← El lobo se enamoró de caperucita. · de
El lobo se enamoró de caperucita. — capítulo 2
Lapush.
Cuando llegamos a Forks, nuestro padre nos dijo que el dueño de la empresa había pensado en todo, dejando un auto para poder trasladarnos hasta nuestra nueva casa.
Nuestras maletas estaban en el auto, mi padre aseguraba que la casa en donde viviríamos ya estaba amueblada y tenía todo lo necesario, que estábamos rodeados de naturaleza. La verdad es que si extrañaría un poco el sol, no es que no me gustara este clima nublado, lluvioso y muy frio, pero aquí no podría usar mucha ropa de verano, solo invierno y casi no tenía.
Cuando llegamos a la nueva casa solo me quede observando por la ventana, aun con mi reproductor de Mp3, suspire y baje del auto, mi hermano también bajo detrás de mí, parándose y observando mejor la casa como todos.
-Órale, esta casa sí que es genial- mi hermano traía en sus brazos una maleta de deporte.
Ahí traía todo su equipo para jugar, mi padre se encontraba bajando las maletas y dejándolas fuera del auto y mi madre también miraba la casa con una sonrisa.
Fui hasta donde se encontraban mis dos maletas y las lleve hasta dentro de la casa, teníamos que instalarnos, pero como ya estaba amueblada seria menos trabajo.
-¿Les gusta la casa?- pregunto papá.
-Es muy bonita, grande y espaciosa- le dije yo.
-Es hermosa amor, creo que aquí estaremos muy bien- mi madre aun miraba todo maravillada.
-Qué bueno que les guste, entonces… chicos, instálense que mañana tienen escuela-
¿Qué? Apenas llegamos de un lugar a otro ¿Y ya nos quiere mandar a estudiar? De perdido unos días mínimo para asimilar todo.
Yo solo bufe rodando los ojos y subí con mis maletas a un cuarto, la casa era de dos pisos y tenía tres habitaciones, en la primera del lado derecho estaba la habitación de mi hermano por el color azul en todas las paredes, en la habitación de enfrente, estaba la de mis padres, ya que la cama era matrimonial, pero en el final del pasillo estaba una puerta más, era mi habitación.
Camine hasta ella, abrí la puerta y lo que vi me dejo boquiabierta, el color de las paredes eran de un color blanco, pero en la pared que quedaba atrás de la cama era de un color café decorado con algunas figuras como mariposas en color blanco, mi cama era individual pero con cubrecama color café y blanco, había alfombra y una ventana que dejaba ver la parte trasera de la casa, que estaba rodeada de bosque, las cortinas eran de color blanco y arriba de estas una especie de mallita-tela, de color café.
Un armario algo grande enfrente de la cama de color arena, y a lado del armario había otra puerta, cuando la abrí era un baño, donde tenía todo lo necesario pero igual de hermoso.
Deje las maletas en la orilla de la cama y me dirigí a la ventana, abriendo las cortinas de color blancas y dejando solo las cafés, así lograr ver todo lo que estaba afuera.
Abrí la ventana haciendo que un viento frio azotara en mi cara, temblé un poco pero aun así me quede ahí, se escuchaban algunos pájaros y algunos ruidos de animales, como búhos y también los autos escasos que pasaban por la carretera.
Serré los ojos y después serré la ventana de nuevo dejando las cortinas como las había puesto, me fui a mi cama y me avente, tenía algo de sueño y me sentía cansada.
Bueno al menos tenía que aprovechar lo que me quedaba para descansar, mañana empezaría la escuela gracias a mi padre, pero yo empezaría la preparatoria, ¿Estaría muy lejos? No lose, pero tenía que dormir para mañana no estar durmiéndome en clases.