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La verdadera elegida. — capítulo 13

¡¡¡HOLA!!! ¡¡¡SIGO VIVA!!! Siento muchísimo mi tardanza en actualizar. Es que me salen deberes por las orejas. Además, algún fin de semanas me tengo que ir a mi pueblo y los otros fines de semanas que no me tengo que ir mis amigos prácticamente me dicen: O quedas o te fusilamos. Y lo siento, pero valoro mucho mi vida. Quiero dedicar este capítulo a las siguientes personas:

: ¡Muchas gracias por tus comentarios! Me motiva mucho leerlos****J

: ¡Me encantan tus comentarios! Siempre me sacan una sonrisa.

: ¡Gracias por tus comentarios! Son geniales ;))

: Bueno, gracias por tus comentarios, aunque me costo un montón que te pasarás por Potterfics e.e ¡Es broma! Ya nos veremos ;))

: Muchísimas gracias por tus comentarios, de verdad. Son de los que más me alegran y me hacen seguir con la historia ;)

**: ¡Muchas, muchas, muchísimas gracias por tus comentarios!**J

: ¡Muchisisismas gracias por tu comentario! Me hizo reír a carcajada limpia, además de que motivó mucho****J

: Gracias por tus comentarios, en serio. Me hacen siempre mucha ilusión ;))

: ¡Gracias por tus comentarios! Me has dado siempre tu opinión con sinceridad ¡Me encanta leerlos!

: ¡Muchísimas gracias por comentar! Siempre es agradable ver que se interesan por tu historia ;))

: ¡Muchas gracias por comentar! Por cierto, me encanta tu nombre. Es que tengo un unicornio que se llama Fluffy. Nada, olvida lo que te he dicho que se me va un poco la pinza,

En definitiva, ¡MUCHAS GRACIAS A TODOS POR COMENTAR!

Me gustaría que otra gente también comentara… (Indirecta muy directa)

En fin, espero que os guste el capítulo .

Besos ;3

Cuando me levanté, miré a la rubia que dormía y recordé sus palabras: "Sé que te volverás a levantar en medio de la noche y te encontrarás con Malfoy". Eso era lo que me había dicho… y… seguramente, aunque me costase mucho admitirlo, tenía razón. Me volví a acostar e intenté conciliar el sueño. Intento fallido, por supuesto. El resto de la semana fue igual. No pude dormir más de diez minutos en una noche. Cuando quise darme cuenta, ya era jueves por la noche. Faltaba solo una noche para que empezara el maldito baile de pacotilla, dado que Allyson y yo nos estaríamos arreglando durante todo el día hasta las ocho y media. No por gusto, claro está, sino porque mi pequeña rubia cotilla me iba a obligar. El castillo había sido decorado con la ayuda de todos los alumnos. Bueno, de todos no. Los Slytherins no habíamos hecho mucho…Por no decir nada. Reconozco que yo solo coloqué un par de globitos en toda la semana. Y Theo y Allyson…bueno, ellos no movieron ni un solo dedo para colaborar en la decoración. Pero, ¿A quien le importaban dos globos más dos globos menos? Y ahí estaba yo, tirada en la cama intentando dormirme un rato en vez de salir a dar una vuelta, que resulta que, en ese preciso momento, era lo que más me apetecía. ¿Y por qué no podía salir? Por el puto miedo que tenía a encontrarme con cierto hurón oxigenado. ¿Pero que demonios…? ¿Desde cuando le tenía yo tal pánico a un simple encontronazo con Malfoy? Se acabó. Iba a salir. Y si me encontraba a Malfoy… No debía pensar en eso ¡A la mierda los hurones! Solo iba a tener un propósito esa noche. Si me encontraba con ese estúpido rubio, no le iba a besar. De ninguna manera. Me levanté. Estaba un poco mareada. No me encontraba del todo bien. ¿Tendría esto algo que ver con que hacía mucho tiempo que no contaba para tranquilizarme y así controlar mis ataques de pánico? Me asusté. Era cierto que hacía mucho que no lo hacía. ¿Y si me daba un ataque? ¿Y si perdía el control? No, no debo penar en eso, me dije a mi misma. Ahora respira y ponte en marcha. Más tranquila fui bajando las escaleras, pero yo, que no soy para nada torpe, apoyé mal el pie y acabé rodando escaleras abajo.

-¡Mierda!-Grité tirada en el suelo con los ojos cerrados intentando quitarme a alguien de encima.- ¡¿Te puedes apartar?!-Le espeté a la persona que no hacía el más mínimo esfuerzo por levantarse y quitarse de en cima.

-Yo estoy bien así.-Contestó una voz conocida para mi desgracia.

Abrí los ojos para dejar que una bonita expresión de terror surcase mi cara.¡Merlín! ¡Dios! ¡Buda! ¡Alá! ¡Zeus! ¿Qué he hecho para merecer esto? ¿Pero por qué? ¿Por qué estoy tirada en el piso en la situación más incómoda de este planeta? ¿Por qué acabo de descubrir que he vuelto a tropezarme nada más y nada menos que con el hurón oxigenado? ¿Por qué está encima de mí y no tiene intenciones de levantarse? Merlín me odia con todo su corazón, soy el objeto favorito para descargar su ira, su juguete de distracción privada, quien le da ideas retorcidas de diversión… ¿Quién hubiese pensado que el gran Merlín no es más que un viejito sádico que se divierte con las desgracias de una pobre adolescente? Quiero llorar. Quiero gritar. Quiero salir corriendo. Quiero morir. Quiero hacer cualquier cosa que no sea besar a Malfoy.

-¡Quítate de en cima Malfoy! ¡¡¡Quítate!!!-Grité.

-Te lo repito Granger, yo estoy bien así.-Respondió Malfoy

-¡¡¡QUITA!!!-Chillé.

Por primera vez en su vida, me hizo caso. Creo que no le he dado la importancia que se merece… ¡¡¡Draco Malfoy, me hizo caso a mi, Hermione Granger, por primera vez en su demoníaca existencia!!! ¿Cómo? ¿Esto es real? ¿Acaso al rubio le han lanzado un confundus o simplemente está enfermo terminal? ¿Será este milagro una manera de Merlín de pedirme perdón? Se apartó lentamente, sin borrar una sonrisa de medio lado de su cara, se sentó en un sofá próximo y me miró con cierto toque de burla. Todo con movimientos elegantes y calculados como si hubiese un público invisible dispuesto a aplaudir por su impecable actuación… ¡Ay, Merlín! ¡¿Son aplausos lo que escucho?! Creo que me golpeé muy fuerte en la cabeza al caer. Esa sería una explicación razonable a mis pensamientos. Pero ahora tenía un dilema mucho más grande: ¿Me quedaba para intentar aclarar algunas cosas con el hurón o me iba para intentar evitarle? Lo más lógico era hacer lo primero. Pero… ¡Pero nada! Hermione, no puedes acobardarte. Tú no tienes fobia a los hurones. Pero…

-Emmm, Granger ¿Te vas a quedar ahí a dormir o te piensas levantar?-Preguntó de repente Malfoy.

Me sonrojé. No me había dado cuenta de que seguía tirada en el suelo mientras deliraba. ¡Venga Hermione! ¡Haz algo! ¿Te quedas o te vas? Me quedo. No, no. Me voy. Espera. Me quedo. Suspiré y me levanté. Me dirigí al sofá que estaba en frente de en el que se había sentado Malfoy, quien me miraba con sorpresa. Hubo un silencio un tanto incómodo. Aunque parecía ser solo incómodo para mi, porque Malfoy se mostraba indiferente ante la situación. El rubio de repente cogió un libro que estaba en la mesa, del cual no me había percatado, y se puso a leerlo tan tranquilo. Yo, sin embargo, no pude evitar atosigar a mi mente con preguntas a las que sabía que no podría responder. ¿Por qué? ¿Por qué Malfoy aprovechaba cada oportunidad para besarme? ¿Por qué ya no le daba asco por ser una sangre sucia? ¿Por qué siempre estaba en todos lados?

-¿¡Por qué!?-Pregunté. Mierda. Lo había dicho en alto. Ahora Malfoy me mira como si estuviera loca, pensé.

Malfoy dejó su libro en la mesa y se cruzó de brazos.

-¿Por qué que?-Preguntó.

Me mordí el labio.

-Pues…

-¿Qué por qué te beso en cada oportunidad que se me presenta?-Preguntó el rubio. Bingo. Me asombraba la capacidad del rubio para acertar siempre. A lo mejor me estaba leyendo la mente… No. Malfoy no es tan listo como para saber usar la legeremancia.

Asentí ruborizada y agradecidapor no haber tenido que decirlo yo. Se encongió de hombros.-No lo sé.-Oh, genial, buena respuesta hurón. Eso aclara todas mis dudas.-Fueron impulsos.

¿Impulsos? ¿Había hecho todo eso por simples impulsos? Que envidia le tenía. Si, envidia. Yo, Hermione Granger, tengo envidia de Draco Malfoy. ¿Qué por qué? Muy simple. Porque él hace lo que quiere sin importarle nada. Él seria capaz de todo si se lo propusiera. Lo hace todo sin pensar y le sale bien. No como yo, que le doy mil vueltas a todo y al final siempre me sale mal. ¡No era justo! Quizás tenía que empezar a aprender un poco más de ese hurón egocéntrico después de todo. Tenía que empezar a hacer lo que quisiese, cuando quisiese y sin importarme nada más. De improviso, recordé el propósito que me hice esa noche: No besar a Malfoy. ¿Pero y si me apetecía? ¡Tenía que dejar de ponerme a mi misma tantas normas! Lo dije al principio del curso, en el tren, "no me importaba en absoluto saltarme o manipular las normas". ¿Entonces por qué me las ponía a mi misma? Se acabó. Fuera normas. Y si me apetece besar a Malfoy, lo beso. Y punto y final. No tengo que darle explicaciones a nadie de lo que haga o deje de hacer, ni siquiera a mi misma. Aclaración mental: Esto no lo hago porque quiera besar a Malfoy, solo lo hago para romper mis propias reglas (N/A: Por supuesto que si Hermione. Porque a nadie querría besar al rubio más sexy de este planeta -.-") Me levanté y me senté en las rodillas de Malfoy imitando lo que había hecho Allyson hacía más o menos una semana. El hurón me miró sorprendido. Timidamente acerqué mis labios a los de Malfoy hasta que se rozaron suavemente. Malfoy los unió por completo y nos separamos después de lo que pudieron ser horas o segundos.

-¿Y esto?-Preguntó el rubio refiriéndose a mi beso.

-Fue un impulso.-Dije encogiéndome de hombros a la ves que le sonería de medio lado. Malfoy rió con ganas.

-Ya, claro. ¿Y no será que te estás enamorando de mi?-Dijo el hurón cuando acabó de reírse.

-Me enamoraré de ti cuando el infierno se congele. Yo creo que el que se está enamorando eres tú de mí.-Dije. Esperé unos cuantos segundos a que respondiera. Sin embargo, no lo hizo. ¿Cómo es que no lo niega? ¿Se habrá quedado en blanco?-¿Qué? ¿No lo vas a negar?

-No me gusta negar verdades.

¿¡Cómo!? Me caí de las rodillas de Malfoy y ¡PUM! Al suelo. ¿¡Que era lo que había dicho ese hurón!? No. Imposible. Me lo había imaginado. ¿Estaría borracha, tal vez? ¿Drogada por la inhalación de vapores enla última clase de Pociones? ¿Quizás bajo el maleficio Imperius? Hermione, tranquilízate, pensé. Malfoy me miraba a punto de partirse de risa por mi reacción.

-¿Q-Que has dicho?-Pregunté esperanzada de que lo hubiese oído mal.

-Joder, Granger. Que me estoy enamorando de ti. ¿Necesitas que te haga un dibujito?-No. No podía ser. No. No, no y no. Me niego. Malfoy miró divertido la expresión de mi cara.-Anda, levanta.

Malfoy me ofreció la mano. Dudé un momento pero finalmente la acepté. Yo pensaba que me dejaría sentarme en el sofá a su lado, sin embargo, él se las ingenió para sentarme en sus rodillas de nuevo. Tampoco le resultó muy difícil, dado que, por alguna razón que solo mi desquiciada cabecita comprende, no opuse ninguna resistencia. Malfoy me miraba esperando a que estallara o algo así. Aunque la verdad, con la cara que se me había quedado, no me extrañaba.

-Venga Granger, no seas así. Que yo me estoy enamorando de ti, pero tú ya estás enamorada de mí.

-¡Já! ¡Me enamoraré de ti cuando el infierno se congele!

El hurón sonrío de medio lado.

-Ya claro, y yo soy…

-¿Un hurón oxigenado? Si. Lo eres.

El rubio rodó los ojos.

-¿Por qué eres tan jodidamente difícil?

-Repites las preguntas, hurón. Estás perdiendo memoria. Pero aún así, te lo repetiré porque me das pena: Porque yo no soy como las zorras con las que sueles ir.

De la nada, una sonrisa que no me gustó nada apareció en el rostro de Malfoy.

-¿Qué pasa Granger? ¿Estás celosa de ellas?

-¿Yo? Para nada.

-¿En serio?

-Por supuesto.

-Bueno. Pues entonces, te dejaré en paz y me iré con Pansy. La verdad es que ella sabe besar mucho mejor que tú.

Sentí como mi cara ardía. ¿¡Como podía decirme eso!? No. Calma, Hermione. Solo te lo dice para provocarte.

-¿Q-Qué?

-Lo que oyes Granger. No eres para tanto. Pansy es mejor que tú. Obviamente la prefiero a ella.

No pude más.

-¡¡¡VETE MALFOY!! ¡¡¡HAZ LO QUE TE DA LA GANA!!! ¡¡¡NO ME IMPORTA LO MÁS MÍNIMO!!! ¡¡¡LÁRGATE CON TU QUERIDISIMA PANSY Y QUE OS LO PASEIS MUY BIEN Y QUE SEAIS MUY FELICES JUNTOS!!! ¡¡¡Y NI SE TE OCURRA VOLVER A ACERCARTE A MI O DESEARÁS NO HABER NACIDO!!!-Grité mientras me levantaba de las rodillas del rubio tan roja como cabreada.

-Vaya Granger, si que te has puesto celosa…

-Yo no me he puesto…

Espera. ¡Si que estoy celosa! La idea de que Malfoy se vaya con la puta de Parkinson me… Calma. No estás celosa. Solo que… ¡Te ha molestado que dijera que ella besa mejor que tú (N/A: Muy bien Hermione. Eso no es estar celosa PARA NADA -.-")! Si. Eso es. Hermione, déjalo ya, que eso no te lo crees ni tu. Estás celosa y punto. Eso si, NI SE TE OCURRA ADMITIRLO JAMÁS. Malfoy me miraba sonriendo de medio lado. ¡Dios! Tenía razón. Solo lo había dicho para provocarme.

-Granger, hay que ser ingenua. Te acabo de decir que me estoy enamorando de ti y a la primera que te intento poner celosa vas y te lo crees.

-Cállate Malfoy. Vale, me he puesto celosa pero…-Dije. ¡Mierda! ¿Soy subnormalita o qué? Acabo de decirme a mi misma: No lo admitas jamás. ¿Y que hago yo diez segundos después? Ah, claro. Admitirlo. ¡Lo más lógico del mundo!- Emmm, es decir… ¡No me he puesto celosa!

-Granger…

-¿Qué?

-Se te da fatal mentir.

Malfoy me cogió de la cadera y volvió a sentarme en sus rodillas. Y yo, de nuevo, no opuse ninguna resistencia para que no lo hiciera. Definitivamente soy masoquista y necesito un psicólogo. Suspiré derrotada. Malfoy sonrió triunfante. Una pequeña risilla se escapó de mis labios.

-Es irónico. Yo que pensaba que desde que estaba en Slytherin había aprendido a mentir mejor…-Dije al fin.

-Y así es.

-Pero tú has dicho…

-Si, Granger. Sé lo que he dicho. Se te da fatal… mentirme. A mí.

-¿A ti? No veo que diferencia hay entre tú y los demás.

-La diferencia es que yo te conozco.

-¿Tu? ¿En serio crees conocerme? No tienes ni idea…

-Si que te conozco Granger. Mejor incluso que Potter y Weasley. Sé todos tus defectos y todas tus virtudes. Tus miedos y tus inseguridades. Sé como eres. Incluso sé tus pensamientos.

-Seguro.-Dije irónicamente.- ¿Y como sabes supuestamente todo eso de mi?

-Porque, a fin de cuentas, no somos tan distintos.

-Al final a Malfoy también se le ha ido la pinza…-Susurré para mí. Malfoy lo oyó.

-Lo digo en serio. He estado pensando y…

-¡Anda, Malfoy! ¿Tú piensas? Eso es un gran descubrimiento para la humanidad.

-¿Lo ves, Granger?

-¿Qué si veo qué?

-¿No ves que ese es el tipo de insulto que hubiera dicho yo?-Dijo. Medité unos momentos. ¿Malfoy hubiera dicho eso? Si. Lo hubiera dicho. A ver, Hermione piensa. Tú eres cabezota. ¿Malfoy lo es? Por supuesto. Eres orgullosa. ¿Y Malfoy? Sin ninguna duda. Eres masoquista. ¿Y Malfoy? Ha admitido que se está enamorando de mí: Masoquista demencial. Estoy completamente loca. ¿Y Malfoy? ¿Realmente necesito responder a eso? Abrí mis ojos como platos. Malfoy y yo teníamos cosas en común. ¡Argg!-Te lo dije.

-Cállate. Que tengamos un par de cosas en común no quiere decir que me conozcas.

-Cierto. Pero te conozco más de lo que tú quieres que conozca de ti.

-Lo que tú digas.

Y silencio. Como siempre.

-Que sepas que no me he olvidado de nuestro acuerdo.-Dijo Malfoy.

-¿Qué acuerdo?

-¿Es que no tienes memoria Granger? Si tu me utilizas para vengarte de Potter y Weasley, me lo recompensarás luego.-Dijo esbozando una sonrisa pervertida.

-Para empezar, no es un acuerdo. Pero lo acepto. Me parece justo. Total, como no lo voy a hacer.

-Eso ya lo veremos. Además, no me extrañaría que me usaras para vengarte de esos dos aunque no quisieras, solo para poder recompensármelo después.

-Eres imbécil.

-Puede. Pero de todas maneras no has contestado.-Dijo. Decidí no contestar.-El que calla otorga, Granger.

Suficiente. Sé que se merece mínimo un cruccio pero ¿Una vida en Azkaban cortesía de Malfoy? No gracias. Me levanto de las rodillas del rubio y me encamino a las escaleras.

-¡Púdrete, Malfoy!-Ese par de palabras se escaparon de mi boca mientras me alejaba pensando en lo idiota que es. Se supone que no deben importarme las palabras del hurón oxigenado, pero tal vez tiene un poco de razón… ¡No! ¡NI HABLAR! Mejor dejo de pensar en esas cosas sin importancia, mejor aparto de mi brazo la mano que me sostiene para que no me aleje ¡¡ ¿QUÉ?!!

Creí que estoba mal de la vista. Sí, definitivamente. Pues ¿De qué otra forma podía estar mirando a Malfoy agarrándome del brazo? Entonces también debía revisar como anda mi sensibilidad porque podía jurar que siento que alguien me estaba tocando. Observé horrorizada la mano de Malfoy sobre mi brazo y, para mi gran alivio, veo como me suelta aterrado y una mueca de disgusto surca su cara. Sonreí al observar que las cosas han vuelto a su orden natural. Cierto. Malfoy me había confesado que se estaba enamorando de mi, pero ¿él rebajarse a detenerme para que no me valla, que es casi lo mismo que suplicarme que me quede, dañando así su enorme ego y orgullo? No. Ese no sería Malfoy.

-¿Eso es todo?-Preguntó de repente haciendo que casi me vaya para atrás ¿Qué le pasaba al hurón oxigenado? Me entraron unas ganas irrefrenables de zarandearlo por los hombros y pedirle que regrese a la normalidad, odié admitirlo pero echaba de menos las discusiones con él. Merlín, escucha esas palabras bien porque jamás las voy a repetir, pensé. -¿Sólo "Púdrete"?-Chasqueó la lengua dejando notar su decepción y me asombré aun más si es que es posible-Estás perdiendo tu toque… Es divertido discutir contigo, pero si empiezas a copiar los insultos de la comadreja, todo puede comenzar a tornarse aburrido.

Ironía. Eso era lo que tenía cada una de sus palabras. Ahí estaba el Malfoy de siempre, insultándome como siempre. Me faltó poco para brincar de emoción, por lo cual descubrí que las cosas se están poniendo extrañas ¿Es normal alegrarte por tener a alguien siempre dispuesto a discutir contigo? Creo que no, pero no me importa. Si,. Todo era muy raro. De repente, era como si Malfoy y yo hubiéramosretrocedido un par de años y nos estuviésemos insultando como tan tranquilamente hacíamos hace unos años. Sin saber nada, sin preocuparme porque un viejo calvo gris con la nariz achatada quisiera reclutarme para su bando y sin estar rallada por lo que me pasaba ahora con Malfoy. Hace unos años, podía discutir tan felizmente con el hurón oxigenado sin preocupaciones.

-¿No me escuchaste? ¿O es que ese desastre que llamas cabello también te tapa las orejas?-Preguntó.

-Malfoy, ese problema se soluciona con una coleta…En cambio el exceso de aire en tu cabeza es algo con lo que naciste y con lo que tendrás que lidiar por siempre.-Dije.

Un inesperado sentimiento de alegría llenó mi pecho mientras mis pies se dirigían solos hacia mi habitación. Hoy ha sido una noche provechosa en un amplio sentido, acabo de descubrir, y esta vez definitivamente, que soy masoquista, pensé. Además de que Malfoy me había confesado que se estaba enamorando de mí. Justo antes de que Malfoy dejara de poder verme, escuché un susurro.

-Echaba de menos estas discusiones contigo, Granger.-Había sido un susurro, pero Malfoy lo había dicho lo suficientemente alto como para que lo oyese.

Me giré lentamente y, para mi propia sorpresa, le sonreí dándole a entender que yo también. En ese momento, recordé algo.

-Por cierto hurón, recuerdos de parte de Allyson.-Dije tranquila.

Malfoy alzó las cejas y rió a carcajada limpia. Me volví a girar y volví a mi habitación. La luz estaba apagada y Allyson parecía estar dormida. Me acosté intentando hacer el mínimo ruido posible. Me puse a pensar. Malfoy me había conseguido poner celosa sin el más mínimo esfuerzo. ¿Me estaría enamorando del hurón? No. Eso nunca. Muy bien, Hermione, así se habla, ahora duerme. ¡Eso es Hermione! ¡Habla contigo misma y mandate a dormir! Estoy desquiciada, pensé. Tanto Malfoy me está volviendo loca. Sin mencionar todo lo demás. Justo cuando estaba a punto de dormirme, oí una voz.

-Te lo dije.

Si, habéis acertado. Lo había dicho Allyson. Toda la semana diciéndome: "Sé que te volverás a levantar en medio de la noche y te encontrarás con Malfoy". Pufff. Como odiaba que Allyson siempre tuviera razón. Decidí no contestar y, pensando en que mañana sería el baile, me dormí.