Tituladas 15.1% · 30,063 de 199,415 descubiertas
Rescatado 23.3% · 21,950 de 94,296 páginas identificadas · 21,944/22,652 caps con texto ☕ Invitanos un café

← Embarazo de Alto Riesgo · de

Embarazo de Alto Riesgo — capítulo 10

La noticia de que Hermione Granger estaba esperando un hijo no se hizo esperar, se esparció rápidamente por cada rincón de Hogwarts, pero sólo muy pocos sabían quien era el padre.

La castaña se sentía horrible al saber que muchos apostaban entre si el padre era Ron o Harry. A cada paso que daba por el castillo, Hermione sentía las penetrantes miradas y los murmullos a su alrededor, lo cual hacía que se sintiera fatal. Lo que le molestaba y la hacía sentir mal, no eran en sí los murmullos a su alrededor, pues ella amaba a su bebé y no estaba avergonzada de estar embarazada del hombre que amaba; lo que realmente la tenía mal era que sus amigos se vieran envueltos en problemas y malentendidos por su culpa, eso si la hacía entristecer mucho.

Permanecía lo más que podía en la sala común, pues pasearse por Hogwarts y subir y bajar las escaleras del colegio resultaba peligroso para el bebé.

El día anterior había sufrido un desmayo por culpa de que Pansy se había enterado, y había ido a parar a la enfermería donde la Señora Pomfrey le recordó por milésima vez que tenía que cuidarse.

Ese día en la sala común, al regresar de las clases se sentó en su sillón favorito y comenzó a escribir en un pedazo de pergamino, cuando terminó pidió a Harry que le prestara a Hedwig para enviar una carta a sus padres.

-¿Les avisarás  de tu embarazo por carta? -preguntó Harry curioso.

-No, les quiero anunciar mi próxima... Nuestra próxima visita, Draco y yo iremos a verlos para darles la noticia.

-¿Cuando tienen pensado ir? -preguntó Ron con tranquilidad fingida.

-Este fin de semana -contestó la castaña.

-Debes tener cuidado, Hermione -advirtió Harry-. Recuerda que no puedes alterarte ni siquiera un poco, te lo digo por el bien del bebé y por supuesto por tu propio bien.

-Lo sé, Harry. Por eso queremos ir ambos, creo que así me sentiré menos nerviosa.

-Hermione.... Yo, pues envié a Hedwig a enviar unas cartas y no ha regresado aún, lo siento.

-No importa, Harry -dijo la chica comprendiendo a su amigo-. Iré a la lechucería.

-Iremos -corrigieron Ron y Harry al mismo tiempo.

-Recuerda que no puedes andar por ahí sola -advirtió Ron.

-Aparte de todo, la lechucería está en la parte más alta de la torre oeste, todos esos escalones no te harán bien -dijo Harry con cara de preocupación.

-Escuchen, chicos -dijo la castaña con lentitud-. Agradezco demasiado todo lo que han hecho por mi, pero lo cierto es que me siento muy mal con ustedes por todos los problemas que les estoy causando, por favor permítanme hacer esto por mi misma, les prometo que me cuidaré mucho y volveré pronto; además, tomaré las cosas con calma e iré despacio.

-No lo sé, Hermione -dijo Ron con duda.

-Aún así resulta riesgoso -añadió Harry.

-Lo sé, lo sé... Pero si lo piensan bien, el simple hecho de estar aquí parada respirando resulta riesgoso también. No tienen que preocuparse más de lo usual, e incluso me resultará agradable dar un corto paseo.

Los amigos de la castaña sólo asintieron y la vieron marcharse.

-No lo sé, Harry. Quizá deberíamos...

-¿Seguirla?, Tal vez. Sólo para comprobar que...

-¿Se encuentre bien?

Los dos se vieron con complicidad y se apresuraron a seguir los pasos de su mejor amiga.

Hermione caminó tranquilamente por los pasillos, tratando de ignorar los murmullos a su alrededor.

-Hola, Hermione -la saludó Luna que parecía buscar algo en un pasillo.

-¿Qué tal estás, Luna?

-Bien, he perdido uno de mis pendientes y lo estoy buscando.

-¿Deseas mi ayuda? -preguntó amablemente la chica.

-Tu nene parece muy delicado para un trabajo tan excepcionalmente simple como lo es buscar un pendiente -respondió con una dulce sonrisa-. Por cierto, felicidades por tu bebé.

-Gracias, Luna -dijo algo confundida la castaña-. A decir verdad creo que eres la primera que me felicita.

-¿Porqué no hacerlo? -preguntó con mirada tierna-. Un hermoso bebé siempre es una bendición.

-En eso tienes razón.

-Creo que será un niño tan guapo y rubio como su padre -dijo susurrando y asegurándose de que nadie estuviera a su alrededor.

Hermione puso los ojos como platos y se sorprendió bastante por el comentario de su amiga, pues ella no le había dicho que el padre era Draco.

-¿Cómo sabes que...?

-Pues, el que nadie me note a su alrededor no significa que yo no note lo que pasa alrededor de los demás -murmuró guiñándole un ojo.

Dicho eso se fue dando brincos por el pasillo.

Si, era verdad que a la castaña siempre le había parecido que Luna estaba loca, pero tenía que admitir que esa vez la había sorprendido.

Siguió su camino con tranquilidad hasta que llegó a la lechucería. Cuando llegó, tomó el sobre que tenía en mano y sacó de este el pergamino para releer lo que había escrito.

Queridos mamá y papá:

¿Qué tal están?

Espero que muy bien, los amo y los extraño muchísimo.

Esperen mi próxima visita para este fin de semana, tengo una noticia sumamente importante que darles, y alguien me acompañará a visitarlos.

Estoy y estaré bien.

Nos vemos este fin de semana.

Hermione

Depositó la carta en el sobre y se lo dio a la lechuza más cercana, esperó a que alzara vuelo y la siguió con la mirada hasta que se perdió en el horizonte.

Sólo espero que vayan a tomarlo bien, pensó la chica con nerviosismo.

Cuando se disponía a irse, escuchó pasos tras ella y al voltear se encontró con la desagradable cara de asco de Pansy.

Se observaron durante un momento y luego Pansy avanzó hacia donde estaba Hermione con paso rudo.

-Muy astuta... Muy astuta quedando embarazada para atrapar a Draco, eres toda una cualquiera, Sangre-sucia.

Hermione intentó no perder la calma y respiró antes de contestar.

-Yo no planee esto, y me tiene si cuidado lo que pienses de mi.

Intentó alejarse y salir de ese lugar, pero la Slytherin rápidamente le bloqueó el paso.

-Sólo quiero que sepas que esto no ha acabado, no voy a rendirme, y aunque estés embarazada no voy a descansar hasta que Draco sea mío y únicamente mío.

-Y yo no voy a descansar hasta que te quede claro que no me importa lo que digas, yo amo a Draco y él me ama a mí, y no hay nada que puedas hacer para cambiarlo.

-Podrá estar contigo, "amarte" y de más, pero hay un hecho que no vas a poder negar, por más que Draco te quiera jamás va a tener nada más serio contigo que esto que tienen, porque él ya consiguió lo que quería de ti, y ese mocoso que estás esperando será un bastardo, Granger....

-¡Con mi hijo no te metas! -gritó Hermione dándole una bofetada.

Pansy se sintió indignada y jaló a la castaña del cabello haciéndola caer de rodillas al suelo, olvidándose completamente de su embarazo.

El impacto de las rodillas contra el suelo hizo que la castaña se estremeciera y gritara de dolor. Ante semejante grito tan espeluznante Pansy decidió soltarla.

La castaña se sujetó el casi nada abultado vientre y comenzó a gemir de dolor.

-¿Granger?... ¿Qué... Qué te pasa? -preguntó la chica aproximándose a donde estaba Hermione, preocupada por ella por primera vez.

-¡No me toques! -gritó con odio-. ¡No quiero que te acerques a mí ni a mi bebé!

Hermione intentó levantarse, y al hacerlo se dio cuenta de que algo no andaba nada bien, llevó su mano derecha a su entrepierna, y al verla se horrorizó porque estaba cubierta de sangre.

Pansy dio un grito ahogado y salió corriendo de la lechucería.

Corrió lo más que pudo y vio que Harry y Ron estaban en el camino.

-¡Ayúdenme, por favor! -gritó desesperada ante ellos.

-Ni hablar -dijo Ron-. Antes muerto que...

-¡Es Granger! -lo interrumpió con prisa- ¡Corre peligro!

Harry corrió, Ron pasó a la chica golpeando su hombro y ella los siguió sin saber qué hacer.

Cuando llegaron a la lechucería vieron a hermione sentada en el suelo y recargada en la pared; estaba tratando de respirar, y sollozaba con desesperación, lloraba y se le notaba demasiado asustada. Sujetaba su vientre con sus manos temblorosas y cubiertas de sangre al mismo tiempo que sollozaba sin parar.

Los chicos se horrorizaron al ver que estaba sentada sobre un pequeño pero alarmante charco de sangre.

Con la mirada llena de odio Ron aventó a Pansy contra el suelo, y estaba a punto de atacarla con su varita cuando Harry lo detuvo.

-¡Concéntrate! -le dijo con urgencia-. ¡Lo que necesitamos es llevar a Hermione a la enfermería de inmediato!

-¡Mi bebé!, ¡Mi bebé! -chillaba Hermione con horror.

-¿¡Qué podemos hacer!? -gritó Ron perdiendo el control.

-¡No sé si debamos moverla! -respondió Harry asustado-. Pero debemos hacerlo para llevarla a la enfermería.

Harry vio a su alrededor, y localizó una mesa vieja en un rincón.

Trabajando en equipo con Ron, lograron colocar con mucho cuidado a Hermione arriba de la mesa, ella se recostó asustada y tratando en vano de controlarse.

Ambos chicos cargaron la mesa, pues consideraron que hacer flotar a Hermione con magia podía resultar aún más peligroso.

Pansy observaba todo con horror en su mirada, aún desde el suelo veía asustada como la castaña perdía mucha sangre... Por su culpa.

Harry y Ron se apresuraron a llevar a la chica a la enfermería, y la Slytherin los siguió con torpeza.

-¡Fuera del camino! -gritaban a cada estudiante que veían frente a ellos.

Se había armado todo un escándalo pues los estudiantes sorprendidos veían como Hermione sangraba mientras sus amigos la cargaban en una mesa.

-¿Qué diablos está sucediendo aquí? -dijo Snape apareciendo de pronto entre la multitud en movimiento alrededor de Hermione.

Nadie respondió, y él se unió a las miradas de incredulidad al ver a la castaña tan mal.

-¡Necesitamos llevarla a la enfermería! -gritó Ron desesperado.

Snape agitó su varita, y sin que nadie se lo esperara el resto de las escaleras que faltaban para llegar a la enfermería desaparecieron, dejando un camino plano mucho más fácil de recorrer.

-¿Lo sabe el Joven Malfoy? -preguntó Snape muy serio.

-No, esto acaba de ocurrir -respondió Harry al profesor sin dejar de caminar.

-¿Qué pasó? -preguntó Snape perdiendo la paciencia.

-Pansy... Nos informó que ella estaba mal, ambas estaban en la lechucería, supongo que esa... Que ella le hizo algo.

Dicho esto Snape se dirigió corriendo a la enfermería para que la Señora Pomfrey se preparara.

Los chicos llegaron a la enfermería muy asustados, Madame Pomfrey estaba lista, y junto a Snape ayudó a pasar a Hermione a una cama, quien a este punto ya estaba inconsciente.

-¡Salgan todos! -gritó la enfermera sin tener tiempo de ser amable.

Los chicos quisieron obedecerla pero se quedaron dudosos en la puerta.

-¡Háganlo! -dijo Snape.

-Lo siento, profesor. También usted debe retirarse.

-Pero... -Iba a decir Snape indignado.

-¡Es más grave de lo que pensamos, si no me apresuro el bebé será abortado!

Nadie discutió más y salieron de ahí.


Draco estaba adolorido, había decidido practicar un poco de Quidditch junto a Blaise para despejar su mente.

-¿Qué nombre le pondrán? -preguntó Blaise desde su escoba.

-No lo sé. Aún no lo hemos hablado, estamos más concentrados en su bienestar -respondió el rubio aterrizando.

Blaise lo imitó y ambos se dirigieron a los vestidores.

Cuando se dirigían al castillo vieron que el ambiente estaba medio raro y muchos alumnos tenían cara de preocupación y sorpresa.

Se encontraron a Luna en el camino, quien se plantó frente a ellos impidiendo su entrada, era la primera vez que veían a esa chica con los ojos llorosos y sin su sonrisa característica.

-¿Qué rayos te pasa, Lunática? -se quejó Draco de mal humor-. ¡Déjanos pasar!

Luna se dirigió a Blaise, y se acercó peligrosamente a él.

-¿¡Pero qué...!?

-Hermione está ocupando una cama en la enfermería -susurró al oído de Blaise-. Lleva a Draco a que los visite a ella y al bebé. Se encuentra muy grave.

Draco los miraba extrañado, y Blaise salió disparado camino a la enfermería con Draco del brazo quien no salía de su asombro, y con Luna siguiendo sus pasos.

-¿Qué te dijo esa Lunática?... ¡Suéltame, Blaise!... ¿A dónde vamos? -decía Draco sin comprender nada.

-¡Hermione está en la enfermería de gravedad, Lovegood acaba de decírmelo!

Draco se alarmó y apresuró su paso hasta llegar a la enfermería, donde se sorprendió de ver a los amigos de la castaña, a Pansy y a algunos profesores.

-¿¡Qué diablos pasó!? -preguntó alterado abalanzándose sobre Harry, quien estaba más cerca.

-La encontramos mal en la lechucería y ella... Tuvo un sangrado, la trajimos a la enfermería de inmediato, pero está muy mal.

-¡Ella lo hizo! -gritó Ron apuntando con el dedo a Pansy quien parecía estar muy asustada.

Draco sintió hervir su sangre, y olvidándose de todo se preparó para golpear a Pansy.

Snape fue veloz y detuvo al rubio antes de que cometiera semejante acto.

Pansy vio a Draco con lágrimas en los ojos sin poder creer lo que había estado apunto de hacerle.

-Te juro por mi vida, que si algo malo les pasa, te vas a arrepentir -amenazó Draco con odio.

Se soltó del agarre de Snape y sin importarle nada abrió las puertas de la enfermería para estar con Hermione.

Las puertas se cerraron tras él y lo que sus ojos presenciaron fue tan terrible que le temblaron las piernas y cayó de rodillas al suelo.

-¡Salga de aquí, Joven Malfoy! -le dijo la enfermera mientras atendía a Hermione.

Draco la escuchó como un murmullo lejano pero sin embargo le contestó.

-No me voy a separar de Hermione, no pienso salir de aquí si no es con ella del brazo y sana -contestó con lágrimas en los ojos. Viendo a la castaña tendida en la cama, inconsciente. Y observando cómo las sábanas bajo ella se teñían de un color escarlata a causa de la sangre.