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Una nueva Vida. — capítulo 11

11.Sentirme como "Anita la huerfanita"… y tener más familia que ella. Qué extraño.

Me bañe, me vestí y comencé a hacerme a la idea de que tarde o temprano tendría que afrontar mi nueva realidad. Mientras me vestía y alisaba el cabello, en ningún momento me acerque al espejo. No estaba preparada para ver mi "nueva imagen", la podía sentir por todo mi cuerpo, la veía en mi piel y en mi cabello. Eso era más que suficiente.

-Hola -me saludaron con gran alegría.                                            

Dirigí mi mirada hacia la puerta principal y ahí, de pie, se encontraba una chica de cabello corto y de color negro azabache.

-Me llamo Alice -dio unos cuantos brinquitos hasta mí y me ofreció su mano, con gran gusto la estreche y correspondí su amable saludo.

-Hola, soy Evolet. Linda ropa -dije.

-Esto -se señaló -es viejo. Cuando estés mejor, saldremos de compras. ¿Te parece bien?

Dude un poco antes de responder, al parecer Carlisle no había mencionado nada con respecto a mi conflicto con "la estadía".

-No lo sé. No estoy segura del tiempo que dure aquí con ustedes -mire hacia el piso y comencé a colocarme los tenis -, así que no puedo prometer cosas de las cuales no estoy muy segura. Lo siento -voltee a mirarla.  

-Tranquila. Te entiendo -me dedicó una amble sonrisa -Pero, el mucho o el poco tiempo que estés aquí, y no hablo solamente por mí, me gustaría que te sintieras como en casa y rodeada de una enorme familia que te quiere ver bien. Bien y feliz.

-Gracias, Alice. Agradezco mucho tus palabras. En momentos como este, sentirme apoyada me hace sentir "relativamente" bien y acompañada en mi mal.

No pronuncie más palabras, en su lugar me dedique a colocarme los zapatos, a atarlos y acomodar el pantalón de mezclilla sobre ellos. Cuando termine con mi labor alce la vista para ver qué había sucedido con la pequeña y curiosa persona, y al parecer mi comentario final había causado un efecto negativo en ella, lo notaba en su rostro lleno de cólera. Sin más rodeos, le pregunte si se encontraba bien a lo que ella decidió mejor desviar la mirada y comentar algo que me hizo estremecer.

-Posiblemente no me creas; sin embargo, en mi situación, esto, a lo que tú llamas un mal, a mi me ha funcionado de maravilla -tomó asiento a un costado mío -Cuando fui humana, mi vida no tenía sentido, e inclusive mi familia por quererse deshacer de mi y del gran problema que implicaba tenerme junto a ellos decidieron encerrarme dentro de un hospital psiquiátrico. Son momentos de mi vida que no me gusta recordar; no obstante, todo tuvo su recompensa. Los momentos malos fueron totalmente sustituidos por acontecimientos bastante buenos. Encontré a mi pareja, a una cálida familia y ahora soy verdaderamente feliz.  

De golpe me puse de pie y camine unos cuantos pasos hacia tras, medite el relato de Alice, y después de pensar lo suficiente me puse frente a ella y me hinque para que mi rostro quedase al mismo nivel que el de ella. Con delicadeza y tacto le hice ver mi situación, quería que comprendiera mis motivos y razones, tal vez no la conocía del todo, pero algo en la familia Cullen me hacía sentir segura y sin temor a que mis palabras fuesen recriminadas.

-Mi situación es diferente -comencé a hablar -, y lamento la tuya. Nunca hubiera pensado que una chica como tú, hubiera pasado por situaciones muy difíciles. Pero, eso no significa que mi felicidad tenga que radicar en esta vida. Para mi es todo lo contrario -me puse de pie y le di la espalda -, mi vida como humana era bastante espectacular, y a pesar, de que por un momento se vio nublada, aun así, fue buena. Era una excelente alumna, amiga, novia, hermana, hija, todo me salía de maravilla. Y ahora, no puedo hacer nada de eso. No de la misma manera. No busco una nueva felicidad, sólo quiero recuperar la perdida.

-Pero…

-Es imposible -complete su frase -Ya lo sé.

-Así es -admitió.

Un pequeño ruido nos alerto, se trataba de la puerta, alguien estaba pidiendo entrar. Alice respondió e instantáneamente entro un chico. Era alto, de cabello color miel, parecía compasivo pero a la vez acechante, sus ojos dorados lo demostraban. Camino hasta nosotras y se colocó a un lado de Alice, posó delicadamente su mano sobre la cadera de la chica y la atrajo a su costado para abrazarla fuertemente.

-Jasper, un placer -, me extendió su mano libre. Una leve sonrisa de hizo presente en sus labios y en los míos también.

-Evolet. Y también es un placer -estreche su mano -, Veo que, vienen a conocerme; he sido bastante descortés al no ir a presentarme personalmente -, suspire -en verdad, lo siento. Pero aun no me siento con el ánimo de ver personas, no a menos que se trate de mi mamá. En cuyo caso, estaría dispuesta a ver a su familia.

-Somos pocos -dijo Alice -, si es que te preocupa el número de personas que te puedan ver.

-Error -exclamó Jasper -la manada de Jacob y la de Sam llegaron, e inclusive nuestra familia de Denali también ha decidido acompañarnos. Así que, la familia ha aumentado sustancialmente.

¡Rayos! Fue lo que pensé. No quería que más personas me vieran, no era un fenómeno de circo, yo no era para el deleite de la gente morbosa.

-Tranquila -musitó Jasper -Ellos no han venido a ver cómo eres. La manada de Jacob, esta para la protección de Reneesme, la manada de Sam, y más que nada Sam quiere saber tu estado de salud. Y Eleazar ha respondido a la petición de Carlisle al venir y poder inspeccionar el don tan extraño que posees. Es lo único que sucede allá abajo. No tienes de que preocuparte.

-Aun así. Siento que son una gran multitud -comencé a molestarme y ponerme ansiosa y realmente nerviosa.

-Jasper, has que se tranquilice -le pidió amablemente su compañera -, se ve bastante mal.

-Por extraño que parezca amor, no lo puedo hacer. Ella no me deja.

-¿Cómo? Yo no te dejo hacer ¿Qué cosa? -quería una respuesta inmediatamente.

-Tu don no me permite realizar el mío.

Todo lo que me decían parecía extraño de creer. Una familia con dones sobrenaturales. En mi familia los dones que manejábamos eran tan tontos comparados a los que ellos poseían. Mi mamá creía que mi don era ser empática con todas las personas, el de mi hermano era ser paciente y tolerante, y así, "dones" comunes para los humanos, que en el mundo en que me hallaba podían parecer chistosos e insignificantes.

Volví a tomar asiento y asimile el comentario de Jasper "Ella no me deja" tal vez mi "don" era bloquear. Fue lo primero que pensé, pero me pareció algo tonto, que cuando lo pensé coloque mi cabeza sobre mis manos y la deje ahí un buen rato.

-Antes de bajar -dije sin levantar el rostro -, me gustaría hablar con Carlisle y Alistair. Podían hacerme ese gran favor. Podrían traerlos. 

-No se será necesario, ellos ya están aquí -levante el rostro ante la respuesta y así era, ambos estaban en la entrada de la habitación esperando la salida de Alice y Jasper. 

La puerta se cerró y sólo quedamos los tres. Nadie dijo nada. Mi silencio era profundo y abismal. No me levante de mi lugar y seguí en la misma posición. Mi cabello cubría mi campo visual, así que lo único que podía observa eran mi piernas y mis brazos. Involuntariamente comencé a mover mi pies en señal de nerviosismo, mis ganas de que alguien hablara para romper el hielo aumentaba conforme pasaba el tiempo.

-Y, ¿Entones?

El primero en hablar había sido Alistair. El cual no me había visto desde que había entrado al consultorio del doctor. A pesar de que habíamos pasado tiempo juntos, nunca lo había visto al rostro, no desde que él había decidido presentarse mientras se alimentaba de mis victimarios. Quería verlo, saber cómo era y también quería que él me viera sin mis mil capas de ropa para cubrir mi cabeza y mi cuerpo.

-Eh hablado seriamente con Carlisle. Y llegue a la conclusión de que lo mejor para tu familia y la familia de mi amigo seria que te llevara conmigo lo más lejos posible.

Bufe y con ambos brazos me cubrí el estomago, continúe encorva y sentada. La idea de Alistair me parecía aterradora, pero era la mejor que hasta ahora me habían presentado. No deseaba estar lejos de mis seres amados, pero tampoco podía estar cerca de ellos sin que alguien les pudiera causar daño, e inclusive si ese alguien se trataba de mi misma. Los amaba tanto.

-¿Qué opinas, Carlisle? -le dedique una mirada fugaz.

-Veras -cruzó los brazos al nivel del pecho, al parecer no le había gustado del todo el comentario de Alistair -, yo le hice una promesa a tu mamá. Le dije que cuidaría de ti como si fueras parte de mi familia. Y lo pienso hacer, pero la pregunta que me has hecho, creo que tú deberías de responderla. ¿Qué opinas, Evolet?

Voltee a mirar a Alistair, en el existía el deseo de que me fuera con él. Lo notaba en sus ansias por querer oír mi respuesta.

-Primero que nada -me detuve para dejar de ver a Alistair y para ponerme de pie y caminar a una de las grandes ventanas que flaqueaban la cama. Una vez ahí, mire los gigantescos árboles que se alineaban por toda la orilla de la casa, delineando a la perfección el territorio -, primero que nada, mi objetivo es no apartarme demasiado de mi familia…

-¡PERO!...

-Punto numero dos -salí al rescate de mi derecho por seguir hablando -, estoy de acuerdo con el hecho de que es peligroso estar cerca de ellos y de todos ustedes también Carlisle…

-No te preocupes por ello. No pasara na…

-Claro que es un riesgo potencial el quedarme aquí, alguien me persigue y si ellos llegasen aquí y les hicieran daño… jamás me lo perdonaría. Porque por mi culpa estoy poniendo en riesgo a quienes me han dado tanto apoyo y seguridad. -Le hice ver a Carlisle -, Me encantaría quedarme, porque por lo menos no estamos tan lejos de mi familia ¿Verdad?

-Así es.

-Tanto tu -mire a Alistair -y tu Carlisle. Son personas de gran importancia para mí. Tanto que el me ayudo como el que salvo, a ambos les estoy muy agradecida. Mi decisión es difusa y confusa, no sé qué pensar, no que decir, ni mucho menos sé que voy a hacer. Pero de lo único que estoy segura es que a nadie quiero causarle dolor emocional y físico. Pero por lo mientras, si tú y tu familia me aceptan ¿Me dejarías quedarme aquí, Carlisle? Por un corto tiempo.  

-Puedo interpretar un "corto tiempo" como mil años. Y me encantaría que así fuese. Pero, respeto tu decisión y mi familia también lo hará -me extendió uno de sus abrazos e hizo que me aproximara a él. Lo acepte y cuando mi mano tocó sus dedos, súbitamente me atrajo hacia él y me abrazo con gran fuerza -, todos te ofreceremos nuestro incondicional cariño; el tiempo que estés con nosotros e inclusive si decides dejarnos -murmuro cerca de mi oído.

Sentirme querida, me hacía sentir más que bien. Desde que papá había fallecido nadie me había ofrecido un abrazo tan paternal como lo había hecho Carlisle en aquella ocasión. Cada fibra de mi ser sentía el cariño que él me estaba ofreciendo. Se trataba de una experiencia indescriptible, era como si nos conociéramos de años, como si el último abrazo hubiese sucedido hace mucho tiempo atrás. Se trataba de un abrazo que llevaba años esperando. Pero ¿Por qué tenía ese presentimiento? Sólo el destino lo sabía. E inclusive, sin imaginarme en ese momento, alguien más estaba enterado de ese sentimiento extraño. Después de abrazar a Carlisle con mucho afecto y por un largo tiempo, ambos volteamos a ver a Alistair para que se uniera a nuestra pequeña celebración, pero sin que nos diéramos cuenta, al menos yo no. Se había marchado. Mi decisión no le había hecho muy feliz.

Pero debía de entender que mi familia era mi primera y única preocupación, que antes de él estaban ellos y que después de ellos… Carlisle y su familia se estaban ganando el segundo lugar en mi "lista de preocupaciones".