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El lobo se enamoró de caperucita. — capítulo 4
Playa.
Toalla, lista.
Ropa de cambio, lista.
Celular móvil, listo.
Las llaves…
-¡Mamá, ¿Dónde están mis llaves?!- grite desde mi habitación.
-¡Están aquí en la cocina!- me respondió mamá.
Estaba preparándome para ir a la playa que Karla me había invitado, algunos amigos de ella y su primo irían, también unos compañeros de la preparatoria, pero la verdad es que aún no conocía a nadie.
Cuando le platique a mis padres sobre salir a la playa ellos me respondieron que si podría ir, estaban felices de que estuviese haciendo amigos.
Baje las escaleras con mi bolso de playa, traía un short corto de mezclilla y una blusa de tirantes de color azul cielo, además de unas sandalias.
-¿Tienes todo, cariño?-
-Si mamá, solo me faltan las llaves-
-¿Quién vendrá por ti?-
-Karla, es una amiga de la escuela-
-Solo no llegues muy tarde, ¿Quieres?-
-Llevo la móvil mamá- saque el celular y lo menee en mi mano para que lo viera.
El timbre de la puerta sonó y me di cuenta que Karla ya había llegado.
-Ya me voy mamá, regreso más tarde-
-Claro, diviértete-
Salí de mi casa sonriendo y dejando a mi madre con mi hermano, mi padre estaba en el trabajo y tardaría aun en llegar. Karla ya estaba ahí y la salude con un beso en la mejilla.
Me arrastro hasta el auto que nos esperaba pero adentro estaban su hermano y otro chico.
-Él es Scott, y es mi primo-
-Eh, hola- salude a los presentes que estaban dentro del auto.
-Hola, suban chicas que nos esperan ya en la playa- nos apresuró el hermano de Karla.
Yo me senté atrás, donde estaba el primo de Karla, Scott. En todo el camino sentía como me miraba, sus miradas me quemaban pero sentía también que me incomodaban, en su totalidad a mí no me gustaban.
Cuando llegamos a la playa lo que vi fue genial, todo era muy bonito era como una playa rodeada de bosque, se notaba tan genial y además de ser perfecto para ser dibujado, como no me traje mi libreta de bosquejos.
-¿Qué te parece?- me dijo Karla cargando su maleta y mirando la playa que estaba algo llena de gente.
-Es muy bonita, además de que se nota que es tranquila-
-Lo es, bueno vallamos a donde están los demás-
-Claro-
Sonreí mirando todo de nuevo y fui detrás de ella.
(Salto espacio-temporal)
-¡Atrápala jade!- Karla me aventó una pelota que tarde me di cuenta que estaba en mi dirección.
Pero yo no la alcance, la pelota se fue a algunos pasos más atrás de mí, tuve que ir corriendo por ella.
Cuando llegue me di cuenta que la pelota estaba en manos de un chico, al levantar la mirada ya que él era muy alto me di cuenta que ese chico era el mismo que me miraba en la hora del almuerzo del día de ayer y en la salida, además de que es el mismo que estaba en la pequeña tiendita con sus amigos tal vez.
-¿Es tuya?- señalo la pelota con sus ojos.
-Si-
-Aquí esta- al tocar la pelota con mis manos también rose sus manos, eran cálidas y muy suaves, el miro nuestras manos que aún estaban unidas con la pelota y después levanto su mirada sonriéndome.
Su sonrisa era cálida y dulce, te trasmitía paz y amor, era como un chico inocente.
-Yo…- tartamudee, el soltó la pelota y me arrepentí de haber hablado.
-Lo siento-
-No es nada, esto, ¿Por qué no se juntan con notros? Estamos un poco más allá- el miro por arriba de mi cabeza y sonrió asintiendo.
Mi corazón estaba a mil por hora, de tan solo recordar la suavidad de las manos de el en mis manos me sentía tranquila y mi corazón latía feliz.
Terminamos yendo solo el joven moreno y uno de sus amigos, Karla no opuso resistencia pero el primo de ella si, dijo que era una reunión entre nosotros, aunque ella no le puso atención y yo tampoco.
Resulto que el amigo del joven se llamaba Embry y el joven moreno que tanto me había llamado la atención se llamaba Seth, como el nombre de ángeles, tal vez suene cursi pero tan solo pronunciar su nombre me trasmite tranquilidad y paz.