La verdadera elegida. — capítulo 11
¡HOLA LECTORES! Siento haber tardado tanto en actualizar, ya sabéis, la alianza de mis profesores con Voldemort. Además, mi tardanza para actualizar también ha tenido que ver mi falta de inspiración. En fin, espero que os guste mucho el capítulo, porque me he esforzado mucho. ¡Me ha costado sudor y sangre pero aquí lo tenéis! Lo de sudor y sangre era literalmente. Hace calor y no me preguntéis como, me hice una herida con el portátil. Besos****J
Por primera vez en mi estancia en Hogwarts, me desperté tranquilamente. Sin vasos (ni calderos) llenos de agua, ni gritos, ni persecuciones, ni nada. Simplemente desperté. Observé la habitación. Aún no me había acostumbrado a sus colores plateados y verdes esmeralda. Me resultaba extraño. Añoraba los rojos escarlata y los dorados de Gryffindor. También añoraba a Harry y Ron. Los echaba mucho de menos. Hacía mucho que no hablaba con ellos… Observé a la rubia que dormía en la cama de al lado. Parecía una niña buena e inocente. Pero claro, Allyson es de todo menos eso. La verdad es que no entendía como con esa cara de angelito que tenía podía llegar a dar tanto miedo. Sin mencionar sus ataques psicópatas y otras mil cosas más. Sonreí. Me levanté de la cama con pereza y la llamé.
-Allyson. Despierta.-Le dije.
-Déjameeee que es domingooooo.-Me contestó poniéndose la almohada en la cabeza.
-Vamos. O no podrás desayunar.
-Me da igual. ¡Quiero dormir!
-¡Y yo quiero un unicornio blanco que se llame Fluffy!
-¡Pues vete a buscarlo pero no lo pagues con mi sueño!
-Venga, deja de decir tonterías y levántate.
Allyson bufó y a cámara lenta se levantó de la cama. Nos empezamos a arreglar y vestir.
-¿Qué te pareció Theo?-Me preguntó de repente.
-¿Mmmm?-Pregunté con sorpresa por la espontaneidad de la pregunta.
-Que qué te ha parecido Theo-Me repitió rodando los ojos.
-Pues… Me ha caído muy bien. Es muy simpático y gracioso. Es majo.-Dije encogiéndome de hombros. Allyson asintió como dándome la razón.-Pero… dime, tengo curiosidad, ¿Cómo os hicisteis amigos?
-Oh, bueno. La verdad, al principio, nos llevábamos fatal. Nos dábamos asco mutuamente.-Me dijo. La miré con cara de ¿Y por qué?-La verdad es que ni siquiera recuerdo ya el motivo de por qué nos llevábamos mal. Sin embargo, los dos nos llevábamos bien con dos chicas de aquí, y a la fuerza, teníamos que pasar tiempo juntos. Pero un día nos enfadamos con Angelina, que es una de las dos chicas con las que nos llevábamos los dos bien y de repente el grupo se rompió. Pero, un día, de repente empezamos a hablar y nos fuimos haciendo cada vez más amigos hasta el punto de que era como un hermano para mi. No sé si yo lo fui para el, pero desde luego para mi si que lo fue. Pero, ya sabes, se fue con Malfoy y me dejó completamente sola y no volvimos a hablar hasta anoche.
-¿Y qué pasó con Angelina y… la otra chica?-Pregunté.
-Bueno, Angelina sigue por aquí en Slytherin y seguimos cabreadas. Y, bueno,la otra chica, que por cierto se llama Judith, era mi mejor amiga, pero se fue a estudiar a Boston y hemos perdido el contacto…-Dijo, con un gran deje de tristeza en la voz.
-Oh, vaya, lo siento.-Dije. Ella rió, pero noté que no reía sinceramente.
-No lo sientas. ¡Ni que tú tuvieras la culpa de algo! Odio que la gente se disculpe por este tipo de cosas. Cuando se marcha un ser querido, cuando se muere un familiar… ¡No tiene sentido! ¿Acaso tú obligaste a Judith a subir a su avión e irse a Boston? ¡Pues claro que no! Así que no tiene sentido decir que lo sientes.-Dijo.
-Vaya… No sé que decirte. Supongo que tienes razón. Pero es lo normal ¿No?
-Me aburre lo normal.
Ambas sonreímos.
Cuando ya estuvimos listas, me miré al espejo. Está vez Allyson me había obligado a ponerme una minifalda con una camiseta blanca. Fui a abrir la boca para protestar pero Allyson me interrumpió.
-Ni se te ocurra decir nada porque estás fantástica y no te voy a dejar, es más, te prohíbo ahora mismo que te cambies o que protestes siquiera.-Me dijo.
Cerré la boca. Sabía que cuando a mi pequeña rubia se le metía algo en la cabeza era imposible hacerla cambiar de idea. La muy cabezota…pensé. Ella sin embargo, se había puesto unos vaqueros ajustados y una cazadora de cuero negra. Mi amiga tenía el gusto un poquito gótico, pero solo un poquito.
Pronto no dirigimos al gran salón a desayunar. Nos sentamos en nuestro sitio habitual, es decir, en la punta de la mesa alejadas de todo el mundo. Dumbeldore dijo unas palabras de las cuales no escuché absolutamente nada porque estaba en mi mundo. De repente, vi como Theo se levantó de su asiento al lado de Malfoy, Crabbe, Goyle y todas las demás serpientes. Se dirigió hacía nosotras.
-¿Está ocupado?-Preguntó a Allyson, refiriéndose al sitio que estaba junto a ella.
-Eso depende.-Dijo Allyson con cara de pocos amigos. Theo la miró un poco dolido y yo la miré extrañada. Pensaba que ya habían hecho las paces.
-¿De qué depende?-Preguntó Theo un poco nervioso.
-De la cantidad de tonterías que vayas a decir hoy.-Dijo Allyson que de inmediato sonrió.-Anda siéntate tonto.
Theo suspiró aliviado, se sentó y los tres reímos. Eché una mirada rápida a donde se encontraban los demás Slytherins. Todos, y digo TODOS miraban a Theo como si los aliensle hubieran lavado el cerebro. Sobra decir que ahora le miraban con odio. Eso me cabreó bastante. Me cabreó mucho. Me sentí indignada. Resulta, que hace unos momentos estaban comiendo tan tranquilamente con él y ahora por sentarse con una sangre sucia y una mestiza le odiaban. Ya era hora de darles una lección a esas malditas serpientes. Así que me fui a poner de de pie, pero Allyson se me adelantó. Theo y yo la mirábamos entre asustados y confusos (más lo primero que lo segundo). La verdad es que Allyson podía dar mucho más miedo que Voldemort cuando se cabreaba. Yo diría que ahora mismo del uno al diez el nivel de enfado de Allyson era de 0,5 y aún así daba miedo. ¡Imaginaos a Allyson en al nivel 10! Eso si que era terrorífico. Allyson les lanzó una mirada de odio a todos los de la mesa exceptuando a Theo y a mí. Las serpientes la miraban… ¡Con miedo! No podía creerlo. Y eso que aún no había dicho nada. Una sonrisa macabra se dibujó en los labios de mi amiga. Temblar, pensé.
-A ver serpientes, sé que no estáis acostumbrados a ver gente de vuestra casa actuando con… ¿Cómo se dice? Ah, si. Con decencia. Pero por favor, Theo no es un animal de zoo, así que o vais a buscaros una vida propia, o me encargo de que no volváis a ver la luz del sol.-Dijo muy despacio pero lo suficientemente alto para que me oyera toda la mesa.
Se sentó tranquila como si nada hubiera pasado. Theo la miraba boquiabierto al igual que yo. Nadie de las serpientes se había atrevido a decirle nada. Es más, como si mi pequeña rubia hubiese dado una orden, ahora todos miraban a sus platos como si fueran lo más interesante de este planeta. Claro, todos, salvo Malfoy, que miraba a mi pequeña rubia… ¿¡Con una sonrisa!?
-Hey, Allyson.-La llamé.
-Dime.-Dijo ella que mientras se seguía riendo de Theo que aún estaba en shock.
-Malfoy te está sonriendo.-Dije yo un poco molesta, aunque no sabía por qué.
-Tranquila, no te pongas celosa. Simplemente le hace gracia. Siempre me ha dicho que es raro que alguien como yo consiga asustar tanto.-Me dijo como si nada.
-Espera. ¿Te dijo? Es decir. Tu y el… ¿Habláis y tal?
-Sip.
-¿Pero no dijiste que te caía mal?
-Y me cae mal. Pero tengo que admitir que a veces es divertido tener una conversación medio civilizada con él.
-¡No digas tonterías! ¡Es Malfoy! Ya lo tengo claro. Tú te drogas pero de una manera sobrenatural.-Medio grité haciendo que cierto hurón oxigenado me oyera y que levantara una ceja burlón.
-Sin comentarios.-Dijo Allyson dando por zanjada la conversación.
De repente, entró Weasley por la puerta del gran comedor. Pero… ¡Estaba azul! ¡Allyson y Theo habían pintado el cuerpo de Fred de azul! Estallé en risas sin poder parar. Se me saltaban las lágrimas y todo. Al parecer nadie en el comedor se había dado cuenta aún (Algo que es raro) y todo el mundo me miraba con cara de "Esta tía esta como una cabra". Pero no pude parar de reír. Me levanté de mi sitio y miré directamente al Weasley.
-¡Eh, tu!- Grité. Weasley me miró.- ¡Si tú! ¿¡Qué se siente al ser el primer pitufo pelirrojo de la historia!?
Estó fue más o menos lo que pasó: Todos miraron en dirección a Fred y empezaron a reír frenéticamente. Theo y Allyson me guiñaron un ojo y rieron también. Malfoy, me sonreía desde su asiento como si en cualquier momento fuese a decir "Esa es mi chica". La comadeja pitufa me miraba ¿Enfadado? No. ¿Triste? Si. ¿Arrepentido? También. He de admitir que en ese momento me dio pena. Pero entonces vi que Harry y Ron me miraban como si yo ya no fuese yo. Como si fuese una extraña. Me dolió. Me dolió mucho. Pero no iba a dejar que lo notaran así que les dediqué mi mejor sonrisa y cuando las risas hubieron acabado me volví a sentar. Bebí un poco de agua y todo volvió a la normalidad. Aunque de vez en cuando se me escapaba una miradita a la mesa de Gryffindor y no podía evitar reirme junto con Allyson y Theo.
Suspiré y volví a mirar Malfoy. Me seguía mirando. Me puse nerviosa. Me sonrió. Rápidamente aparté la mirada y vi con especial atención mi plato. ¿Hermione que te está pasando? Me pregunté a mi misma. Necesito un psicólogo. O llamar a un zoo y decirles que se les ha escapado un hurón y que por favor se lo lleven. Suspiré. Me levanté de golpe asustando a Theo y Allyson. Aunque no sabía muy bien por qué me había levantado. No sabía que decir. Ambos me miraban esperando una explicación.
-Emmmm, yo… creo… que… ¡me voy a estudiar a la biblioteca!-Dije nerviosa, la primera excusa que se me ocurrió.
-Vale. Nos vemos luego.-Dijo Theo.
-No te tires allí todo el día ¿eh?-Dijo Allyson.
Reí a modo de respuesta. Me encaminé a la biblioteca entre suspiros y pensamientos tan estúpidos que ni siquiera merece la pena nombrarlos. Los pasillos del castillo estaban desiertos. No me extrañaba en absoluto. A estas horas todos estarían desayunando. Llegué a la biblioteca. Entré y saludé a la señora Pince que me sonreía con dulzura. Era normal, con todo lo que iba a la biblioteca la señora se había encariñado conmigo.
-Hacía mucho que no venías por aquí.-Me comentó.
-Lo sé. No tenía tiempo.
Me acerqué a una estantería y, por milésima vez, cogí el libro de la historia de Hogwarts. Me senté en la silla más cercana y con el décimo tercer suspiro abrí el libro por el apartado de los aparatos muggles. Nunca entendí por qué no nos dejaban traer un maldito móvil a la escuela… ¡O al menos un MP3! La verdad es que echaba mucho en falta mi móvil con sus más de 1000 canciones. Bueno, pues hay una solución fácil. Hablaré con Dumbeldore. Sería un poco incómodo después de la conversación sobre todo eso de la verdadera elegida. Pero me daba igual. Se me había antojado traerme el móvil y lo iba a tener. Cerré el libro tan de golpe que la señora Pince dio un pequeño brinco por el susto. Sonreí a modo de disculpa y me fui medio corriendo en dirección al despacho del profesor Dumbeldore. De repente choqué contra alguien y caí al suelo.
-Upps lo siento yo.-Dije sin mirar con quien me había chocado y poniéndome de pie rápidamente.
-¿Tienes prisa Granger?-Me preguntó esa odiosa voz. Levanté lentamente la vista. Eran Malfoy… ¡Y Theo!
-Eso no te incumbe-Respondí cortante y de mala manera.-Hola Theo.-Le dije sonriente.
-¿A dónde vas Herms?-Me preguntó el moreno.
-Voy a hablar con Dumbeldore para que me deje utilizar el móvil. Bueno me voy que tengo prisa.-Dije poniéndome ya en marcha.
-¿Qué es un móvil?-Preguntaron Malfoy y Theo a la vez. Yo reí con ganas.
-¡Preguntar a Allyson!-Grité ya un poco lejos.
Cuando llegué al despacho de Dumbeldore, ya casi era la hora de comer. ¿Tanto tiempo había pasado en la biblioteca? ¡Si habían sido cómo 10 minutos! Supongo que el tiempo se me fue volando. Llamé a la puerta.
-Adelante.-Me dijo el profesor desde dentro. Entré.-Oh, señorita Granger, otra vez usted. ¿Venía usted a hablarme sobre el tema que comentamos el otro día?
-No, no.
-¿Entonces?
-Verá profesor, quería comentar con usted un reglamento de Hogwarts que no me parece correcto.
-Muy bien, la escucho.-Dijo mirándome por encima de sus gafas y ofreciéndome asiento con un gesto. Me senté.
-Tengo entendido que aquí en Hogwarts los aparatos muggles no funcionan.-Dije. El profesor asintió.- No consigo entender por qué.
-La existencia de esa norma la impuse hace poco. Dado que los hijos de muggles se traín esos aparatos y no estaban atentos y se tiraban todo el día pegados como imanes a esos cachivaches decidí hacer un hechizo con el que no funcionasen.
-Entiendo. Pero me preguntaba si podría hacer una pequeña excepción conmigo. Usted sabe que no me distraeré y que tampoco me pegaré todo el día pegada como un imán a el como usted dice. Tan solo lo usaré de vez en cuando.-Dije al fin. El profesor me miró durante unos segundos. Suspiró.
-De acuerdo.-Dijo. Había sido más fácil convencerle de lo que pensaba.-¿Podrías dejarme el aparato ese por favor?
-No lo tengo aquí.-Repliqué.
-Señorita, recuerde que es maga. Invóquelo.-Me dijo con paciencia.
-Ah, si, es verdad, perdón. Accio móvil.-Dije. Inmediatamente el móvil apareció volando por la ventana y se posó en mi mano. Se lo dí al profesor, que murmuró unas palabras que no entendí (Básicamente porque ni siquiera las había oído) y me devolvió el móvil en nueve segundos. Sonreí satisfecha.-Gracias.
-De nada. ¿Algo más?-Preguntó. Negué con la cabeza.-Muy bien, puede irse.
Me levanté y me dirigí a la puerta. Al llegar a esta murmuré un "Adios" que dudo que el director oyese y me fui. Por el camino hacía el gran comedor me tope con Weasley pitufo y saqué mi móvil.
-¡Eh, pitufo!-Le llamé. Weasley se giró.-Di patata.-Sin darle tiempo a reaccionar le saqué una foto. Me reí con ganas.-Gracias.-Dije satisfecha.
-¡Hermione!-Me llamó una voz que hacía mucho tiempo que no me llamaba. Entonces me percaté de que Fred no iba solo. Iba con Harry y Ron.
-¿Si?-Pregunté tranquila.
-¿Se puede saber que pasa contigo?-Preguntó Harry furioso.
-No sé de que me hablas.
-¡Si que lo sabes! Mi hermano se porta como un novio estupendo. Entonces te deja porque cree que no tenéis fututo ¡Y tu mandas a esos dos idiotas de Slytherins a hacerle esto!-Gritó. Le lancé al pitufo una mirada asesina. Si las miradas mataran… Podía sentir como me hervía la sangre.
-¡¿ESO LES HAS DICHO?! ¡¡¡MALDITO PITUFO DE MIERDA!!!-Le grité. Me giré hacía Harry y Ron.-¡Y vosotros dos! ¿Sois idiotas o qué? ¡Yo jamás me pondría así por una estupidez semejante! ¿Y vosotros decías que erais mis amigos? ¡Já! Ah, y otra cosita. Si volvéis a llamar a Allyson y a Theo idiotas os haré desear no haber nacido.-Les dije con la mirada más desgarradora que podía existir.
-Pe-Pero, Fred nos dijo que…
-Fred nos dijo, Fred nos dijo.-Dije imitando su voz.-Ese no diría la verdad ni en un examen. Muy bien, os contaré lo que pasó en realidad. Lo que pasó fue que la mierda de pitufo que tenéis por amigo y hermano me dejo tirada en la enfermería para ponerse a jugar con su escobita y, cuando corté con el por ese motivo, le dijo a todo el mundo que el había sido el que había cortado conmigo. Después, para rematar, intentó golpearme.-Dije yo histérica. Harry y Ron miraron a Fred con los ojos como platos. Pero no me iba a quedar ahí.- ¡Já! Y, por favor, decirme que clases de amigos se enfadan sin ni siquiera consultar que ha pasado. Para mi vosotros ya no sois mis amigos. Por mi, pudríos.-Finalicé.
-Pero Hermione nosotros no sabíamos…-Intentó decir Harry.
-¿Qué no sabiais? ¡¿Qué no sabías?! ¡¿Cómo lo ibais a saber si ni siquiera tuvisteis la decencia de preguntarme?!-Pregunté irritada. Harry abrió la boca para hablar pero le corté.-¡No, Potter! ¡A mi no vuelvas a hablarme!-El chico me miró dolido al llamarle por su apellido.-¡A ti Weasley te digo lo mismo!-El chico también me miró dolido al llamarle por su apellido. Ahora miré a la comadreja.-Y en cuanto a ti pitufo de mierda, espero no volver a cruzarme contigo durante el resto de tu patética existencia, o atente a las consecuencias.-Dije venenosamente.
Entonces Malfoy apareció de un pasillo y de improviso y sin saber por qué se acercó a la escena y me rodeó los hombros con su brazo dejando a esos tres en shock. Me iba a aprovechar de esto.
-¿Qué pasa aquí Granger?
-Nada, Malfoy. Estos tres imbéciles infantiles.
-Hermione…Mal-Malfoy te… Te está tocando…-Dijo Harry a punto de que le diera algo.
-Ya sé lo que está haciendo Potter. A diferencia de ti no soy retrasada.-Dije. En ese momento Harry podría haberse caído muerto ahí mismo de la impresión.
-¿Estáis…Estáis saliendo?-Preguntó Ron. Yo reí con ganas. Lo interpretó como un no.-¿Sois amigos?
-No. Ninguna de las dos cosas. El sigue siendo un hurón oxigenado.-Dije.
-Y ella una sangre sucia.-Intervino Malfoy.
-¿Entonces que demonios está pasando aquí?-Explotó Harry.
-Nada, Potter. Solo me dí cuenta de que los hurones son más sexys que las comadrejas y los cara rajadas.-Dije. Ron y Harry me miraban como si les hubiese dicho que Dumbeldore se había enamorado profundamente de Voldemort.
-¿Qué… Qué quieres decir?-Preguntó el moreno tragando saliva.
-Quiero decir que aunque sigamos siendo enemigos hasta la muerte puedo hacer esto.-Dije.
Cogí a Malfoy de la camiseta, lo atraje hacía mi y le dí un beso muuuuuy largo. Creo que fue el mejor beso que me había dado con alguien en toda mi vida. Nos separamos cuando no nos quedó oxigeno. Potter, Weasle y el pitufo se habían quedado como si les hubiera lanzado un Petrificus Totalus. Malfoy y yo nos miramos y sin decir nada nos encaminamos al gran comedor. Estábamos a punto de entrar cuando de repente el hurón me paró cogiéndome de la muñeca.
-Oye Granger, es la última vez que me utilizas para vengarte de esos tres.-Dijo.
-¡Já! Como si no lo hubieras disfrutado. Seguramente lo haga más a menudo. Es divertido ver la cara que ponen.-Dije.
-Granger, Granger, Granger… Te lo aviso. No te metas en juegos en los que no sabes las normas. Si quieres hacer sufrir a esos tres a mi costa, tendrás que darme alguna recompensa.-Dijo el con una sonrisa pervertida.
-Ni lo sueñes Malfoy. Con ese beso tú también ganaste algo así que confórmate.
-Pero tú ganaste más.-Dijo. Le miré con cara de "¿Por qué dices eso?". -Tú ganaste el beso y el sufrimiento de esos.
-Yo gané nada con el beso. No me gusta besar hurones. Solo gané con la cara de Potter, Weasley y el pitufo pelirrojo. Y, aunque hubiese ganado con el beso, tú también te has divertido con su cara.
-Pero aún así, fuiste tú la que se vengó y la que se divirtió. Yo solo me divertí. Y no lo niegues, te gustó el beso tanto como a mí.
-¿Admites que te gustó el beso?
-Nunca dije que no me gustara.-Dijo. Silencio incómodo.-Pero no me cambies de tema. Por está vez te lo dejo pasar pero a la próxima que me beses solo por venganza me deberás una recompensa.
-¿Qué clase de recompensa?-Pregunté. Malfoy rió con ganas.
-¿Realmente quieres que te lo explique?-Dijo sonriendo de medio lado burlón.
-Cállate.-Dije dándome cuenta de lo que quería decirme y poniendo cara de infinito asco. El rubio volvió a reír.-No te ilusiones. No lo volverá a pasar. Nunca.
-Por mi bien.-Dijo él sin parar de sonreír.
-¿En serio?-Dije sin poder ocultar mi asombro.
-Si.
-¿Por qué?
-Porque siempre que dices que algo no volverá a pasar nunca al final siempre acaba volviendo a pasar.
Bufé irritada y me solté del amarre del hurón. Entré al comedor y no pude evitar una pequeña mirada a la mesa Gryffindor. El pitufo pelirrojo, la comadreja y cara rajada ya estaban allí. Me miraban con una mezcla de arrepentimiento, de confusión, y de*"¿Te has vuelto loca?"*. ¿Pero cómo podían haber llegado antes que yo? ¿Y cómo es que no los había visto? Supuse que habían ido por otro camino y que como el estúpido hurón oxigenado me había entretenido habían llegado con antes. Les miré con profundo odio y asco y me senté junto con Allyson y Theo.
-¿Qué te pasa?-Me preguntó Theo.
-Pareces a punto de clavarle un tenedor en el ojo a alguien.-Dijo Allyson.
Les conté que el motivo de mi cabreo eran los tres Gryffindors idiotas y lo que había pasado. También les conté lo de Malfoy.
-¡Serán idiotas!-Dijo Theo.
-¡Y que lo digas! ¡Vamos a hacer un arco iris humano! El Weasley grande de azul, el pequeño de rojo, y al cara rajada de lila.-Dijo Allyson con una mirada que mataría al mismísimo Harry Potter del miedo. Muérete de envidia Voldemort, mi amiga puede hacer con una mirada lo que tú llevas intentando desde que tienes la nariz achatada, pensé. Luego pensé en lo que me había dicho Dumbeldore sobre mí y borré automáticamente ese pensamiento.
-¡Y a Malfoy de rosa! Que sufra…-Dije con malicia.
-Venga chicas, no os desmadréis.-Dijo Theo riendo.
-Ufff, nos pides demasiado.-Dijo Allyson. Los tres rompimos en carcajadas. Después de un rato, conseguimos parar.-¿Qué creéis que nos dirá Dumbeldore?
-¿De que hablas?-Pregunté.
-Esta mañana cuando tú estabas embobada mirando al rubio y pensando en qué barbaridades sé yo, el barbitas dijo que nos tenía que anunciar algo importante en la comida.
-¡No seas malpensada! ¡Yo a diferencia de ti no pienso en eso! ¡Y yo no estaba mirando a Malfoy!-Dije.
-Si que lo hacías.-Dijeron Allyson y Theo en coro.
Iba a protestar, pero Dumbeldore nos mandó callar a todos. Se aclaró la voz y, tras unos quince segundos que pareció haberse quedado en blanco, sacudió la cabeza y comenzó a hablar de una vez por todas.
-Queridos alumnos del colegio Hogwarts, quiero anunciarles que este año se celebrará un baile especial para festejar la unión de casi todas las casas.-Hizo una pequeña pausa, y miró por encima de sus gafas a la mesa de Slytherin, a MI mesa. Por primera vez en mi vida, le lancé al profesor una mirada de odio.-Será este viernes a las ocho. Con consecuencia del baile, las clases quedarán suspensas hasta el próximo lunes, para que todos colaboren para decorar el castillo.-En ese momento, todo el comedor estalló en aplausos y vítores. Una vez acabaron casi todos los aplausos, Dumbeldore volvió a hablar.-Pero, por supuesto, los profesores os dejarán deberes que hacer.-Los aplausos cesaron y se convirtieron en quejas y sonoros suspiros de resignación.-Espero que vengáis todos al baile y lo disfrutes. ¡Pepinillos y mandrágoras! -Dicho esto, el profesor se sentó y apareció la cena.
Yo, estaba resignada en mi silla sin apenas probar bocado mientras Theo y Allyson reían felices. Otro baile no, por favor. Otra vez a preocuparse por un estúpido vestido, otra vez a preocuparse por el maldito pelo, otra vez a preocuparse por encontrar pareja ¡Y todo para acabar llorando al final de la noche! Pero claro, eso a Dumbeldore le da igual. Además, ¿Qué mejor momento para hacerlo? Si, por supuesto, Malfoy me acosa, he roto con el pitufo pelirrojo, me he enfadado con cara rajada y con la comadreja, he descubierto que Voldemort me quiere matar o quiere que me una a su odioso séquito de mortífagos idiotas, mi mundo se viene abajo y a este viejo chiflado se le ocurre la genial idea de celebrar un baile. ¡Ya le diría yo a ese carcamal donde podía meterse los pepinillos y las mandrágoras! Estúpido baile de pacotilla, pensé mientras lanzaba miradas de odio ¿Al aire?
-Her-Hermione… ¿Estas bien? Me estás dando asustando…-Dijo Theo de repente.
-Cualquiera diría que de un momento a otro te vas a subir a la mesa y vas a ir lanzando Cruccios y Avada Kedavras a la gente.-Dijo Allyson.
-Si, si. Estoy bien. Es solo que no soporto a este viejo chocho con sus bailes.-Dije intentando sonreír. Al final solo conseguí hacer una mueca que asustó más a mis amigos. Traté de pensar ya en el vestido para el baile, al fin de al cabo, sabía que Allyson no me iba a dejar faltar y tampoco me dejaría ir en vaqueros.-Oye Allyson, ¿Me puedes acompañar esta tarde a Hosgmade a por un vestido?
-Vale, así tú me ayudas a coger un vestido para mí también. Además, no te ofendas Theo, pero hace mucho que no tenemos una tarde de chicas.-Dijo la rubia.
-No me ofende.-Dijo el moreno encogiéndose de hombros.
-Gracias Allyson.-Dije sin hacer mucho caso a Theo.
-De nada.-Dijo ella.
Salí del gran comedor y me fui a mi cuarto. Cogí el monedero, conté cuantos galeones tenía, me guardé el monedero en el bolsillo y me fui a la entrada del castillo a esperar a Allyson para ir de compras. Iba a ser una tarde muy larga…