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Historia 135694 — capítulo 8
Hola, espero que les guste este capítulo, gracias por leer y sus comentarios, espero seguir leyéndolos para saber que opinan de la historia, espero poder actualizar el martes, sino sera nuevamente el viernes, es cuestión de la escuela.
Al llegar del ministerio, como las últimas dos semanas, se encontraba con Draco dormido en la sala, al parecer le encantaban las siestas, y a ella le encantaba molestarlo.
Se acercó al sillón y se sentó en cuchillas sobre de él.
— ¿Pero qué mierda? — Paso su mano sobre su cabello y parpadeo varias veces, hasta que logro enfocar. — Granger deja tu ninfomanía para más tarde, estoy muy cansado.
— Lastima… mi ninfomanía desaparecerá más tarde.
— Supongo que debes de darme un minuto para no dejar que se desaproveche.
Empezaron a besarse, porque al parecer su ritual diario era ese, sesiones y sesiones de besos que terminaban en una cama. Ellos no le ponían nombre, porque no era una relación, eran simplemente dos adultos jugando a olvidarse de todo lo que los rodeaba por las noches.
El elfo de Malfoy apareció y el sonido de esa aparición los saco de su momento, sin embargo ella seguía sentada con una pierna de cada lado sobre Draco.
— Sr. Malfoy, lo intente detener pero esta como loco, dice que quiere hablar con la Señorita. — El elfo temblaba de miedo.
— ¿Quién jodidos quiere fastidiarme la siesta? — El rubio entorno los ojos, sin levantar a la castaña, ni soltar su agarre. — No te preocupes, yo me hare cargo.
— Es bello saber que te la pasas bien aquí, Hermione. —Un pelirrojo estaba parado frente a ellos. Malfoy hizo un ademan con la mano y el elfo desapareció.
— Ron… — Su voz se escuchaba tan baja y tenue.
— Quería hablar contigo, pero veo que no hay mucho de qué hablar.
— ¿Quién te invito a pasar, comadreja? ¿Acaso no aprendiste nada de Molly y los buenos modales? — Seguían en la misma posición en la que los encontró y ninguno parecía molestarse en moverse.
— Cierra la boca hurón, no vengo a hablar contigo hoy.
— Weasley estas en mi casa, así que te recomiendo que cierres la boca ahora.
— Esto no te incumbe hurón.
— Si lo pones de esa manera a ti tampoco te incumbe. — Tomo a Hermione de la cintura, la levanto, la beso y se paró delante de ella, quien al parecer se había quedado sin palabras.
— ¿Hermione? ¿En serio es él?
— Ronald, basta… no quiero hablar contigo, no hoy. — La castaña apenas podía salir de su asombro, porque Draco la besaba, la protegía o eso quería creer.
El pelirrojo se detuvo por un momento... Ronald, ella solo lo llamaba así cuando estaba molesta, cuando había hecho algo tan malo como para que le dijera Ronald.
— No te preocupes, los dejo para que sigan en lo suyo.
— Idiota. — Hermione se levantó del sillón apretando los puños.
Ron ya no sabía que pensar, tal vez todos tenian razón y no debería buscarla, tal vez debería dejarla hacer su vida pero no se podía ir así, no se podía ir sin hacerle el daño que ella le estaba causando a él al besarse con Draco, al decirle Ronald, al llamarlo idiota. Él echaría a perder su felicidad y luego sería su salvador, una venganza justa para ambos.
— Vengo a buscarte, a pedirte perdón ¿y me dices idiota?
— sí, porque no deberías de estar aquí pidiendo perdón, nunca debiste irte, ahora debes ir con Daphne. — La molestia salía por sus poros.
— Pero yo quiero estar contigo, entiéndelo.
— Es una lástima Ronald, yo ahora no quiero saber nada de ti. Además tienes una novia y no puedes buscar a alguien más cuando tienes una relación.
— ¿Dónde está la rubia? — Draco se acercó a Hermione mientras lo decía.
— Lejos de tu cama Draco.
— Debe de ser triste para ella. — Subió los hombros y rodeo a la castaña con sus brazos.
— Seguro es más triste para ti. — Ron estaba furioso.
— Eso no lo creo. — Le dio un suave beso en la mejilla a la castaña y esto acabo con la poca amabilidad de Ron.
— Sabes, me lo contó todo. — Una sonrisa retorcida apareció en sus labios. —La propuesta, la negativa, a ti saliendo a bares cada noche, la lástima que te tenía y por qué no desaparecía de tu vida. Me hubiera gustado verte rogando Malfoy.
La castaña que estaba dentro de los brazos del rubio sintió como se tensaba después de que Ron dijera eso, era verdad, y probablemente a Malfoy todavía le importara.
— Que bueno que te puso al tanto, comadreja, la verdad esperaba que se lo dijera a Skeeter pero contigo está bien.
— Debes saber que es triste que ella nunca te amara.
— Honestamente eso no me importa, es algo de mi pasado que me tiene sin cuidado. Por cierto, debes saber que es triste entrar a la casa de alguien más, buscando a la NOVIA de alguien más e interrumpir algo importante. Así que, Adiós.
Dicho esto y con un movimiento de varita Ron estaba afuera de la mansión y cada vez que se acercaba esta lo lanzaba lejos, estaba tan enojado que se lanzaba sin pensarlo contra la barda. Pasaron unos minutos se limpió la túnica y se fue.
— ¿Qué fue eso? — Hermione apenas si podía entender como Draco acababa de sacar a Ron con un solo movimiento.
— Magia antigua, sino queremos a alguien dentro de la mansión solo tenemos que desearlo, la mansión hará eso por nosotros.
— Los hechizos antiguos son increíbles.
Ellos seguían parados, donde habían estado cuando Ron estaba presente, él la rodeaba con sus brazos y ella apoyaba su cabeza sobre el pecho de Draco. Todo esto siempre era demasiado, porque la conciencia le pedía que odiara a Ron con todas sus fuerzas, que intentara sacarlo de su mente, que se lanzara a los brazos de Draco una vez más, pero su corazón, esa parte le decía que saliera corriendo a buscarlo a decirle que lo perdonaba, pero ella siempre había sido una persona razonable y lo que dijera su corazón esta vez, no era importante.
— ¿Puedo preguntarte algo? — Por alguna razón estaba nerviosa.
— Si, todo lo que dijo paso. — Draco contesto con tanta seriedad imposible de encontrar. — Hace ya mucho tiempo, fue antes de que mis padres murieran. Me enamore de ella, ella me abandono, luego regreso y finalmente terminamos la relación.
— Por eso nunca debes enamorarte de una rubia. — Lo dijo con una sonrisa en los labios.
— Lo supe en ese momento, pero por ahora eso no es algo importante.
— ¿Puedo hacerte otras preguntas?
— Sí.
— ¿Por qué volviste con ella?
— Porque esperaba seguir amándola… pero no fue así, además Ted me producía más felicidad que ella.
— ¿Cuándo estás conmigo es para olvidarla?
— No. Estar contigo es una pelea de egos que simplemente me encanta. Por lo general todas mis conquistas hacen lo que yo quiero pero contigo, como siempre, es imposible es como si fuera una guerra por el control.
— Eso me sonroja.
— No, hay cosas que te sonrojan en verdad. Cuando cuento tus pecas te sonrojas, pero es bueno tener una lista y un conteo de mis favoritas cada mañana.
La castaña sonrió débilmente, porque eso sonaba como un cumplido. Estaba volviéndose algo tonta, seguramente era solo porque Ron llego a perturbarla, pero el rubio se le antojaba irresistible justo en ese momento. Su razón apareció una vez más y le pidió que fuera Draco esta noche, que se olvidara de todo menos de aquel rubio
— ¿Quieres té? — El rubio hablo tan cerca de su oído que se le erizaron todos los vellos del cuerpo.
— No, quiero aprovechar mi ninfomanía. — Se giró y comenzó a besar al rubio de una manera casi desesperada.
Ella probablemente seguía enamorada de Ron, probablemente esa visita la había hecho dudar de su enojo, probablemente en cuanto tuviera la oportunidad se iría con el pelirrojo, pero ahora entre los brazos de esa serpiente todos esos problemas con Ron parecían mínimos, sin importancia, poco a poco comenzó a olvidar la visita de Ron porque en esos brazos y con esos besos lograba algo que nunca había logrado: Olvidar que el mundo existía.