Tituladas 15.1% · 30,063 de 199,415 descubiertas
Rescatado 23.3% · 21,950 de 94,296 páginas identificadas · 21,944/22,652 caps con texto ☕ Invitanos un café

← La verdadera elegida. · de

La verdadera elegida. — capítulo 10

¡Gracias por vuestros comentarios! Me estáis subiendo mucho la moral (tener cuidado, a ver si se me va a subir a la cabeza xD Pero de todos modos comentar e.e) Espero que os guste el capitulo. Besos y abrazos a tod@s J

Cuando estuve a punto de salir por la puerta una mano me frenó agarrándome de la muñeca. Me giré de golpe.

-¿A dónde te crees que vas?-Me dijo Allyson.

-Emmm… ¿A un país multicolor?-Dije yo. Allyson rodó los ojos.-Vale, vale. Solo voy a dar una vuelta.

-¿Y si te encuentras con Malfoy?-Preguntó seria.

-No sería la primera vez. Además, ¿Qué importa? Esta con su querida Parkinson. No me hará nada. Bueno, quizás me insulte.-Dije sin poder disimular enfado.

-Hermione, Parkinson y Malfoy solo son amigos con derecho. No están juntos, así que seguirá intentándolo contigo.

-Pues que lo intente. No va a conseguir nada.

-Hermione…

-¡Que no va a conseguir nada te digo!-Le dije. Allyson suspiró.

-Lo que tú digas. Pero iré contigo.-Me dijo seria.

-Allyson, te juro que no te entiendo.

-Ni tú ni nadie. ¿Pero por qué lo dices?

-Pensaba que querías que el hurón y yo acabásemos juntos.

-Si, pero no quiero que te encuentres con Weasley.

-¿Por qué no quieres que me encuentre con él?

-No quería contártelo… Pero le ha dicho a todo el mundo que fue él elque cortó contigo.-Me dijo. Sentí como si me hubieran dado una patada.-Hermione, yo…

-Vámonos.-Dije con autoridad. Allyson no se atrevió a replicar.

Cogimos la capa y nos la pusimos. Con sumo cuidado y silencio nos fuimos a la sala común, Estaba completamente desierta. Salimos por la puerta de la sala común en silencio y estuvimos caminando uno cuarto de hora.

-¡Au! ¡Me has pisado el pie!-Dije en susurros.

-Lo siento.

Seguimos caminando hasta llegar a la sala de menesteres. Intentamos entrar pero no pudimos.

-Ahí alguien dentro. Por eso no podemos entrar.- Me susurró Allyson.

-Sé un truco para entrar yo sola. Quédate aquí.

-¿Por qué quieres que me quede aquí?

-Porque si es Malfoy o la comadreja Weasley, lo que les haré no será para todos los públicos.-Dije. Allyson abrió mucho los ojos.- ¡Y no pienses mal! Menuda mente sucia… ¡Me refería a que les voy a torturar de todas las maneras posibles!

-Eso también suena fatal

-No tienes remedio malpensada. En fin, quédate aquí.

Allyson suspiro, pero finalmente asintió. Di unos toques acompasados en la puerta y entré. Cálido y tranquilo. Ese era el ambiente que se respiraba en la desierta sala, pero supongo que se pudo notar ese detalle fácilmente: Desierta, sólo para mí, silencio, nada de barullo innecesario o hurones besándose con Parkinsons. Bastó echarme en un mullido sofá para darme cuenta de algo. ¡Era mi sala común! Bueno, mi antigua sala común. La sala común de Gryffindor. Pero… realmente esto era la sala de los menesteres. Y supuestamente no había podido entrar porque había alguien dentro. Nada más haber pensado eso, hicieron su triunfal aparición Harry y Ginny tragándose sus respectivas bocas como si esa fuera una condición para seguir existiendo.

No sabía muy bien que hacer. Ellos ni siquiera se habían percatado de que yo estaba allí. Intenté distraerme pero sonidos perturbadores llegaban a mis oídos. Uno, dos, tres, cuatro…Era increíble que aun no notasen mi presencia. Un suave carraspeo será suficiente, pensé. No, no lo fue. Traté de seguir sin decir nada y de conservar la calma. Paciencia. Cinco, seis, siete…Supuestamente contar hasta diez era una buena técnica para calmarse, en cuanto a eso, esa noche descubrí algo. Ocho, nueve, diez…Eso no sirve de nada

-¡Hola, chicos! ¿¡Podríais iros a un motel!?-Grité.

-¡¡Hermione!!-Gritaron en coro. El pobre Harry no sabía en dónde meterse mientras trataba de distraerse y distraerme limpiando sus gafas con su bufanda, mientras que Ginny me miraba a la pared, que al parecer se había vuelto muy interesante.

-¿Qué haces aquí Hermione?-Preguntó Harry tan nervioso que parecía un flan.

-Daba una vuelta, entré aquí y me topé con mis dos mejores amigos devorándose mutuamente.-Dije yo con "tranquilidad". Mis amigos se sonrojaron.-Pero tranquilos, no hace falta que me digáis que estabais a punto de hacer aquí. Ya me voy.

Me levanté de aquel sofá y me fui sin darles tiempo a responder. Allyson me esperaba tranquilamente sentada en el suelo.

-¿Y bien?-Preguntó.

-Nada. Solo eran Harry y Ginny a punto de intercambiar fluidos.-Dije encogiéndome de hombros.

-¡Calla! ¡Que me van a dar arcadas!

-Bienvenida al club.

Nos volvimos a poner la capa y empezamos a caminar de nuevo por los oscuros pasillos del inmenso castillo. Aunque ahora que lo pienso… ¿Hacía donde íbamos?

-¿A dónde vamos Allyson?

-Ni idea, ¿A la biblioteca?

-¡Ni hablar! O me vendrán a la mente recuerdos traumáticos con hurones.

Allyson se paró en seco.

-¿Qué pas…?-Intenté decir. Pero Allyson me tapaba la boca con la mano.

Me señaló hacía un punto oscuro y pude distinguir a Malfoy discutiendo con Theodore Nott. No sabía muy bien sobre que discutían. Solo entendía algunas frases sueltas. "Es una buena chica." Y también oí "¡No puedes hacer tratarla así! ¡Tendrás a la pobre hecha un lío!". Esas dos frases fueron por parte de Nott. Sin embargo también escuché a Malfoy decir: "Yo no la quiero de esa manera" y "Ella ya lo sabía. Solo amigos con derechos. Nada más". Finalmente, Malfoy se fue por un pasillo y Nott se quedó allí plantado. Parecía realmente triste. Di un paso hacía delante y justo cuando me iba a quitar la capa Allyson me frenó de golpe.

-No, Hermione. No me fío de él.-Dijo Allyson mirando a Nott con recelo.

Ignoré el comentario de mi amiga y me quité la capa. Allyson no lo hizo.

-¡¿Qué haces aquí?!-Preguntó el exaltado.

-Perdona, yo no…-Dije.

-Lo siento. Es que no llevo un buen día. ¡Que susto me has dado Granger!-Dijo el divertido. Mi cara se transformó prácticamente en un signo de interrogación.-Ah, supongo que te preguntarás porque no te digo cosas como "Lárgate sangre sucia" ¿no?- Yo asentí.-Bueno, finalmente me di cuenta de que la sangre no importa. Así que, ¿Qué tal si volvemos a empezar de cero? Me llamo Theodore Nott, pero puedes llamarme Theo.-Dijo, ofreciéndome su mano.

Al principio dudé, pero ¿Qué demonios? Acepté su mano con una sonrisa.

-Soy Hermione Granger, algunos me llaman Herms. Tú llámame como quieras.

-Y yo soy Allyson Sheridan, y juro que si esto es una de tus bromas pesadas, Nott, te cortaré en pedacitos de tal manera que no podrá reconocerte ni tu madre.-Dijo mi pequeña rubia cotilla. ¿No me diréis que a veces Allyson no da miedo? A mi me ponía los pelos de punta. En momentos como este, entendía porque la habían puesto en Slytherin.

-Tranquila Ally, no es una broma.-Dijo el sonriendo a mi amiga tiernamente.

-¿Ally?-Pregunté confundida.

-Verás Hermione, hace unos años Allyson y yo siempre fuimos los mejores amigos pero…

-Un día Nott se empezó a juntar con el maldito hurón oxigenado de Malfoy y me dejó tirada aún sabiendo que él era mi único amigo.

No sabía muy bien que hacer. Estaba en medio de un duelo de ex amigos.

-Por favor Ally, no me llames por mi apellido. Sabes que no lo soporto. Por favor perdóname. No quería dejarte sola.

-Pues lo hiciste. Durante estos tres últimos años.-Dijo Allyson con lágrimas en los ojos.-¿Sabes lo sola que me sentí? ¡No había nadie en Slytherin que quisiese hablar conmigo por ser mestiza! ¡Y los de las demás casas no querían ni mirarme porque era una Slytherin! He estado tres años completamente sola…

-Lo siento muchísimo, Ally.-Dijo Theo abrazándola.

Pasó una media hora hasta que Allyson se decidió a perdonar a Theo. Luego los tres pasamos un par de horas hablando. Theo nos contó que Pansy estaba enamorada de Malfoy y que ella aceptaba que fueran solo amigos con derecho pero que la pobre estaba muy confundida y a Malfoy le daba igual y se excusaba diciendo que el ya se lo había advertido. Maldito hurón sin sentimientos, pensé. Pero también estuvimos hablando de lo que habíamos hecho en verano, de lo que nos gustaba hacer… ¡incluso de nuestro color favorito! Me miraron un poco raro cuando dije que el mío era el verde esmeralda, por todo el royo de Slytherin y Gryffindor y tal y cual. Hacía mucho que no tenía una conversación tan… ¿Normal? El caso es que nos hicimos muy amigos en seguida. Nott, quiero decir Theo, era realmente gracioso. Y estaba casi tan salido como mi pequeña rubia cotilla. La verdad es que se les veía muy unidos, pensé. A lo mejor…

-¡Hermione!-Me llamó de golpe Allyson.

Sin darme tiempo a contestar, cogió la capa y nos cubrió a los tres. Iba a preguntar que pasaba pero Theo me vio las intenciones y me tapó la boca con la mano. Miré a mí alrededor para ver si veía algo que me indicase que pasaba. Y si, lo vi. Allí estaba la maldita comadreja dirigiéndose a las mazmorras. Una sensación de rabia recorrió cada centímetro de mi cuerpo. Avancé hacía delante pero entre Allyson y Theo me sujetaron.

-¡SOLTARME!-Les grité.

Me habían oído, por supuesto. Pero también me oyó la comadreja. Se había dado un susto tremendo. Sonreí con malicia.

-¿Her-Hermione? -Preguntó asustado.

-¡TU! ¡COMADREJA INMUNDA! ¡COMO TE PILLE TE VOY A LANZAR LAS TRES MALDICIONES IMPERDONABLES!-Chillé furiosa mientras forcejeaba para ir a machacar al pelirrojo.Sin embargo, Theo y Allyson me seguía sujetando con fuerza.

Weasley echó a correr como si le fuese la vida en ello. Cobarde, pensé.

-Te soltamos si te calmas y prometes no ir a por Weasley.-Me dijo Theo. Yo le miré irritada.-Mira, cuando me contasteis lo que te hizo ese imbécil, quise matarle. Pero no lo haré. Y tu tampoco.

-Está bien… Podéis soltarme.-Dije.

Vi la sombra de Weasley que volvía. Por suerte, Allyson y Theo no se habían percatado de ello. Salí corriendo de debajo de la capa, dejando que la comadreja me viese. El pelirrojo se quedó paralizado. Allyson y Theo salieron detrás de mí, pero no me alcanzaron a tiempo. Me lancé al cuello del Weasley y empezamos a rodar por el suelo. Imaginaos la escena. Yo, estaba rodando por el suelo intentando matar a un pelirrojo, el pelirrojo estaba rodando también por el suelo intentando defenderse, Theo y Allyson se habían quedado en estado de shock observando la imagen. Que raro ¿no?

De repente alguien me cogió de los hombros y me levantó como si yo fuese una pluma. Pude observar a Weasley en el suelo adolorido, le había hecho un arañazo en la cara que le sangraba. Mi respiración era entrecortada. Respiré profundamente para relajarme. Noté que un brazo estaba alrededor de mi hombro, giré la cabeza y pude contemplar a la persona que me había detenido en mi intento de asesinato. Murphy dijo una vez, si algo malo puede pasar, pasará y si las cosas van mal, pueden ponerse peor. Exacto. Era Malfoy.

-Vaya Granger… ¿No te has pasado un poco?-Dijo el rubio.

-No. Se lo merece.-Dije lanzando una mirada de odio al pelirrojo.

Weasley intentaba incorporarse. Finalmente lo consiguió.

-Dios, Hermione. Sé que me he comportado como un imbécil, pero tampoco es para tanto.-Me dijo la comadreja.

Mi cara se volvió completamente roja por el enfado. Me acerqué al pelirrojo lenta y amenazadoramente. Como si fuera una cobra real a punto de clavarle los colmillos a su presa. Weasley me miró con cara de profundo pánico. Nuestros rostros quedaron a unos pocos centímetros de distancia. Todos me miraban esperando que le dijese el insulto que le hundiese la vida. Pero no lo iba a hacer.

-Creí que eras diferente.-Le dije.

En ese momento me di cuenta de que tenía lágrimas en los ojos.

-Hermione yo…-Intentó decir el pelirrojo.

-Cállate Weasley. Para mí estás muerto.-Dije ya casi sin poder evitar el llanto.

Le escupí en la cara. Todo el mundo estaba en shock. La comadreja estaba furiosa. Muy furiosa. Cuando el pelirrojo levantó el puño unos diez centímetros para golpearme, Malfoy le cogió del brazo. Dos lágrimas resbalaron por mis mejillas sin que pudiera evitarlo.

-Escúchame bien, pobretón. Si te vuelves a acercar a mi Granger te juro que acabarás suplicándome clemencia.-Dijo el rubio.

Me quedé helada. ¿Acaso el hurón había dicho "MI Granger"? Theo miró a Malfoy significativamente. Malfoy asintió. ¿Qué estaba pasando ahí? El hurón soltó al pelirrojo y me agarró de la muñeca y me arrastró hacía algún pasillo del castillo. Se paró en seco y me limpió las lágrimas. Me abrazó. No podía creer que me estuviera abrazando. Me sentía a gusto en sus brazos… Me sentía segura, protegida.

-Granger…No llores…-Me dijo, aunque más bien me pareció una suplica.

-Tranquilo Malfoy. No pasa nada.-Dije yo respirando hondo.

El abrazó finalizó y nos quedamos mirándonos a los ojos durante 25 segundos.

-¿Por qué cuentas?-Me preguntó de repente el rubio.

-¿Qué?-Pregunté confusa por la repentina pregunta.

-Que por qué cuentas. Te he oído varias veces contando en susurros. Tus pasos, los segundos…-Me dijo.

-Ahhh, bueno, eso es… emmm… porque…-Empecé. No sabía que excusa podía ponerle. No quería contarle la verdad. Era humillante.

-No intentes mentirme Granger. Dime la verdad.-Dijo serio.

-¿Y por qué debería decirte la verdad? Es más ¿Por qué debería molestarme en mentirte? No tengo por qué darte explicaciones.-Dije a la defensiva. Sabía que, al menos estos siete últimos minutos Malfoy había sido… aceptable. Pero no tenía la más mínima intención de contarle eso.

-Para empezar Granger, me lo debes. Acabo de salvarte del puñetazo de la comadreja que te podría haber dejado en coma. Además no puede ser tan malo.

-No estés tan seguro…

-Venga Granger. Dispara.

-Está bien Malfoy, pero como se lo cuentes a alguien te juro que desearás no haber nacido.-Dije. Malfoy asintió. Tomé aire.-Sufro ataques de pánico.

-¿Ataques de pánico?

-Si.

-¿Qué son ataques de pánico?

-Los ataques de pánico son períodos en los que el una persona sufre de una manera súbita un intenso miedo o temor con una duración variable: de minutos a horas.-Recité de memoria.-Los ataques de pánico generalmente aparecen de repente y pueden alcanzar su máxima intensidad en unos 10 minutos. Pero pueden continuar durante más tiempo si la persona que ha tenido el ataque desencadenado por una situación de la que no es o no se siente capaz de escapar. Un ataque de pánico puede causar dificultad para respirar, dolor en el pecho, mareos, escalofríos, desmayos… Una persona no puede morir por un ataque de pánico, pero lo pasa realmente mal.

-Te has informado ¿eh Granger?

-Si. ¿Cómo lo sabes?

-Parecía que lo recitabas de memoria.-Dijo. Yo asentí.

Incómodo silencio.

-¿Qué tiene eso que ver con que cuentes?-Preguntó el rubio.

-Me ayuda a relajarme y no tener muchos ataques. En todo lo que llevamos de curso no he tenido ninguno. Aunque… solo llevamos una semana…

Incómodo silencio otra vez.

-¿Qué sientes cuando te da uno de esos?-Preguntó.

-Son ataques de pánico, Malfoy. Piensa un poco. Obviamente siento pánico.

-¿Y nada más?

-Bueno… siento que no hay aire. Que no puedo respirar. Que estoy en peligro de muerte. Que de un momento a otro me voy a morir o me van a matar. Siento desesperación y me siento muy agobiada. No soy capaz de pensar con claridad.

Ambos suspiramos.

De nuevo silencio.

-Malfoy, por favor no se lo digas a nadie. Sé que es humillante y me gustaría que no volviéramos a hablar de esto.-Le pedí.

-No es humillante. Yo antes también sufría ataques de pánico. No tenía pensado decírtelo y me hice el tonto. Pero como tu me lo has contado yo también.

-¿Sigues teniendo ataques de pánico?

-No.

Era impresionante. Malfoy estaba… ¿Amable? ¿Sincero? ¿Demostrando tener sentimientos? ¿Las tres cosas?

Y, para variar, silencio.

3 minutos transcurridos.

Silencio.

6 minutos transcurridos.

Silencio.

10 minutos transcurridos.

Silencio.

-Menos mal, estáis vivos. Con tanto silencio pensé que os habías matado el uno al otro.-Dijo Allyson que apareció por la esquina dándome un pequeño susto.

-¡Allyson! No, no, tranquila. Estamos bien. Más os vale que la comadreja esté medio muerta…-Dije yo con una sonrisa macabra.

-Me das miedo, Hermione.-Dijo.

-Habló la niña inocente.-Dijo de repente Malfoy.

-¿Me sigues guardando rencor por eso Malfoy? Te lo merecías y soy más lista que tú. Asúmelo.-Dijo Allyson

-¿De que habláis?-Pregunté confusa.

-Hace dos años, más o menos, Sheridan me vio molestándote y me advirtió que parara. Pero, como ya sabes, no lo hice, y tampoco tengo pensado hacerlo, que conste. Pero resumiendo, tu querida amiga me humilló delante de todo Slytherin. Me costó un año y medio recuperar mi posición social en Slytherin.-Dijo el rubio, que, al haber recordado lo que fuese que le hubiera hecho Allyson, se había puesto un poco rojo. Pero no por vergüenza, sino por enfado.

-¿Pero que demonios le hiciste Allyson?-Pregunté al ver que mi pequeña rubia cotilla psicópata se doblaba de la risa al recordarlo.

-Me las ingenié para que Malfoy apareciese una preciosa e inolvidable mañana en calzoncillos de corazones abrazado a un peluche de un unicornio rosa (Que por cierto es de Goyle). ¡Ah! Y también le puse un chupete rosita (Eso es de Crabbe).-Dijo Allyson, que parecía que en cualquier momento le iba a estallar la cara de lo roja que estaba por la risa.

Visualicé al hurón de esa manera y me uní a las carcajadas de Allyson.

-Si, si. Muy gracioso. Pero ¿Qué le habéis hecho a Weasley?-Dijo Malfoy intentando cambiar de tema.

-Lo podréis ver mañana.-Respondió Allyson limpiándose las lágrimas de la risa.

Le insistimos para que hablase, pero la rubia no soltaba prenda. Los tres nos volvimos con Theo que esperaba nos esperaba mirándose los pies.

-Estáis aquí. Ya era hora.-Dijo Theo sonriendo.

-Será mejor que volvamos a la sala común ya.-Dije.

-¿De repente te has vuelto a convertir en una santurrona como el año pasado Granger? Que fastidio… No se podía pedir más de ti.-Me dijo Malfoy. Y el hurón vuelve a la normalidad…pensé.

-No, estúpido. Lo digo porque dentro de unos minutos los profesores vendrán a hacer guardia por esta zona del castillo y solo nos da tiempo a ir a la sala común

-Hermione tiene razón, Draco.-Dijo Theo.

-¿Hermione? ¿Desde cuando llamas a Granger por su nombre Theo?-Preguntó Malfoy.

-Callate y vámonos. Ya hablaremos luego.

Llegamos a la sala común y me despedí de Theo con dos besos al igual que Allyson mientras Malfoy nos miraba un poco molesto.

-Adiós hurón, que no se te olvide el chupete.-Dijo Allyson yéndose hacía el dormitorio.

-Adiós Sheridan, que no se te olvide la conciencia.-Dijo Malfoy.

-¿¡Pero que tonterías dices Malfoy!? ¡Yo nunca tuve de eso!-Gritó Allyson que ya estaba en la habitación.

Creo que ya había mencionado a Murphy antes ¿no? Si algo malo puede pasar pasará. Estaba a solas, con el hurón que me miraba con una sonrisa de medio lado. Oh, no.

-Bueno, Granger. Estamos solos. ¿No me das un beso de buenas noches?-Dijo.

-Antes muerta.

Pero, como de costumbre, Malfoy ignoró por completo lo que le había dicho. Me cogió de la cintura y me besó. Y yo, como soy una estúpida adolescente a la que las hormonas le están afectando al cerebro, no opuse resistencia ninguna. Finalizó el beso.

-Que curioso… Creo que sigues viva…-Dijo Malfoy sonriendo de medio lado mientras se daba la vuelta y se iba a su habitación.

-¡Me has besado tu! ¡Eso no cuenta!-Le grité para que me oyese.

-¿¡Acaso te opusiste al beso!?

-¡Si no besaras tan bien me hubiera apartado!-Grité. Mierda, mierda y más mierda. Genial, ¡Muy bien Hermione! ¡Le has subido el ego 1000000 kilómetros más! Me dije a mi misma.

Oí una risa desde la habitación. Era del hurón.

-¡Tu tampoco lo haces mal Granger! ¡Nada mal!-Me gritó. Sentí mis mejillas arder.

Me fui a mi habitación. Hoy me había enterado de un montón de cotilleos, pero no me apetecía pensar en eso. Me tumbé y pronto me dormí placidamente.