiguar, algo me dice que está tramando algo.

Pansy gritó del dolor cuando Zabini posó su mano en su hombro derecho. Los ojos centelleantes de Blaise ardieron mientras una sonrisa malévola se formó en su enfermo rostro. Crabbe y Goyle, sentados en los muebles de la sala común, observaban absortos. Spencer permanecía quieto, en una esquina.

  • No chilles tanto. No fue tan doloroso.- dijo Jack.

  • Sí que lo fue maldito.- dijo Pansy mientras Zabini seguía mirando con una sonrisa el hombro de Pansy.

  • Así que por fin, estás marcada.- dijo Blaise mientras una carcajada estallaba de su boca. - Espera que lo sepa Malfoy.

  • ¿Qué es lo que tengo que saber?- dijo Draco ingresando a la sala común. Crabbe y Goyle se levantaron de sus asientos inmediatamente ante la imponente presencia del rubio. Zabini le sonrió y se explicó.

  • La han iniciado ya. Pansy es mortía.

  • ¡Y la jodida marca duele!- dijo la morena mientras se dejaba caer a un sillón.

  • El dolor es parte del placer.- dijo Spencer desde la esquina.

Zabini estalló en una nueva carcajada.

  • ¡Eres un enfermo, pero tienes razón!- dijo Blaise.

Draco había fijado sus ojos grises en Jack repentinamente, como si hubiera caído en cuenta de algo que era importante.

  • ¿Qué pasa Malfoy?- dijo Jack mirándolo. -¿Te he hecho algo para que me mires de ese modo...?

Su voz era irónica, fastidiosamente desafiante. Draco conocía a los de su calaña y su perfecto lema para ellos: "Cría cuervos, y te sacarán los ojos".

  • No me has hecho nada.- dijo con voz severa. - Soy yo quien haré que te arrepientas de haber nacido si vuelvo a enterarme que golpeaste a una mujer.

Los ojos de Pansy se levantaron hacia Jack. Zabini había dejado de reír y Crabbe y Goyle parecían no saber qué hacer ante la situación.

  • Draco…- dijo Pansy. - Me enteré de eso también, me enfadé con el mal nacido pero; ten en cuenta que tan solo fue una sangre sucia.

  • Un maldito cobarde, no es digno de estar en esta casa.- dijo Draco sin dejar de mirar a Spencer. - Eres un Slytherin, recuérdalo.

  • Parece que eres tú quien está empezando a olvidarlo Malfoy.- dijo Jack repentinamente, cuando todos habían dado por terminada la conversación. E l silencio inundó el lugar. Nadie, jamás se había atrevido a responderle al rey de Slytherin. Pansy comprendió la gravedad de la situación y decidió interferir ante la rabia que emanaba de los ojos grises de su prometido.

  • Subamos, quiero que veas la marca sobre mi piel.

Lo tomó de la mano y ambos subieron por las escaleras. Cuando ya sus pisadas no se escucharon más Zabini explotó.

  • ¡Estás demente? En qué pensabas cuando le respondiste a Malfoy! Quieres morir!

  • No es capaz de golpear a una maldita sangre sucia y ¿crees que será capaz de matarme? Me das risa.- respondió Jack.

  • No, tal vez no lo haga: o tal vez sí. Si hay algo que sé de él, es que no sé nada. Es el ser más misterioso que he conocido y eso lo hace peligroso. Sé lo que me conviene, y ser enemigo de Draco Malfoy no está en mis planes. Si tú quieres hundirte y tener en tu contra al rey de Slytherin sabiendo la influencia que su solo nombre tiene en el mundo oscuro, hazlo solo.

Y con esto se fue. Jack se quedó en silencio algunos segundos. Bastardos. Todos eran unos bastardos.

Se volteó para chocar con los ojos de Crabbe y Goyle que lo observaban.

  • ¡Qué miran?- gritó y se fue.

Draco acarició la marca tenebrosa que cubría la delicada piel del hombro de su novia. Ella se quejaba del dolor, y éste se reflejaba en sus ojos negros; mas el orgullo de ser una mortífaga la embargaba completamente. Había superado la prueba exitosamente, y las palabras de Voldemort rondaban aún su cabeza como un manto enigmático y fascinante.

"Eres perfecta: fuerte y frívola; ambiciosa y leal. Tu meta ha sido cumplida, y ahora, me perteneces."

Los ojos verdes de Voldemort fue lo último que vio y luego...

  • Lo conseguiste.- dijo Draco fríamente. - Te lo mereces.

  • Lo sé.- dijo ella sin dejar de ver la marca en su hombro. - Es...

  • Perfecta...- completó el rubio sin poder dejar de mirar el sello que Voldemort había dejado sobre ella. - Algún día también estará en mi hombro.

Pansy fijó sus ojos negros en los de él.

  • ¿Por qué no haces la iniciación de una buena vez? Qué estás esperando?

Draco se quedó en silencio algunos segundos. Una de sus manos recorrió el rostro de Pansy acariciándola como a una mascota.

  • Sé paciente.- le dijo. - El poder, es todo lo que ambiciono; y para conseguirlo, esperar es lo más prudente. - sus ojos estaban más fríos que nunca y lograron congelar por unos instantes el corazón de Pansy. - Cuando llegue a la cima, tú estarás conmigo...eres la indicada.

  • Siempre lo he sido.

  • Y lo seguirás siendo.- dijo Draco como convenciéndose. - Ahora, necesito que me dejes solo.

Pansy se levantó obedeciendo y sus ojos se fijaron en el grueso armario que su novio cerraba con un hechizo desde años atrás.

  • Eres indescifrable Draco.- dijo sin quitar los ojos del closet. - A veces quisiera conocer aunque sea un poco de todo lo que ocultas.

Con estas últimas palabras abandonó la habitación. La noche estaba fría, pero el rubio se familiarizaba con aquel ambiente. Miró el reloj y se colocó la túnica.

Era hora de volver al pasado.

Hermione entró a la biblioteca y notó inmediatamente que Draco no se encontraba. Caminó a lo largo de ésta y llegó hasta la sección prohibida.

William leía un libro bastante interesante sobre la Guerra de la Sangre. Los ojos de Hermione brillaron cuando logró ver el título.

  • ¡Lo he buscado por todas partes!- dijo ella caminando hacia él. Entonces William ocultó el libro tras de sí.

  • Tú verás esta guerra con tus propios ojos… ¿para qué quieres leerla cuando la vivirás? No seas anticipada.- dijo él mientras le negaba rotundamente el libro.

Hermione se quedó quieta mientras se cruzaba de brazos. No estaba aún resignada, mas tenía otro asunto en mente.

  • Quién es Damona?- dijo ella al William.

  • ¿Qué?

  • Damona. Los vampiros la mencionaron esa vez. No suelo dejar pasar cosas tan importantes como esas.

William sonrió.

  • ¿Cada vez me recuerdas más a Isabella lo sabías¡Ah! Pues bien... ¿se supone que eso lo debes averiguar tú sola no? Yo no sé más de lo que tú.

  • Eso no es cierto.- dijo Hermione audazmente. - Sé muy bien que sabes mucho más de lo que dices, conoces cada movimiento...TODO. Y sin embargo, te empeñas en hacernos esto más difícil.

William rió y Hermione creyó enamorarse por unos instantes de aquella risa infantil, inocente. Definitivamente él era alguien especial.

  • Hermione, tienes razón. Sé muchas cosas. Pero si las expreso, no sería lo mismo ¿no crees? Prefiero que pienses...que saques conclusiones.

  • Ya he sacado las mías por supuesto.

  • Dímelas.- dijo él emocionado.

  • Damona debe ser alguien importante para ellos, por eso Zulema dijo que debían apresurarse o ella moriría. Sé que Lilith tiene que ver con ello, la necesitan seguramente, para sacar a Damona de la muerte; conociendo los poderes de Lilith, todo esto tiene una lógica.

  • ¡Perfecto!- dijo William aplaudiendo.

  • ¿Me perdí de algo?- dijo Draco arrimado en el marco de la puerta y con ambas manos sumergidas en los bolsillos de sus pantalones.

Hermione se volteó para chocar con aquella fría mirada. Sus ojos marrones brillaron con tan solo verlo. El Slytherin no cortó el contacto visual; adoraba aquellos ojos llenos de vida, puros y valientes. Eran tan distintos a los de cualquier chica que el jamás hubiese tenido entre sus brazos. Los de ella eran cálidos, apasionados.

Lo que le había dicho a Pansy era verdad, ella era la indicada para él. Sangre pura, bella y obediente. Y sin embargo, lo único que hacía últimamente era pensar en Hermione. Su cabello, sus ojos, sus labios; hasta su voz lograba cautivarlo. Era extraña y obsesiva la necesidad que sentía de tenerla entre sus brazos. Ahí mismo, en aquel preciso instante tuvo que contenerse para no tomarla y hacerla suya.

La voz de la castaña lo sacó de sus pensamientos.

  • Solo discutíamos una situación que me pareció interesante.- dijo ella volviendo a mirar a William mientras éste sonreía.

  • Bueno, bueno. Ha sido bastante divertido hablar contigo Hermione. Pero me temo, que es hora de que ambos regresen y comprueben con sus propios ojos qué tan ciertas con esas suposiciones.

Con un ademán los invitó a acercarse al libro.

Pronto desaparecieron.

Se encontraban en un gran salón. Mucha gente bailaba y hablaba con copas de champagne en sus manos. La decoración era soberbia y elegante. Todos vestían adecuadamente mientras que una pequeña orquesta tocaba una sinfonía particularmente bella. En una mesa, una gran torta blanca les hizo percatarse de dónde se encontraban.

  • Debe ser la fiesta después de la boda.- dijo Draco.

  • ¡Mira¡Allí está Isabella!

Hermione corrió abriéndose paso entre las personas que bailaban en la pista y Draco la siguió. Pronto pararon en la esquina donde ella se encontraba.

  • Pobre.- dijo la Gryffindoriana viendo a su antepasado. Su mirada era triste, y parecía sumida en sus pensamientos.

Isabella no estaba bien. No entendía cómo su vida se había transformado en un infierno de un día para el otro ¿Qué había hecho para merecer todo aquello? El "sí acepto" que había salido de su boca en la iglesia había sellado y hecho verídico el documento que la mantendría unida a un hombre que amaba a su hermana por el resto de su vida ¿Dónde se habían ido sus sueños¿Dónde estaban?

  • ¿Estás bien?- dijo Andrés acercándose. -¡Detestaría ver a mi cuñada mal en un día tan importante!

  • Si, es la emoción.- mintió Isabella.

Andrés rió.

  • Lo comprendo, Carmen está saludando a algunos invitados y también está nerviosa. Eso la hace mucho más bella.- dijo mientras sus ojos brillaban con tan solo pensar en la susodicha.

En ese instante una voz fría se unió a la conversación.

  • ¿Entreteniendo a mi esposa Buchamp? - dijo Xavier sin siquiera esconder el rencor en su tono de voz. - Deberías estar más pendiente de la tuya¿no crees?

  • ¡Tienes razón!- dijo Andrés sonriendo amablemente. - Pues bien bella dama, te dejo en buenas manos.

Andrés se alejó e Isabella dio media vuelta para alejarse, mas Xavier la tomó por la cintura y la obligó a volver, pegándola contra él.

  • Vas a sentarte, y a quedarte tranquila toda la fiesta. Tengo cosas qué hacer.- le dijo él en casi un susurro.

  • Vete al infierno.- le dijo Isabella en voz muy baja también y desafiándolo. - Yo hago lo que se me de la gana.

Xavier apretó más la cintura de la castaña.

  • Ahora eres mi esposa, y harás lo que yo te diga.- le dijo mientras en sus ojos grises el rencor se acumulaba cada vez más.

  • ¿Disfrutas de todo esto verdad¿Quieres vengarte inútilmente de mi hermana y para eso me usas?

Xavier puso su dedo sobre la boca rosa de Isabella haciendo que se callara.

  • No hables. Ni siquiera eso harás de ahora en adelante sin mi permiso. Voy a destruir a tu hermana...y si para ello tengo que hacerlo contigo, entonces vale la pena.

  • ¡Yo no tengo la culpa de las tonterías que hizo Carmen!

  • Eres igual que ella.- dijo Xavier enfadándose. - Lo sé, eres una mentirosa e igual de promiscua que tu hermana.

  • ¡No soy como ella!

Xavier la soltó en cuanto William se acercó.

  • Xavier déjala, esa no es forma de tratar a nadie.

El rubio fijó sus ojos grises nuevamente en Isabella.

  • Hablamos luego.- dijo y con esto se perdió entre la multitud.

Isabella pareció sentir un alivio al estar lejos de Xavier. William se quedó en silencio unos instantes.

  • Lo siento.- dijo William. - Él no es tan malo como parece. Es solo que su vida ha sido muy difícil… y lo que hizo tu hermana…

  • No trates de justificarlo.- dijo Isabella. - Es un monstruo.

  • Mi nombre es William de Castilla.

  • Mucho gusto.- dijo Isabella amablemente.

  • ¡Ese imbécil de Xavier!- dijo Hermione. - Todo es culpa de Carmen.

  • Como sea.- dijo Draco. - Mejor seguimos a Xavier ¿no te parece?

Ambos nuevamente esquivaron invitados y vieron a lo lejos cómo Xavier entraba por una puerta. Draco y Hermione corrieron hacia ella e ingresaron antes de que ésta se cerrara.

  • Tom viene hacia acá.- dijo un hombre a quien reconocieron inmediatamente como Zabini.

  • Es Zabini!- dijo Hermione. - ¿Será otro de los infiltrados de Xavier?

  • Parece que sí.- dijo Draco prestando especial atención a la conversación que mantenían.

  • Eso ya lo sé.- dijo Xavier. - Tom no es fácil de atrapar, sabía que escaparía de los Gitanos fácilmente.

  • Los vampiros llegan cada segundo. La ciudad está infestada en estos momentos de ellos.

  • ¿Qué es lo que quieren?

  • Según buenas fuentes, quieren unirse a los Gohts para la guerra.

Xavier golpeó la pared con fuerza.

  • Malditos.- dijo. - Son un ejército. ¡Los Gohts son fáciles de eliminar, pero ellos unidos a los vampiros serán imposibles!

  • Van a conquistar la ciudad, y pronto, el mundo mágico. Seremos esclavos de razas inferiores.

  • ¡Cállate!- dijo Xavier. - No sucederá. Hay que buscar el punto débil de los vampiros… debe ser así. Todos tenemos un punto débil y ellos tienen que tenerlo también.

  • Ellos son inmortales. La muerte definitivamente no es su punto débil.

  • Y sin embargo con una estaca de madera los transformamos en cenizas.- dijo Xavier. - Eso corrobora que todos tenemos un punto débil. Debemos encontrar el de ellos antes de que sea demasiado tarde.

Zabini estaba vestido como Tom. Todo completamente de negro, su túnica, sus botas; todo. Sacó una pipa y comenzó a fumar.

  • Estás algo tenso. No se supone que estés así el día de tu boda Pirandello.- dijo él irónicamente.

  • Eso no te importa.- dijo Xavier mientras abría la puerta para volver al salón. - Si tienes más noticias, me las haces saber.

Con esto último salió, y Draco y Hermione lo siguieron. Ambos notaron que los ojos grises del recién casado buscaban algo entre la multitud. Pararon fijos cuando encontró a Isabella, y una sonrisa se dibujó en la comisura de su boca cuando notó que Carmen se acercaba a ella.

  • ¡Ven!- dijo Hermione tomando la mano del Slytherin y corriendo hacia ellas. Llegaron a tiempo para escuchar la conversación.

  • ¿Dónde está Xavier?- le preguntó Carmen a su hermana. Isabella no cabía de indignación.

  • ¡Carmen estás casada¡Olvídate de él! - dijo Isabella espantada de la falta de escrúpulos de su hermana.

Carmen rió.

  • Tú debes estar loca hermanita. Jamás podría olvidarme de Xavier. Es perfecto en todos los sentidos. Andrés no es ni la sombra. - dijo mientras sus ojos verdes brillaban. - Si crees que porque te casaste con él, ambos dejaremos de vernos estás loca. Ahora está enfadado, pero hasta el hecho de haberse casado contigo fue para mantenerme cerca. Cuando se le pase, él volverá a mí.

  • ¿Pretendes que sean amantes!- dijo Isabella incrédula. - Eres de lo peor ¿Y tú crees que yo voy a permitir eso?

  • No veo cómo puedas impedirlo.- dijo Carmen riendo. - ¡Por Merlín¡Mírate! Y mírame... ¿notas la gran diferencia? Eres insignificante. Insípida. Jamás podrás hacer que Xavier se aleje de mí.

  • No quiero tener nada con Xavier créeme. Y no necesito de eso para impedir que sigas ensuciando el apellido de papá. ¡Si para algo va a servir esta farsa de matrimonio va a ser para separarte de él!

Carmen iba a responderle a su hermana cuando Xavier se acercó y besó a Isabella en la mejilla mientras tomaba su mano. Luego fijó sus ojos en Carmen.

  • Espero que no te importe que me lleve a tu hermana.

Xavier caminó lejos de allí con Isabella y la llevó a la pista de baile. La tomó de la cintura y la pegó contra su cuerpo. Todos notaron que los novios habían comenzado a bailar y comentaban sonriendo la linda pareja que hacían. Por supuesto, estaban muy lejos de suponer la realidad.

Isabella miraba hacia un lado incómoda. Xavier había fijado sus ojos en ella, penetrando como navajas su alma.

  • ¿Qué te dijo ella?- preguntó el rubio.

  • Nada.- dijo Isabella cortante.

  • Mírame cuando te hablo.

  • No quiero.

Era más difícil de lo que él había creído iba a ser. Se trataba de todo un caso. Aún la recordaba defendiendo a los habitantes de la aldea, con una navaja en sus manos cuando la quisieron tocar sus guardias. Y la imagen de ella bañándose en el río aún permanecía vívida en su mente ¿Quién era ella realmente? No la conocía y definitivamente era un enigma indescifrable. Cuando aparentaba ser una más del montón era fuerte, decidida, hasta algo salvaje; y ahí, enfrente de la sociedad era una dama educada, con clase y silenciosa ¿Cuál de esas dos personalidades realmente pertenecían a Isabella Shawn?

  • Tu impertinencia me está comenzando a fastidiar.- dijo Xavier repentinamente.

Isabella volteó su cabeza quedando por fin su rostro frente al de él. Sus narices se rozaban mientras que sus ojos marrones lo miraban fijamente.

  • No me importa.- respondió ella.

  • No me conoces. No sabes de lo que soy capaz de hacer.- dijo casi en un susurro. Sus ojos grises fríos le hicieron entender que no bromeaba.

  • Tú tampoco.

Aquella respuesta impactó a Xavier. Ninguna mujer lo había desafiado de tal forma antes. Esas dos simples palabras lograron que notara que Isabella era extremadamente diferente. Debía de haberlo supuesto; las mujeres de la familia Shawn eran una en un millón...

..De putas... pensó observando a Carmen que hablaba animadamente con Andrés.

Draco tomó a Hermione de la cintura repentinamente pegándola contra sí. La castaña no comprendió lo que sucedía y miró extrañada al Slytherin.

  • ¿Qué haces?- preguntó ella.

  • No sé, me dieron ganas de bailar.- dijo el rubio mientras comenzaba a dar vueltas con Hermione por toda la pista. La Gryffindoriana reía sin parar al ver la ridiculez que estaba haciendo el Slytherin.

Draco sonreía al verla reír mientras seguía dando vueltas y vueltas con ella alrededor del lugar tras la música instrumental. Tan solo había sentido el impulso de hacerlo, y sabía que aquello iba a divertir a Hermione. Era bastante cómico lo que ambos hacían, por lo que dejar de reír se le hizo casi imposible a la Gryffindoriana.

  • ¡No más!- dijo ella sonriendo y deteniéndolo. - Tenemos que estar atentos a los que dicen…

  • Lo sé.- dijo mientras se acercaba a la boca de la castaña. Pero tan solo logró rozarla, pues ella se alejó aún con una sonrisa en sus labios.

  • No. Aún no te lo has ganado.- dijo ella astutamente.

La tierra comenzó a temblar. Draco tomó la mano de la castaña y pronto cayeron entre árboles y tierra.

  • ah!- dijo Hermione levantándose rápidamente. - Mira...allí están.

Draco observó a Tamara y a Tom quienes caminaban siguiendo su viaje hacia sus respectivos destinos. Repentinamente, la pelirroja se detuvo. Tom volteó y la miró extrañado.

  • Qué te pasa? tenemos que seguir.

  • No. Verás, ya no me eres útil. Gracias por todo pero aquí me quedo. Sé cómo llegar hacia donde necesito ir.

  • Como quieras.- dijo Tom dispuesto a seguir su camino, pero entonces sintió como si no pudiera moverse. Cayó al suelo sin entender por qué razón ya no tenía control de su cuerpo. Tamara se acercó a él.

  • Lo siento mucho ¿Recuerdas las frutas que comimos en el camino? Les puse algo especial a las tuyas. No es nada grave solo estarás inmóvil por una media hora, después el efecto se irá.- dijo ella mientras revisaba los bolsillos del moreno y sacaba papeles y todo lo que había dentro de ellos. - Me llevaré esto. Pude haberme ido y dejarte ir, pero soy una investigadora, y el hecho de que tú lo seas también no significa que no deba investigarte. Todos tenemos secretos y hay algo en ti que me huele a escondido¿comprendes?

  • Qué divertida se me hace esta situación.- dijo Draco. - Puedo imaginar que no se trata de su antepasado sino de Potter.

  • No es divertido.- dijo Hermione.

  • Ya no es tu amigo¿por qué lo defiendes?

  • No lo entenderías Malfoy, hasta tú mismo me lo dijiste una vez ¿recuerdas? No sientes como los demás.

Tamara se levantó y guardó los papeles en su blusa. Sus ojos chocolate se fijaron por última vez en los verdes del chico.

  • Au revoir!- dijo la pelirroja mientras se iba rápidamente del lugar.

La tierra volvió a temblar. Esta vez Hermione creyó que el cielo estaba cayendo sobre ellos. Draco la tomó nuevamente de la mano firmemente mientras caían en la sala de la mansión Pirandello.

-¿Qué hacemos aquí?- dijo Draco. - ¿Terminó ya la fiesta?

  • Creo que sí.- dijo Hermione.

La puerta se abrió dejando entrar a Isabella seguida por Xavier. La castaña observó lo que de ahora en adelante sería su nuevo hogar. La mansión tenía que ser inmensa, y se notaba tan solo por el gran recibidor que tenía. Unas grandes y amplias escaleras con gárgolas le decían que el segundo piso iba a ser mucho más grande que el primero. Sus ojos marrones dejaron de inspeccionar el lugar y se fijaron en Xavier, quien desataba el corbatín que ya casi no lo dejaba respirar.

  • ¿Cuál va a ser mí habitación?- preguntó Isabella.

Xavier rió ante aquel comentario y sirvió del bar un poco de coñac en una copa de cristal.

  • ¿Tú habitación? Querrás decir..."nuestra" habitación.- le corrigió él. Ahora le iba a hacer sufrir; pagaría el haberlo desafiado anteriormente.

Isabella abrió los ojos como platos.

  • ¡No pienso dormir en el mismo cuarto contigo!- dijo ella decidida.

  • No solo dormirás en el mismo cuarto engreída, también en la misma cama ¿Qué no se supone que te enseñaron éstas cosas anteriormente?- dijo él burlándose de la situación.

Isabella no podía creer lo que el estaba diciendo.

  • ¡No dormiré contigo¿Me oíste¡Suficiente hice con casarme y mantener esta farsa como para humillarme de tal forma!

  • ¿Humillarte¿Quién dijo que quiero humillarte?- dijo Xavier. - Tan solo exijo lo que es normal cuando dos personas se casan ¿O tampoco te enseñaron lo que sucede después del matrimonio¿Aún crees que la cigüeña trae a los bebés?

Isabella ignoró aquel comentario. Estaba ya demasiado nerviosa y su cabeza no pensaba correctamente.

  • ¡Digo que es humillante porque tú no me quieres¡Estás obsesionado con mi hermana y crees que es divertido vengarte usándome¡Eso no va a suceder¡Ya tienes lo que querías¡Estoy casada contigo pero tú no me pondrás un dedo encima!

Xavier dejó la copa en el bar y caminó peligrosamente hacia ella.

  • Y quién me va a impedir que te toque… ¿Tú? Ya eres mía legalmente. Me perteneces. Y haré contigo lo que quiera mientras decido qué hacer con la perra de tu hermana.

Isabella corrió y tomó una espada de esgrima que había en la esquina del recibidor con la cual amenazó a Xavier. El rubio quedó parado donde estaba, sin moverse ni un centímetro más. No había pensado obligarla a estar con él, de hecho, ni siquiera tenía interés en acostarse con ella. Tan solo le había parecido divertido provocarla, y darle un vuelco al juego que ella pretendía mantener con él. Jamás se había esperado aquella rápida reacción que le recordó a la Isabella de la aldea.

La mano de la castaña estaba firme mientras sostenía la espada. Sus ojos marrones brillantes lo observaban atentamente.

  • Si me tocas, soy capaz de matarte.- dijo Isabella suavemente, mas algo en sus ojos le dijo que no jugaba. - Así que ya que dentro de ésta casa no tenemos que guardar apariencias vamos a poner ciertas reglas para una convivencia civilizada… ¿Te parece?

Xavier rió. Era bastante cómico que ella hablara de "convivencia civilizada" con una espada en sus manos y amenazándolo.

  • ¿Por qué no empezamos por bajar la espada? Eso haría algo más "civilizada" la conversación ¿no te parece?

Isabella no la bajó.

  • Aléjate de mí primero.

Xavier retrocedió hasta volver a la esquina en donde se encontraba. Isabella bajó la espada.

  • Las reglas aquí las pongo yo, y tú tendrás que someterte a ellas sino quieres que te obligue a aceptarlas.- dijo el rubio comenzando a hartarse de ella.

  • Te equivocas. Yo no voy a hacer nada de lo que me digas al menos que tenga ciertas libertades dentro de ésta cárcel.

  • ¿Cárcel? Vivirás en una mansión con todos los lujos. Aún mucho mejor que en la que vivías.

  • ¡Es una maldita jaula!- dijo Isabella. - ¡Mi casa también lo era¡Y no me importa que la decores con oro sigue siendo un jaula y me asfixia!

  • Y para no asfixiarte supongo que querrás salir por allí y nadar desnuda por ríos o defender gente de las aldeas ¿no? Por lo menos tu hermana escogía bien con quien se acostaba. No quiero ni saber con qué clase de hombres te has relacionado.

Isabella no podía creerlo ¿De verdad él pensaba que si ella salía era por puro libertinaje¿Creía que ella era una promiscua? Ya no importaba, nada de lo que dijera lograría hacerlo entender. Él la veía como el reflejo de su hermana Carmen.

  • Piensa lo que quieras.- dijo Isabella. - Pero no dejaré mis actividades.

Xavier rió.

  • Tú no saldrás de esta casa sin mi permiso. La mansión está rodeada de guardias y si me matas irás a una verdadera cárcel. Veo que tu peor temor es que te quiten tu libertad ¿no es así?

No pudo haber dado más en el clavo. Isabella tenía terror a aquello.

  • Si no me dejas salir no haré nada de lo que me pidas!- dijo ella desesperada.

  • ¡No me interesa¡Peor para ti¡Te quedarás en esta casa todos los días de tu vida si no te comportas bien! Queda en tus manos Isabella: o haces lo que digo, y podría darte algunas libertades si eso es lo que tanto quieres, o no obedeces y te trataré peor que a un rehén. Tú decides.

  • ¡No es justo!- dijo Hermione. - ¡Isabella no tiene salida¡Esto apesta!

Draco no dijo nada. Sabía que tal vez él en la situación que vivía Xavier, hubiera hecho exactamente lo mismo.

Isabella se había callado. Xavier sonrió victorioso. Ella, solamente ella iba a ser el arma letal que arruinaría a Carmen. Después...después ya nada importaba.

  • Sígueme. Te daré una habitación- dijo Xavier mientras subía las escaleras.

Hermione y Draco se dispusieron a seguirlos pero una ráfaga de viento logró tragarlos y pronto cayeron en la sección prohibida.

  • ¿Vi que se divirtieron bastante en la fiesta de bodas no?- dijo William sonriendo. Hermione se sonrojó y Draco esbozó una media sonrisa.

  • Bueno, ya es tarde. No vemos mañana Will.- dijo Hermione mientras salía de la sección prohibida. Draco salió detrás de ella.

El Slytherin tomó rápidamente un libro de la repisa y corrió alcanzando a la castaña.

  • Toma.- le dijo dándole el libro. - Léelo, te gustará.

Hermione pestañeó dos veces y miró la portada de éste. Era exactamente la clase de lectura que le fascinaba. Fijó sus ojos marrones en él algo sorprendida. Los ojos grises de rubio parecían esperar alguna respuesta. Seguían fríos, distantes, y misteriosos. Otra vez se vio sumida en el enigmático mundo del Slytherin. Sus reacciones eran tan inesperadas, y sus actos siempre con un motivo detrás motivándolo; en éste caso, el de volver a hacer su amante a Hermione.

  • ¿Cómo sabes que me gustan ésta clase de libros?- preguntó.

  • Soy observador.- dijo el rubio si apartar su mirada de ella. - Te he visto escogiendo los libros que quieres leer y casi todos tratan de lo mismo. En realidad no comprendo tu obsesión por los conflictos sociales en el mundo; a mí me aburren bastante.

Hermione rió sarcásticamente.

  • Por supuesto que te aburren. Eres un racista y elitista Malfoy, ni siquiera comprendo por qué aún despreciando a los magos y brujas de sangre sucia quieres que sea tu amante.

Las palabras de la Gryffindoriana no fueron agresivas no en forma de reproche, mas bien lo dijo en un tono bastante sutil mientras sus ojos marrones brillaban fijos en los de él, tratando de romper esa barrera de hielo que no la dejaba vislumbrar nada claramente. Draco se acercó a ella y retiró de su frente un mechón de cabello castaño que colgaba maravillosamente de su rostro. Al hacerlo, ella retrocedió unos milímetros sintiendo como la mano del Slytherin acariciaba su piel al colocarlo detrás de su oreja.

  • Tienes razón, desprecio a los sangre sucia.- dijo sin dejar de mirarla. - Pero a ti no.

La sangre de Hermione pareció congelarse durante algunos segundos pero no lo dejó notar, aunque en su mirada, tibia y transparente, todo era claro para aquellos ojos grises.

  • Pues supongo que piensas que debo sentirme muy halagada por que soy la excepción en tu lista de gente inferior ¿no?- dijo ella suavemente. Aún recuperándose de las repentinas palabras del rubio. - La pureza de la sangre no mide la capacidad de un buen mago o bruja, es ignorante y cerrado de tu parte creer…

Pero entonces el Slytherin se acercó más a ella quedando casi ningún espacio entre sus cuerpos y tapó su boca obligándola a no seguir. Lentamente quitó la mano de sus labios rosa y sus ojos grises recorrieron éstos deseando tenerlos entre los suyos. Su mirada subió hasta los ojos marrones de Hermione, quien estaba casi sin aliento por la cercanía del chico.

  • No quiero sermones.- dijo casi en un susurro. -Odio a todo lo que me rodea menos a ti.

Era imposible que las palabras dichas no tuvieran efecto en Hermione. Era demasiado. Muchas cosas pasaron por su mente en aquel instante y no fue capaz de agarrar ni una sola idea. Sus ojos marrones seguían cautivos en los de él. Quería moverse, decir algo, pero no podía. Las palabras no brotaban de sus labios y su cuerpo había dejado de obedecerle. Por un instante logró captar la gran cantidad de resentimiento que el Slytherin guardaba hacia el mundo. Era odio en su máximo esplendor, y vivía cómodamente dentro de él, alimentando a un ser frío e implacable. Y sin embargo, había cierta esperanza. Si era cierto lo que de sus labios había salido hacia ella, entonces tal vez su corazón no estuviera tan duro como ella creía. Hermione no sabía mucho de la vida de Draco, pero por lo poco que conocía entendía que él era así por las duras enseñanzas de su padre y por la vida misma. "Odio todo lo que me rodea menos a ti" Esas fueron sus palabras que aún resonaban en su cabeza.


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