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Historia 135694 — capítulo 10
¡Hola! Gracias por los comentarios que dejaron en el capítulo anterior, en verdad es bueno saber que si les ha gustado, bueno dejo la continuación y espero esta vez poder actualizar el martes. Gracias a los que pusieron en favoritos la historia en fin, los dejo con el siguiente capítulo.
Hace un mes encontraron a Ron, hace un mes Hermione se había lanzado a los brazos de Draco sin pensarlo, hace un mes que todo parecía sin mayor relevancia. Hermione no se había topado con Ron después de su interrupción en la mansión y eso la hacía sentir tranquila.
Al llegar al ministerio como todas las mañanas se dirigió a su oficina, su secretaría no estaba, pero eso era normal, ella llegaba media hora antes para poder estar tranquila por un rato y hacer todo más rápido para poder llegar a la casa de Draco temprano. Abrió la puerta y lo primero que vio fue un enorme arreglo de flores, eran rosas, no eran sus favoritas, pero nadie le había mandado algo así, se emocionó mucho.
Con un hechizo las acomodo para que quedaran pegadas a la pared enfrente de su escritorio, eran maravillosas, su aroma en el ambiente la hacían sentir feliz. Comenzó a trabajar sin preguntarse más acerca del remitente de esas rosas, media hora después casi acababa todos los informes que debía entregar. Estaba redactando el penúltimo reporte cuando llamaron a la puerta.
— Adelante. — no despego los ojos del pergamino que estaba escribiendo. — ¿Si?
— Hermione, una lechuza vino a dejar esto. — Hermione alzo los ojos y se encontró con su secretaria con una enorme caja de regalo de color azul con un moño rojo.
— ¿Quién lo manda?
— No tiene nota.
— Déjalo ahí, más tarde lo revisare.
En cuanto su secretaria dejo ese regalo sobre la mesa Hermione camino hacia él, tenía mucha curiosidad pero no debía de ser tan confiada. "Revelio" y nada paso, decidió abrir la caja, aparto el moño y encontró dentro un hermoso vestido verde esmeralda. Lo saco de la caja y sonrió.
El vestido tenía pequeños tirantes, un escote en forma de corazón y era corto, justo arriba de sus rodillas, era tan simple como elegante, era simplemente perfecto.
— Draco… — En su mente, con ese color solo recordaba a su rubio de ojos grises, debajo del vestido había 3 cajas más.
La primera caja tenía unos pendientes de diamantes eran hermosos y aunque Hermione no quería aceptar esos regalos tan costosos no podía abstenerse de probárselos aunque fuera una sola vez. Sonrió delicadamente mientras ponía a su lado esa pequeña cajita, la segunda era un hermoso brazalete, eran dos pequeñas cadenas de diamantes, delgadas pero aun así no dejaban de verse deslumbrantes. Abrió la última caja y encontró unos zapatos hermosos que iban a juego con todo el vestuario anterior, cuando saco esa última caja se dio cuenta que al fondo había un pequeño sobre.
"Espero que los regalos te gusten. Te espero a las 8:00 pm en el Restaurante de Parkinson."
Eso era todo, un hermoso atuendo con una bella nota, sin duda alguna, ese era Draco Malfoy. Se apuró a terminar su trabajo mucho antes, estaba tan nerviosa que decidió arreglarse desde antes, tardo un poco logrando controlar su cabello para que fuera perfecto se hizo un moño muy simple pero a ella le costó demasiado. Se maquillo poco, casi natural, solamente remarco sus labios con un rojo intenso. Pensaba cambiarse cuando alguien toco a la puerta.
— Adelante. — Estaba dudosa, no quería más trabajo, eran casi las 7, su hora de salida y tenía una hora para verse perfecta.
— Granger, te ves… impresionante. — Theodore Nott estaba entrando por la puerta, él era uno de sus grandes amigos, iba a la mansión seguido, el esposo de Luna y alguien con quien podía trabajar. — ¿Quién es el afortunado?
— Creo… que es Draco. — Se sonrojo y le sonrió a Theo. Señalo la caja donde estaban los regalos. — No creo que alguien tenga tan buen gusto.
— Verde serpiente. — Theo vio el vestido y le sonrió a Hermione. — Luna dijo que terminarían juntos, supongo que tiene razón.
— ¿Te puedo confesar algo? — Theo asintió. — Esto me emociona demasiado, tal vez, no sea tan malo enamorarse de Malfoy.
— ¿A dónde irán? — Theo levanto la ceja.
— Al restaurante de Pansy, a las 8.
— Si llego a esto, es porque no, no es malo enamorarse de él. Bueno Granger te dejo, ponte más impresionante todavía. — Se despidió con la mano y desapareció por la puerta que entro.
Se cambió casi como ritual, no quería que el vestido, el maquillaje o su peinado se arruinaran, cuando estuvo lista se apareció en ese lujoso restaurante.
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Draco estaba algo inquieto, eran las 8 y Hermione no aparecía, ella nunca se atrasaba siempre llegaba a las 7:10, seguramente salió con Ginny, pero era mejor confirmarlo marco a la casa de los Potter y Ginny le dijo que no, ella no sabía nada de Hermione.
Draco estaba poniéndose impaciente 8:05 él era un hombre de hábitos y la castaña también, decidió aparecerse en casa de Theo, porque mandarle un patronus o intentar comunicarse con él de otra manera era imposible. Apareció en el recibidor y un Theo desconcertado lo miraba extrañado.
— ¿Por qué dejaste a Granger sola? — Draco giro la cabeza mostrando un claro desconocimiento.
— Ella no ha llegado. — Estaba intentando contener su estrés.
— Pero se estaba arreglando cuando salimos del trabajo.
— No ha llegado son las 8:05, ella nunca llega tarde.
— Draco la citaste a las 8. — La cara de Draco cambio de una manera inmensa, acababa de preocuparse.
— ¿Qué? Yo no la cite nunca.
— ¿Tú no le mandaste los regalos? — Theo comenzaba a ponerse serio
— ¿Qué regalos?
— ¿Quién se los mando?
— ¿De qué mierda hablas Nott? ¿Qué regalos? — El rubio había tomado a Nott por la camisa, pero el sin inmutarse por el agarre contesto.
— Llegaron regalos a su oficina, había un vestido verde que ella pensó era un regalo tuyo, se estaba arreglando porque creía que tenían una cita. ¿Quién lo mando?
— Supongo que una estúpida comadreja, a la cual le arruinare los planes esta noche. Si no es él, se los arruinare a quien se atreviera.
— Si es así, te lo hare simple en el restaurante de Pansy, ahí los encontraras.
Draco no espero nada más y desapareció. Eso comprobaba la teoría de Theo y Luna, esos dos tenían algo.
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Hermione llego a la recepción y le preguntaron su nombre, la recepcionista la guio al ala oeste, donde solamente había mesas para dos, comenzaron a caminar hasta el fondo su mesa era la última, había una botella de Champagne y velas, no pensó en algo más romántico que eso. Vio unos zapatos negros, calcetines negros y un pantalón negro. Malfoy debía de verse como siempre, perfecto.
Llego a la altura de la silla de su acompañante y se dio cuenta que no era rubio, era pelirrojo, los ojos grises que buscaba eran azules.
— ¿Qué haces aquí? — El pelirrojo se levantó algo desconcertado.
— Te invite a cenar…
— ¿Fuiste tú?
— ¿Pensaste que te había invitado el hurón? — Hermione no respondió. — Esta bien, solo espero que me escuches.
— No tengo nada de qué hablar contigo.
— Solo escúchame. — La castaña se dejó caer en la silla. — Tengo que contarte como paso y porque paso.
— Habla.
— Bien, te amo.
— Me voy. — tomo su bolso y una mano la retuvo evitando que se levantara de la mesa, decidió sentarse nuevamente.
— No, espera… bien. Pues sé que estuviste preocupada por mí y que hice mal las cosas, sé que tienes el derecho de odiarme y jamás volver a hablarme pero tú no me entiendes. Pedirte matrimonio era lo que todos esperaban de mí, yo no estaba seguro, pero todos sí.
— ¿Por qué me ilusionaste de esa manera? ¿Por qué no me dijiste que no estabas seguro? — Sus ojos comenzaban a tornarse rojos y cristalinos.
— Porque tenía miedo. Tenía miedo de perderte, de que no quisieras eso, de que tú y yo no tuviéramos un futuro, si fallábamos ya no me querrías.
— Así que lo mejor era largarte como un maldito delincuente. ¿No te importo lo que yo pensaba?
— Solo quería tiempo, y bueno cuando volví a verte supe que te amaba todavía.
— ¿Me amas? — La castaña sonrió amargamente mientras que una sombra estaba escuchando y viendo la escena, estaba molesto quería interrumpirlos pero esperaría.
— Con todo mi ser. — La castaña derramo una lágrima mientras suspiraba, el pelirrojo sonrió por reflejo y la sombra se tenso completamente.
— Esas palabras las espere por dos años. Lo siento Ronald, lo nuestro ya no existe. — La cara del pelirrojo se quedó pasmada, mientras que aquella sombra rubia sonreía descaradamente.
— ¿Qué? ¿Es por Malfoy? — Ron se levantó de la mesa de manera amenazante.
— Es porque acabe ya el amor que te tenía, se secó con cada lágrima que he derramado por tu culpa. Así como tú te diste cuenta que me amabas yo me di cuenta que no te necesito.
— Déjame ganar tu corazón de nuevo. Prometo que no te fallare. — Ron lo hacía suplicante pero aquello que hizo, no tenía perdón.
— Ya me fallaste. — La castaña se levantó de la mesa y comenzó a caminar al área destinada para las apariciones.
Un rubio escondido en las sombras escucho a aquel pelirrojo jurarse que la recuperaría, salió de su escondite y camino detrás de la castaña.
— Señorita el color verde le sienta de maravilla, pero esos ojos hinchados en definitiva le quitan esa sensualidad, me gustan más enojados. — Se lo susurro al oído cosa que hizo que la castaña soltara un pequeño gemido que parecía un suspiro.
— Draco… llévame a casa. — Draco la rodeo con sus brazos aun cuando ella seguía dándole la espalda, y se aparecieron en su habitación.
Nadie se movía, ella no quería perder esa seguridad que aquel rubio le transmitía y él no reaccionaba después de que ella dijera "a casa", no dijo a TU. En ese momento ella se giró y comenzó a llorar en su pecho, él se limitó a acariciarle la espalda y decir que todo estaría bien mientras daba pequeños besos en su frente.