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Historia 135182 — capítulo 19

Vacaciones en mal momento II

El tren comenzó a aminorar la marcha. Para aquellos momentos el cielo se había teñido de un color azul aterciopelado.

Pasaban de las siete de la noche cuando el expreso se detuvo en la estación de King Cross.

-Vamos Herms…- susurro Ginny sujetando a su amiga por el brazo, ayudándola a incorporarse.

-Gracias Ginny- susurro la chica intentado en vano sonreír.

-¿Segura que estas bien?- inquirió la pelirroja al tiempo que bajan del tren.

-Prefiero no hablar de eso, te contare más tarde.

Un pequeño círculo de personas (no tanto) las esperaban ya en el andén.

Ahí estaban Fred y George, también Bill y el Sr. Weasley, y Harry y Ron que recién se les habían unido.

Después de los respectivos saludos y breves comentarios, uno a uno atravesaron aquel muro hacia el mundo muggle.

Narradora

De nuevo, el ruido de cristales rotos, estrellándose contra la pared de piedra, perforó el silencio de aquella habitación.

Dumbledore se limitaba a contemplarlo, sin decir una palabra, saboreando un caramelo de "tuti-fruti" (Su nuevo descubrimiento muggle)

-¿Has terminado ya de destrozar mi despacho, Severus?- inquirió el anciano profesor un par de minutos después.

Snape se dejó caer sobre una silla frente al escritorio del profesor, abatido.

-¿Me explicaras que está ocurriendo o lo hare yo?

-Es claro que se trata de la partida de la Señorita Granger, luego de su discusión de esta mañana…

El pocionista lo observo con un toque de sorpresa. ¿Cómo le hacia ese anciano para enterarse de todo?

-Todo esto es tu culpa- susurro el pelinegro incorporándose en su asiento.

Dumbledore lo observo algo extrañado.

-¡No finjas que no lo sabes! ¡Si tan solo me hubieras permitido explicarle, al menos despedirme!

-El hubiera no existe, Severus. Hay que aceptar el pasado y vivir el presente.

-¡No me vengas con esas tonterías!- exclamo.

Dumbledore lo contemplo sin inmutarse.

-Severus, es solo una pelea de novios- dejo escapar una risita - Pronto pasara.

Narradora

-¿Dónde está Lupin?- inquirió Harry un segundo después de que todos aparecieran justo frente al número 12 de Grinmuld Place.

-No lo sé- repuso Ginny de pie a su lado, sujetando su mano.

El Sr. Weasley fue el primero en entrar en la antigua construcción, seguido poco después del resto.

Sirius los esperaba en el recibidor, al pie de la escalera, con una amplia sonrisa.

-Sir…- la exclamación de Harry quedo suspendida a la mitad, siendo opacada por un fuerte grito a sus espaldas.

-¡Sirius!

Una chica pelinegra salida de quien sabe dónde corrió a los brazos del hombre.

Poco les importo la mirada de extrañeza que les regalaban todos los presentes, y unieron sus labios en un cálido beso.

La extraña chica giro sobre sus talones aun abrazada a Sirius y contemplando al resto.

-¿Pansy?

-¡Pansy!

-¡Pansy!

-¿¡Parkinson!?

Las exclamaciones de Harry, Ron, Ginny y los gemelos en perfecto coro no se hicieron esperar.

Lupin se encontraba recargado en el marco sin puerta del corredor, observando la escena divertido.

-¿Esto es enserio Sirius?- inquino Harry en un susurro acercándose a él.

-Jamás lo había sido tanto- repuso el hombre abrazando fuertemente a Pansy; sonriente.

-Hora de cenar- anuncio de pronto la Señora Weasley que los llamaba desde la cocina.

Narradora

-¡Todo es culpa tuya!

-Severus… ¿Me dejaras hablar? O piensas seguir gritándome toda la noche…

Snape lo observo casi con odio pero guardo silencio.

-Tal vez sea lo mejor…

Snape abrió la boca para protestar pero Dumbledore lo hizo callar.

-Bellatrix te está buscando.

El pocionista lo observo sin comprender, con una ceja levantada.

-Sabe que estas tras ella, que la seguías y aun lo haces…

-¿Qué tiene que ver eso con…

-Hijo… tal vez la Señorita Granger este más segura con el profesor Lupin

La mirada del pocionista se llenó de odio.

-¡No lo permitiré!- exclamo.

-Por lo que le dijiste esta mañana, tenía entendido que no querías volver a verla.

Snape le lanzo una mirada frívola. ¿Cómo se había enterado ese maldito viejo chismoso?

-Si realmente la amas la protegerás… -Por supuesto que lo haría, daría mi vida por Hermione…

-¿De nuevo es Hermione? O ¿Señorita Granger?

Snape rodo lo ojos fastidiado.

-Severus… debes pensar en la chica, tal vez no esté segura a tu lado, Lupin la cuidara.

-Yo… yo la cuidare- balbuceo como pocas veces lo hacía.

-Conoces mejor que yo a Bellatrix, sabes que terminara enterándose y la buscara, ya la torturo una vez y poco le importara hacerlo de nuevo…

-No- susurro.

-¿Cómo dices?- inquirió el anciano profesor.

-Ya nos separaste una vez y no permitiré que lo hagas de nuevo.

-Eso depende de ti- musito.

Snape había comenzado a perder la paciencia. Aquellas charla sin sentido no lo estaba llevando a ningún lado.

Narradora

Todos cenaban despreocupados de la vida, charlando y más aun escuchando a Sirius hablar sobre lo suyo con Pansy.

Era complicado para los aun estudiantes, estar sentados a la misma mesa que una Slytherin y No cualquiera si no ni más ni menos que la antigua novia de Draco Malfoy.

A la castaña se le revolvió el estómago tan solo de pensarlo.

-Bien, creo que es hora de que todos vayamos a dormir, nos espera un largo día mañana.

El número 12 de Grinmuld Place era una casa grande; bastante Sin embargo apenas contaba con cinco habitaciones.

Después de que todos se instalaran, descubrieron que Hermione, Pansy y Ginny no tenían una habitación.

-Yo puedo dormir con mis padres- musito la pelirroja, soltando un largo bostezo y abandonando la sala.

Lupin y Sirius se lanzaron una mirada cómplice.

-Volvemos en un minuto- anuncio Lupin antes de desaparecer por el corredor seguido de Sirius.

Un silencio incomodo reinaba en la habitación donde ambas chicas esperaban.

-¿Es extraño no? Granger- susurro de pronto Pansy.

Hermione la observo sin comprender.

-Tú con Lupin y yo con Sirius- dejo escapar un suspiro.

Los ojos de la castaña se abrieron un poco.

-Creo que será mejor que nos llevemos bien.

Estiro su mano esperando a ser estrechada. Acto que la castaña correspondió un tanto vacilante. Pansy por primera vez para Hermione, sonrió sinceramente.

-¿Y cuánto llevan juntos?- inquirió la Slytherin sentándose a su lado.

-¿Cómo lo sabes?- pregunto de pronto la castaña.

-Yo… me lo contó Draco.

La castaña casi se atraganto con el vaso de agua que bebía en aquel momento.

-¿Te dijo…

La castaña no completo la frase, pero sentía la necesidad de preguntarlo.

Pansy le guiño un ojos al ver que Sirius y Lupin se acercaban.

-Lo sé- susurro antes de que Sirius hablara.

-Tenemos una sorpresa.

Ambos las condujeron hasta la habitación que antes, era de Sirius. Primero entraron Sirius y Pansy, seguidos de Hermione y Lupin que se desviaron por una puerta contigua a la habitación de Sirius y Pansy.

Lupin cerró lentamente la puerta detrás de él.

-¿Y bien?- inquirió acercándose a la castaña -¿Qué te parece?

Hermione no supo que responder, y solo atino a retroceder, hasta que quedo aprisionada entre la pared y el cuerpo del licántropo.

-Ya te extrañaba- susurro dejando viajar sus manos hasta la cintura de la chica.

Hermione realmente quería parar aquello pero no sabía la manera de hacerlo sin lastimarlo.

-Lupin yo… estoy muy cansada- balbuceo.

Lupin había comenzado a besar su cuellos deslizando lentamente sus manos por todo su cuerpo.

-Emm… Hola- Pansy los observaba desde la puerta.

-¡Pansy!- exclamo Lupin alejándose de la castaña.

-Yo… creo que preferiría dormir con Hermione- susurro la Slytherin ingresando en la habitación.

Lupin contemplo a ambas, bastante extrañado.

Hermione asintió.

Con un movimiento de la varita del licántropo, su baúl aun sin deshacer salió de la habitación flotando.

-Te veré mañana, linda- se despidió Lupin volviendo a acercarse a la castaña.

-¡Hermione quieres ayudarme con esto!- exclamo Pansy.

Hermione se acercó rápidamente a la chica.

-Si Lupin nos vemos- se despidió desapareciendo por la puerta del baño con un par de cosas de Pansy en las manos.

Lupin la observo desaparecer algo confundido y poco después abandono la habitación.

La castaña salió del baño en cuanto escucho la puerta cerrarse.

-Gracias- susurro sentándose a la orilla de la cama.

Los días pasaron velozmente para fortuna de la castaña.

Había conseguido estar lo suficientemente ocupada para alejarse de Lupin y no pensar en Snape.

Aunque, sabía que en algún momento tenía que terminar con aquello. No podía continuar simplemente evadiéndolo.

Tal vez Snape no quería volver a verla jamás, tal vez no quería saber nada de ella, sin embargo no quería seguir lastimando a Lupin de aquella manera, sabía que la amaba, se lo había demostrado, sin embargo le era imposible corresponderle y a decir verdad no quería obligarse a hacerlo.

Era la última semana de vacaciones cuando sucedió lo que realmente deseaba con todas sus fuerzas que jamás pasara.

Hacia un año que la guerra había finalizado y Voldemort había muerto, sin embargo el orden y la paz no había vuelto del todo al mundo mágico.

Bellatrix y algunos más continuaban sueltos, empeñados en vengar la muerte de su amo, por lo que, de vez en cuando, aun se celebraban reuniones de la Orden.

Los mortífagos estaban inactivos y bastante silenciosos sí; pero se temía que en cualquier momento pudieran comenzar otra guerra. Y pero aun, con Bellatrix al mando.

En fin…

Fue la mañana del miércoles, y Hermione se encontraba ayudando a Fleur a cuidar de la pequeña Victorie.

La pequeña corría por la casa feliz mente hasta los brazos de su madre que bajaba las escaleras para ir a comer.

Hermione suspiro aliviada. Estaba cansada de correr todo el día detrás de la pequeña niña traviesa, y realmente necesitaba un respiro.

Caminaba distraídamente por el recibidor cuando sintió una ráfaga de viento proveniente de la puerta de entrada que se cerraba lentamente, alguien acaba de entrar o tal vez de salir. En eso estaba cuando se encontró de frente contra un fornido pecho cubierto con una capa negra.

Sus manos se detuvieron en el pecho de aquel hombre y las manos de él viajaron hasta su cintura, evitando que ella cayera.

Levanto la mirada, hasta que sus ojos miel se encontraron con aquellos profundos pozos que conocía tan bien.

-Profesor…

-Señorita Granger, tenga más cuidado- susurro.

Se contemplaron por un segundo.

Tanta gente, tanta gente que había en esa maldita casa y venía a encontrarse con ella.

-¿Hermione estas aquí?

Lupin… siempre tan oportuno.

Snape le lanzo una mirada de odio al licántropo antes de alejar a Hermione de él, haciéndola a un lado bruscamente

Fue el momento más incómodo en el que Hermione pudo haberse encontrado.

Ambos estaban ahí, observándose con odio, y ella, de pie al lado de Snape, contemplando a ambos.

La tensión pudo haberse cortado con un cuchillo.

-Vamos pequeña…- susurro Lupin sujetándola por los hombros y alejándola de Snape.

Hermione comenzó a caminar con el licántropo. Muy en su interior esperaba algo, alguna clase de reacción de parte de Snape, que hiciera algo, que dijera algo.

Snape los contemplo alejarse.

Una vez solos, Hermione se zafo del agarre del licántropo.

-Lupin…

-Necesitamos hablar- concreto el hombre lobo.

Hermione asintió y ambos caminaron silenciosamente a la sala que se encontraba completamente desierta.

Lupin se sentó en un sillón y Hermione se sentó nerviosamente, frente a él.

-Lupin yo…

-Solo quiero que estés segura de que yo si te amo

Ese "si", esa pequeña palabra de 2 letras acababa de perforarle el corazón. No supo que hacer, simplemente se encontró mirando fijamente aquellos ojos color almendra.

-Lupin yo no…

Lupin la cayó posando su dedo sobre sus labios.

-Puedo darte todo lo que no te dará…

-Lupin, por favor… no hagas esto más difícil.

-¿Qué quieres haga? Hare lo que sea, Hermione… yo te am…

-No- susurro la chica - Lupin… sé que tú me amas, realmente me lo has demostrado pero yo no puedo corresponderte…

-Entonces…

-Lo intente, de verdad, no sabes cuánto desearía hacerlo, pero no puedo.

Lupin suspiro resignado.

Lo estaba lastimando, veía la tristeza reflejada en su rostro, la decepción inundando su mirada.

Sujeto su rostro entre sus manos, se sentía la peor persona del mundo, pero era la mejor.

-Gracias- susurro -Gracia por amarme de esa manera, gracias por estar ahí para mí y realmente siento no poder corresponderte, no merezco todo lo que has hecho…

La chica dejo la frase suspendida a la mitad, cuando Lupin unió sus labios a los de ella.

Snape

No soy curioso, nunca acostumbre serlo, ni siquiera de pequeño, pero era Hermione de quien hablamos. Hermione, sola con Lupin.

Los seguí, lenta y silenciosamente.

Me detuve, a unos pasos de donde la sala donde ellos entraron.

¿Qué más daba? A mí ni siquiera me importaba ¡Que hiciera con su vida lo que ella quisiera!

Pensaba al tiempo que seguía avanzando hacia la sala.

Ahí estaban ambos, hablaban de algo que no alcanzaba a comprender.

Hermione sujetaba el rostro de Lupin entre sus manos, hasta que después de unsegundo, ambos fundieron sus labios en un beso.

¡ESTÚPIDA SABELOTODO!

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Holi!

Bien, se que fue un capitulo algo largo y mas aun aburrido, pero era necesario. Les juro que el proximo sera mejor. Espero poder actualizar pronto, mientras porfi comente que opinan!

Un beso Feer :3