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La verdadera elegida. — capítulo 12

Me apoyé en una pared ya harta de esperar. Llevaba esperando a Allyson media hora. ¿Dónde se había metido? Saqué mi móvil y mis cascos y me puse a escuchar mi canción favorita a la vez que la tarareaba y miraba fotos antiguas, hasta que me paré en una. Una sonrisa triste apareció en mis labios. Luna, Ginny y yo posábamos sonrientes a la cámara. Recordaba ese día perfectamente. Luna y Ginny habían venido a visitarme al mundo muggle. Salimos, fuimos al cine, cenamos por ahí, resumiendo, fue una tarde genial. Siempre fuimos las mejores amigas. Pero ya no era así. Desde que estaba en Slytherin no había visto a Luna ni una sola vez. ¿Me estaría evitando? Y Ginny, al igual que Potter y Weasley, no me hablaba desde que mis amigos habían convertido a Fred Weasley en un pitufo pelirrojo. No me malinterpretéis, no me arrepentía de haberlo hecho. Solo echaba de menos a Ginny y Luna. Suspiré y dejé de ver fotos. Simplemente seguí escuchando música. Esa canción era la mejor que había escuchado nunca. Sin quererlo, cerré poco a poco los ojos y empecé a concentrarme sólo en cada nota y en cada palabra de la letra de esa preciosa canción. Cuando quise darme cuenta, estaba bailando al compás de la música en mitad del desierto pasillo. Acabó la música. Acabó el baile. Abrí los ojos. Vi a Malfoy. ¡¿VI A MALFOY?! ¡¿CUÁNTO LLEVABA ÉL AHÍ?!

-Bailas bien Granger.-Dijo sonriendo de medio lado.

-Cállate Malfoy.-Dije de mala manera. Esté hurón siempre estaba en el peor lugar y en el peor momento.

-¿No aceptas cumplidos?-Preguntó burlón.

-De ti no.-Le espeté cortante. El se río como si nada.

Y, para variar, silencio incómodo. De repente vi a Allyson acercarse a mi sonriente. ¡Salvada! Pensé.

-¿Vuelvo a interrumpir algo?-Preguntó mirándome con una sonrisita traviesa.

-Si.-Dijo Malfoy.

-No.-Dije yo a la vez.

El hurón y yo nos miramos con odio.

-Hermione, cariño, sabes que te quiero y que te confiaría mi vida, pero con este tema me fío más de Malfoy.-Dijo Allyson burlona.

-¡Que no, de verdad! ¡Te juro que no ha pasado nada!-Le dije a Allyson. Vi que Malfoy iba a hablar pero le leí el pensamiento. Le miré directamente.- ¡Ni tampoco iba a pasar!

-Bueno, bueno. Tampoco te pongas así.-Dijo Allyson. Se giró hacía Malfoy.-Me la llevo antes de que te mate y me inculpen de cómplice.

-Podrías dejármela un rato, prometo no dejar que me mate…-Dijo Malfoy.

-El problema es que si hago eso, ella me matará a mí.-Dijo la rubia.

-¡Yo tengo una idea mejor! ¿Y si me dejas matar al hurón y yo juro ante un tribunal que tú no estabas aquí ni sabías nada?-Dije lanzando miradas asesinas al rubio.

-Tu plan me parece genial.-Dijo Allyson encogiéndose de hombros. Malfoy la miró con sorpresa.-Solo tiene un pequeño fallo.

-¿Cuál?-Pregunté.

-Ningún jurado creería a una loca psicópata.-Me respondió riendo.-Anda vámonos.

Hice caso (por primera vez en mi vida) a Allyson y, ignorando por completo al hurón, salí de Hogwarts, entré en una carroza y nos pusimos rumbo a Hosgmade. Apoyé la cabeza en la ventana mientras pensaba en ese rubio de ojos grises. ¿Qué pasaba con él? Estaba empezando a pensar que el hurón era bipolar o simplemente estaba como una cabra.

-¿En qué piensas?-Me preguntó Allyson que me observaba.

-En nada, en nada.-Dije sonrojándome.

-Estabas pensando en Malfoy ¿verdad?

-¿Qué? ¿Yo? ¡Já! Más le gustaría a él.-Dije mientras negaba enérgicamente con la cabeza.

-Hermione…-Dijo como la madre que reprende a su hija cuando dice una mentira.

-¡Bueno, vale! Si, estaba pensando en él. ¿Y qué?

-Nada, nada-Dijo Allyson riendo.

Suspiré y volví a mirar por la ventana. En media hora llegamos a Hosgmade. La última vez que vine no había sido muy agradable. Salí del carruaje junto con Allyson y entramos a la primera tienda que vimos. Tras probarnos un montón de vestidos no encontramos nada que nos gustase. Siguiente tienda. Tampoco nada. Tercera tienda. Bingo. Allyson me trajo un vestido precioso. Pero, por supuesto, demasiado atrevido. Era un vestido verde esmeralda, largo y con la espalda al descubierto. ¿Cuándo comprendería mi pequeña rubia cotilla que ese tipo de vestidos no eran para mí? Vale, que el vestido era muy bonito y tal y cual. ¡Pero no era para mí! Pero claro, que como a Allyson le daba exactamente igual mi opinión me obligó a comprármelo. Que vergüenza iba a pasar en el baile. En fin, ¿Qué más da? Lo más probable es que al final ni siquiera encuentre pareja y no vaya. Allyson, sin embargo cogió un vestido rojo, ajustado y largo que dejaba al descubierto una de sus piernas. Estaba guapísima. Volvimos rápidamente a Hogwarts y tras ir a nuestra habitación y colocar nuestros vestidos nos tiramos a la cama agotadas de tanto buscar el vestidito de las narices.

-¿Con quien vas a ir al baile?- Le pregunté a Allyson.

-Con Blaise Zabini-Dijo decidida.

Blaise Zabini: Ojos azules, moreno, un poco pálido, alto y, sumamente atractivo. Nunca había visto a Allyson mirarlo.

-¿Te lo ha pedido?-Pregunté.

-No, pero voy a ir con él. Haré que me lo pida.

-¿Te gusta?

-¡Ni hablar! Es como Malfoy pero en moreno y ojos azules. No me podría gustar nadie que se pareciese al hurón.

-¿Entonces por que quieres ir al baile con el?

-Es guapo, desvergonzado y podría pasármelo muy bien con él esa noche. Quiero ir con él, y yo siempre consigo lo que quiero.-Dijo con una sonrisa pervertida.

-¡Allyson!-Exclamé un poco alterada por el comportamiento de mi amiga.

-¿Qué? No es para tanto.

-¡Si lo es! Allyson, solo tienes 16 años.

-Hermione, cariño, te voy a ser sincera. Nadie, y cuando digo nadie me refiero a NADIE, sigue siendo virgen a partir de los 15 en Slytherin. Ahora mismo la única chica virgen de toda la casa de 15 años eres tu.-Dijo como si fuera lo más normal del mundo. No sabía que decirle.

-Voy a hacer como que no he oído lo que me acabas de contar.-Dije al fin.

-Como quieras.-Dijo encogiéndose de hombros.-¿Y tu? ¿Con quien vas a ir?

-Oh, no creo que nadie me lo pida…-Dije restándole importancia al asunto. Allyson se incorporó de golpe y me lanzó una mirada aterradora.

-¿Tú estas loca o tus padres te hicieron beber petróleo de pequeña?-Me preguntó.

-Es la verdad Allyson. Ni siquiera soy guapa.

-Vamos a ver, ¿Tú te has mirado al espejo?

-Por desgracia, si.

-No tienes remedio.-Dijo volviéndose a tumbar en la cama.-Y yo no tengo 16 años.

-¿Cómo que no? Estamos en el séptimo año y tú los cumples el 11 de enero. Ya tienes 16 años.-Dije sorprendida.

-No. Tengo 15.-Afirmó.-Me adelantaron un curso.

-Ahhh. ¿Por qué no me lo dijiste antes?

-No me lo preguntaste.-Dijo encogiéndose de hombros.-Además no me parecía importante.

-¡Si que es importante! Además, tiene que ser genial que te adelanten un curso. Ojala a mi me lo hubiesen adelantado…

-No te creas. Todo el mundo te mira como a una empollona.

-A eso yo estoy acostumbrada…-Susurré para mi. Allyson siguió hablando, no me había oído.

  • Me ha costado mucho ganarme mi reputación de rebelde sin causa. Y para que te adelanten un curso tienes que sacar todo 10 durante un curso entero. Es un rollo.

-Habrás estudiado un montón.

-Para serte sincera, no.-La miré con sorpresa.-No he estudiado nada en toda mi vida. No sé como lo hago.

-Vaya…

Nos quedamos en silencio, sin saber bien que decir. ¿Así que Allyson tenía 15 años? Bueno, no tenía importancia.

-Voy a dar una vuelta.-Informé a mi amiga.

-Vale.

Salí de la habitación y llegué a la sala común. Inmediatamente, todos me miraron. Suspiré irritada. Siempre pasaba lo mismo. Cada vez que me acercaba a un Slytherin se me quedaba mirando. ¿Es que aun no tenían asumido que yo también era de Slytehrin por muy hija de muggles que sea? Malditas serpientes y su asquerosa "sangre limpia". Que ganas me entran de lanzarles un Imperio y obligarles a tirarse por un precipicio.

-¿Se puede saber que estáis mirando? ¡Ir a compraros una vida!-Exclamé. Pero aun así no dejaron de mirarme. Volví a suspirar irritada.

Salí de la sala común e intenté centrarme en otra cosa. Sin embargo, un chico castaño salió de la sala común detrás de mí.

-¡Eh, Granger! ¡Espera!-Me gritó. Se acercó corriendo hacía mi.

-¿Qué pasa?-Le pregunté.

-Bueno, emmm, yo…

-¡Venga! ¡Tengo prisa!-Dije. Pero, ¿prisa por qué? Se me estaba yendo la pinza…-Para empezar, ¿tu quien eres?-Pregunté, cayendo en la cuenta de que ni siquiera sabía el nombre del chico.

-Me llamo Nick. ¿Te puedo llamar Hermione?

-Si te hace ilusión.-Dije encogiéndome de hombros. ¿Se podía saber por qué estaba yo tan borde?-Bueno Nick, ¿Qué quieres?

-Yo…Quería saber… si… bueno, si te gustaría ir al baile conmigo.-Dijo mirando al suelo.

No daba crédito a lo que acababan de escuchar mis oídos. ¿Seguro que no se había equivocado de persona? A ver que yo me aclare. Un Slytherin, me está pidiendo a mi, ¡A MI! Una hija de muggles, que vaya al baile con él. No puede ser. Me he vuelto loca y estoy teniendo alucinaciones. Necesito ayuda profesional. Quizás que me internen un psiquiátrico no me iría nada mal. Hermione, el chico te esta mirando, quiere una respuesta, ¡vamos!, me dije a mi misma.

-Yo… emmm… ¿es una broma?-Pregunté.

Por favor que sea una broma, que sea una broma, que sea una broma…

-No, no es una broma.-Dijo serio.

Mierda.

Entonces, un chico también de Slytherin se acercó a nosotros. Era mi compañero de mesa en historia de la magia. Se llamaba Jake. Nos llevábamos bien. ¡Salvada! Pensé.

-Hola Hermione, ¿Interrumpo algo?-Dijo mirando a… esto… Ah si, Nick, y a mi. Nick intentó contestar pero no le dio tiempo.-¿No? Que bien, porque venía ha pedirte que vinieras conmigo al baile de navidad. Ya sabes, el del viernes. -Dijo acelerado.

¿Qué estaba pasando aquí? ¿Era una broma? Tenía que ser una broma. Y una de muy mal gusto por cierto. Situación muy incomoda. Me iba a dar un ataque de un momento a otro. Venga, Hermione, respira. Así, muy bien. Ahora cálmate.

-Perdona, pero se lo he preguntado yo primero.-Dijo Nick.

-Tranquilízate, que de todas maneras no va a ir contigo, porque va a ir conmigo.-Replicó Jake.

-Ey, callaos los dos.-Dijo de repente el prefecto de Slytherin que estaba por allí y nos había oído. Suspiré aliviada.-Irá conmigo.

¿Qué demonios…? No tenía ni idea de que estaba pasando ahí. ¿Les habrían envenenado? En ese momento, me pareció muy probable. Los tres estallaron a discutir y yo, como una chica responsable y que es capaz de manejar la situación que soy, salí a correr. Tras unos segundos de desconcierto por parte de los tres chicos, salieron a correr detrás de mí. Esto parecía una escena surrealista de alguna película cuyo guión había escrito alguna loca que se divertía con el sufrimiento de los demás (N/A: ¿Otra vez insultándome?). Cuando ya llevaba medio castillo de Hogwarts recorrido perseguida por esos tres, conseguí esquivarles metiéndome en una clase. Estaba tan desorientada que ni siquiera sabía cual era. Recobré el aliento y decidí esperar un poco para salir.

Me acerqué a la ventana y miré el bonito día que hacía fuera. El sol brillaba, no había ni una nube… Un día precioso. Y yo estaba ahí encerrada con Malfoy que me miraba con cierta sorpresa. ¡¿CON MALFOY?! Iba a matar a ese rubio. ¿Por qué estaba siempre en todos lados?

-¿¡Que haces tu aquí!?-Gritamos los dos.

Nos miramos confundidos.

-¡Intento escapar de unos locos de Slytherin que quieren que vaya al baile con ellos!-Eclamé.

-¡Intento escapar de unas locas de Gryffindor que quieren que vaya al baile con ellas!-Exclamó al mismo tiempo que yo.

Ambos nos miramos aún más confusos.

Y silencio.

-El mundo se vuelve loco…-Susurré.

-Lo sé.-Dijo Malfoy.

-No sabía que pudieran existir Gryffindors tan dementes como para querer ir al baile contigo.-Dije a la vez que negaba con la cabeza.

-Como si tú no quisieras.-Dijo con una sonrisa.

-Sigue soñando hurón. Si fuese contigo al baile, solo sería para vengarme de cara rajada, la comadreja y el pitufo pelirrojo. Y paso de tener que compensártelo luego.-Dije cruzándome de brazos.

-Vamos Granger, sabes que te encantaría ir al baile conmigo y que te encantaría aún más tener que compensármelo.

-¿Eso es una invitación para que vaya contigo?-Pregunté sarcástica.

-Si.-Respondió.

Abrí mis ojos como platos. Empezaba a pensar que el mundo está al revés. Mal…Malfoy me estaba pidiendo que fuese al baile con él. Venga, Hermione, dile que no. No quieres ir con él, dijo una vocecita en mi cabeza. ¡De eso nada! ¡Dile que si! Míralo. ¿En serio no quieres ir con él?Además, si te lo pide él, no tienes porque recompensarle, me dijo otra vocecita de mi cabeza aún más alto.

-Granger, quiero una respuesta.-Me dijo Malfoy impaciente.

-Emmm, yo…-Titubeé. ¿Qué le podía decir?

-Muy bien. Me responderás a mi modo. Si aceptas el beso vienes conmigo, si no lo aceptas, te lo pierdes.-Dijo.

No, no, no. Todo menos eso. Malfoy sabía perfectamente que iba a aceptar el beso. Malfoy se acercó a mí y me agarró de la cintura y me besó. No sabía qué hacer. Por un lado quería apartarlo. ¡No quería ir al baile con él! ¿O si? Hermione, ya discutirás eso contigo misma luego. ¡Ahora céntrate! Me dije a mi misma. ¿¡Que hago!? Imagina la cara que pondrán todos si te ven en el baile con Malfoy. ¿Pero desde cuando me importaba a mi lo que pensasen los demás? Además, hasta podía ser divertido ver sus caras. Y, por otra parte, tenía que admitir que el hurón no estaba nada mal. ¡Que demonios! Le devolví el beso al maldito hurón y pude notar como sonreía. Nos separamos cuando ya no nos quedó aire.

-Te esperaré en la sala común. A las ocho y media. No te retrases Granger.-Me dijo con una sonrisa de medio lado.

Malfoy se giró, abrió la puerta y tras comprobar que no había ninguna Gryffindor a la vista, se fue, dejándome sola. La locura me invadió y empecé a darme golpes en la cabeza contra la pared.

-Hermione,-Golpe.-eres-Golpe.-una-Golpe.-maldita.-Golpe.-masoquista.

Deje de darme golpes contra la pared (básicamente porque ya me empezaba a doler la cabeza). Volví a mirar por la ventana ¿Cómo se me ocurría decirle que si? Bueno, técnicamente no se lo había dicho. ¡No importa! El caso es que he accedido a ir con él a ese estúpido baile de pacotilla. Ese maldito Dumbeldore y sus chorradas de la unión de las casas. Como pillase a ese viejo chiflado…

-¿Hermione?-Dijo una voz conocida para mi desgracia.

-¡Anda! ¡Pero si es el pitufo pelirrojo!-Exclamé girándome para mirarlo directamente.

-Hermione, por favor, quiero hablar contigo.-Me suplicó con una mirada triste.

En ese momento, estuve a punto ¿De pegarle? No. De perdonarle. Tenía que admitir, que aún lo quería. Y no se podía olvidar en una semana a alguien que ha sido tan importante durante tantos años. El había sido para mi…todo. Simplemente. Siempre había estado enamorada de él. Pero no. No podía caer.

-No tenemos nada de que hablar.-Repliqué.

Avancé hacía la puerta para irme pero el maldito Weasley me bloqueó la salida.

-Por favor.-Me dijo mirándome directamente a los ojos.

No pude más. No aguanté.

-Esta bien.-Dije apartándole la mirada y alejándome de la puerta.

El Weasley avanzó hacía mi.

-Si al escuchar lo que te voy a contar no me quieres volver a hablar, lo entenderé y no te volveré a molestar.-Dijo. Yo asentí.-Empezaré por el principio. No pude ir a verte a la enfermería porque estaba entrenando para un partido de Quidditch. Yo quería ir, te lo juro, pero el capitán me obligó a quedarme contra mi voluntad. Me amenazó diciéndome que si me iba del entrenamiento te diría que te había puesto los cuernos o algo así (N/A: En mi historia, Harry no es el capitán del equipo, no os preocupeis.). Y me tuve que quedar. Cuando estaba a punto de terminar el entrenamiento, llegaste tú y rompiste conmigo. Le dije a Harry y Ron que había roto contigo porque no era capaz de decirles que me había dejado intimidar por la amenaza del capitán y que por eso tú habías cortado conmigo. Por eso les dije que había roto yo. Sé que estuvo mal y lo siento mucho. No sabes cuanto. Y cuando levanté el puño la otra noche no era para pegarte a ti, como todos pensasteis. Era para pegar a Malfoy. Yo jamás te haría daño…-Finalizó y suspiró.

-Fred…-Los ojos se me habían llenado de lágrimas.- ¿Pero como fuiste tan tonto como para pensar que yo me iba a creer lo que me dijera ese tío? Si no fuera por el esto no habría pasado.

-Yo… ¡No sabía que hacer! Si te lo creías… No sabía que esto iba a acabar así. Lo siento muchísimo.

-Fred.-Lo llamé. El me miró directamente a los ojos.- Te perdono. Siento no haber querido hablar contigo antes. Y siento, bueno… Que seas un pitufo pelirrojo.-Dije.

-No te disculpes. Es comprensible.-Dijo

-¿Hasta cuando te durará la pintura?

-Mañana o pasado se me quitará.-Dijo. Hubo unos segundos de silencio.

Y no pude evitarlo. Me lancé a abrazarlo y una pequeña lágrima se escapó de mis ojos.

-Te he echado de menos.-Le susurré al oído.

-Yo también. No te imaginas cuanto.-Dijo. Finalizó el abrazo.-Entonces… Nosotros… ¿Qué somos?

-De momento solo amigos. Necesito pensar.-Dije. Fred asintió.

-Hermione.-Me llamó.

-Dime.

-¿Te gustaría venir al baile conmigo? Como amigos, claro.-Dijo entonces.

Mierda. Esto si que era mala suerte. Estaba al borde de empezar a darme cabezazos contra la pared de nuevo. Me reprimí las ganas.

-Lo siento Fred. Pero… ya tengo pareja.-Dije esquivando su mirada.

-Oh…-Dijo el desilusionado.-¿Con quien irás?

Dilema: ¿Se lo digo o no se lo digo? ¿Se lo digo? Se lo digo. ¡Espera! ¿Se lo digo?

-Con Malfoy.-Dije al fin.

-¿¡Con el hurón!?-Exclamó un poco enfadado.-Estáis juntos ¿Verdad?

-¡No!

-¿Sois amigos?

-¡Ni hablar!

-¿Entonces que demonios pasa aquí?

-Estamos igual que antes. Nos llevamos mal pero…-Suspiré.

-¿Pero que?

Le conté todo lo que había pasado.

-Si antes me caía mal ese hurón, ahora lo quiero ver muerto y enterrado.-Dijo un poco rojo. Sonreí.

-Tranquilo. Solo… Bueno…-Intenté decir. Pero ¿Qué podía decirle? Ni siquiera yo sabía lo que pasaba.

-No pasa nada. Pero estaré vigilándole muy de cerca en el baile. No quiero que toque a mi niña.-Dijo. Yo me sonrojé. El se dio cuenta de lo que acababa de decir y también se sonrojó.-Me refiero… es decir… eres mi amiga y eres más pequeña que yo… y… bueno…-Dijo.

Estaba muy mono cuando se ponía nervioso. Por dios Hermione, os acabaís de perdonar y ya te vuelves a fijar en él, me reprochó una voz en mi cabeza. ¿Y que quieres? ¡Es Fred! Siempre lo he querido…respondió otra.

Le sonreí dulcemente.

-Me tengo que ir. Allyson querrá saber donde estoy.-Le dije.

-Eh, si, claro.-Dijo el volviendo en sí.

Le volví a sonreír, le dí un delicado beso en la mejilla y le dejé solo en la clase. Parecía como si me hubiera quitado un peso enorme de encima. Ni siquiera me había dado cuenta, pero realmente añoraba a ese pelirrojo. Lo que pasaba es que mi corazón había dicho que lo añoraba, pero mi mente había gritado que lo odiaba. Llegué a mi sala común y vi a… esto…¡Nick! Que me estaba mirando sentado en un sillón.

-Hola Hermione.-Me dijo sonriente.-Siento que antes esos dos pesados nos interrumpieran, pero en fin, ¡Qué dices? ¿Vendrás conmigo?

-Lo siento, pero ya tengo pareja para el baile.-Dije, por una vez contenta, de ir al baile con Malfoy.

-Pufff.-Resopló Nick.

Subí a mi habitación y vi que Allyson no estaba. Sin embargo, llegó diez minutos después de mí. Tenía cara de pocos amigos.

-Hola.-Me dijo fría y seria.

-Hola señorita alegría.-Dije con ironía.

-Ja-ja, me parto.-Dijo ella también irónica.

-A ver, ¿que ha pasado?

-Primero, ese ex-amigo tuyo… ¿Cómo se llamaba? ¿Ron?-Preguntó. Yo asentí.-Me pide que vaya al baile con el, luego me lo piden dos chicos de Huffelpuf de los que no sé ni su nombre y después me lo pide ese chico de Raevenclow… ¿Cómo se llamaba? Bueno, no importa. ¡Y luego en cima me entero de que la zorra de Angelina también quiere ir con Zabini!

-Vale, vale, tranquilízate. Esa no tiene ninguna oportunidad contra ti.-Dije

-Está bien, está bien, ya me calmo. ¿Y tú que? ¿Te ha pasado algo interesante?-Preguntó. Reprimí una carcajada.

Le conté todo lo que me había pasado.

-¡LO SABÍA!-Exclamó.- Sabía que tú y Malfoy iríais juntos al baile. Y después os casareis, y viviréis en un chalet al lado de la playa, y tendréis dos hijos súper cuquis…-Dijo divagando la rubia.

-¡Eso no pasará!-Exclamé.-Y si pasa no será con Malfoy.

-¿Y si no con quien será? ¿Con Fred?-Preguntó guiñándome un ojo. Yo me sonrojé.-Hacéis buena pareja, pero creo que tu y Malfoy sois la pareja perfecta. Hazme caso.

-Ni hablar. Bueno, ¿Qué hora es?

-Hora de la cena. Vamos.

Ambas nos encaminamos al gran comedor y vi a Potter y Weasley. Les miré con odio. Había hecho las paces con Fred, si. Pero no con ellos. Me habían demostrado que en realidad no eran mis amigos. Que no confiaban en mí. Que ni siquiera me tomaban en cuenta. Ellos solo esquivaron tristemente mi mirada. Patético. Lo bueno, es que al seguir enfadada con ellos, podría vengarme de ellos a costa de Malfoy. Eres mala Hermione, me dije a mi misma. Si, lo soy, ¿Pero que le voy a hacer? Nos sentamos en la mesa de Slytherin con Theo como siempre. Entonces, Allyson se desabrochó los dos primeros botones de su camisa y se subió (aún más) la minifalda.

-¿Qué vas a hacer?-Dije temiéndome lo peor.

-Siempre consigo lo que quiero Hermione. Por los medios que sean.-Dijo ella con una sonrisa pícara.

-¡Ánimo Allyson! Así seguro que no se te resiste.-Dijo Theo que se había dado cuenta de lo que pasaba.

-¿Alguien me puede explicar lo que esta pasando aquí?-Dije sin comprender nada.

-Tú observa.-Contestó Allyson.

Allyson se levantó de la mesa y se dirigió hacía Zabini, que estaba sentado al lado de Malfoy. Vi con sorpresa el descaro de mi amiga al sentarse en las rodillas de Zabini sin decir una palabra. Vi como Malfoy se reía y como Blaise sonreía a mi amiga con picardía. Zabini dijo algo, Allyson rió asintió, se levantó y volvió con nosotros.

-Nuevo record. Zabini solo ha tardado 15 segundos en pedírmelo.

-Me alegro mucho por ti, ¿pero no tienes vergüenza?-Le dije a mi amiga.

-Mmmmm no.-Dijo Allyson riendo. Pronto Theo y yo nos unimos a sus risas.

-Eh, Hermione, dile a Theo con quien vas a ir al baile.-Dijo Allyson mirándome con una sonrisita traviesa.

-Voy a ir con Malfoy.-Dije yo sin vergüenza, para sorpresa de mis amigos.

-¿En serio?-Preguntó Theo.

-Si.

-¿De verdad?-Insistió.

-Si.

-¿De verdad de la buena?

-Si.-Dije ya un poco fastidiada.

-¿De verdad de la buena de la buena?

-¡Que si!-Dije

-Vale, vale, no me pegues.-Dijo Theo riendo.

-¿Y tu con quien irás?-Pregunté.

-Pues me gustaría ir con Cedric Diggory.-Dijo Theo. Le miré extrañada.

-¿Qué pasa? Ah, claro. Tú no sabías que me gustan los chicos.-Me dijo. Yo negué con la cabeza.-Bueno pues… ¡Sorpresa! No pasa nada ¿no? Quiero decir…¿No serás una homófoba?

-No, no. Tranquilo.-Dije negando con la cabeza.

Me había sorprendido mucho que fuese homosexual, pero no me importaba en lo más mínimo. Estuvimos toda la cena hablando de mil tonterias del baile, pero más o menos dos horas depuse decidí irme a acostar. Allyson hizo lo mismo.

-En fin, buenas noches.-Me dijo Allyson.

-Igualmente.

-Dale recuerdos a Malfoy.

-¿Qué?

-Que le des recuerdos a Malfoy.-Repitió. La miré extrañada.-Sé que te volverás a levantar en medio de la noche y te encontrarás con Malfoy.

-De eso nada.

-Eso ya me lo dirás mañana.

-Oh, cállate.

-¡Pero si es la verdad!

-No lo es.

-Si lo es.

-Que no.

-Que si.

-No.

-Si.

-No.

-Si.

-¡Que no! ¡Y buenas noches!

-Buenas noches, pero que sepas que si lo es.

Pasé de contestar.

Intenté dormir durante horas, pero no era capaz. No paraba de pensar en Malfoy. ¿Pero como no hacerlo? Voy a ir al baile con un hurón...jiji...Necesito un psicólogo. Bueno, me podía levantar, pero, no por eso me iba a encontrar con Malfoy ¿no? ¡Pues claro que no! Aunque, con la suerte que tenía últimamente no sabía yo si… ¡Por dios Hermione! ¡Deja ya de ser tan negativa! Me reprendí a mi misma. Esta bien, me levantaré, pensé. Pero tarde un par de segundos en hacerlo…