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Historia 135694 — capítulo 11
Disculpen por tardar tanto es que tuve pequeños problemas con mi computadora, en fin espero que les guste y espero sus comentarios. Gracias por los comentarios del capítulo anterior.
Una promesa en silencio
Hermione despertó sin recordar mucho, el suave sonido de las aves cerca de la ventana la hizo reaccionar y todo llego claro a su mente, ella llorando hasta que perdió el conocimiento y Draco intentando consolarla. Se levantó de golpe en la cama buscando algún rastro del rubio pero no estaba ahí, la puerta del baño estaba abierta así que tampoco estaba ahí. Se tallo un poco los ojos y se levantó de la cama, lo buscaba porque tenía esa necesidad de sentirse a salvo nuevamente, de sentir sus besos en la coronilla y sus brazos sosteniéndola ante cualquier posibilidad de derrumbe.
Recorrió toda la mansión y no había rastro del rubio, comenzó a asustarse y si después de verla llorar decidió que ya no quería dormir con ella, decidió que ella no valía la pena, tal vez él no durmió en la mansión en la noche, las dudas la asaltaban y el corazón le saltaba, no entendía porque pero tenía ganas de seguir llorando. Entre sus tantos pensamientos salto uno que desecho porque lo creía estúpido: Lo necesitaba porque acababa de enamorarse de él.
Estaba parada en las escaleras que daban visión perfecta a la entrada de la mansión cuando la puerta sonó, ella de inmediato se levantó esperando que Draco entrara, cuando entro se dio cuenta que solo tenía puesta la parte de debajo de su uniforme deportivo y su escoba en la mano. Como pudo bajo las escaleras y llegando a donde estaba se lanzó a sus brazos, él la rodeo de inmediato dejando caer su escoba sin entender que le pasaba a la castaña.
— Pensé que te habías ido. — Ella escondió su cara en el pecho de aquel hombre. — Tenía miedo.
— ¿De que tenías miedo? — Bajo la mirada aun confundida buscando el rostro de la castaña, sonreía como si verla fuera uno de esos momentos exclusivos. — ¿A dónde iría?
— No lo sé… pensé que ya no querías cuidarme. — Alzo la vista y sus ojos chocaron.
— Honestamente, no tengo porque cuidarte. — Ella comenzó a dar pequeños hipidos en un intento de no llorar, bajo la mirada y se escondió entre su cabello intentando separarse del rubio. — Tú puedes cuidarte sola, eso me lo has demostrado muchas veces yo solo soy un objeto de compañía.
Ella se limitó a abrazarlo con más fuerza, y comenzó a llorar en su pecho.
— ¿Lloras por la comadreja? — Draco levanto la mirada para no verla a los ojos ante su respuesta, él seguía sin entender muy bien porque.
— No.
— Bien. — Ella sentía que tenía que darle una explicación, gritarle que Ron ya era pasado pero no quería hacerlo, estaba demasiado vulnerable y expuesta, un solo comentario de Draco podría, en ese momento, acabar con ella.
— Ayer no lloraba por él… llore por mí, porque perdí mi vida en dos años.
— ¿Qué harás ahora?
— No lo sé… Empezar de nuevo tal vez. — La abrazo de nuevo, pasaron 5 minutos antes de que ella se tranquilizara y le regalara una sonrisa.
— Espero que así sea… Por cierto quiero venganza, así que no te sorprendas cuando llegue El Profeta a tu oficina hoy.
— Draco Malfoy ¿Qué hiciste?
— Nada que no te valla a encantar, preciosa. — Le dio un suave beso en los labios mientras subía las escaleras.
Hermione llego a su oficina con esa idea rondando a su mente, llego media hora antes de lo normal, se sentó en su escritorio, al menos hoy no se preocuparía acabo con todo su trabajo el día anterior por lo cual hoy estaría libre. Decidió comenzar a redactar una nueva ley respecto a los centauros, que habían estado clamando por su derecho al libre tránsito de bosque a bosque, y ella creía que realmente así debía de ser.
Llevaba ya 3 páginas y tenía la inspiración de acabar con el borrador ese día cuando su secretaria entro y le extendió el diario, lo tomo y de inmediato su secretaria se retiró. Comenzó a hojearlo hasta que encontró lo que Draco le había dicho.
"La heroína del Mundo mágico y el guapo sanador enamorados."
El día de ayer llego a nosotros una fotografía impactante en la que vemos a la señorita Hermione Granger, heroína del mundo mágico y amiga de Harry Potter, abrazada y realizando una aparición con el guapísimo Draco Malfoy esto en el restaurante "Rouge".
Entrevistamos hace unas horas a Draco Malfoy, cabeza de las empresas Malfoy y Sanador de San Mungo, en esta entrevista él nos relata cómo se enamoraron y cuanto llevan juntos, la entrevista será publicada el día de mañana.
Deseémosle suerte a la pareja del momento.
La nota era pequeña pero la foto donde él la abrazaba por la espalda mientras ella cerraba los ojos y desaparecían los hacía ver enamorados y era inmensa, era más de la mitad de la plana.
El día se le fue en la mitad de todos los departamentos visitándola casualmente en su oficina, preguntando de manera nada maliciosa acerca de su relación con el rubio, ella les daba por su lado pero eso la comenzaba a incomodar, a la hora de salida mientras iba caminando hasta las chimeneas sentía el murmullo de todas las personas y había algunas que con descaro la señalaban. Toda su carrera en el anonimato hasta ese momento.
Llego a la mansión y Draco como siempre estaba dormido en el sillón, sentía la necesidad de gritarle que era un idiota, pero sentía también esa necesidad de sentarse a horcajadas y besarlo hasta cansarse. Comenzó a caminar hacia él pero apenas estuvo cerca de él se sentó sobre su regazo y besarlo se convirtió en su prioridad. Lo besaba de manera suave, porque esta vez no necesitaba sentirse deseada, necesitaba sentirse querida, sintió que una mano toco su mejilla y separo un poco su rostro para encontrar a Draco sonriendo, una sonrisa más que la hizo sentirse como nunca.
— Al parecer alguien está feliz de verme. — El rubio comenzó a darle pequeños besos en los labios mientras decía esa frase.
— Te odio.
— Y esa es la razón por la cual te encanta besarme, Hermione.
— Sabes que ni yo lo entiendo, odio el olor del alcohol pero no puedo evitar aspirarlo, odio las luces parpadeantes y las miro fijamente, te odio y no puedo separarme de tus labios.
— Eso suena increíble.
Sus besos siguieron lentos, pausados, tranquilos, subieron lentamente a la habitación bajo suaves besos, esa noche todo fue lento, las caricias, los besos, cada movimiento parecía expresar algo imposible de comprender. Se levantaron como cada mañana esta vez sintiendo algo diferente, tal vez aquel mes compartiendo algo más que momentos con Ted, estaba llevándolos a algo, ninguno de los dos quería ceder ante tal idea, todo parecía tenso hasta que se despidieron y Hermione se fue a la oficina. Draco tenía el día libre así que se quedaría en la casa a dormir.
Hermione llego media hora antes de su entrada como siempre, se sentó y comenzó a revisar el borrador de la ley que estaba haciendo el día anterior, escucho ruido afuera pero decidió no prestar atención fue cuando su puerta se abrió de golpe dando paso a un enfurecido pelirrojo que tenía una copia de El Profeta en las manos.
— ¿Qué mierda significa esto, Hermione? — Enseñándole la página donde al parecer estaba la famosa entrevista de Draco.
— No lo sé con claridad. No puedo leer a distancia y en movimiento, Ronald. — Puso los ojos en blanco porque en ese momento quería ocupar su cabeza en no pensar en Draco.
— Velo tu misma — Le extendió el periódico solo para que después de leerlo pudiera seguir gritando y exigiendo explicaciones. La castaña tomo el periódico y comenzó a leer párrafos salteados para darse una idea.
"El rubio más cotizado, soltero empedernido y perfecto mago está enamorado, puedo notar que en sus ojos se ve una mirada de profunda felicidad, como cada vez que se mencionaba el nombre de Hermione una chispa ilumina su rostro. A pesar de su trágico y oscuro pasado al parecer este bombón ha logrado reivindicar su camino de una manera un tanto impactante. Él nos cuenta completamente su bella historia de amor.
¿Qué es para ti la señorita Hermione Granger?
— Ella es la mejor razón de despertar temprano los domingos.
¿Hace cuánto comenzaron su relación?
— Intentándolo casi 5 meses, formalizada solo uno pero puedo decir que ha sido el mejor mes existente.
¿Es ella la próxima Señora Malfoy?
— Vaya Rita, eso me toma desprevenido, sin duda ella es la mejor candidata para ese puesto, claro solo si ella quiere.
¿Cómo se han tomado la noticia de su relación con la Señorita Granger los integrantes del trío de oro? Sobre todo su ex pareja Ron Weasley.
— Bueno, Harry es un gran amigo así que me acepto sin mayor problema, Ron, bueno no he hablado con él pero seguramente debe estar muy feliz que una mujer como Hermione tenga la oportunidad de ser feliz con alguien que realmente pueda hacerla feliz."
Hermione tenía las mejillas ardiendo, 5 meses… hace 5 meses llego a la cama con Draco Malfoy, creía que sería la señora Malfoy pero todo era solo para fastidiar a Ron, y en ese momento un golpe de aire llego a ella y se ensombreció.
— ¿Y bien? — El pelirrojo esperaba una respuesta para una pregunta hecha al aire.
— ¿Y bien, qué? — Hermione estaba comenzando a desesperarse.
— ¿Qué me dirás acerca de esto? Estoy esperando una explicación. — Se cruzó de brazos, mientras que Hermione levantaba una ceja.
— Que Draco es la persona más romántica del mundo, y creo que me tomare el día libre para pasarlo con él. — Tomo su bolso y comenzó a caminar afuera de la oficina cuando la mano de Ron la jalo.
— ¿Desde hace 5 meses?
— Desde hace 5 meses él me pidió que te dejara ir, que tu recuerdo solamente me ponía triste y debí hacerle caso hace 5 meses hubiera sido perfecto.
— ¿Entonces te iras con él? — Estaba molesto pero su agarre se relajó.
— Si — Lo dijo con una sonrisa plena.
— No dejare que sean felices, ¿Lo sabes? — Esa era la peor advertencia que podían hacerle pero en ese momento, aun fuera venganza ella aprovecharía a Draco y cada minuto que estuviera con él.
—No me importa. De todas maneras no tienes forma alguna de impedirlo. No creo que llegues a caer tan bajo Ronald, y si lo haces solamente te recuerdo que no soy de esas personas que perdonan dos veces. — Dicho esto la castaña se fue con la cabeza en alto y con un paso completamente aplastante.
Llego a las chimeneas, todavía no llegaba casi nadie al ministerio se transportó a la mansión Malfoy y lo vio. No había en ese momento nada más perturbador que ver a Draco sin camisa, en boxers y haciendo flexiones en una barra que seguramente estaba encantada. Sus brazos se marcaban y el sudor lo recorría, una extraña sensación se hizo parte de Hermione que no lo dudo dos veces dejo caer su maletín y camino para acercarse a un Draco Malfoy que al parecer estaba demasiado concentrado.
Estaba justo detrás de él, por primera vez parecía que había logrado asustar al pequeño Draco, justo cuando pensaba en asustarlo Draco se dejó caer y la tomo entre sus brazos.
— ¿Qué se supone que intentas, Hermione? — La apretaba contra sí, sin importarle el manchar de sudor su traje.
— ¿Acaso nunca podre tomarte desprevenido? — Sus manos subieron hasta posarse en el pecho de Draco.
— No lo creo. Soy más inteligente que tú.
— Lo dudo mucho.
Y esa fue toda la plática que tuvieron porque una vez más compartieron aquella cama, aquellas caricias y se entregaron completamente como la noche anterior, esta vez no importaba como acabara todo porque ambos habían tomado una decisión en silencio y tras cada beso: seguir con esa relación y ser felices hasta que el otro decidiera terminarlo, eso mas que una aclaración parecía una promesa.